_Levante

El mayor parador de Europa

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 26-11-2019

A pesar de ser el equipo de toda La Liga que más disparos recibe por partido (17.6), con 2.5 remates por encuentro de diferencia sobre el segundo (el Valencia, con 15.1), el sistema defensivo del Levante es el que cuenta con una diferencia más alta entre los goles esperados en contra (xGA) que le generan sus rivales en el cómputo total de la probabilidad de gol de sus ocasiones y los tantos reales que ha recibido (GC) de entre los 98 clubes de las cinco grandes ligas. Según esta estadística (understat.com), el conjunto de Paco López debería haber recibido nueve dianas más que las 17 que ha encajado hasta el momento en 14 jornadas, lo que le conduce a haber evitado una media 0.67 goles en cada encuentro disputado. Unas cifras absolutamente dominantes en Europa. De hecho, el segundo equipo en este particular apartado es el Hellas Verona, con un diferencial de +0.59 goles entre xGA y GC por partido.

El motivo principal de su sobresaliente y sorprendente rendimiento defensivo tiene nombre y apellidos: Aitor Fernández Abarisketa. El portero gipuzkoano, tras pasar por el filial del Athletic, el Barakaldo, el Villarreal B o el Numancia, donde cuajó un último curso magnífico, llegó a Primera División hace solamente dos temporadas, pero no fue hasta la segunda mitad del curso pasado cuando se hizo con la titularidad en el Levante en detrimento de su compañero Oier Olazábal. Desde entonces, su nivel de determinación bajo los palos del equipo granota ha sido espectacular, alcanzando su punto álgido en los primeros meses de la presente campaña. Una aparición estelar que, a sus 28 años y tras toda una carrera en 2ªB y 2ª, le está convirtiendo en una de las revelaciones de La Liga y también en una de sus figuras más decisivas a título individual, al nivel de los grandes talentos ofensivos de la competición.

Aitor Fernández no es un portero que cumpla estrictamente con el canon del guardameta contemporáneo. Mide “solo” 1.82m, no destaca en absoluto por un exquisito juego de pies, ya que ni siquiera alcanza un 60% de precisión es sus pases y apenas un 38% en sus envíos en largo, es un cancerbero al que le gusta más despejar que intentar blocar, un aspecto en el que sigue mostrando algunas deficiencias técnicas, y es evidente que se siente muchísimo más cómodo debajo del larguero que dominando su área en toda su extensión o teniendo que salir por alto. Sin embargo, dichas carencias no están afectando para nada a su capacidad para ganar puntos para su equipo en el día a día. El meta del Levante es, entre los arqueros que han disputado al menos la mitad de los encuentros en sus respectivas ligas esta temporada, el portero más parador de Europa en número de intervenciones totales (63 paradas) y el tercero en promedio de paradas por partido (4.5) tras el alemán Robin Zentner, del Mainz 05, y Roberto Jiménez, del West Ham.

Además, Aitor Fernández es también el arquero de los cinco grandes torneos domésticos del Viejo Continente que está llevando a cabo un mayor número de intervenciones a disparos llegados desde su misma área pequeña (0.6), lo que da buena cuenta de su aptitud para acotar rápidamente la distancia con el rematador y de sus excelsos reflejos, el apartado de su juego en el que con más contundencia destaca y con el que está llevando al Levante a unas cotas competitivas situadas, al menos hasta el momento, bastante por encima de su nivel futbolístico como colectivo. Su impresionante velocidad de reacción ante disparos a quemarropa, sumada a su gran flexibilidad para llegar a los ángulos que resultan más dolorosos para un portero, a su extrema concentración y a su habitual buena colocación le han conducido a unos registros brillantes de un 78.7% de paradas por cada disparo a puerta que ha recibido durante esta temporada.

En este mismo sentido, Aitor Fernández está promediando 3.7 intervenciones por cada gol que ha recibido. Unos datos que tienen un gran mérito por jugar en un equipo al que le disparan tantas veces y que lo sitúan entre los diez mejores porteros titulares de Europa en este apartado, al nivel actual de colegas de profesión de relieve internacional y muy asentados en sus equipos y en sus ligas como Kasper Schmeichel en la Premier, Yann Sommer en la Bundesliga o Thomas Strakosha en la Serie A, y únicamente por detrás de Unai Simón (4.25) en La Liga. Sin ir más lejos, Jan Oblak, el gran nombre del fútbol español en los últimos años en cuanto a su número de apariciones decisivas debajo de los palos, cuenta esta campaña con unos registros ligueros de 2.88 paradas por tanto encajado. Y como añadido, el guardameta de Arrasate es uno de esos porteros que tienen el talento y la buena estrella para sacar a relucir la mano o el pie milagrosos en situaciones límite y en acciones de gol o gol. Muy al estilo, salvando las distancias, de lo que siempre ha definido a Iker Casillas.

Al Levante de Paco López está siendo muy fácil atacarle a la espalda de sus profundos laterales y recibe muchas ocasiones porque le cuesta imponerse a la hora de defenderse por acumulación o en un bloque bajo, aunque está compensándolo arriba con su propuesta atrevida y vertical que involucra a muchos efectivos en zonas de remate y con su gusto por los ritmos altos y el ida y vuelta, con un magnífico José Campaña como hombre orquesta, la velocidad de Morales y la pegada de Borja Mayoral o Roger Martí. Sin embargo, si el equipo valenciano está siendo capaz de mantener ese difícil equilibrio, de vivir cómodamente alejado de la zona caliente, de crecer en lo futbolístico desde su esencia atacante e incluso de haberse establecido en la parte superior de la tabla pese a esos problemas de contención es, en un porcentaje de culpa altísimo, gracias a su guardameta. Gracias a un Aitor Fernández que está viviendo el momento más dulce de su carrera. Tan sumamente dulce que, ahora mismo, no hay otro portero que pare más que él en toda la élite europea.

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A pesar de ser el equipo de toda La Liga que más disparos recibe por partido (17.6), con 2.5 remates por encuentro de diferencia sobre el segundo (el Valencia, con 15.1), el sistema defensivo del Levante es el que cuenta con una diferencia más alta entre los goles esperados en contra (xGA) que le generan sus rivales en el cómputo total de la probabilidad de gol de sus ocasiones y los tantos reales que ha recibido (GC) de entre los 98 clubes de las cinco grandes ligas. Según esta estadística (understat.com), el conjunto de Paco López debería haber recibido nueve dianas más que las 17 que ha encajado hasta el momento en 14 jornadas, lo que le conduce a haber evitado una media 0.67 goles en cada encuentro disputado. Unas cifras absolutamente dominantes en Europa. De hecho, el segundo equipo en este particular apartado es el Hellas Verona, con un diferencial de +0.59 goles entre xGA y GC por partido.

El motivo principal de su sobresaliente y sorprendente rendimiento defensivo tiene nombre y apellidos: Aitor Fernández Abarisketa. El portero gipuzkoano, tras pasar por el filial del Athletic, el Barakaldo, el Villarreal B o el Numancia, donde cuajó un último curso magnífico, llegó a Primera División hace solamente dos temporadas, pero no fue hasta la segunda mitad del curso pasado cuando se hizo con la titularidad en el Levante en detrimento de su compañero Oier Olazábal. Desde entonces, su nivel de determinación bajo los palos del equipo granota ha sido espectacular, alcanzando su punto álgido en los primeros meses de la presente campaña. Una aparición estelar que, a sus 28 años y tras toda una carrera en 2ªB y 2ª, le está convirtiendo en una de las revelaciones de La Liga y también en una de sus figuras más decisivas a título individual, al nivel de los grandes talentos ofensivos de la competición.

Aitor Fernández no es un portero que cumpla estrictamente con el canon del guardameta contemporáneo. Mide “solo” 1.82m, no destaca en absoluto por un exquisito juego de pies, ya que ni siquiera alcanza un 60% de precisión es sus pases y apenas un 38% en sus envíos en largo, es un cancerbero al que le gusta más despejar que intentar blocar, un aspecto en el que sigue mostrando algunas deficiencias técnicas, y es evidente que se siente muchísimo más cómodo debajo del larguero que dominando su área en toda su extensión o teniendo que salir por alto. Sin embargo, dichas carencias no están afectando para nada a su capacidad para ganar puntos para su equipo en el día a día. El meta del Levante es, entre los arqueros que han disputado al menos la mitad de los encuentros en sus respectivas ligas esta temporada, el portero más parador de Europa en número de intervenciones totales (63 paradas) y el tercero en promedio de paradas por partido (4.5) tras el alemán Robin Zentner, del Mainz 05, y Roberto Jiménez, del West Ham.

Además, Aitor Fernández es también el arquero de los cinco grandes torneos domésticos del Viejo Continente que está llevando a cabo un mayor número de intervenciones a disparos llegados desde su misma área pequeña (0.6), lo que da buena cuenta de su aptitud para acotar rápidamente la distancia con el rematador y de sus excelsos reflejos, el apartado de su juego en el que con más contundencia destaca y con el que está llevando al Levante a unas cotas competitivas situadas, al menos hasta el momento, bastante por encima de su nivel futbolístico como colectivo. Su impresionante velocidad de reacción ante disparos a quemarropa, sumada a su gran flexibilidad para llegar a los ángulos que resultan más dolorosos para un portero, a su extrema concentración y a su habitual buena colocación le han conducido a unos registros brillantes de un 78.7% de paradas por cada disparo a puerta que ha recibido durante esta temporada.

En este mismo sentido, Aitor Fernández está promediando 3.7 intervenciones por cada gol que ha recibido. Unos datos que tienen un gran mérito por jugar en un equipo al que le disparan tantas veces y que lo sitúan entre los diez mejores porteros titulares de Europa en este apartado, al nivel actual de colegas de profesión de relieve internacional y muy asentados en sus equipos y en sus ligas como Kasper Schmeichel en la Premier, Yann Sommer en la Bundesliga o Thomas Strakosha en la Serie A, y únicamente por detrás de Unai Simón (4.25) en La Liga. Sin ir más lejos, Jan Oblak, el gran nombre del fútbol español en los últimos años en cuanto a su número de apariciones decisivas debajo de los palos, cuenta esta campaña con unos registros ligueros de 2.88 paradas por tanto encajado. Y como añadido, el guardameta de Arrasate es uno de esos porteros que tienen el talento y la buena estrella para sacar a relucir la mano o el pie milagrosos en situaciones límite y en acciones de gol o gol. Muy al estilo, salvando las distancias, de lo que siempre ha definido a Iker Casillas.

Al Levante de Paco López está siendo muy fácil atacarle a la espalda de sus profundos laterales y recibe muchas ocasiones porque le cuesta imponerse a la hora de defenderse por acumulación o en un bloque bajo, aunque está compensándolo arriba con su propuesta atrevida y vertical que involucra a muchos efectivos en zonas de remate y con su gusto por los ritmos altos y el ida y vuelta, con un magnífico José Campaña como hombre orquesta, la velocidad de Morales y la pegada de Borja Mayoral o Roger Martí. Sin embargo, si el equipo valenciano está siendo capaz de mantener ese difícil equilibrio, de vivir cómodamente alejado de la zona caliente, de crecer en lo futbolístico desde su esencia atacante e incluso de haberse establecido en la parte superior de la tabla pese a esos problemas de contención es, en un porcentaje de culpa altísimo, gracias a su guardameta. Gracias a un Aitor Fernández que está viviendo el momento más dulce de su carrera. Tan sumamente dulce que, ahora mismo, no hay otro portero que pare más que él en toda la élite europea.

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El mayor parador de Europa

Joel Sierra @_JoeLSierra_
26-11-2019