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Eibar, un milagro llamado trabajo

David Orenes @david_lrl 28-11-2018

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Eibar es una ciudad de
apenas 27.000 habitantes. Instalada en la provincia de Guipúzcoa, su superficie
no supera los 25 kilómetros cuadrados y su principal actividad siempre fue la
manufacturación del hierro, lo que dio pie a una industria armera que adquirió
gran fama en el país (de ahí lo de ‘armeros’). A orillas del río Ego, sus
habitantes, humildes, saben lo mucho que ha cambiado sus vidas desde que su
equipo de fútbol se asentó en Primera División.

Lo que hace este
deporte. Pasó también en Villarreal, una ciudad de Castellón que ya es más
famosa por el ‘Submarino amarillo’ que por su espectacular producción de
cerámica. En Europa ya sitúan a Eibar en el mapa desde hace años, como suele
pasar con la geografía futbolera. No solo por haber permanecido en la máxima
categoría del fútbol español desde su ascenso en 2014, sino por los
sorprendentes resultados que acumula desde entonces.

Los armeros han sido
capaces de golear al Sevilla (5-1), al Valencia en Mestalla (0-4), al Betis en
casa (5-0) y fuera (0-4), al Girona (1-4 y 4-1) al Granada (4-0 y 5-1) y al
Almería (5-2). Desde el pasado sábado se ha unido a esta lista el Real Madrid
(3-0), siendo la primera vez que el Eibar logra una victoria ante uno de los
colosos del fútbol español, aunque ya logró empatar en el Bernabéu (1-1) en
2016.

Los blancos mordieron el
polvo en Ipurúa de la misma forma que lo hicieron sus otros rivales. Intensidad
máxima desde el primer minuto, presión alta y verticalidad máxima al
contraataque con Cucurella como un puñal que acribilló a la defensa madridista.
Es el sello de un equipo, el de Mendilibar, preparado para guerrear y agotar al
contrario hasta las últimas consecuencias. Es costumbre de los equipos pequeños
encerrarse atrás una vez obtenida la ventaja inicial. No es el caso de este
equipo, como hemos podido comprobar en la enumeración de resultados anteriores.
Tampoco aminoraron la marcha ante el campeón de Europa. Una vez anotado el 3-0,
buscaron el cuarto hasta el final.

“He visto un buen equipo sobre el campo. Hemos hecho nuestro juego desde el
principio y no hemos bajado el pistón en 90 minutos. Los jugadores han estado
encima de los del Madrid, concentrados… hemos tenido cada vez más ocasiones. No
es fácil, ni normal… pero ahí está el resultado”,
declaraba Mendi al término de un encuentro
histórico. El preparador de Zaldívar acumula 183 partidos con el Eibar, a quien
estuvo a punto de ascender a Segunda División en 2005, antes de fichar por el
Athletic. Una década después regresó a Ipurúa para levantar a un equipo que
había logrado la salvación en su primer año en Primera gracias al descenso
administrativo del Elche.

Los resultados no se
hicieron esperar. Hizo una primera vuelta perfecta, llegando a ser líder y
acabando en sexta posición al término de la jornada 19. Logró la permanencia
con tres fechas de antelación, aunque lo mejor estaría por llegar. Un año
después, el Eibar conseguía un espectacular décimo puesto, luchando casi hasta
el final por entrar en competición europea. La pasada temporada, volvió a
superar el objetivo y acabó noveno. También fue partícipe de la mejor actuación
de la historia en Copa del Rey, llegando a cuartos de final tras aplastar a
Osasuna en su estadio (0-3). Cayó ante el Atlético, pero no sin hacer sufrir a
los de Simeone.

Desde el sábado, Mendilibar
y su Eibar pasan también a la historia por ser el equipo que destrozó al Real
Madrid en todos los aspectos. Un club singular, con solo cinco años en la élite
de sus 71 desde su fundación. Un club modélico por su trabajo, por contar con
una mujer excepcional liderando un proyecto que no tiene techo. Además de ser
humilde, el Eibar es un club previsor, así que aprovechará el mejor momento de
su historia para construir una ciudad deportiva
con una superficie de 66.298 m2 que supondrá un coste de 18,2 millones de
euros. Será el legado que dejará para siempre en la ciudad.

Año tras año se espera
que el club guipuzcoano, que cada temporada pierde a sus mejores jugadores
(Ander Capa, Juncà, Dani García e Inui, tres de ellos libres), que sobrevive
entre dos gigantes del fútbol vasco (Athletic y Real Sociedad) con el
presupuesto más bajo de la categoría (junto al Girona), capitule y descienda a
Segunda División. Las alarmas saltaron a comienzos de curso, cuando el Eibar
sumó dos derrotas ante dos teóricos rivales por la permanencia (1-2 ante el
Huesca y 2-0 ante el Getafe). Tres meses después, el club armero es décimo a
siete puntos del antepenúltimo (el Athletic, curiosamente) y a solo dos de la
sexta plaza. El ‘milagro’, si se puede llamar así, continúa.

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Eibar es una ciudad de
apenas 27.000 habitantes. Instalada en la provincia de Guipúzcoa, su superficie
no supera los 25 kilómetros cuadrados y su principal actividad siempre fue la
manufacturación del hierro, lo que dio pie a una industria armera que adquirió
gran fama en el país (de ahí lo de ‘armeros’). A orillas del río Ego, sus
habitantes, humildes, saben lo mucho que ha cambiado sus vidas desde que su
equipo de fútbol se asentó en Primera División.

Lo que hace este
deporte. Pasó también en Villarreal, una ciudad de Castellón que ya es más
famosa por el ‘Submarino amarillo’ que por su espectacular producción de
cerámica. En Europa ya sitúan a Eibar en el mapa desde hace años, como suele
pasar con la geografía futbolera. No solo por haber permanecido en la máxima
categoría del fútbol español desde su ascenso en 2014, sino por los
sorprendentes resultados que acumula desde entonces.

Los armeros han sido
capaces de golear al Sevilla (5-1), al Valencia en Mestalla (0-4), al Betis en
casa (5-0) y fuera (0-4), al Girona (1-4 y 4-1) al Granada (4-0 y 5-1) y al
Almería (5-2). Desde el pasado sábado se ha unido a esta lista el Real Madrid
(3-0), siendo la primera vez que el Eibar logra una victoria ante uno de los
colosos del fútbol español, aunque ya logró empatar en el Bernabéu (1-1) en
2016.

Los blancos mordieron el
polvo en Ipurúa de la misma forma que lo hicieron sus otros rivales. Intensidad
máxima desde el primer minuto, presión alta y verticalidad máxima al
contraataque con Cucurella como un puñal que acribilló a la defensa madridista.
Es el sello de un equipo, el de Mendilibar, preparado para guerrear y agotar al
contrario hasta las últimas consecuencias. Es costumbre de los equipos pequeños
encerrarse atrás una vez obtenida la ventaja inicial. No es el caso de este
equipo, como hemos podido comprobar en la enumeración de resultados anteriores.
Tampoco aminoraron la marcha ante el campeón de Europa. Una vez anotado el 3-0,
buscaron el cuarto hasta el final.

“He visto un buen equipo sobre el campo. Hemos hecho nuestro juego desde el
principio y no hemos bajado el pistón en 90 minutos. Los jugadores han estado
encima de los del Madrid, concentrados… hemos tenido cada vez más ocasiones. No
es fácil, ni normal… pero ahí está el resultado”,
declaraba Mendi al término de un encuentro
histórico. El preparador de Zaldívar acumula 183 partidos con el Eibar, a quien
estuvo a punto de ascender a Segunda División en 2005, antes de fichar por el
Athletic. Una década después regresó a Ipurúa para levantar a un equipo que
había logrado la salvación en su primer año en Primera gracias al descenso
administrativo del Elche.

Los resultados no se
hicieron esperar. Hizo una primera vuelta perfecta, llegando a ser líder y
acabando en sexta posición al término de la jornada 19. Logró la permanencia
con tres fechas de antelación, aunque lo mejor estaría por llegar. Un año
después, el Eibar conseguía un espectacular décimo puesto, luchando casi hasta
el final por entrar en competición europea. La pasada temporada, volvió a
superar el objetivo y acabó noveno. También fue partícipe de la mejor actuación
de la historia en Copa del Rey, llegando a cuartos de final tras aplastar a
Osasuna en su estadio (0-3). Cayó ante el Atlético, pero no sin hacer sufrir a
los de Simeone.

Desde el sábado, Mendilibar
y su Eibar pasan también a la historia por ser el equipo que destrozó al Real
Madrid en todos los aspectos. Un club singular, con solo cinco años en la élite
de sus 71 desde su fundación. Un club modélico por su trabajo, por contar con
una mujer excepcional liderando un proyecto que no tiene techo. Además de ser
humilde, el Eibar es un club previsor, así que aprovechará el mejor momento de
su historia para construir una ciudad deportiva
con una superficie de 66.298 m2 que supondrá un coste de 18,2 millones de
euros. Será el legado que dejará para siempre en la ciudad.

Año tras año se espera
que el club guipuzcoano, que cada temporada pierde a sus mejores jugadores
(Ander Capa, Juncà, Dani García e Inui, tres de ellos libres), que sobrevive
entre dos gigantes del fútbol vasco (Athletic y Real Sociedad) con el
presupuesto más bajo de la categoría (junto al Girona), capitule y descienda a
Segunda División. Las alarmas saltaron a comienzos de curso, cuando el Eibar
sumó dos derrotas ante dos teóricos rivales por la permanencia (1-2 ante el
Huesca y 2-0 ante el Getafe). Tres meses después, el club armero es décimo a
siete puntos del antepenúltimo (el Athletic, curiosamente) y a solo dos de la
sexta plaza. El ‘milagro’, si se puede llamar así, continúa.

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