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Daniil Medvedev, actor protagonista en 2019

Alejandro Pérez @aperezgom 19-12-2019

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Daniil Medvedev

La temporada tenística masculina 2019 no se entiende sin un nombre particular. No ha ganado ningún Grand Slam, pero es una de las claves del año. 80 partidos, 59 victorias, dos títulos de Masters 1000 y protagonista de alguno de los principales momentos del año. Desde Moscú, nacido en 1993 y profesional desde 2014: Daniil Medvedev.

Acabó 2018 estrenando top20. Entró en dicho club en octubre y acabó la temporada número 16. Un aspirante a estrenar top10 en 2019. Sydney, Winston-Salem y Tokyo fueron sus primeros éxitos ATP.

Con tres títulos y al borde del top15, Medvedev empezó jugando la final en Brisbane. Djokovic le sacó de Melbourne en octavos. En febrero se metió en el top15 ganando en Sofía. Y en Montecarlo consiguió su primera victoria en cuatro encuentros ante Djokovic. En cuartos.

Tras ser finalista en Barcelona, el moscovita atravesó su peor momento de resultados en el año. Cinco derrotas consecutivas (Thiem, Pella, Kyrgios, Herbert y Pouille). Volvió a ganar en Queen´s (semifinales) y pasó de puntillas por Wimbledon (tercera ronda ante Goffin), tras el cual se estrenó en el top10. Hasta aquí una primera mitad de temporada con 30 triunfos, un título, dos semifinales y dos finales.

Llegó al verano estadounidense. Washinton, Toronto, Cincinnati y Nueva York. Un ATP500, dos Masters 1000 y el último Grand Slam de la temporada. Jugó las finales de los cuatro torneos. 23 partidos en mes y medio. 21 triunfos y dos derrotas. Impresionante.

En Washington Kyrgios le apartó de su segundo título ATP 500. En Toronto, Nadal le arrolló. En Cincinnati, a las puertas del Open de EEUU y tras ganar a Djokovic en semifinales (dos victorias en cinco partidos), se estrenó como campeón de Masters 1000 ante Goffin para llegar a Nueva York en plenitud de facultades.

Nunca había jugado octavos en el último Grand Slam. De hecho, en un Major sólo había jugado la segunda semana en una ocasión: en Melbourne en enero. El indio Gunneswaran no le opuso resistencia (siete juegos cedidos). El boliviano Dellien le quitó un set y Feliciano, en tercera ronda) le obligó a cuatro mangas con dos desempates. Para superar la barrera de octavos tuvo que remontar al alemán Koepfer.

En sus primeros cuartos de final en Grand Slam cedió un set ante Stan Wawrinka. En la penúltima ronda, ante un Dimitrov que venía de ganar a Federer por primera vez, volvió a ganar en tres mangas. El búlgaro acusó el desgaste físico y mental. Medvedev estaba en su primera final de un Grand Slam. ¿Enfrente? Un tipo que buscaba su 19º título en la categoría: Rafael Nadal.

El partido que español y ruso protagonizaron la madrugada española del domingo 8 de septiembre está en el podio de mejores partidos del año. Superado quizás por la final de Wimbledon o las semifinales de Roland Garros entre Djokovic y Thiem. Pero poco más.

Cuatro horas y 53 minutos de final. El partido acabó cuando los relojes en España marcaban más de las tres de la madrugada. Nada lo indicaba cuando Nadal se puso 7-5 6-3. Y menos cuando el español conseguía la rotura en el tercer parcial (3-2 y saque). Ahí, algo cambió. Daniil recuperó la rotura y ganó el set haciendo break en 12º juego (7-5). En el siguiente parcial, ya con los nervios en el cuerpo del aficionado español y con un buen rato extra de tenis no esperado, Medvedev repitió técnica: rotura en el 9º juego y dos sets iguales (7-5 6-3 5-7 6-4). El título de Nueva York en la quinta manga. Más emoción, imposible.

En la quinta manga tras dos semanas de tenis a cinco sets, todo se resolvió con más pasión y coraje que tenis (que también). Medvedev tuvo bolas para 2-0 y saque. Nadal lo salvó y encadenó cuatro juegos seguidos (5-2) para restar para el título. Medvedev pudo recuperar un break, salvó tres pelotas de partido al saque, pero con el segundo turno de servicio español se acabó un partidazo.

Un encuentro que podía haber acabado a eso de la 1am, no acabó a las 2am, sino que se fue hasta casi las 3.30h. La culpa la tuvo un extraordinario Medvedev que sacó de donde nadie pensaba que había para rozar algo histórico: remontarle dos sets a cero a Nadal en una final de Grand Slam.

El moscovita, enfrentado con los aficionados durante la semana, mostró su sentido del humor tras el video conmemorativo de los 19 Majors de Nadal: “Si hubiera ganado yo, ¿Qué habríais puesto?”. Razón no le faltaba.

Cerró el año con dos nuevos títulos (San Petesburgo y París Bercy). Seis torneos consecutivos alcanzando la final (y ganando tres de ellas) y con la fase de grupos en las Finales ATP. Cuatro de sus 21 derrotas este año, en los últimos cuatro partidos. Un año inolvidable. En 2020 sabremos donde está su techo. Ya es favorito y pelea al Big3.

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La temporada tenística masculina 2019 no se entiende sin un nombre particular. No ha ganado ningún Grand Slam, pero es una de las claves del año. 80 partidos, 59 victorias, dos títulos de Masters 1000 y protagonista de alguno de los principales momentos del año. Desde Moscú, nacido en 1993 y profesional desde 2014: Daniil Medvedev.

Acabó 2018 estrenando top20. Entró en dicho club en octubre y acabó la temporada número 16. Un aspirante a estrenar top10 en 2019. Sydney, Winston-Salem y Tokyo fueron sus primeros éxitos ATP.

Con tres títulos y al borde del top15, Medvedev empezó jugando la final en Brisbane. Djokovic le sacó de Melbourne en octavos. En febrero se metió en el top15 ganando en Sofía. Y en Montecarlo consiguió su primera victoria en cuatro encuentros ante Djokovic. En cuartos.

Tras ser finalista en Barcelona, el moscovita atravesó su peor momento de resultados en el año. Cinco derrotas consecutivas (Thiem, Pella, Kyrgios, Herbert y Pouille). Volvió a ganar en Queen´s (semifinales) y pasó de puntillas por Wimbledon (tercera ronda ante Goffin), tras el cual se estrenó en el top10. Hasta aquí una primera mitad de temporada con 30 triunfos, un título, dos semifinales y dos finales.

Llegó al verano estadounidense. Washinton, Toronto, Cincinnati y Nueva York. Un ATP500, dos Masters 1000 y el último Grand Slam de la temporada. Jugó las finales de los cuatro torneos. 23 partidos en mes y medio. 21 triunfos y dos derrotas. Impresionante.

En Washington Kyrgios le apartó de su segundo título ATP 500. En Toronto, Nadal le arrolló. En Cincinnati, a las puertas del Open de EEUU y tras ganar a Djokovic en semifinales (dos victorias en cinco partidos), se estrenó como campeón de Masters 1000 ante Goffin para llegar a Nueva York en plenitud de facultades.

Nunca había jugado octavos en el último Grand Slam. De hecho, en un Major sólo había jugado la segunda semana en una ocasión: en Melbourne en enero. El indio Gunneswaran no le opuso resistencia (siete juegos cedidos). El boliviano Dellien le quitó un set y Feliciano, en tercera ronda) le obligó a cuatro mangas con dos desempates. Para superar la barrera de octavos tuvo que remontar al alemán Koepfer.

En sus primeros cuartos de final en Grand Slam cedió un set ante Stan Wawrinka. En la penúltima ronda, ante un Dimitrov que venía de ganar a Federer por primera vez, volvió a ganar en tres mangas. El búlgaro acusó el desgaste físico y mental. Medvedev estaba en su primera final de un Grand Slam. ¿Enfrente? Un tipo que buscaba su 19º título en la categoría: Rafael Nadal.

El partido que español y ruso protagonizaron la madrugada española del domingo 8 de septiembre está en el podio de mejores partidos del año. Superado quizás por la final de Wimbledon o las semifinales de Roland Garros entre Djokovic y Thiem. Pero poco más.

Cuatro horas y 53 minutos de final. El partido acabó cuando los relojes en España marcaban más de las tres de la madrugada. Nada lo indicaba cuando Nadal se puso 7-5 6-3. Y menos cuando el español conseguía la rotura en el tercer parcial (3-2 y saque). Ahí, algo cambió. Daniil recuperó la rotura y ganó el set haciendo break en 12º juego (7-5). En el siguiente parcial, ya con los nervios en el cuerpo del aficionado español y con un buen rato extra de tenis no esperado, Medvedev repitió técnica: rotura en el 9º juego y dos sets iguales (7-5 6-3 5-7 6-4). El título de Nueva York en la quinta manga. Más emoción, imposible.

En la quinta manga tras dos semanas de tenis a cinco sets, todo se resolvió con más pasión y coraje que tenis (que también). Medvedev tuvo bolas para 2-0 y saque. Nadal lo salvó y encadenó cuatro juegos seguidos (5-2) para restar para el título. Medvedev pudo recuperar un break, salvó tres pelotas de partido al saque, pero con el segundo turno de servicio español se acabó un partidazo.

Un encuentro que podía haber acabado a eso de la 1am, no acabó a las 2am, sino que se fue hasta casi las 3.30h. La culpa la tuvo un extraordinario Medvedev que sacó de donde nadie pensaba que había para rozar algo histórico: remontarle dos sets a cero a Nadal en una final de Grand Slam.

El moscovita, enfrentado con los aficionados durante la semana, mostró su sentido del humor tras el video conmemorativo de los 19 Majors de Nadal: “Si hubiera ganado yo, ¿Qué habríais puesto?”. Razón no le faltaba.

Cerró el año con dos nuevos títulos (San Petesburgo y París Bercy). Seis torneos consecutivos alcanzando la final (y ganando tres de ellas) y con la fase de grupos en las Finales ATP. Cuatro de sus 21 derrotas este año, en los últimos cuatro partidos. Un año inolvidable. En 2020 sabremos donde está su techo. Ya es favorito y pelea al Big3.

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