_Champions League

Fantasmas y demonios

Nunca es fácil enfrentarte a tus miedos más profundos. Da igual que te sientas preparado para afrontar esa situación, el volver a encontrarte con quien te hizo daño es siempre un proceso emocional de difícil gestión. Hay gente que no lo puede ocultar y otros lo hacen con aparente normalidad y una sonrisa, aunque estén rotos por dentro.

El Barça renacido y ‘jijante’, ese que te ha firmado un gran arranque de Liga, se fue a jugar al Allianz Arena ilusionado y motivado como se van los niños de 6 años al campamento o los chavales estadounidenses de instituto afrontan el baile de graduación en las series de Netflix. Lo cierto es que el Bayern sigue siendo un demonio y jugabas en Martes 13. Sale mal. 2-0 para los alemanes, bajonazo en las filas blaugranas y los pupilos de Xavi Hernández a jugarse el pasar de ronda a 180 minutos contra el Inter en lo que se avecina casi como un duelo de dieciseisavos de final.

Es cierto que el Barça compitió bien y fue determinado. De hecho, durante buena parte del partido fue mejor que el rival y demostró una gran personalidad ante un rival durísimo que no pierde en su feudo en Champions League desde 2017 y que se ha especializado en los últimos años en sacarle los colores y las vergüenzas al club blaugrana. Es igualmente cierto que el portentoso Alphonso Davies zancadilla a Ousmane Dembélé con 0-0 en una acción que debió señalarse como penalti y que pudo cambiar el rumbo del duelo. Los vandazos del VAR siguen siendo como los caminos del Señor: inescrutables.

Tras un inicio dubitativo condicionado por el escenario, el Barça se abrazó rápido a las botas de terciopelo de Pedri y al corazón de Gavi para presentar una presión alta que inquietó a Neuer, a Nagelsmann y al fandom local, que veían como ese Barça que era un meme hasta hace poco, ahora les miraba a los ojos y disponía de un carrusel de ocasiones clarísimas que no supo materializar. Robert Lewandowski demostró ser humano y Ousmane Dembélé alternaba destellos a campo abierto con pases al rival en las distancias cortas. Con Sadio Mané fuera de contexto y el iracundo Thomas Müller cumpliendo 33 años, el joven Jamal Musiala -tremendo pelotero este- se erigió en el líder de los bávaros.

El segundo acto empezó con un disparo de Raphinha que cerca estuvo de ser el 0-1. No fue así y unos minutos después Lucas Hernández anotó en un córner tras un grosero error defensivo de los blaugranas. 1-0 para el Bayern. Durísimo golpe al mentón de los azulgranas. Mientras el Barça se preguntaba qué había pasado en ese córner, Leroy Sané ya había anotado el 2-0 aprovechando una tibieza defensiva. Fueron unos 10 minutos de apagón. Tiempo suficiente para que el Bayern disipara las dudas, se las trasladara al rival y cerrara el partido con candado. Así es la Champions, amigos. Perdonas y mueres. Es fácil.

Dicho todo esto, tras el 2-0 final la reacción del barcelonismo en Twitter se movía entre un ligero optimismo por la mejoría y la decepción por ver que se estuvo más cerca de ganar de lo que indica el resultado, y es que la ilusión es fantástica pero tiene una ‘cara B’ muy amarga. El Bayern venía de empatar 1-1 en el campo del Union Berlín y de empatar en casa 2-2 con el Stuttgart. Resultados más propios del vulgo que de los clubes patricios del continente. Este Bayern no es un vendaval pero sigue siendo el Bayern y eso asusta, más si cabe cuando esta entidad te tiene la moral comida y lleva varios años haciéndote bullying en Europa.

El resumen es que ibas a pasarlo en grande haciendo hogueras en el bosque y a correrte un tremendo cumbión en tu graduación y la noche acabó con una granizada en el campamento y la jefa de las animadoras liándose con el quarterback. Eso sí, lo que no mata engorda, y estas derrotas curten. El Inter lo corroborará, o no.


P.D. Estas líneas tratan de resumir brevemente lo acontecido ayer en la capital bávara, pero sin duda alguna el mejor resumen de la noche lo hizo el gran Álvaro Benito. Por cierto, algún día hablaremos de cómo es posible que el mejor analista de fútbol en España haya sido descartado por La Liga para analizar los partidos del campeonato nacional.


Foto de cabecera: Getty Images

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Nunca es fácil enfrentarte a tus miedos más profundos. Da igual que te sientas preparado para afrontar esa situación, el volver a encontrarte con quien te hizo daño es siempre un proceso emocional de difícil gestión. Hay gente que no lo puede ocultar y otros lo hacen con aparente normalidad y una sonrisa, aunque estén rotos por dentro.

El Barça renacido y ‘jijante’, ese que te ha firmado un gran arranque de Liga, se fue a jugar al Allianz Arena ilusionado y motivado como se van los niños de 6 años al campamento o los chavales estadounidenses de instituto afrontan el baile de graduación en las series de Netflix. Lo cierto es que el Bayern sigue siendo un demonio y jugabas en Martes 13. Sale mal. 2-0 para los alemanes, bajonazo en las filas blaugranas y los pupilos de Xavi Hernández a jugarse el pasar de ronda a 180 minutos contra el Inter en lo que se avecina casi como un duelo de dieciseisavos de final.

Es cierto que el Barça compitió bien y fue determinado. De hecho, durante buena parte del partido fue mejor que el rival y demostró una gran personalidad ante un rival durísimo que no pierde en su feudo en Champions League desde 2017 y que se ha especializado en los últimos años en sacarle los colores y las vergüenzas al club blaugrana. Es igualmente cierto que el portentoso Alphonso Davies zancadilla a Ousmane Dembélé con 0-0 en una acción que debió señalarse como penalti y que pudo cambiar el rumbo del duelo. Los vandazos del VAR siguen siendo como los caminos del Señor: inescrutables.

Tras un inicio dubitativo condicionado por el escenario, el Barça se abrazó rápido a las botas de terciopelo de Pedri y al corazón de Gavi para presentar una presión alta que inquietó a Neuer, a Nagelsmann y al fandom local, que veían como ese Barça que era un meme hasta hace poco, ahora les miraba a los ojos y disponía de un carrusel de ocasiones clarísimas que no supo materializar. Robert Lewandowski demostró ser humano y Ousmane Dembélé alternaba destellos a campo abierto con pases al rival en las distancias cortas. Con Sadio Mané fuera de contexto y el iracundo Thomas Müller cumpliendo 33 años, el joven Jamal Musiala -tremendo pelotero este- se erigió en el líder de los bávaros.

El segundo acto empezó con un disparo de Raphinha que cerca estuvo de ser el 0-1. No fue así y unos minutos después Lucas Hernández anotó en un córner tras un grosero error defensivo de los blaugranas. 1-0 para el Bayern. Durísimo golpe al mentón de los azulgranas. Mientras el Barça se preguntaba qué había pasado en ese córner, Leroy Sané ya había anotado el 2-0 aprovechando una tibieza defensiva. Fueron unos 10 minutos de apagón. Tiempo suficiente para que el Bayern disipara las dudas, se las trasladara al rival y cerrara el partido con candado. Así es la Champions, amigos. Perdonas y mueres. Es fácil.

Dicho todo esto, tras el 2-0 final la reacción del barcelonismo en Twitter se movía entre un ligero optimismo por la mejoría y la decepción por ver que se estuvo más cerca de ganar de lo que indica el resultado, y es que la ilusión es fantástica pero tiene una ‘cara B’ muy amarga. El Bayern venía de empatar 1-1 en el campo del Union Berlín y de empatar en casa 2-2 con el Stuttgart. Resultados más propios del vulgo que de los clubes patricios del continente. Este Bayern no es un vendaval pero sigue siendo el Bayern y eso asusta, más si cabe cuando esta entidad te tiene la moral comida y lleva varios años haciéndote bullying en Europa.

El resumen es que ibas a pasarlo en grande haciendo hogueras en el bosque y a correrte un tremendo cumbión en tu graduación y la noche acabó con una granizada en el campamento y la jefa de las animadoras liándose con el quarterback. Eso sí, lo que no mata engorda, y estas derrotas curten. El Inter lo corroborará, o no.


P.D. Estas líneas tratan de resumir brevemente lo acontecido ayer en la capital bávara, pero sin duda alguna el mejor resumen de la noche lo hizo el gran Álvaro Benito. Por cierto, algún día hablaremos de cómo es posible que el mejor analista de fútbol en España haya sido descartado por La Liga para analizar los partidos del campeonato nacional.


Foto de cabecera: Getty Images