_Motociclismo

Andrea Dovizioso, el hombre que pudo reinar

Swinxy @Swinxy 13-09-2022

El 12 de noviembre de 2017, Andrea Dovizioso se levantó de la cama con una sensación que muy pocos pilotos han tenido en toda la historia del motociclismo: la de poner el pie en el suelo sabiendo que, cuando volviese a encontrarse con la cama, podría hacerlo como campeón de MotoGP.

Tras una década a la sombra de los cinco grandes mitos de MotoGP, ese día podía ser el suyo.

Aquel día, Andrea Dovizioso no solo fue parte del relato. Fue protagonista de uno de esos días históricos. El título se decidía en Valencia y él era uno de los contendientes. Durante todo el fin de semana, MotoGP se llenó de la iconografía propia de un ‘Grand Finale’ donde todo giraba en torno a la contraposición de su figura y la de Marc Márquez.

Lo tenía casi todo en contra. Con 21 puntos de desventaja, solamente le valía una combinación nada probable: ganar y que su rival no acabase entre los once primeros. Lo segundo estuvo cerca: el 93 cometió un error y se fue a la grava, enderezando su Honda en una de las salvadas más memorables de todos los tiempos. Lo primero, no: Valencia no era todavía un circuito propicio para la Desmosedici y, dándolo todo, Dovi acabó en el suelo.

Ese 2017 fue la prueba (otra más) de que el repetido mantra de que nadie recuerda a los subcampeones es mentira. Todo el mundo recuerda que, exactamente diez años después de que un elegido como Casey Stoner llevase a Ducati a lo alto, Andrea Dovizioso estuvo muy cerca de repetirlo.

Fue lo más cerca que estuvo un hombre de desbancar a los dioses, que habían convertido el trofeo de MotoGP en un coto vedado desde que Nicky Hayden destronase a un Valentino Rossi que parecía inabordable. Exactamente como Marc Márquez en ese 2017.

Andrea Dovizioso demostró que un hombre puede conseguirlo casi todo si cree en una idea.

Él creyó en la idea de Ducati. Renunció a la estabilidad de la Yamaha del Tech 3, donde había terminado cuarto en la general, sabiendo que el techo estaba ahí. A cambio, se jugó su futuro en la ruleta apostando al rojo Ducati, que atravesaba su peor crisis en MotoGP.

Aquel 2013 fue realmente duro. Tanto que, por primera vez tras diez años seguidos pisando el podio, no pudo ni catar el champán en todo el curso. No desesperó: había llegado a una marca en reconstrucción y eso solo era el valle de un declive que había durado un lustro con una moto que corría mucho y giraba poco o nada.

Lo sucedido desde entonces está en los libros de historia. La Desmosedici fue mejorando con la mente de Gigi Dall’Igna y las manos de Andrea Dovizioso, hasta el punto de poner contra las cuerdas al mejor talento del momento.

El desenlace no fue el esperado, es cierto. Sin embargo, cuando un libro es bueno, el final no es lo más importante. Tampoco los dos subcampeonatos que siguieron a ese los años siguientes, que dieron lugar a un pequeño ocaso que le vio salir de Ducati y decir adiós en pleno 2022 con una Yamaha que nada tiene que ver con la que coleccionó podios una década atrás.

Andrea Dovizioso se va con un título mundial de 125cc y tres subcampeonatos de MotoGP, donde logró 15 victorias y 62 podios, números que se elevan a 24 triunfos y 103 presencias en el cajón si se cuentan todas las categorías, donde disputó hasta 346 grandes premios.

Todos esos números son un complemento. El anexo de la gran historia de Dovi.

Lo importante es la moraleja de la historia: gracias a su fe en una idea, Andrea Dovizioso se convirtió en el hombre que pudo reinar cuando el trono de MotoGP parecía inaccesible.

Imagen de cabecera: Ducati

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El 12 de noviembre de 2017, Andrea Dovizioso se levantó de la cama con una sensación que muy pocos pilotos han tenido en toda la historia del motociclismo: la de poner el pie en el suelo sabiendo que, cuando volviese a encontrarse con la cama, podría hacerlo como campeón de MotoGP.

Tras una década a la sombra de los cinco grandes mitos de MotoGP, ese día podía ser el suyo.

Aquel día, Andrea Dovizioso no solo fue parte del relato. Fue protagonista de uno de esos días históricos. El título se decidía en Valencia y él era uno de los contendientes. Durante todo el fin de semana, MotoGP se llenó de la iconografía propia de un ‘Grand Finale’ donde todo giraba en torno a la contraposición de su figura y la de Marc Márquez.

Lo tenía casi todo en contra. Con 21 puntos de desventaja, solamente le valía una combinación nada probable: ganar y que su rival no acabase entre los once primeros. Lo segundo estuvo cerca: el 93 cometió un error y se fue a la grava, enderezando su Honda en una de las salvadas más memorables de todos los tiempos. Lo primero, no: Valencia no era todavía un circuito propicio para la Desmosedici y, dándolo todo, Dovi acabó en el suelo.

Ese 2017 fue la prueba (otra más) de que el repetido mantra de que nadie recuerda a los subcampeones es mentira. Todo el mundo recuerda que, exactamente diez años después de que un elegido como Casey Stoner llevase a Ducati a lo alto, Andrea Dovizioso estuvo muy cerca de repetirlo.

Fue lo más cerca que estuvo un hombre de desbancar a los dioses, que habían convertido el trofeo de MotoGP en un coto vedado desde que Nicky Hayden destronase a un Valentino Rossi que parecía inabordable. Exactamente como Marc Márquez en ese 2017.

Andrea Dovizioso demostró que un hombre puede conseguirlo casi todo si cree en una idea.

Él creyó en la idea de Ducati. Renunció a la estabilidad de la Yamaha del Tech 3, donde había terminado cuarto en la general, sabiendo que el techo estaba ahí. A cambio, se jugó su futuro en la ruleta apostando al rojo Ducati, que atravesaba su peor crisis en MotoGP.

Aquel 2013 fue realmente duro. Tanto que, por primera vez tras diez años seguidos pisando el podio, no pudo ni catar el champán en todo el curso. No desesperó: había llegado a una marca en reconstrucción y eso solo era el valle de un declive que había durado un lustro con una moto que corría mucho y giraba poco o nada.

Lo sucedido desde entonces está en los libros de historia. La Desmosedici fue mejorando con la mente de Gigi Dall’Igna y las manos de Andrea Dovizioso, hasta el punto de poner contra las cuerdas al mejor talento del momento.

El desenlace no fue el esperado, es cierto. Sin embargo, cuando un libro es bueno, el final no es lo más importante. Tampoco los dos subcampeonatos que siguieron a ese los años siguientes, que dieron lugar a un pequeño ocaso que le vio salir de Ducati y decir adiós en pleno 2022 con una Yamaha que nada tiene que ver con la que coleccionó podios una década atrás.

Andrea Dovizioso se va con un título mundial de 125cc y tres subcampeonatos de MotoGP, donde logró 15 victorias y 62 podios, números que se elevan a 24 triunfos y 103 presencias en el cajón si se cuentan todas las categorías, donde disputó hasta 346 grandes premios.

Todos esos números son un complemento. El anexo de la gran historia de Dovi.

Lo importante es la moraleja de la historia: gracias a su fe en una idea, Andrea Dovizioso se convirtió en el hombre que pudo reinar cuando el trono de MotoGP parecía inaccesible.

Imagen de cabecera: Ducati

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Sergio Merino Rueda @SergioMerino8
20-09-2022