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Algo personal

Cuando jugaba sin la motivación suficiente, Michael Jordan era capaz de inventar una frase de un rival para encontrar la atmósfera adecuada. Lo sufrió LaBradford Smith y Jordan lo reconoció en The Last Dance: Bulls y Wizards se enfrentaban en noches consecutivas y, en el primer partido, el destino quiso que Smith, un rookie, anotase más puntos que Jordan. Michael se inventó que le había soltado un “buen partido” al final del duelo y se lo hizo creer a todo el mundo. No le hizo falta más, ya tenía una motivación para destrozarle dos noches después. Lo confesó pasados los años: «Creaba cosas así como motivación todo el tiempo. Probablemente LaBradford nunca me dijo nada”.

La historia de LeBron James con Jimmy Butler no es precisamente la misma. LeBron no tuvo que inventarse nada, Butler se encargó de repetírselo en su cara. Poco le importó al jugador de los Heat esa advertencia que reza que es mejor no enfadar a las estrellas. Menos aún después de que, al final del primer cuarto del tercer partido, LeBron le dijera que su equipo estaba en problemas.

No es Butler uno de esos jugadores que se muerde la lengua. Se cobró su venganza personal al final del encuentro, después de una de las mejores actuaciones individuales de la historia de las Finales. “You´re in trouble. They´re in trouble”, repitió varias veces. Una mala idea (?).

Como si LeBron tuviese pocas motivaciones. Juega estas Finales igual que jugó las nueve anteriores, sumergido en su eterna persecución del que es inalcanzable. También está en juego su imagen: un récord de 3-6 en Finales ya es suficientemente malo como para añadirle una losa más. Por no hablar de su compromiso con los aficionados de los Lakers después de lo sucedido con Kobe, ese famoso relato que comienza a ser incómodo.

No necesitaba ningún estímulo más, pero Butler agregó gasolina al incendio.

Y es que el fuego que se reflejaba en su mirada antes de comenzar el cuarto partido no era casual. Se echó el equipo a la espalda en el tercer cuarto, cuando el balón más quemaba. Quizás no al nivel de Butler hace tres noches, pero sí lo suficientemente bien como para asegurarse de que su equipo llegase al tramo final por delante.

Hace tiempo leí una reflexión de Antoni Daimiel que decía que “LeBron James es peor jugador, pero mejor persona que Jordan”. La comparto. Es muy probable que LeBron nunca hubiese sido capaz de inventarse una frase del rival solo para motivarse. Butler le hizo el trabajo.

Imagen de cabecera: Douglas P. DeFelice/Getty Images

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Cuando jugaba sin la motivación suficiente, Michael Jordan era capaz de inventar una frase de un rival para encontrar la atmósfera adecuada. Lo sufrió LaBradford Smith y Jordan lo reconoció en The Last Dance: Bulls y Wizards se enfrentaban en noches consecutivas y, en el primer partido, el destino quiso que Smith, un rookie, anotase más puntos que Jordan. Michael se inventó que le había soltado un “buen partido” al final del duelo y se lo hizo creer a todo el mundo. No le hizo falta más, ya tenía una motivación para destrozarle dos noches después. Lo confesó pasados los años: «Creaba cosas así como motivación todo el tiempo. Probablemente LaBradford nunca me dijo nada”.

La historia de LeBron James con Jimmy Butler no es precisamente la misma. LeBron no tuvo que inventarse nada, Butler se encargó de repetírselo en su cara. Poco le importó al jugador de los Heat esa advertencia que reza que es mejor no enfadar a las estrellas. Menos aún después de que, al final del primer cuarto del tercer partido, LeBron le dijera que su equipo estaba en problemas.

No es Butler uno de esos jugadores que se muerde la lengua. Se cobró su venganza personal al final del encuentro, después de una de las mejores actuaciones individuales de la historia de las Finales. “You´re in trouble. They´re in trouble”, repitió varias veces. Una mala idea (?).

Como si LeBron tuviese pocas motivaciones. Juega estas Finales igual que jugó las nueve anteriores, sumergido en su eterna persecución del que es inalcanzable. También está en juego su imagen: un récord de 3-6 en Finales ya es suficientemente malo como para añadirle una losa más. Por no hablar de su compromiso con los aficionados de los Lakers después de lo sucedido con Kobe, ese famoso relato que comienza a ser incómodo.

No necesitaba ningún estímulo más, pero Butler agregó gasolina al incendio.

Y es que el fuego que se reflejaba en su mirada antes de comenzar el cuarto partido no era casual. Se echó el equipo a la espalda en el tercer cuarto, cuando el balón más quemaba. Quizás no al nivel de Butler hace tres noches, pero sí lo suficientemente bien como para asegurarse de que su equipo llegase al tramo final por delante.

Hace tiempo leí una reflexión de Antoni Daimiel que decía que “LeBron James es peor jugador, pero mejor persona que Jordan”. La comparto. Es muy probable que LeBron nunca hubiese sido capaz de inventarse una frase del rival solo para motivarse. Butler le hizo el trabajo.

Imagen de cabecera: Douglas P. DeFelice/Getty Images

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Muy orgulloso

Adrià Campmany @campmany_adria
08-11-2021