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Adria Tour: de la exhibición al bochorno

El Adria Tour, que debía ser una gira de exhibición con fines benéficos compuesta por cuatro torneos en el sureste de Europa auspiciado por la fundación de Novak Djokovic, se ha convertido en un despropósito de dimensiones que aún desconocemos.

Este tour se presentaba como un “torneo de tenis regional benéfico organizado por el mejor jugador del mundo, Novak Djokovic”. Cuatro ciudades: Belgrado (Serbia, 12-14 de junio), Zadar (Croacia, 20-21 de junio), Banja Luka (Bosnia y Herzegovina, 3-4 de julio) y Sarajevo (Bosnia y Herzegovina, 5 de julio). Todo ha estallado en la segunda parada, en la ciudad croata de Zadar donde se debía jugar este pasado fin de semana.

En las cuatro ciudades el sistema iba a ser igual. Dos grupos de cuatro jugadores. Tres partidos del grupo y los dos ganadores de ambos grupos, a la final. En Belgrado, el austriaco Dominic Thiem y el serbio Filip Kraijinovic disputaron una final que ganó el primero.

Dominic Thiem sirve ante Filip Krajinovic en uno de los partidos del Adria Tour con las gradas repletas (Srdjan Stevanovic/Getty Images)

Estaba anunciada la participación de hasta 13 jugadores. Una mezcla de los mejores tenistas ATP con promesas. Todos ellos, de centro-Europa y Europa del este: Djokovic, Thiem, Zverev, Dimitrov, Coric, Cilic, Troicki, Lajovic, Krajinovic, Dzumhur, Rublev, Petrovic y Kristin.

En Belgrado todo transcurrió en aparente normalidad. Quizás demasiada normalidad. Gradas repletas de público, ausencia total de mascarillas y de distancia de seguridad y múltiples actos promocionales alrededor del tenis. Tras al triunfo de Thiem, la organización se trasladó a Zadar para la segunda entrega.

El domingo 21, con España saliendo de 99 días de Estado de Alarma, todo estalló. Grigor Dimitrov, participante en el Adria Tour en Belgrado (tres partidos con una victoria) y en Zadar (solo un partido, el sábado ante Coric), anunciaba a media tarde que había dado positivo en el test de COVID-19 que se había realizado al volver a Mónaco. Alarmas encendidas.

La organización pedía prudencia y recomendaba cuarentena de 14 días a todo aquel que hubiera compartido lugar y tiempo con Dimitrov. Al positivo de Dimitrov le siguieron el de Borna Coric (ambos jugaron el mismo sábado 20 en Zadar) conocido el lunes por la mañana y el de miembros de los equipos técnicos de varios tenistas.

El mismo lunes también empezaron a llegar noticias cuerdas. Andrey Rublev, Marin Cilic y Alexander Zverev tenían el test negativo, pero harán cuarentena de 14 días. Los tres habían jugado en Zadar (ninguno ante Dimitrov) y Zverev también lo hizo en Belgrado.

El día acabó con la ATP (que la semana pasada dio el paso de publicar el calendario que reanudará el tenis a principios de agosto) pronunciándose dando un toque con elegancia: respetar la distancia social y las medidas de salud y seguridad necesarias. Además, recuerda que el circuito ha creado planes exhaustivos para mitigar los riesgos del virus con protocolos que se aplicarán en los torneos que se disputen priorizando la seguridad en todo momento.

Antes de acabar el lunes, los dos últimos estacazos: primero el test a Djokovic se conocería el martes (se habría negado a hacer el test en Zadar por no tener síntomas y habría vuelto a Belgrado), habiendo guardado silencio el tenista hasta entonces y segundo el tenista serbio Victor Troicki y su mujer (está embarazada) daban positivo. Troicki había jugado tres partidos en Belgrado.

La gota que colmó el vaso: Djokovic positivo en coronavirus

El martes llegó la puntilla. Novak Djokovic era positivo en coronavirus. El organizador, la cabeza visible, el número 1 del mundo. También su mujer, Jelena, es positivo. Los hijos de la pareja en cambio han dado negativo. Djokovic anunciaba inmediatamente una cuarentena de 14 días y un test en cinco jornadas. Ha pedido perdón por los daños causados. Toda la organización se hizo de corazón y con intenciones sinceras. Pensaban que el torneo cumplía todos los protocolos y la salud de la región tenía suficiente fuerza para reunir a la gente con motivos filantrópicos. Admite que se han equivocado y que era demasiado pronto. Confirma la cancelación del torneo y pide hacerse test a todos los que hayan pasado por Belgrado o Zadar. Pocos minutos antes, la propia organización había cancelado las dos paradas adicionales del Adria Tour en Banja Luka y Sarajevo. El daño estaba hecho y pedir perdón era lo mínimo.

El gran problema no ha sido el propio hecho de organizar una exhibición (los datos del virus en Serbia y Croacia no superan los 15.000 contagiados), sino la absoluta falta de medidas de precaución e higiene. Gradas llenas (4000 espectadores), sin mascarillas y sin separación social. Además de los partidos, los tenistas han acudido a multitud de actos promocionales y, para colmo, una fiesta en una discoteca sin ninguna restricción.

Lo que podía haber sido, de hecho, una demostración que un circuito de exhibición con cuatro paradas podía celebrarse sin problemas, se ha convertido en un bochorno estratosférico del que no conocemos todavía todas las consecuencias. No aprendemos.

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El Adria Tour, que debía ser una gira de exhibición con fines benéficos compuesta por cuatro torneos en el sureste de Europa auspiciado por la fundación de Novak Djokovic, se ha convertido en un despropósito de dimensiones que aún desconocemos.

Este tour se presentaba como un “torneo de tenis regional benéfico organizado por el mejor jugador del mundo, Novak Djokovic”. Cuatro ciudades: Belgrado (Serbia, 12-14 de junio), Zadar (Croacia, 20-21 de junio), Banja Luka (Bosnia y Herzegovina, 3-4 de julio) y Sarajevo (Bosnia y Herzegovina, 5 de julio). Todo ha estallado en la segunda parada, en la ciudad croata de Zadar donde se debía jugar este pasado fin de semana.

En las cuatro ciudades el sistema iba a ser igual. Dos grupos de cuatro jugadores. Tres partidos del grupo y los dos ganadores de ambos grupos, a la final. En Belgrado, el austriaco Dominic Thiem y el serbio Filip Kraijinovic disputaron una final que ganó el primero.

Dominic Thiem sirve ante Filip Krajinovic en uno de los partidos del Adria Tour con las gradas repletas (Srdjan Stevanovic/Getty Images)

Estaba anunciada la participación de hasta 13 jugadores. Una mezcla de los mejores tenistas ATP con promesas. Todos ellos, de centro-Europa y Europa del este: Djokovic, Thiem, Zverev, Dimitrov, Coric, Cilic, Troicki, Lajovic, Krajinovic, Dzumhur, Rublev, Petrovic y Kristin.

En Belgrado todo transcurrió en aparente normalidad. Quizás demasiada normalidad. Gradas repletas de público, ausencia total de mascarillas y de distancia de seguridad y múltiples actos promocionales alrededor del tenis. Tras al triunfo de Thiem, la organización se trasladó a Zadar para la segunda entrega.

El domingo 21, con España saliendo de 99 días de Estado de Alarma, todo estalló. Grigor Dimitrov, participante en el Adria Tour en Belgrado (tres partidos con una victoria) y en Zadar (solo un partido, el sábado ante Coric), anunciaba a media tarde que había dado positivo en el test de COVID-19 que se había realizado al volver a Mónaco. Alarmas encendidas.

La organización pedía prudencia y recomendaba cuarentena de 14 días a todo aquel que hubiera compartido lugar y tiempo con Dimitrov. Al positivo de Dimitrov le siguieron el de Borna Coric (ambos jugaron el mismo sábado 20 en Zadar) conocido el lunes por la mañana y el de miembros de los equipos técnicos de varios tenistas.

El mismo lunes también empezaron a llegar noticias cuerdas. Andrey Rublev, Marin Cilic y Alexander Zverev tenían el test negativo, pero harán cuarentena de 14 días. Los tres habían jugado en Zadar (ninguno ante Dimitrov) y Zverev también lo hizo en Belgrado.

El día acabó con la ATP (que la semana pasada dio el paso de publicar el calendario que reanudará el tenis a principios de agosto) pronunciándose dando un toque con elegancia: respetar la distancia social y las medidas de salud y seguridad necesarias. Además, recuerda que el circuito ha creado planes exhaustivos para mitigar los riesgos del virus con protocolos que se aplicarán en los torneos que se disputen priorizando la seguridad en todo momento.

Antes de acabar el lunes, los dos últimos estacazos: primero el test a Djokovic se conocería el martes (se habría negado a hacer el test en Zadar por no tener síntomas y habría vuelto a Belgrado), habiendo guardado silencio el tenista hasta entonces y segundo el tenista serbio Victor Troicki y su mujer (está embarazada) daban positivo. Troicki había jugado tres partidos en Belgrado.

La gota que colmó el vaso: Djokovic positivo en coronavirus

El martes llegó la puntilla. Novak Djokovic era positivo en coronavirus. El organizador, la cabeza visible, el número 1 del mundo. También su mujer, Jelena, es positivo. Los hijos de la pareja en cambio han dado negativo. Djokovic anunciaba inmediatamente una cuarentena de 14 días y un test en cinco jornadas. Ha pedido perdón por los daños causados. Toda la organización se hizo de corazón y con intenciones sinceras. Pensaban que el torneo cumplía todos los protocolos y la salud de la región tenía suficiente fuerza para reunir a la gente con motivos filantrópicos. Admite que se han equivocado y que era demasiado pronto. Confirma la cancelación del torneo y pide hacerse test a todos los que hayan pasado por Belgrado o Zadar. Pocos minutos antes, la propia organización había cancelado las dos paradas adicionales del Adria Tour en Banja Luka y Sarajevo. El daño estaba hecho y pedir perdón era lo mínimo.

El gran problema no ha sido el propio hecho de organizar una exhibición (los datos del virus en Serbia y Croacia no superan los 15.000 contagiados), sino la absoluta falta de medidas de precaución e higiene. Gradas llenas (4000 espectadores), sin mascarillas y sin separación social. Además de los partidos, los tenistas han acudido a multitud de actos promocionales y, para colmo, una fiesta en una discoteca sin ninguna restricción.

Lo que podía haber sido, de hecho, una demostración que un circuito de exhibición con cuatro paradas podía celebrarse sin problemas, se ha convertido en un bochorno estratosférico del que no conocemos todavía todas las consecuencias. No aprendemos.