_Champions League

Y si hablamos de la final

Alberto López Frau @alberlopezfrau 24-05-2022

El Real Madrid va a jugar su 5ª final de Champions en ocho años. Y la 17ª en toda su historia. El valor incalculable de jugar cinco en menos de una década, es posible que no lo veamos más o tardemos mucho tiempo en hacerlo de nuevo.

Por eso es menos comprensible aún todo el revuelo y el foco mediático que se ha puesto en los últimos días en la posible llegada Kylian Mbappé. Ya estamos inmersos en la semana de la final y se sigue hablando más de eso que del partido más espectacular que existe en el mundo del fútbol a nivel de clubes.

El Madrid solo ha perdido tres finales de la Copa de Europa en toda su historia, pero las tres supusieron cambios importantes. La primera fue en 1962, en Amsterdam ante el Benfica de Bela Guttman. Un Hat Trick de Puskas no pudo evitar la coronación del mozambiqueño Eusebio como campeón de Europa. La sospecha de Miguel Muñoz sobre la caducidad de su equipo legendario se confirmó dos años después en una final que supuso un antes y un después en la historia del Real Madrid.

En mayo del 64 en Viena, Real Madrid e Inter disputaban la final de la Copa de Europa. El Madrid iba a jugar su 7ª final en 9 años. Algo extraordinario. El Inter de Helenio Herrera en el banquillo y liderado por Luis Suárez sobre la hierba, se impuso al Real Madrid en un partido que supuso el final de Alfredo Di Stéfano como jugador blanco.

En la víspera de la final, Di Stéfano discutió con Miguel Muñoz. Él defendía que Isidro (el padre de Quique Sánchez Flores) debía jugar en mediocampo para estar pendiente de Corso y para que el Inter no tuviera superioridad ahí. Muñoz pensaba distinto. Quería que jugara atrás para poder frenar las incorporaciones al ataque de Facchetti. Como si ahora Benzema le dijese a Ancelotti que Carvajal debería ir al medio a marcar a Thiago (si finalmente llega a tiempo) y Carlo le dijese que no, porque las subidas de Robertson le pueden hacer mucho daño.

Juegos temporales a parte, al final primó la opinión de Muñoz, pero el partido le salió mal al Madrid. El Inter fue mejor, dominó el medio y se impuso 3-1 con dos goles de Mazzola y uno de Milani.

El vuelo de regreso fue un funeral. A la vuelta, Muñoz dejó fuera a Di Stéfano de la lista de convocados ante el Atlético en la vuelta de los cuartos de final de Copa y el resto es historia. Di Stéfano abandonó el club tras no querer aceptar ningún cargo en el mismo dejando atrás un legado de 11 años que ha terminado siendo eterno.

La tercera final perdida fue ante el Liverpool en París, en mayo del 81. El Madrid de los García vivía inmerso en una profunda crisis económica. Llegar a esa final ya tuvo un mérito extraordinario y la perdió porque el Liverpool era mejor y porque el gran Vujadin Boskov, su técnico, se equivocó.

Diseñó un planteamiento con diez marcas al hombre, la de Camacho con Souness en mediocampo fue la más sonada, e intentó anular al Liverpool, pero se olvidó de jugar. Un despiste de Juanito en la marca unido a un despeje al aire, con su pierna mala, de Rafa García Cortes, dejó solo mano a mano a Alan Kennedy delante de Agustín. El gol del lateral izquierdo red en el minuto 81, dejó al Madrid sin la ansiada séptima Copa de Europa.

Tuvieron que pasar todavía 17 años más, 32 en total desde la 6ª del Madrid Ye-Yé en Bruselas en 1966, para conseguir la séptima. Fue en Amsterdam en 1998, lugar donde perdió su primera final ante el Benfica en el 62, y teniendo como rival a la Juve de Zinedine Zidane.

El gol de Pedja Mijatovic abrió las puertas del Siglo XXI al Real Madrid. El blanco y negro dio paso al color y el equipo comenzó otro reinado europeo que le ha dado la posibilidad de conquistar siete Copas de Europa en los últimos 24 años.

Sería un error dejar de valorar la importancia de conquistar esta competición por tanto éxito reciente. Vivimos instalados en la vida de consumo inmediato y las cosas hoy son antiguas desde hace una hora. Eso aplicado al fútbol se transforma en una burbuja que devora entrenadores, futbolistas, minimiza los análisis, distorsiona la realidad y amplía el eco de fichajes que llegan o que no llegan nunca.

Siempre dijimos que el fútbol lo aguanta todo, pero cada día lo tiene más difícil. Nunca tuve más ganas que fuera 28 de mayo a las 21:00 de la noche. Ese día y a esa hora hablaremos de la final. ¿O no?

Imagen de cabecera: Real Madrid

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El Real Madrid va a jugar su 5ª final de Champions en ocho años. Y la 17ª en toda su historia. El valor incalculable de jugar cinco en menos de una década, es posible que no lo veamos más o tardemos mucho tiempo en hacerlo de nuevo.

Por eso es menos comprensible aún todo el revuelo y el foco mediático que se ha puesto en los últimos días en la posible llegada Kylian Mbappé. Ya estamos inmersos en la semana de la final y se sigue hablando más de eso que del partido más espectacular que existe en el mundo del fútbol a nivel de clubes.

El Madrid solo ha perdido tres finales de la Copa de Europa en toda su historia, pero las tres supusieron cambios importantes. La primera fue en 1962, en Amsterdam ante el Benfica de Bela Guttman. Un Hat Trick de Puskas no pudo evitar la coronación del mozambiqueño Eusebio como campeón de Europa. La sospecha de Miguel Muñoz sobre la caducidad de su equipo legendario se confirmó dos años después en una final que supuso un antes y un después en la historia del Real Madrid.

En mayo del 64 en Viena, Real Madrid e Inter disputaban la final de la Copa de Europa. El Madrid iba a jugar su 7ª final en 9 años. Algo extraordinario. El Inter de Helenio Herrera en el banquillo y liderado por Luis Suárez sobre la hierba, se impuso al Real Madrid en un partido que supuso el final de Alfredo Di Stéfano como jugador blanco.

En la víspera de la final, Di Stéfano discutió con Miguel Muñoz. Él defendía que Isidro (el padre de Quique Sánchez Flores) debía jugar en mediocampo para estar pendiente de Corso y para que el Inter no tuviera superioridad ahí. Muñoz pensaba distinto. Quería que jugara atrás para poder frenar las incorporaciones al ataque de Facchetti. Como si ahora Benzema le dijese a Ancelotti que Carvajal debería ir al medio a marcar a Thiago (si finalmente llega a tiempo) y Carlo le dijese que no, porque las subidas de Robertson le pueden hacer mucho daño.

Juegos temporales a parte, al final primó la opinión de Muñoz, pero el partido le salió mal al Madrid. El Inter fue mejor, dominó el medio y se impuso 3-1 con dos goles de Mazzola y uno de Milani.

El vuelo de regreso fue un funeral. A la vuelta, Muñoz dejó fuera a Di Stéfano de la lista de convocados ante el Atlético en la vuelta de los cuartos de final de Copa y el resto es historia. Di Stéfano abandonó el club tras no querer aceptar ningún cargo en el mismo dejando atrás un legado de 11 años que ha terminado siendo eterno.

La tercera final perdida fue ante el Liverpool en París, en mayo del 81. El Madrid de los García vivía inmerso en una profunda crisis económica. Llegar a esa final ya tuvo un mérito extraordinario y la perdió porque el Liverpool era mejor y porque el gran Vujadin Boskov, su técnico, se equivocó.

Diseñó un planteamiento con diez marcas al hombre, la de Camacho con Souness en mediocampo fue la más sonada, e intentó anular al Liverpool, pero se olvidó de jugar. Un despiste de Juanito en la marca unido a un despeje al aire, con su pierna mala, de Rafa García Cortes, dejó solo mano a mano a Alan Kennedy delante de Agustín. El gol del lateral izquierdo red en el minuto 81, dejó al Madrid sin la ansiada séptima Copa de Europa.

Tuvieron que pasar todavía 17 años más, 32 en total desde la 6ª del Madrid Ye-Yé en Bruselas en 1966, para conseguir la séptima. Fue en Amsterdam en 1998, lugar donde perdió su primera final ante el Benfica en el 62, y teniendo como rival a la Juve de Zinedine Zidane.

El gol de Pedja Mijatovic abrió las puertas del Siglo XXI al Real Madrid. El blanco y negro dio paso al color y el equipo comenzó otro reinado europeo que le ha dado la posibilidad de conquistar siete Copas de Europa en los últimos 24 años.

Sería un error dejar de valorar la importancia de conquistar esta competición por tanto éxito reciente. Vivimos instalados en la vida de consumo inmediato y las cosas hoy son antiguas desde hace una hora. Eso aplicado al fútbol se transforma en una burbuja que devora entrenadores, futbolistas, minimiza los análisis, distorsiona la realidad y amplía el eco de fichajes que llegan o que no llegan nunca.

Siempre dijimos que el fútbol lo aguanta todo, pero cada día lo tiene más difícil. Nunca tuve más ganas que fuera 28 de mayo a las 21:00 de la noche. Ese día y a esa hora hablaremos de la final. ¿O no?

Imagen de cabecera: Real Madrid