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Ciclismo

Van Avermaet, el rey de la primavera

Greg Van Avermaet ha completado un circuito de clásicas de primavera a un nivel de éxito que no se veía desde hace un lustro, cuando Tom Boonen tiranizaba el adoquín. Sin ese dominio y agresividad sobre el pavés que siempre demostró Tommeke, recién retirado, Van Avermaet ha sabido aprovechar sus puntos fuertes como ciclista para golpear en el momento adecuado de cada carrera y ganar con superioridad.

Los resultados hablan por sí solos:

Tras ser segundo en Siena y el sterrato de la Strade Bianche, solo por detrás de Kwiatkowski en la Piazza del Campo, Van Avermaet se proclamó vencedor con autoridad en las tres primeras grandes pruebas del adoquín flamenco: Omloop Het Nieuwsblad, por delante de Sagan y Vanmarcke; Harelbeke por delante de Gilbert y Naesen; Gent-Wevelgem por delante de Keukelaire. Nunca en solitario, siempre ganador.

Su única derrota, en el Tour de Flandes, cuando Greg nada pudo hacer ante la inapelable exhibición de Philippe Gilbert, caída junto a Sagan aparte. En París-Roubaix, el golpe definitivo: el primer monumento. Tras una carrera llena de alternativas y en la que parecía eliminado tras pasar descolgado por Arenberg, la vigilancia centrada en Boonen en su última carrera permitió a Van Avermaet coger el corte bueno, con Zdenek Stybar como principal rival. En el velódromo, el belga se impuso con fuerza para levantar la piedra de ganador en Roubaix.

Su estilo no es el más atractivo para el espectador. Casi siempre reservón, Greg Van Avermaet prefiere esperar al sprint en grupos pequeños, donde parte casi siempre con ventaja, que atacar antes a sus compañeros. Antagónico al estilo de Peter Sagan, cuya velocidad no le impide atacar espectacularmente sobre el llano. De lo que no cabe duda, es que el estilo, agradable o no, de Van Avermaet, es efectivo. Al menos desde hace dos años.

La absolución en mayo de 2015 de Greg Van Avermaet de las acusaciones de uso de dopaje con ozono pareció marcar el punto de inflexión en la trayectoria de un ciclista marcado casi siempre por los puestos de honor, pero casi nunca con las victorias. De hecho, antes de esa fecha, sus únicas victorias de importancia habían sido una París-Tours y sendas etapas en Vuelta a España y Eneco Tour.

Desde entonces ha ganado dos etapas en el Tour de Francia (2015, 2016), Omloop (2016), Tirreno-Adriatico (2016), GP Montreal (2016) y sobre todo los Juegos Olímpicos de Rio 2016. Y este año, a punto de cumplir 32 años, la explosión definitiva en el adoquín del norte.

¿Cuánto durará el estado de gracia de Greg Van Avermaet? A este nivel de efectividad y control, el único que puede estar a su altura es Peter Sagan, al que diferentes circunstancias -y mala suerte en Flandes y Roubaix- han dejado más lejos de lo habitual de las victorias.

De momento, la ambición no se queda en el adoquín y buscará en Amstel Gold Race, este domingo, la victoria en la primera de las clásicas de las Árdenas. Allí, Philippe Gilbert, tras su triunfo en Flandes, y Alejandro Valverde, imperial en Cataluña y País Vasco, serán junto Van Avermaet los grandes favoritos.

Y tanto Gilbert como Van Avermaet, de conseguir la victoria, se convertirían en el primer ciclista que, en el mismo año, gana grandes clásicas de pavés y Árdenas desde Bernard Hinault en 1981, cuando ganó Roubaix y Amstel.

Madrid, 1993. Oscense de adopción. Editor en @SpheraSports. Combino Calcio y ciclismo con todas las consecuencias.

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