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Una máquina perfectamente engrasada

Raúl Bruguera @ 06-04-2018

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La universidad de Villanova (1) se proclamó campeona de la NCAA 2017-2018, tras superar a Michigan (3) por 79 a 62, en la gran final.

Los Wildcats han dominado el torneo de principio de fin, ofreciendo una sensación de aplomo que solo se consigue cuando reúnes una plantilla experimentada, profunda, coral, altruista y con un alto número de variantes, tanto ofensivas, como defensivas. 

Ya en las semifinales, los pupilos de Jay Wright brindaron un excelso espectáculo tras someter a Kansas (otro número 1) por 95 a 79. Hasta 18 triples anotaron -batiendo el récord del torneo- en un duelo que dejaron sentenciado tras el primer acto, con un más que significativo 47 a 32. El “junior” Eric Paschall se fue hasta los 24 puntos y el “freshman” Omari Spellman firmó un doble-doble, con 15 tantos y 13 rebotes.

Menuda manera de dejar fuera de combate a otra de las grandes potencias de la competición.

En la otra semifinal, vivimos el despertar del sueño de la cenicienta Loyola-Chicago (11). Los Wolverines vencieron por 69 a 57, después de tener que remontar desventajas de hasta diez puntos.

El “junior” Moritz Wagner con 24 puntos (10/16) y 15 capturas, fue el adalid de su escuadra para guiarla al choque definitivo.

Y en la final, volvimos a asistir a otro recital por parte de Villanova. Pese a tener delante a una Michigan que se había mostrado como un equipo serio, bien armado, fuerte en defensa, sacrificado… los Wildcats comenzaron a imprimir su dominio mientras agonizaban los primeros veinte minutos de encuentro. A raíz de tal momento, dieron rienda suelta a su amplio catálogo de envites en ataque y a su esfuerzo en la retaguardia, para dejar encarrilado el duelo más esperado por cualquier universitario que se precie; más 17 para ellos cuando se bajó el telón.

El “sophomore”, y también reserva, Donte DiVicenzo escogió la fecha idónea para firmar los mejores números de su carrera. Anotó 31 tantos, con un notable 5 de 7 desde la línea de tres puntos. 

La máxima estrella del equipo, el “junior” Jalen Brunson, esta vez tuvo un partido gris a la hora de mirar el aro, pero estuvo bien suplido por otro “junior” que se fue hasta los 19 puntos (7/12), Mikal Bridges.

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La universidad de Villanova (1) se proclamó campeona de la NCAA 2017-2018, tras superar a Michigan (3) por 79 a 62, en la gran final.

Los Wildcats han dominado el torneo de principio de fin, ofreciendo una sensación de aplomo que solo se consigue cuando reúnes una plantilla experimentada, profunda, coral, altruista y con un alto número de variantes, tanto ofensivas, como defensivas. 

Ya en las semifinales, los pupilos de Jay Wright brindaron un excelso espectáculo tras someter a Kansas (otro número 1) por 95 a 79. Hasta 18 triples anotaron -batiendo el récord del torneo- en un duelo que dejaron sentenciado tras el primer acto, con un más que significativo 47 a 32. El “junior” Eric Paschall se fue hasta los 24 puntos y el “freshman” Omari Spellman firmó un doble-doble, con 15 tantos y 13 rebotes.

Menuda manera de dejar fuera de combate a otra de las grandes potencias de la competición.

En la otra semifinal, vivimos el despertar del sueño de la cenicienta Loyola-Chicago (11). Los Wolverines vencieron por 69 a 57, después de tener que remontar desventajas de hasta diez puntos.

El “junior” Moritz Wagner con 24 puntos (10/16) y 15 capturas, fue el adalid de su escuadra para guiarla al choque definitivo.

Y en la final, volvimos a asistir a otro recital por parte de Villanova. Pese a tener delante a una Michigan que se había mostrado como un equipo serio, bien armado, fuerte en defensa, sacrificado… los Wildcats comenzaron a imprimir su dominio mientras agonizaban los primeros veinte minutos de encuentro. A raíz de tal momento, dieron rienda suelta a su amplio catálogo de envites en ataque y a su esfuerzo en la retaguardia, para dejar encarrilado el duelo más esperado por cualquier universitario que se precie; más 17 para ellos cuando se bajó el telón.

El “sophomore”, y también reserva, Donte DiVicenzo escogió la fecha idónea para firmar los mejores números de su carrera. Anotó 31 tantos, con un notable 5 de 7 desde la línea de tres puntos. 

La máxima estrella del equipo, el “junior” Jalen Brunson, esta vez tuvo un partido gris a la hora de mirar el aro, pero estuvo bien suplido por otro “junior” que se fue hasta los 19 puntos (7/12), Mikal Bridges.

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