_FC Barcelona

Un mes de brotes verdes, batacazos y paciencia

Sara Giménez @_SaraGimenez 27-04-2022

¿Cuántas veces hemos oído/leído que el fútbol es cuestión de dinámicas? De la misma forma que cada partido que pierdes de forma consecutiva te acerca cada vez más a la victoria, lo mismo pasa al contrario. Y esto me hace pensar en cuántas temporadas pueden haber dentro de una temporada. Temporadas que empiezan y acaban con las dinámicas. Puede cambiar tanto la tendencia de un equipo que parece que ha vivido mil temporadas en una sola. 

Para entender un poco a lo que me refiero quiero poner el ejemplo del último Clásico de liga entre Real Madrid y FC Barcelona en el Bernabéu del que salieron los azulgranas con un 0-4 y con un aviso: “hemos vuelto”. De eso ha pasado poco más de un mes. Aquel partido puso en duda la seguridad con la que el equipo de Carlo Ancelotti había abierto una brecha suficientemente amplia en lo alto de la clasificación como para no encontrar rival en la pelea por el título. Ese Clásico despertó un run run en Can Barça que parecía imposible antes de la llegada de Xavi. Desde aquel 20 de marzo, el Barça ganó, no sin dificultades, al Sevilla, empató de aquella manera en Frankfurt, de nuevo sufriendo para ganar al Levante, adiós a la Europa League, campanada del Cádiz en el Camp Nou, ejercicio de supervivencia y sufrimiento en Anoeta con victoria por la mínima y pidiendo la hora, y de nuevo batacazo ante el Rayo. Un batacazo que acabó con las pocas opciones que tenía de disputar el título de Liga. Todo esto en un mes, el mismo equipo que bailó al Madrid en su estadio. Y adiós a 2 títulos en un mes. Los brotes verdes que se vieron sobre el césped del Bernabéu no tuvieron continuidad. La afición culé pasó de ver la cara más ilusionante, la que hacía tiempo que no habían catado, a la vuelta a las andadas. Por suerte, una de las pocas cosas a las que se puede aferrar el Barça es a tener a Xavi en el banquillo, un entrenador al que no hay que explicarle por dónde se entra al Camp Nou y a quien no le sorprenderá la “crisis semanal” de la que hablaba el Tata Martino. 

En ese mismo mes el Madrid ha disputado 6 partidos y sólo ha perdido 1, contra el Chelsea en la vuelta de cuartos, y aun así pasó la eliminatoria. En ese mes el Madrid ha sacado en varias ocasiones el gen competitivo que le llevó a ganar 3 Champions de forma consecutiva. Un ejemplo, Sevilla, el Pizjuán. En un mismo partido se pudieron ver las dos caras del equipo de Ancelotti, al que parece que le motiva especialmente tener que remar, ir por detrás en el marcador y tener que sacar la garra, el escudo, la historia. Sobre eso, Guardiola dijo en la previa de las semis que “la gente se cree que es suerte, pero de suerte no tiene nada”. Un día puede venir a visitarte la suerte, pero no todos los días. Eso es otra cosa.

Ahora con la perspectiva que te da el tiempo, te das cuenta de que aquel 0-4 fue engañoso. No fue real ni el resultado ni las sensaciones que desprendían ambos equipos. Por mucho que sepamos de fútbol y de pronósticos, el fútbol hace con nosotros lo que quiere. Y nos demuestra que quizás el ‘partido a partido’ del Cholo y del que tantas veces he oído hacer burla, no está tan desencaminado de lo que es en realidad este deporte, y de cómo puede cambiar en poco tiempo. Quizás lo que nos hace falta a todos es lo que Xavi pide, paciencia. 

Imagen de cabecera: FC Barcelona

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¿Cuántas veces hemos oído/leído que el fútbol es cuestión de dinámicas? De la misma forma que cada partido que pierdes de forma consecutiva te acerca cada vez más a la victoria, lo mismo pasa al contrario. Y esto me hace pensar en cuántas temporadas pueden haber dentro de una temporada. Temporadas que empiezan y acaban con las dinámicas. Puede cambiar tanto la tendencia de un equipo que parece que ha vivido mil temporadas en una sola. 

Para entender un poco a lo que me refiero quiero poner el ejemplo del último Clásico de liga entre Real Madrid y FC Barcelona en el Bernabéu del que salieron los azulgranas con un 0-4 y con un aviso: “hemos vuelto”. De eso ha pasado poco más de un mes. Aquel partido puso en duda la seguridad con la que el equipo de Carlo Ancelotti había abierto una brecha suficientemente amplia en lo alto de la clasificación como para no encontrar rival en la pelea por el título. Ese Clásico despertó un run run en Can Barça que parecía imposible antes de la llegada de Xavi. Desde aquel 20 de marzo, el Barça ganó, no sin dificultades, al Sevilla, empató de aquella manera en Frankfurt, de nuevo sufriendo para ganar al Levante, adiós a la Europa League, campanada del Cádiz en el Camp Nou, ejercicio de supervivencia y sufrimiento en Anoeta con victoria por la mínima y pidiendo la hora, y de nuevo batacazo ante el Rayo. Un batacazo que acabó con las pocas opciones que tenía de disputar el título de Liga. Todo esto en un mes, el mismo equipo que bailó al Madrid en su estadio. Y adiós a 2 títulos en un mes. Los brotes verdes que se vieron sobre el césped del Bernabéu no tuvieron continuidad. La afición culé pasó de ver la cara más ilusionante, la que hacía tiempo que no habían catado, a la vuelta a las andadas. Por suerte, una de las pocas cosas a las que se puede aferrar el Barça es a tener a Xavi en el banquillo, un entrenador al que no hay que explicarle por dónde se entra al Camp Nou y a quien no le sorprenderá la “crisis semanal” de la que hablaba el Tata Martino. 

En ese mismo mes el Madrid ha disputado 6 partidos y sólo ha perdido 1, contra el Chelsea en la vuelta de cuartos, y aun así pasó la eliminatoria. En ese mes el Madrid ha sacado en varias ocasiones el gen competitivo que le llevó a ganar 3 Champions de forma consecutiva. Un ejemplo, Sevilla, el Pizjuán. En un mismo partido se pudieron ver las dos caras del equipo de Ancelotti, al que parece que le motiva especialmente tener que remar, ir por detrás en el marcador y tener que sacar la garra, el escudo, la historia. Sobre eso, Guardiola dijo en la previa de las semis que “la gente se cree que es suerte, pero de suerte no tiene nada”. Un día puede venir a visitarte la suerte, pero no todos los días. Eso es otra cosa.

Ahora con la perspectiva que te da el tiempo, te das cuenta de que aquel 0-4 fue engañoso. No fue real ni el resultado ni las sensaciones que desprendían ambos equipos. Por mucho que sepamos de fútbol y de pronósticos, el fútbol hace con nosotros lo que quiere. Y nos demuestra que quizás el ‘partido a partido’ del Cholo y del que tantas veces he oído hacer burla, no está tan desencaminado de lo que es en realidad este deporte, y de cómo puede cambiar en poco tiempo. Quizás lo que nos hace falta a todos es lo que Xavi pide, paciencia. 

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