_Athletic

Las cosas que vuelven

Un tiempo para estar al otro lado. Lejos de los focos mediáticos, de la rutina y su pegajosa presión. Del chándal de los lunes y la corbata del fin de semana. De los trayectos hacia un rectángulo y otro. De los entrenamientos y los intervalos de recuperación. De la gloria, siempre medida, y de la azotadora e inclemente crítica. De los discursos, de la elección de las palabras; cogidas con pinzas. Dos años y medio, con una exposición: “Beste aldea” (“El otro lado”), y alguna que otra entrevista para seguirle la pista. En contra de aquellas cosas que nunca pueden volver, están aquellas que tienen el poder de regresar. Tras ser la piedra inicial que cayó del tablero blaugrana, como un peón sacrificado para hacer un primer movimiento corriente y casi instintivo, Ernesto Valverde ha vuelto. Lo ha hecho con ese gesto que arruga su entrecejo y con esa media sonrisa que delata su afabilidad. También con su libreto, extenso e infravalorado.

El Athletic se codea en lo alto de la tabla. Uno de los equipos que más seduce en este primer tramo de Liga, con un fútbol que apuesta por el ataque. Como bien traducen los 16 tantos que llevan los leones en sus cuentas, a través de seis distintos goleadores, y las claras intenciones del Txingurri; que solo utiliza una figura más defensiva en el centro del campo. Valverde hace que los suyos se asocien y potencia las grandes virtudes de aquellos jugadores que le proporcionan una verticalidad infalible. Presión, velocidad y puro espectáculo. Sancet, Muniain, Berenguer y los hermanos Williams, protagonizando una secuencia sobre el asalto de los espacios. Ha dibujado un equipo que quiere dominar desde la pelota y que resulta arrollador, con un argumento sólido y convincente que se refleja en los resultados.

Los de Valverde han hecho los deberes, con nota, en este arranque de la competición. Entre esa combinación de seguridad y prudencia, el técnico recuerda que se trata de una carrera de fondo con mucha distancia por recorrer. A la misma vez, también es una certeza que ha revolucionado a sus leones para que, en medio de esta selva, sigan generando pavor con su rugido. Todo ello afirma que el regreso de Ernesto, en su tercera etapa con el Athletic, es una de las mejores noticias para esta Liga y el mejor fichaje que ha podido llevar a cabo el club. El buen rendimiento del conjunto que lidera el entrenador extremeño es una clara señal de aquellas cosas que siempre vuelven. Como las antiguas canciones que suenan en los virales de las plataformas sociales, el revival de los pantalones acampanados, o la revolución de la fotografía analógica imponiendo lo vintage en plena era digital. El mensaje de un ex, las olas del mar. Como el eco o un boomerang. O en este caso, como el karma. Quizá el fútbol solo le esté devolviendo un poquito de lo que le ha dado.

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Un tiempo para estar al otro lado. Lejos de los focos mediáticos, de la rutina y su pegajosa presión. Del chándal de los lunes y la corbata del fin de semana. De los trayectos hacia un rectángulo y otro. De los entrenamientos y los intervalos de recuperación. De la gloria, siempre medida, y de la azotadora e inclemente crítica. De los discursos, de la elección de las palabras; cogidas con pinzas. Dos años y medio, con una exposición: “Beste aldea” (“El otro lado”), y alguna que otra entrevista para seguirle la pista. En contra de aquellas cosas que nunca pueden volver, están aquellas que tienen el poder de regresar. Tras ser la piedra inicial que cayó del tablero blaugrana, como un peón sacrificado para hacer un primer movimiento corriente y casi instintivo, Ernesto Valverde ha vuelto. Lo ha hecho con ese gesto que arruga su entrecejo y con esa media sonrisa que delata su afabilidad. También con su libreto, extenso e infravalorado.

El Athletic se codea en lo alto de la tabla. Uno de los equipos que más seduce en este primer tramo de Liga, con un fútbol que apuesta por el ataque. Como bien traducen los 16 tantos que llevan los leones en sus cuentas, a través de seis distintos goleadores, y las claras intenciones del Txingurri; que solo utiliza una figura más defensiva en el centro del campo. Valverde hace que los suyos se asocien y potencia las grandes virtudes de aquellos jugadores que le proporcionan una verticalidad infalible. Presión, velocidad y puro espectáculo. Sancet, Muniain, Berenguer y los hermanos Williams, protagonizando una secuencia sobre el asalto de los espacios. Ha dibujado un equipo que quiere dominar desde la pelota y que resulta arrollador, con un argumento sólido y convincente que se refleja en los resultados.

Los de Valverde han hecho los deberes, con nota, en este arranque de la competición. Entre esa combinación de seguridad y prudencia, el técnico recuerda que se trata de una carrera de fondo con mucha distancia por recorrer. A la misma vez, también es una certeza que ha revolucionado a sus leones para que, en medio de esta selva, sigan generando pavor con su rugido. Todo ello afirma que el regreso de Ernesto, en su tercera etapa con el Athletic, es una de las mejores noticias para esta Liga y el mejor fichaje que ha podido llevar a cabo el club. El buen rendimiento del conjunto que lidera el entrenador extremeño es una clara señal de aquellas cosas que siempre vuelven. Como las antiguas canciones que suenan en los virales de las plataformas sociales, el revival de los pantalones acampanados, o la revolución de la fotografía analógica imponiendo lo vintage en plena era digital. El mensaje de un ex, las olas del mar. Como el eco o un boomerang. O en este caso, como el karma. Quizá el fútbol solo le esté devolviendo un poquito de lo que le ha dado.

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Las cosas que vuelven

Cristina Caparrós @criscaparros
03-10-2022