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The Blacklist: Nicolás Melamed Ribaudo (2)

Héctor Ruiz @HectorRuizPardo 19-01-2021

En clase siempre hubo alumnos populares y aventajados. Su carisma, su flow y sus habilidades físicas estaban en la cima de la casta estudiantil. Ahí se marcaba la diferencia entre el que buscaba y era buscado. Y en Castelldefels, el Hollywood con playa del sur de Barcelona, empezó a lucir palmito Nicolás Melamed Ribaudo.

Genética hispano-argentina y primeros pasos en Vilanova, mi casa, donde su melena de Tarzán cabalgaba fuera de lo común. Luego cogió fuerza en la cuna de Estopa. Vestigios intercontinentales en un fútbol europeizado siempre le hicieron saltarse la norma. No conozco a ningún genio que no las vulnere. A él los márgenes siempre le parecieron aburridos y dónde otros veían juegos de posesión Nico fantaseaba laberintos sin escapatoria para los demás.

De bien es sabida la querencia blanquiazul por pulir diamantes para su corona real, pero con él el Espanyol sabía que incorporaba el orbe cruzado que marca la religión. Ya sabemos que cuando el espíritu empobrece la fe es la única que conduce a la luz.

La brillante irrupción en escenas protagonistas sólo ha confirmado la profecía. En las tinieblas y el desafecto, la gran esperanza estaba en un niño escogido para guiarlos. Su vitalidad contagia a kilómetros y su desequilibrio se mide en centímetros. Su reinado se cuenta en años y su regate en segundos. Sólo piensa en una dirección, sólo mira al frente.

Es la parábola hecha criatura. Destroza el pasado y conquista el presente. Borra el sabor amargo de las decepciones e impulsa las emociones de forma unánime tanto de los que leen periódicos como de los que devoran Youtube. Da igual desde la izquierda o la derecha. Desde la segunda o la punta entera. Siempre acaba lo que empieza y llegó para empezar a acabar con el pasado.

Imagen de cabecera: Twitter del RCD Espanyol

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En clase siempre hubo alumnos populares y aventajados. Su carisma, su flow y sus habilidades físicas estaban en la cima de la casta estudiantil. Ahí se marcaba la diferencia entre el que buscaba y era buscado. Y en Castelldefels, el Hollywood con playa del sur de Barcelona, empezó a lucir palmito Nicolás Melamed Ribaudo.

Genética hispano-argentina y primeros pasos en Vilanova, mi casa, donde su melena de Tarzán cabalgaba fuera de lo común. Luego cogió fuerza en la cuna de Estopa. Vestigios intercontinentales en un fútbol europeizado siempre le hicieron saltarse la norma. No conozco a ningún genio que no las vulnere. A él los márgenes siempre le parecieron aburridos y dónde otros veían juegos de posesión Nico fantaseaba laberintos sin escapatoria para los demás.

De bien es sabida la querencia blanquiazul por pulir diamantes para su corona real, pero con él el Espanyol sabía que incorporaba el orbe cruzado que marca la religión. Ya sabemos que cuando el espíritu empobrece la fe es la única que conduce a la luz.

La brillante irrupción en escenas protagonistas sólo ha confirmado la profecía. En las tinieblas y el desafecto, la gran esperanza estaba en un niño escogido para guiarlos. Su vitalidad contagia a kilómetros y su desequilibrio se mide en centímetros. Su reinado se cuenta en años y su regate en segundos. Sólo piensa en una dirección, sólo mira al frente.

Es la parábola hecha criatura. Destroza el pasado y conquista el presente. Borra el sabor amargo de las decepciones e impulsa las emociones de forma unánime tanto de los que leen periódicos como de los que devoran Youtube. Da igual desde la izquierda o la derecha. Desde la segunda o la punta entera. Siempre acaba lo que empieza y llegó para empezar a acabar con el pasado.

Imagen de cabecera: Twitter del RCD Espanyol

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A la segunda va la vencida

Candela Martínez @candelamc98
19-02-2021

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The Blacklist: Nicolás Melamed Ribaudo (2)

Héctor Ruiz @HectorRuizPardo
19-01-2021