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Silvia Navarro: “Sueño con el oro. Es lo que nos falta a las Guerreras”

David Orenes @david_lrl 26-11-2021

En el tercer programa de ‘Guerreras a Escena’ pudimos hablar con una leyenda del balonmano y del deporte español. Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas y protagonista en todos y cada uno de los éxitos del equipo nacional, la veterana guardameta reconoció, a escasos días de arrancar el Mundial de España 2021, que este torneo va a ser el más especial que haya vivido en su carrera. Se dice pronto.

“Sin duda. Ahora estaríamos pensando en hacer maletas a Suecia, Dinamarca, Serbia… y el traslado es poquito, eso lo tenemos que aprovechar. Nos vamos a mover por nuestro territorio. Pero sobre todo estamos en nuestro país, con nuestra gente, nuestra familia, nuestros amigos. Incluso con las restricciones que hay, van a poder disfrutar del balonmano, que hacía tiempo que no se podía disfrutar a este nivel”.

Y es que en los Juegos Olímpicos de Tokio se jugó a puerta cerrada. ¡Menuda sensación!  “Empezamos a jugar sin público y pensaba que me faltaba algo. Cuando empezaron a meter gente a las gradas decía, “joer, estoy escuchando algo”. Y ahora que va a haber más gente, más de lo mismo. Te tienes que estar habituando. Nos hemos tenido que reinventar. Pero ver el público, la afición y a tus seres queridos en la grada tiene que ser una motivación más para conseguir este campeonato”.

Hablando de los Juegos, donde las Guerreras se quedaron fuera en la fase de grupos, Silvia pone el valor el trabajo que se hizo a pesar de las adversas circunstancias.

“Creo que se compitió muy bien, dentro de todo lo que arrastrábamos de años anteriores. No entrenamos con normalidad, no todo fue como hubiéramos querido. Todo el mundo decía que era un grupo fácil y no lo era. Por pequeños detalles te pueden apear de un campeonato. Me quedo con que lo dimos todo, tanto jugadoras como cuerpo técnico. A veces los resultados no te acompañan, pero hay que dejarlo ahí y centrarnos en hacer un buen resultado en este Campeonato del mundo. Para mí tampoco fue un fracaso. Se compitió bien y se entrenó bien, pero los resultados no acompañan. El deporte es así”.

Recuerdos de la plata en el Mundial

Hablando de torneos pasados, es imposible que no venga a la memoria el último Mundial, celebrado en 2019 (también en Tokio) y con España siendo la gran revelación: se metió en la final y estuvo a un solo gol de conquistar el oro.Fue uno de los torneos más bonitos que he disputado yo. Es algo agridulce, pero a mí me supo a oro. Cualquier pequeñito detalle te apea de una medalla, pero nos llevamos una plata y siempre vamos a recordarlo como un gran campeonato”.

Silvia se ríe cuando recordamos los pronósticos antes de arrancar el Mundial. España era décima. “Cuando subimos al vuelo para ir a Tokio, me senté al lado de Sandy, y vimos las apuestas. Y le dije, “joder, Sandy, vamos a quedar por lo menos octavas, que nos dan décimas”. Y mira, te plantas en una final de un campeonato del mundo. Y es un gol lo que te deja sin oro. Países Bajos venía de hacer grandes campeonatos, pero lo tuvimos ahí…”

Fue tan dolorosa la derrota en aquella final, que Silvia asegura que no pudo ver el partido hasta más de un año después. “Lo tenía descargado, y cada vez que lo ponía en el televisor, lo apagaba. Tardé en poder digerirlo. Pero hay que aprender y continuar. Está en el recuerdo, llegamos a una final que tampoco se esperaba. Y tenemos que valorar la plata, no hay que vivir en el rencor y tirar para adelante”. Era impensable estar en la final cuando cogimos el avión a Japón. Para mí fue un logro deportivo. Es uno de los campeonatos más bonitos que viví y uno de los que más voy a recordar”.

Este Mundial en España puede ser la última oportunidad de Silvia Navarro de subir al escalón más alto del podio. “Eso es lo que soñaría yo. El oro. Es lo que nos queda a las jugadoras. Tenemos bronce, tenemos plata. Es súper complicado, muy difícil. ¿Pero quién te dice que no lo podemos conseguir? Cuando cogimos el avión para Tokio no sabíamos lo que nos iba a deparar. Y en unas semifinales te cargas a Noruega, que es una de las grandes potencias. Es que todos los campeonatos son diferentes, todos hay que jugarlos”.

Un grupo fantástico

Las Guerreras están concentradas en Madrid para disputar un torneo amistoso en Boadilla del Monte, antes de partir a Torrevieja. Se respira buen ambiente, pero la palabra que más se escucha es “ganas”. “Ganas de que llegue, de disfrutar.  Es lo que tenemos en la cabeza. En este momento no hay nervios, solo los sanos antes de un gran campeonato”.

En un grupo donde hay veteranas como Sandy o la propia Silvia, y jóvenes como Paula Arcos (19), el buen rollo es la tónica. “Es la fórmula perfecta. De gente veterana y joven. Tengo la mala suerte (que no virtud) de poder sufrirlas todos los fines de semana. Da gusto verlas jugar en la Liga Guerreras Iberdrola y luego dando el do de pecho en la Selección, que parece que llevan aquí toda la vida. Lo están haciendo genial, juegan con un desparpajo que es brutal. Ellas saben la oportunidad que tienen, y saben aprovecharla. Esto antiguamente no pasaba”.

El físico tampoco preocupa a Silvia. Durante años fue el hándicap de la Selección respecto a las potencias, pero esa diferencia ha pasado a mejor vida. “España aguanta, tenemos tirón. Decían que las españolas no bajaban a defender al repliegue (risas). Eso ha cambiado, no hay más que verlo en los partidos. Estamos preparadas físicamente. La gente está muy concienciada también, saben cuando tienen que ponerse a tono. Cuando llega un gran torneo la gente aprieta el acelerador”. En general, la canaria cree que el balonmano se ha igualado muchísimo. No se atreve a señalar a una gran favorita, y ensalza la dificultad del grupo, donde jugarán ante Argentina, China y Austria.

“Yo no me fío de ninguna. Nos dicen que a priori tenemos un equipo sencillo, pero no. Hemos jugado con Argentina y te planta cara. Y te pueden ganar. Y China tres cuartos de lo mismo. Y Austria, tengo una compañera que está lesionada desgraciadamente, pero es muy potente. Y está demostrando que puede estar ahí”.

Poco ha cambiado la metodología con el cambio de entrenador tras los Juegos. Carlos Viver fue sustituido por José Ignacio Prades, su segundo en el banquillo y técnico del Mecalia Atlético Guardés, donde juega la joven Paula Arcos. Casi tres décadas de experiencia en los banquillos. “Más o menos la dinámica es igual. Carlos, Prades y Rubén han hecho una labor excepcional, tanto con el proyecto como con la absoluta. Y José ha cogido el relevo. El trabajo es el mismo. Jorge Dueñas dejó su sello, Carlos Viver también y seguramente lo dejará José. Al final son del mismo gremio, como suelo decir”.

Con la retirada en el horizonte

Este Mundial puede ser el último gran torneo de Silvia Navarro a nivel internacional, aunque no se ha marcado todavía una fecha para colgar los guantes. “Me levanto y no sé ni qué va a pasar mañana. No tengo pensado nada, no lo tengo claro todavía. Sí que soy consciente de que tengo un niño de ocho años, que me deshace las maletas cada vez que me voy con la Selección, y me la guarda en el mismo sitio donde tenía la ropa. Y a él ya le pesa, y a mi me cuesta también dejar mi casa, dejarlo a él. Y cada día crece más. Tengo que plantearme otras cosas. Tengo que ser consciente de que tengo 42 años ya, estoy en la Edad de Piedra (risas). Así que imagino que me queda poca trayectoria. Quiero vivirlo así, porque si pienso en lo que pasa dentro de un mes me agobio”.

Por energía y forma física no será. Silvia tiene pilas para rato. “Físicamente me encuentro súper bien. Además, es que soy una friki de los deportes. Me encanta el fútbol, cuando puedo cojo la bicicleta, soy una loca. Con mi hijo voy a jugar al tenis, al pádel… Me encanta. Veo todo y practico de todo, tengo un buen compañero de equipo en casa (risas)” ¿Cuál es su secreto? “Es que yo no estoy parada, me gusta estar activa siempre. A lo mejor es lo que me ayuda a estar con esa puesta a punto. Igual lo que más me cansa son los viajes, pero las ganas no me faltan. Tengo el balonmano metido en el cuerpo desde que era súper chiquitita. Y me va a costar mucho asimilarlo cuando lo deje, tendré que hacer un trabajo de cabeza, porque ha sido una forma de vida”.

El día que deje el balonmano será para priorizar los momentos con su hijo, al que ha tenido que criar compaginándolo con una intensa carrera deportiva.

“Yo me trasladé a Gran Canaria por el nacimiento de mi hijo Unai y ya son nueve temporadas que estoy allí. Y tengo prácticamente toda mi familia en Valencia, me tengo que hacer cargo. Si tuviera que pedir un deseo sería que los días tengan 36 horas, no 24. Le dejo en el colegio, me voy a entrenar, regreso, me ducho, como vuelvo a recogerle del colegio, actividad extraescolar… mi día a día es de vértigo. Pero no me arrepiento, lo volvería a hacer 20.000 veces más. Es el motor de mi vida, lo que me hace seguir adelante. Se cabrea cuando me voy de viaje, pero le compensa”. Al menos, este viaje (quizá el último) no será en la otra punta del globo.

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Imagen de cabecera: Silvia Navarro

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En el tercer programa de ‘Guerreras a Escena’ pudimos hablar con una leyenda del balonmano y del deporte español. Con más de dos décadas de trayectoria a sus espaldas y protagonista en todos y cada uno de los éxitos del equipo nacional, la veterana guardameta reconoció, a escasos días de arrancar el Mundial de España 2021, que este torneo va a ser el más especial que haya vivido en su carrera. Se dice pronto.

“Sin duda. Ahora estaríamos pensando en hacer maletas a Suecia, Dinamarca, Serbia… y el traslado es poquito, eso lo tenemos que aprovechar. Nos vamos a mover por nuestro territorio. Pero sobre todo estamos en nuestro país, con nuestra gente, nuestra familia, nuestros amigos. Incluso con las restricciones que hay, van a poder disfrutar del balonmano, que hacía tiempo que no se podía disfrutar a este nivel”.

Y es que en los Juegos Olímpicos de Tokio se jugó a puerta cerrada. ¡Menuda sensación!  “Empezamos a jugar sin público y pensaba que me faltaba algo. Cuando empezaron a meter gente a las gradas decía, “joer, estoy escuchando algo”. Y ahora que va a haber más gente, más de lo mismo. Te tienes que estar habituando. Nos hemos tenido que reinventar. Pero ver el público, la afición y a tus seres queridos en la grada tiene que ser una motivación más para conseguir este campeonato”.

Hablando de los Juegos, donde las Guerreras se quedaron fuera en la fase de grupos, Silvia pone el valor el trabajo que se hizo a pesar de las adversas circunstancias.

“Creo que se compitió muy bien, dentro de todo lo que arrastrábamos de años anteriores. No entrenamos con normalidad, no todo fue como hubiéramos querido. Todo el mundo decía que era un grupo fácil y no lo era. Por pequeños detalles te pueden apear de un campeonato. Me quedo con que lo dimos todo, tanto jugadoras como cuerpo técnico. A veces los resultados no te acompañan, pero hay que dejarlo ahí y centrarnos en hacer un buen resultado en este Campeonato del mundo. Para mí tampoco fue un fracaso. Se compitió bien y se entrenó bien, pero los resultados no acompañan. El deporte es así”.

Recuerdos de la plata en el Mundial

Hablando de torneos pasados, es imposible que no venga a la memoria el último Mundial, celebrado en 2019 (también en Tokio) y con España siendo la gran revelación: se metió en la final y estuvo a un solo gol de conquistar el oro.Fue uno de los torneos más bonitos que he disputado yo. Es algo agridulce, pero a mí me supo a oro. Cualquier pequeñito detalle te apea de una medalla, pero nos llevamos una plata y siempre vamos a recordarlo como un gran campeonato”.

Silvia se ríe cuando recordamos los pronósticos antes de arrancar el Mundial. España era décima. “Cuando subimos al vuelo para ir a Tokio, me senté al lado de Sandy, y vimos las apuestas. Y le dije, “joder, Sandy, vamos a quedar por lo menos octavas, que nos dan décimas”. Y mira, te plantas en una final de un campeonato del mundo. Y es un gol lo que te deja sin oro. Países Bajos venía de hacer grandes campeonatos, pero lo tuvimos ahí…”

Fue tan dolorosa la derrota en aquella final, que Silvia asegura que no pudo ver el partido hasta más de un año después. “Lo tenía descargado, y cada vez que lo ponía en el televisor, lo apagaba. Tardé en poder digerirlo. Pero hay que aprender y continuar. Está en el recuerdo, llegamos a una final que tampoco se esperaba. Y tenemos que valorar la plata, no hay que vivir en el rencor y tirar para adelante”. Era impensable estar en la final cuando cogimos el avión a Japón. Para mí fue un logro deportivo. Es uno de los campeonatos más bonitos que viví y uno de los que más voy a recordar”.

Este Mundial en España puede ser la última oportunidad de Silvia Navarro de subir al escalón más alto del podio. “Eso es lo que soñaría yo. El oro. Es lo que nos queda a las jugadoras. Tenemos bronce, tenemos plata. Es súper complicado, muy difícil. ¿Pero quién te dice que no lo podemos conseguir? Cuando cogimos el avión para Tokio no sabíamos lo que nos iba a deparar. Y en unas semifinales te cargas a Noruega, que es una de las grandes potencias. Es que todos los campeonatos son diferentes, todos hay que jugarlos”.

Un grupo fantástico

Las Guerreras están concentradas en Madrid para disputar un torneo amistoso en Boadilla del Monte, antes de partir a Torrevieja. Se respira buen ambiente, pero la palabra que más se escucha es “ganas”. “Ganas de que llegue, de disfrutar.  Es lo que tenemos en la cabeza. En este momento no hay nervios, solo los sanos antes de un gran campeonato”.

En un grupo donde hay veteranas como Sandy o la propia Silvia, y jóvenes como Paula Arcos (19), el buen rollo es la tónica. “Es la fórmula perfecta. De gente veterana y joven. Tengo la mala suerte (que no virtud) de poder sufrirlas todos los fines de semana. Da gusto verlas jugar en la Liga Guerreras Iberdrola y luego dando el do de pecho en la Selección, que parece que llevan aquí toda la vida. Lo están haciendo genial, juegan con un desparpajo que es brutal. Ellas saben la oportunidad que tienen, y saben aprovecharla. Esto antiguamente no pasaba”.

El físico tampoco preocupa a Silvia. Durante años fue el hándicap de la Selección respecto a las potencias, pero esa diferencia ha pasado a mejor vida. “España aguanta, tenemos tirón. Decían que las españolas no bajaban a defender al repliegue (risas). Eso ha cambiado, no hay más que verlo en los partidos. Estamos preparadas físicamente. La gente está muy concienciada también, saben cuando tienen que ponerse a tono. Cuando llega un gran torneo la gente aprieta el acelerador”. En general, la canaria cree que el balonmano se ha igualado muchísimo. No se atreve a señalar a una gran favorita, y ensalza la dificultad del grupo, donde jugarán ante Argentina, China y Austria.

“Yo no me fío de ninguna. Nos dicen que a priori tenemos un equipo sencillo, pero no. Hemos jugado con Argentina y te planta cara. Y te pueden ganar. Y China tres cuartos de lo mismo. Y Austria, tengo una compañera que está lesionada desgraciadamente, pero es muy potente. Y está demostrando que puede estar ahí”.

Poco ha cambiado la metodología con el cambio de entrenador tras los Juegos. Carlos Viver fue sustituido por José Ignacio Prades, su segundo en el banquillo y técnico del Mecalia Atlético Guardés, donde juega la joven Paula Arcos. Casi tres décadas de experiencia en los banquillos. “Más o menos la dinámica es igual. Carlos, Prades y Rubén han hecho una labor excepcional, tanto con el proyecto como con la absoluta. Y José ha cogido el relevo. El trabajo es el mismo. Jorge Dueñas dejó su sello, Carlos Viver también y seguramente lo dejará José. Al final son del mismo gremio, como suelo decir”.

Con la retirada en el horizonte

Este Mundial puede ser el último gran torneo de Silvia Navarro a nivel internacional, aunque no se ha marcado todavía una fecha para colgar los guantes. “Me levanto y no sé ni qué va a pasar mañana. No tengo pensado nada, no lo tengo claro todavía. Sí que soy consciente de que tengo un niño de ocho años, que me deshace las maletas cada vez que me voy con la Selección, y me la guarda en el mismo sitio donde tenía la ropa. Y a él ya le pesa, y a mi me cuesta también dejar mi casa, dejarlo a él. Y cada día crece más. Tengo que plantearme otras cosas. Tengo que ser consciente de que tengo 42 años ya, estoy en la Edad de Piedra (risas). Así que imagino que me queda poca trayectoria. Quiero vivirlo así, porque si pienso en lo que pasa dentro de un mes me agobio”.

Por energía y forma física no será. Silvia tiene pilas para rato. “Físicamente me encuentro súper bien. Además, es que soy una friki de los deportes. Me encanta el fútbol, cuando puedo cojo la bicicleta, soy una loca. Con mi hijo voy a jugar al tenis, al pádel… Me encanta. Veo todo y practico de todo, tengo un buen compañero de equipo en casa (risas)” ¿Cuál es su secreto? “Es que yo no estoy parada, me gusta estar activa siempre. A lo mejor es lo que me ayuda a estar con esa puesta a punto. Igual lo que más me cansa son los viajes, pero las ganas no me faltan. Tengo el balonmano metido en el cuerpo desde que era súper chiquitita. Y me va a costar mucho asimilarlo cuando lo deje, tendré que hacer un trabajo de cabeza, porque ha sido una forma de vida”.

El día que deje el balonmano será para priorizar los momentos con su hijo, al que ha tenido que criar compaginándolo con una intensa carrera deportiva.

“Yo me trasladé a Gran Canaria por el nacimiento de mi hijo Unai y ya son nueve temporadas que estoy allí. Y tengo prácticamente toda mi familia en Valencia, me tengo que hacer cargo. Si tuviera que pedir un deseo sería que los días tengan 36 horas, no 24. Le dejo en el colegio, me voy a entrenar, regreso, me ducho, como vuelvo a recogerle del colegio, actividad extraescolar… mi día a día es de vértigo. Pero no me arrepiento, lo volvería a hacer 20.000 veces más. Es el motor de mi vida, lo que me hace seguir adelante. Se cabrea cuando me voy de viaje, pero le compensa”. Al menos, este viaje (quizá el último) no será en la otra punta del globo.

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Imagen de cabecera: Silvia Navarro