_Fútbol femenino

Ser como Alexia

Apenas 13 días después de que España se alzara con la Eurocopa en una exhibición sin precedentes ante Italia (4-0), un grupo de jóvenes jugadoras luchaba por el campeonato de Europa sub-19 en la final celebrada en Antalya (Turquía). Tras 108 minutos de tensión, Lola Gallardo no pudo atrapar un centro lateral y el balón acabó en las botas de la delantera Malin Diaz, que colocaba el definitivo 1-0 para Suecia. Aquella noche de verano fue la peor de la corta pero prometedora carrera de Alexia Putellas Segura.

Dos semanas antes de empezar el torneo, Alexia perdió a su padre, Jaume. Era su referente, quien le inculcó el trabajo necesario para llegar lejos, el que iba a todos sus partidos y le arengaba desde las gradas. Junto a su madre, recorrían 22 km diarios, la distancia de ida y vuelta entre Mollet del Vallés y Sabadell, para que su pequeña cumpliera el sueño de ser futbolista. Le siguió en el Espanyol, donde debutó en Primera División, y en el Levante, donde con apenas 18 años se consagró como una de las mejores futbolistas del país, firmando una temporada magistral en la que marcó 15 goles en 34 partidos. Un año inmaculado que le valió para recibir la llamada de Xavi Llorens y fichar por un Barça en proceso de profesionalización.

Apenas dos meses antes de regresar a Barcelona, su casa, la familia Putellas sufrió la peor de las noticias. Y Alexia se refugió en el fútbol, el antídoto para huir de los pensamientos y hacer que su padre se sintiera orgulloso. “Gracias al fútbol he conseguido seguir adelante y despejarme de todos los problemas”, decía en una entrevista, meses después de aquella triste noche en Antalya, donde la centrocampista fue protagonista en las dos grandes ocasiones del equipo español: botando un saque de esquina que remató Ivana Andrés y salvó la portera en la línea, y con un lanzamiento de falta que se estrelló en la cruceta. Su torneo había sido exquisito, asumiendo responsabilidades (portando el brazalete de capitana) y siendo elegida entre las diez mejores. Pero caer en la prórroga de aquella final fue demasiado para una joven que trataba de curar su pena a través del balón.

“Cuando empiezas no piensas que puedas conseguir jugar Europeos, debutar con la selección, llegar a Primera División. Si hago esto es porque a mí el fútbol me llena como persona y no por dedicarme a esto. Por desgracia, del fútbol femenino no se puede vivir y a mí el fútbol es lo que me despeja de los problemas, donde disfruto”, contaba por entonces a Fran Moreno en Perarnau Magazine.

Ha pasado casi una década desde entonces, y hoy Alexia puede decir que ha jugado Europeos y Mundiales con la absoluta, con la que ha batido el récord de partidos disputados. Ha ganado cinco Ligas y cinco Copas de la Reina, se ha consagrado como figura y referente de la Primera Iberdrola. Hoy puede decir que sí se dedica a aquello que le llena como persona. Vive de su pasión en el club que más apuesta por el fútbol femenino en todo el país, liderando el proyecto más ambicioso de toda Europa. Soñaba con una Champions que levantó al cielo de Gotemburgo, en una final estratosférica en la que marcó y asistió. Y desde la noche del pasado lunes es la mejor futbolista del planeta, la ganadora del Balón de Oro, el trofeo más prestigioso al que cualquier jugador o jugadora sueña con aspirar.

Hoy, aquella joven que no podía permitirse pensar en vivir de un fútbol femenino sumido en la oscuridad es el espejo en el que se miran miles de niñas que sueñan con alcanzar sus logros. Puede que el Balón de Oro personifique lo contrario al espíritu de equipo, a la importancia del colectivo en un deporte como el fútbol, donde es imposible llegar lejos con individualidades… Pero hemos visto levantarlo a Ronaldo, Zidane, Ronaldinho, Rivaldo, Figo, Shevchenko, Kaká, Cristiano, Modric, Messi… y se nos ha puesto la piel de gallina.

Imaginen con Alexia, la primera futbolista de nuestro país en conseguirlo, la primera en más de 60 años si contamos ambos géneros (desde el mítico Luis Suárez Miramontes). La misma que ha conseguido opacar al mismísimo Messi, la que ha sido tendencia en redes y protagonista en las portadas deportivas. La que inspira a toda una generación dispuesta a seguir sus pasos. Ejemplo dentro del campo y fuera de él, Alexia es la llave para mejorar las condiciones del fútbol femenino español, la indiscutible líder de un equipo imbatible y la máxima exponente de una Selección que sueña con grandes cosas en la Eurocopa.

Por haber usado el balón como medicina y haberse levantado de los golpes más duros. Por usar su altavoz para luchar contra las injusticias y por un futuro mejor para el deporte que ama. Por levantar el Balón de Oro y dedicárselo a sus compañeras, a su familia, a un padre orgulloso de su hija, esté donde esté. Por ser un modelo a seguir, erigiéndose como líder pero con la discreción y la elegancia como virtudes. Por levantar al público con un gol en el Camp Nou o en una final de Champions. Por ser la referente que muchas no tuvieron. Hoy, las niñas no quieren ser como Beckham, Messi, Cristiano o Mbappé. Quieren ser como Alexia Putellas.

Imagen de cabecera: France Football

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Apenas 13 días después de que España se alzara con la Eurocopa en una exhibición sin precedentes ante Italia (4-0), un grupo de jóvenes jugadoras luchaba por el campeonato de Europa sub-19 en la final celebrada en Antalya (Turquía). Tras 108 minutos de tensión, Lola Gallardo no pudo atrapar un centro lateral y el balón acabó en las botas de la delantera Malin Diaz, que colocaba el definitivo 1-0 para Suecia. Aquella noche de verano fue la peor de la corta pero prometedora carrera de Alexia Putellas Segura.

Dos semanas antes de empezar el torneo, Alexia perdió a su padre, Jaume. Era su referente, quien le inculcó el trabajo necesario para llegar lejos, el que iba a todos sus partidos y le arengaba desde las gradas. Junto a su madre, recorrían 22 km diarios, la distancia de ida y vuelta entre Mollet del Vallés y Sabadell, para que su pequeña cumpliera el sueño de ser futbolista. Le siguió en el Espanyol, donde debutó en Primera División, y en el Levante, donde con apenas 18 años se consagró como una de las mejores futbolistas del país, firmando una temporada magistral en la que marcó 15 goles en 34 partidos. Un año inmaculado que le valió para recibir la llamada de Xavi Llorens y fichar por un Barça en proceso de profesionalización.

Apenas dos meses antes de regresar a Barcelona, su casa, la familia Putellas sufrió la peor de las noticias. Y Alexia se refugió en el fútbol, el antídoto para huir de los pensamientos y hacer que su padre se sintiera orgulloso. “Gracias al fútbol he conseguido seguir adelante y despejarme de todos los problemas”, decía en una entrevista, meses después de aquella triste noche en Antalya, donde la centrocampista fue protagonista en las dos grandes ocasiones del equipo español: botando un saque de esquina que remató Ivana Andrés y salvó la portera en la línea, y con un lanzamiento de falta que se estrelló en la cruceta. Su torneo había sido exquisito, asumiendo responsabilidades (portando el brazalete de capitana) y siendo elegida entre las diez mejores. Pero caer en la prórroga de aquella final fue demasiado para una joven que trataba de curar su pena a través del balón.

“Cuando empiezas no piensas que puedas conseguir jugar Europeos, debutar con la selección, llegar a Primera División. Si hago esto es porque a mí el fútbol me llena como persona y no por dedicarme a esto. Por desgracia, del fútbol femenino no se puede vivir y a mí el fútbol es lo que me despeja de los problemas, donde disfruto”, contaba por entonces a Fran Moreno en Perarnau Magazine.

Ha pasado casi una década desde entonces, y hoy Alexia puede decir que ha jugado Europeos y Mundiales con la absoluta, con la que ha batido el récord de partidos disputados. Ha ganado cinco Ligas y cinco Copas de la Reina, se ha consagrado como figura y referente de la Primera Iberdrola. Hoy puede decir que sí se dedica a aquello que le llena como persona. Vive de su pasión en el club que más apuesta por el fútbol femenino en todo el país, liderando el proyecto más ambicioso de toda Europa. Soñaba con una Champions que levantó al cielo de Gotemburgo, en una final estratosférica en la que marcó y asistió. Y desde la noche del pasado lunes es la mejor futbolista del planeta, la ganadora del Balón de Oro, el trofeo más prestigioso al que cualquier jugador o jugadora sueña con aspirar.

Hoy, aquella joven que no podía permitirse pensar en vivir de un fútbol femenino sumido en la oscuridad es el espejo en el que se miran miles de niñas que sueñan con alcanzar sus logros. Puede que el Balón de Oro personifique lo contrario al espíritu de equipo, a la importancia del colectivo en un deporte como el fútbol, donde es imposible llegar lejos con individualidades… Pero hemos visto levantarlo a Ronaldo, Zidane, Ronaldinho, Rivaldo, Figo, Shevchenko, Kaká, Cristiano, Modric, Messi… y se nos ha puesto la piel de gallina.

Imaginen con Alexia, la primera futbolista de nuestro país en conseguirlo, la primera en más de 60 años si contamos ambos géneros (desde el mítico Luis Suárez Miramontes). La misma que ha conseguido opacar al mismísimo Messi, la que ha sido tendencia en redes y protagonista en las portadas deportivas. La que inspira a toda una generación dispuesta a seguir sus pasos. Ejemplo dentro del campo y fuera de él, Alexia es la llave para mejorar las condiciones del fútbol femenino español, la indiscutible líder de un equipo imbatible y la máxima exponente de una Selección que sueña con grandes cosas en la Eurocopa.

Por haber usado el balón como medicina y haberse levantado de los golpes más duros. Por usar su altavoz para luchar contra las injusticias y por un futuro mejor para el deporte que ama. Por levantar el Balón de Oro y dedicárselo a sus compañeras, a su familia, a un padre orgulloso de su hija, esté donde esté. Por ser un modelo a seguir, erigiéndose como líder pero con la discreción y la elegancia como virtudes. Por levantar al público con un gol en el Camp Nou o en una final de Champions. Por ser la referente que muchas no tuvieron. Hoy, las niñas no quieren ser como Beckham, Messi, Cristiano o Mbappé. Quieren ser como Alexia Putellas.

Imagen de cabecera: France Football

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