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Ricardo Ten, oro al mérito

La historia de Ricardo Ten sonroja a cualquiera. Simplemente, su destino le tenía guardado un prolegómeno cruel e inimaginable, muy injusto. A los 8 años jugaba con su primo en la casa de campo. Todo normal. Sin embargo, el hierro que llevaba en la mano rozó con el tendido eléctrico. Tras varias operaciones en el hospital, donde tenía el 75% de su cuerpo quemado, perdió sus brazos y una pierna. El valenciano, amante de la bicicleta y del deporte en general, se vio tendido en una cama en la que solo se preguntaba si iba a volver a poder hacer lo que más le gustaba. No iba a ser nada fácil.

Sin embargo, desde el primer momento constituyó un discurso positivista en todo lo que hacía. Parece fácil, pero no lo es. Se tiró a la piscina para ser nadador paralímpico. No podía pararse quieto. Así, poco a poco, despacito y con buena letra, fue mejorando marcas en el agua hasta convertirse en profesional. En 21 años se convirtió en uno de los nadadores más importantes de nuestra historia: sumó 100 títulos nacionales, 13 campeonatos de Europa y siete del mundo. Además, logró tres oros, una plata y tres bronces en los Juegos Paralímpicos.

Aun así, sintió que perdía la motivación por estar en el agua. Por ello, se lanzó a realizar lo que siempre le encantó y soñó: la bicicleta. Así se ha puesto el objetivo de llegar a los juegos de Tokio de 2020. «Me asusto muchísimo con sólo oír Tokio», aseguró hace unos meses en rueda de prensa. El valenciano es el único ciclista paralímpico español que se ha vestido en la misma temporada con el maillot arcoíris tanto en pista como en carretera.

En caso de competir en Japón Ten disputará los sextos Juegos Olímpicos de su carrera, aunque esta vez en una modalidad diferente. Qué barbaridad. Si sucede, solo habrá tiempo para aplaudir a un deportista que a veces olvidamos, pero que es uno de los mejores de la historia de España. De hecho, acaba de recibir una medalla a la Real Órden del Mérito Deportivo. Sobrehumano e inagotable, Ricardo Ten, a sus 44 años, no parece que vaya a detenerse. Su propia naturaleza le pide mirar hacia delante. Y eso, pase lo que pase, lo hará siempre. 

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La historia de Ricardo Ten sonroja a cualquiera. Simplemente, su destino le tenía guardado un prolegómeno cruel e inimaginable, muy injusto. A los 8 años jugaba con su primo en la casa de campo. Todo normal. Sin embargo, el hierro que llevaba en la mano rozó con el tendido eléctrico. Tras varias operaciones en el hospital, donde tenía el 75% de su cuerpo quemado, perdió sus brazos y una pierna. El valenciano, amante de la bicicleta y del deporte en general, se vio tendido en una cama en la que solo se preguntaba si iba a volver a poder hacer lo que más le gustaba. No iba a ser nada fácil.

Sin embargo, desde el primer momento constituyó un discurso positivista en todo lo que hacía. Parece fácil, pero no lo es. Se tiró a la piscina para ser nadador paralímpico. No podía pararse quieto. Así, poco a poco, despacito y con buena letra, fue mejorando marcas en el agua hasta convertirse en profesional. En 21 años se convirtió en uno de los nadadores más importantes de nuestra historia: sumó 100 títulos nacionales, 13 campeonatos de Europa y siete del mundo. Además, logró tres oros, una plata y tres bronces en los Juegos Paralímpicos.

Aun así, sintió que perdía la motivación por estar en el agua. Por ello, se lanzó a realizar lo que siempre le encantó y soñó: la bicicleta. Así se ha puesto el objetivo de llegar a los juegos de Tokio de 2020. «Me asusto muchísimo con sólo oír Tokio», aseguró hace unos meses en rueda de prensa. El valenciano es el único ciclista paralímpico español que se ha vestido en la misma temporada con el maillot arcoíris tanto en pista como en carretera.

En caso de competir en Japón Ten disputará los sextos Juegos Olímpicos de su carrera, aunque esta vez en una modalidad diferente. Qué barbaridad. Si sucede, solo habrá tiempo para aplaudir a un deportista que a veces olvidamos, pero que es uno de los mejores de la historia de España. De hecho, acaba de recibir una medalla a la Real Órden del Mérito Deportivo. Sobrehumano e inagotable, Ricardo Ten, a sus 44 años, no parece que vaya a detenerse. Su propia naturaleza le pide mirar hacia delante. Y eso, pase lo que pase, lo hará siempre. 

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Ricardo Ten, oro al mérito

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
27-11-2019