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Quién te ha visto y quién te ve

Adrià Campmany @campmany_adria 30-11-2020

“Quién te ha visto y quién te ve.” Esa frase que decimos a alguien cuando nos impacta su cambio. Un cambio que suele estar relacionado con su físico o con su manera de proceder. Me centraré en este segundo tipo de cambio, que es aplicable no solo a personas, sino también a colectivos. Con el paso del tiempo, es normal que las organizaciones cambien su línea de actuación. Un claro ejemplo de esto son los clubes y el estilo. ¿Cuál es el mejor método para ganar? Los más fieles ven el estilo como algo innegociable, pero Barcelona, Real Madrid y Atlético, los tres mejores equipos del fútbol español en la última década, han demostrado que el cambio puede llegar a ser inevitable.

De los tres clubes mencionados, el Barcelona es el que en los últimos años ha dado más importancia al estilo. Concretamente, al fútbol de posesión. Sin embargo, hace diez años esto se traducía en un equipo que arrollaba a los rivales con su tiki-taka y hoy en día no se traduce en nada más que en lemas como “la pilota ens fa més”, que significa “el balón nos hace más”. En el césped ya no queda nada. Xavi e Iniesta no están. Busquets hace tiempo que dejó de ser el que era. Neymar y Suárez, piezas básicas en la versión ya más vertiginosa pero también ganadora del Barça, tampoco están. En los últimos años, el plan del conjunto azulgrana se ha llamado Leo Messi, que ha tenido que organizar, desequilibrar y finalizar las jugadas. Y Leo, a sus 33 años, ya no es el que era. Pero aunque no marca diferencias con tanta facilidad y quiso salir del club este verano, él sigue siendo el plan. Y esto tiene una grave consecuencia: las carencias colectivas cada vez son más evidentes. El Barça es un equipo sin identidad.

El Real Madrid, a diferencia del Barcelona, no se preocupa por el estilo. El Madrid te gana y luego te lo explica. En los últimos años, hemos visto a los blancos ganar de muchas maneras: arrollando con un gran fútbol, sobreviviendo en el alambre y siendo efectivo, imponiendo su calidad individual en partidos a tumba abierta, marcando goles milagrosos… Es lo que le ha permitido haber tenido en sus filas a un martillo pilón como Cristiano, un central de noches grandes como Ramos, un futbolista ‘clutch’ como Bale, dos brújulas como Modric y Kroos, un sostén como Casemiro, dos alas como Marcelo y Carvajal y un milagrero como Keylor. El Madrid no ha ganado 4 Champions en 5 años por imponerse claramente a sus rivales, sino por competir como nadie y por tener a muchos jugadores capaces de decantar la balanza. Sin embargo, el conjunto blanco ya no tiene a tantos futbolistas diferenciales. En algunos casos, porque ya han jugado sus mejores partidos. En otros, porque a día de hoy no dan para más. Ante esta falta de talento, Zidane vio con acierto en la pasada Liga que tocaba ganar desde el trabajo y la solidez defensiva. Al Madrid que encadenó 10 victorias seguidas tras el parón le interesaba que en los partidos pasaran bien pocas cosas.  

Eso también le interesaba al mejor Atlético de este siglo. Ese que firmó una temporada 2013-14 histórica al ganar la Liga y alcanzar una final de la Champions que estuvo a pocos segundos de ganar. Ese que ha devuelto a la institución a lo más alto del fútbol español y que ha acortado distancias respecto a los dos gigantes, Real Madrid y Barcelona, hasta el punto de que a día de hoy no es descabellado decir que el Atlético tiene una plantilla con mejores recursos que la azulgrana y la merengue. Lo que ha permitido al conjunto colchonero dar ese salto ha sido el estilo de Simeone, basado en la fortaleza defensiva y el juego directo en ataque. El Atlético no ganó la Liga y eliminó al Barça en dos ocasiones y al Bayern en una en Europa por tener más talento individual, sino porque era un equipo que concedía muy poco y aprovechaba al máximo sus ocasiones. La situación actual, sin embargo, es bien distinta. El Atlético ya no tiene a guerreros como Godín, Gabi, Tiago y Raúl García, sino que tiene a un director de orquesta como Koke, dos puñales como Carrasco y Llorente, un mago como Joao Félix y un depredador al que abastecer como Suárez. El Atlético practica ahora un fútbol muy propositivo.

El Atlético de Madrid se acostumbró a cuajar milagros a principios de década. (Alex Livesey/Getty Images)

Barcelona, Real Madrid y Atlético. Nada tiene que ver lo que eran hace unos años y lo que son ahora. Los tres han cambiado. Y la sensación, por desgracia, es que lo han hecho para mal. La élite del fútbol español ya no está en el primer escalafón del fútbol europeo. En Europa, el Barça viene de sufrir goleadas escandalosas, el Madrid viene de caer en octavos en las últimas dos temporadas y el Atlético, aunque es el que mejores sensaciones transmite de los tres, viene de encajar un 4-0 ante un Bayern que no se despeinó y de ser eliminado por el Leipzig en la fase final de Lisboa. Produce nostalgia recordar al Madrid ganando Champions como quien baja a comprar el pan, al Barça desplegando el que es considerado por muchos el mejor fútbol que se ha visto nunca y al Atlético matando a gigantes con su capacidad de resiliencia. Quién les ha visto y quién les ve.

Imagen de cabecera: Alex Caparros/Getty Images

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“Quién te ha visto y quién te ve.” Esa frase que decimos a alguien cuando nos impacta su cambio. Un cambio que suele estar relacionado con su físico o con su manera de proceder. Me centraré en este segundo tipo de cambio, que es aplicable no solo a personas, sino también a colectivos. Con el paso del tiempo, es normal que las organizaciones cambien su línea de actuación. Un claro ejemplo de esto son los clubes y el estilo. ¿Cuál es el mejor método para ganar? Los más fieles ven el estilo como algo innegociable, pero Barcelona, Real Madrid y Atlético, los tres mejores equipos del fútbol español en la última década, han demostrado que el cambio puede llegar a ser inevitable.

De los tres clubes mencionados, el Barcelona es el que en los últimos años ha dado más importancia al estilo. Concretamente, al fútbol de posesión. Sin embargo, hace diez años esto se traducía en un equipo que arrollaba a los rivales con su tiki-taka y hoy en día no se traduce en nada más que en lemas como “la pilota ens fa més”, que significa “el balón nos hace más”. En el césped ya no queda nada. Xavi e Iniesta no están. Busquets hace tiempo que dejó de ser el que era. Neymar y Suárez, piezas básicas en la versión ya más vertiginosa pero también ganadora del Barça, tampoco están. En los últimos años, el plan del conjunto azulgrana se ha llamado Leo Messi, que ha tenido que organizar, desequilibrar y finalizar las jugadas. Y Leo, a sus 33 años, ya no es el que era. Pero aunque no marca diferencias con tanta facilidad y quiso salir del club este verano, él sigue siendo el plan. Y esto tiene una grave consecuencia: las carencias colectivas cada vez son más evidentes. El Barça es un equipo sin identidad.

El Real Madrid, a diferencia del Barcelona, no se preocupa por el estilo. El Madrid te gana y luego te lo explica. En los últimos años, hemos visto a los blancos ganar de muchas maneras: arrollando con un gran fútbol, sobreviviendo en el alambre y siendo efectivo, imponiendo su calidad individual en partidos a tumba abierta, marcando goles milagrosos… Es lo que le ha permitido haber tenido en sus filas a un martillo pilón como Cristiano, un central de noches grandes como Ramos, un futbolista ‘clutch’ como Bale, dos brújulas como Modric y Kroos, un sostén como Casemiro, dos alas como Marcelo y Carvajal y un milagrero como Keylor. El Madrid no ha ganado 4 Champions en 5 años por imponerse claramente a sus rivales, sino por competir como nadie y por tener a muchos jugadores capaces de decantar la balanza. Sin embargo, el conjunto blanco ya no tiene a tantos futbolistas diferenciales. En algunos casos, porque ya han jugado sus mejores partidos. En otros, porque a día de hoy no dan para más. Ante esta falta de talento, Zidane vio con acierto en la pasada Liga que tocaba ganar desde el trabajo y la solidez defensiva. Al Madrid que encadenó 10 victorias seguidas tras el parón le interesaba que en los partidos pasaran bien pocas cosas.  

Eso también le interesaba al mejor Atlético de este siglo. Ese que firmó una temporada 2013-14 histórica al ganar la Liga y alcanzar una final de la Champions que estuvo a pocos segundos de ganar. Ese que ha devuelto a la institución a lo más alto del fútbol español y que ha acortado distancias respecto a los dos gigantes, Real Madrid y Barcelona, hasta el punto de que a día de hoy no es descabellado decir que el Atlético tiene una plantilla con mejores recursos que la azulgrana y la merengue. Lo que ha permitido al conjunto colchonero dar ese salto ha sido el estilo de Simeone, basado en la fortaleza defensiva y el juego directo en ataque. El Atlético no ganó la Liga y eliminó al Barça en dos ocasiones y al Bayern en una en Europa por tener más talento individual, sino porque era un equipo que concedía muy poco y aprovechaba al máximo sus ocasiones. La situación actual, sin embargo, es bien distinta. El Atlético ya no tiene a guerreros como Godín, Gabi, Tiago y Raúl García, sino que tiene a un director de orquesta como Koke, dos puñales como Carrasco y Llorente, un mago como Joao Félix y un depredador al que abastecer como Suárez. El Atlético practica ahora un fútbol muy propositivo.

El Atlético de Madrid se acostumbró a cuajar milagros a principios de década. (Alex Livesey/Getty Images)

Barcelona, Real Madrid y Atlético. Nada tiene que ver lo que eran hace unos años y lo que son ahora. Los tres han cambiado. Y la sensación, por desgracia, es que lo han hecho para mal. La élite del fútbol español ya no está en el primer escalafón del fútbol europeo. En Europa, el Barça viene de sufrir goleadas escandalosas, el Madrid viene de caer en octavos en las últimas dos temporadas y el Atlético, aunque es el que mejores sensaciones transmite de los tres, viene de encajar un 4-0 ante un Bayern que no se despeinó y de ser eliminado por el Leipzig en la fase final de Lisboa. Produce nostalgia recordar al Madrid ganando Champions como quien baja a comprar el pan, al Barça desplegando el que es considerado por muchos el mejor fútbol que se ha visto nunca y al Atlético matando a gigantes con su capacidad de resiliencia. Quién les ha visto y quién les ve.

Imagen de cabecera: Alex Caparros/Getty Images