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Pablo Piatti, el Valencia encontró a su ‘Duende’

“Hay un momento en que todos los obstáculos se derrumban, todos los conflictos se apartan y a uno se le ocurren cosas que no había soñado. Y es entonces cuando ves que en la vida no hay nada mejor que escribir”. Pablo Daniel Piatti ha querido tomar el testigo del inigualable Gabriel García Márquez alterando la última palabra. Solo la postrera. En un mundo de oscuridad y trabas, con dragones y mazmorras, el ‘Duende’ ha acabado por fantasear con magos y elfos hasta convertirse en uno de los actores determinantes dentro de la obra de Nuno. Atrás quedaron las aflicciones del comienzo y el desgarro recibido por su propio club cuando se le señaló como posible vendedor de Coca-Cola si no acababa mirando la rampa de salida. Se le usurpó el ‘11’ de su remera para regalárselo a Pabón y fue presentado en comunidad tras los chavales de la casa con el número ‘2’. Algo así como siendo “la última mierda que cagó Pilatos”, que diría el gran Manolo Preciado. No escribe lírica medieval ni barroca, ni poesía trovadoresca. Ni siquiera una prosa romántica o poética. Piatti solo quiere jugar. Sustituyendo la escritura por el verbo que más le apetecía. Y consiguiéndolo todo a base de esfuerzo y sacrificio.

Nadie le ha regalado nada. Su monumental temporada con el Valencia es el fruto de un trabajo sediento e insaciable, de una mentalidad marmolina y de un espíritu de superación francamente ejemplar. Parte del éxito lo tiene su entrenador al brindarle esa confianza que todo futbolista necesita. Pero no fue Nuno quien rescató al ‘Petiso’ del ostracismo. Pizzi ya tiró del hilo la temporada pasada sabedor de lo que era capaz de dar el argentino en la alfombrilla de Mestalla. Pero quien siempre creyó, quien jamás bajó los brazos, quien continuó machacándose cual martillo pilón fue el mismo futbolista. Piatti, con la inestimable ayuda de su novia a la que siempre estaremos profunda y eternamente agradecidos, se sobrepuso a un coste de traspaso que aumentaba con el paso de los meses, a un ínfimo nivel futbolístico en su arranque y a penurias inmerecidas por el cómo. Hasta conquistar al valencianismo.

En la actualidad se habla de Pablito Piatti como pieza fundamental y básica en el esquema de Nuno Espírito Santo. A su innegociable trabajo defensivo y juego por fuera se le ha añadido una importancia casi soberana en los lanzamientos a balón parado y unos números extraordinarios en cuanto a goles y asistencias. Tras 25 jornadas disputadas suma 7 goles y 4 regalos a sus compañeros. Bendita metamorfosis.

El Valencia ha sumado doce puntos de los últimos doce posibles, ha alejado a sus perseguidores (Sevilla y Villarreal) y ha recortado su distancia con el Atlético de Madrid (está a un solo punto), con el Barça (a seis) y con el Real Madrid (a ocho). Esa inmaculada escalada ha sido posible, entre otros factores, gracias al rendimiento de Pablo Piatti. Decisivo en Cornellà con la dentellada que abría el marcador, actor importante en la escena del gol de André Gomes en Córdoba y determinante el pasado domingo ante la Real Sociedad con dos goles. Al fin los blanquinegros encontraron (a) su ‘Duende’. El que siguió al pie de la letra la oración de la novelista española que nos abandonó el pasado verano, Ana María Matute. “El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad”. Y Piatti salió de la ciénaga a base de brincos con su mejor arma, la honestidad en su fútbol.

 

Oliva • Ontinyent • Valencia. Periodista | Me lees en @Spherasports | Me escuchas en @matadorvalencia | Actualidad del deporte | Examino al @valenciacf | Ex Comarcal TV | Adoro la radio

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