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Osvaldo «el santo», cuando la paciencia llega a su fin

Alessandra Roversi @http://www.twitter.com/aleroversi 25-01-2014

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Premier League

Alex JIMÉNEZ – El pasado 18 de agosto el Southampton FC anunciaba congratulado el fichaje del delantero italo-argentino Pablo Daniel Osvaldo por quince millones de libras (unos dieciocho de euros). El atacante, que llegaba desde la Roma, se convertía así en el traspaso más caro de la historia del club del sur de Hampshire, y colmaba de esperanzas a un sentir entero. Por entonces, muy pocos (o nadie) podrían imaginarse el giro de ciento ochenta grados que daría hasta día de hoy la situación del delantero en el conjunto de la ciudad del Titanic.

El fichaje de Osvaldo fue recibido con alegría, júbilo e ilusión por los aficionados saints. El punta parecía la guinda de un pastel que se había ido confeccionando desde abajo y al que por fin le había llegado la hora de salir del horno. Un pastel que había comenzado a amoldarse allá por agosto de 2009 con la compra del club por Markus Liebherr y la llegada al poder de Nicola Cortese. Por aquellos tiempos, el club se encontraba sumido en la League One, con una importante deuda acumulada que hacía presagiar un futuro de lo más complicado para todo un histórico del fútbol inglés, pero la mano del nuevo propietario, y sobre todo de Cortese, comenzó a notarse, y el equipo, donde comenzaban a comandar los Schneiderlin, Lambert, Fonte o Lallana, con el incombustible Kelvin Davis en portería, logró el ascenso a la Championship.

Desde entonces, el club ha seguido un progreso lineal, lento pero muy seguro, que le ha devuelto a la Premier League y le ha consolidado como un equipo fuerte, unido y compacto, con un núcleo compuesto por una mezcla entre futbolistas de la cantera y otros llegados varios años atrás y que sienten como suya la ciudad de Southampton. Así, Osvaldo, avalado por Pochettino, parecía el colofón final de este elaborado proyecto. Pero ya se sabe que las apariencias engañan. Su llegada a la ciudad suscitó un gran revuelo, pese a que el precio de su traspaso fuese discutido por muchos. La afición desde el primer día le aclamó como su nuevo héroe, como un ídolo, fruto de las expectativas generadas con su incorporación, refrendadas por los veintisiete goles que había logrado en Roma en las dos temporadas que allí estuvo, y el gran rendimiento que desempeñó a las órdenes del hoy entrenador saint en el Espanyol. Unos datos que ocultaban la otra faceta del jugador, aquella que ha llevado a su máxima expresión en Southampton. La misma que hizo que la Roma le suspendiese durante diez días dos años atrás, cuando propinó un bofetón a su compañero Erick Lamela en el vestuario tras un partido ante Udinese.

Pero no ha sido su carácter fuerte lo que ha llevado a Osvaldo a perder la confianza de Pochettino y del equipo. Más bien, ha tenido que ver con su lacra de seriedad y profesionalidad. Desde que debutase ante el Sunderland con todo el St. Mary’s vitoreándole como su nueva estrella, lo cierto es que el ítalo-argentino apenas se ha esforzado un ápice por demostrar al club que vale la millonada que pagó por él. Ni en el campo ni fuera del mismo. Primero fue una misteriosa lesión que le mantuvo apartado bastante tiempo de los esquemas de Pochettino. Después, el 3 de enero la Federación Inglesa anunciaba una sanción de tres partidos y 40.000 libras para el jugador por implicarse en una trifulca entre los banquillos en el partido ante el Newcastle el pasado 14 de diciembre.

Así las cosas, su retorno a los terrenos de juego estaba previsto para hoy, en el partido de la cuarta ronda de la FA Cup ante el Yeovil Town. Pero el jugador se ha encargado de que no sea así. El pasado jueves, el club comunicaba oficialmente una sanción de dos semanas al delantero tras un incidente en un entrenamiento. Pese a la incertidumbre inicial, por la tarde diversos medios, con el ‘Daily Mail’ a la cabeza, destapaban el motivo de la misma. Y es que durante la sesión matutina del día anterior en Staplewood, el delantero se encaró con el zaguero portugués José Fonte, uno de los emblemas de un vestuario donde cumple su quinta temporada. Osvaldo resolvió la acción asestando un cabezazo en la cara al luso, y la tesitura se saldó con un tabique nasal roto y la mencionada pena al punta ítalo-argentino.

El enfrentamiento con Fonte, que además había sido uno de los jugadores que más habían ayudado en la adaptación al delantero a la ciudad, ha sido la gota que ha colmado el vaso. El vestuario está muy dolido y decepcionado con él, en especial Mauricio Pochettino, su máximo valedor. La afición, que bromea sobre una hipotética amistad entre Osvaldo y el polémico Joey Barton,  ya no le quiere en Southampton. Así lo demuestra una encuesta del ‘Daily Echo’, medio local de la ciudad, realizada ayer que se saldó con casi un 80% de los votos a favor de su marcha. Los rumores sobre su adiós son más que numerosos desde hace ya tiempo y se han disparado en varias direcciones. Osvaldo sigue conservando un buen cartel de Southampton para fuera y es muy probable que no vuelva a enfundarse la zamarra saint.

Entre unas cosas y otras, Osvaldo solo acumula trece partidos como saint, en los que ha firmado el pobre bagaje de tres goles (para el recuerdo, todo sea dicho, el que le hizo al Manchester City). La situación es bastante complicada, y en el club ya no se confía en él. El carácter, por muy fuerte que sea, nunca debe verse reñido con la profesionalidad y Osvaldo eso parece no haberlo entendido. En la ciudad, los aficionados saints se preguntan qué ha sido de aquel delantero cuyo rendimiento en Roma y Espanyol le llevó a convertirse en el fichaje más caro de la historia de su club. Un club donde podría tener las horas contadas, y donde no será recordado precisamente por sus tantos. Ni tampoco por su formalidad y entrega.

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Alex JIMÉNEZ – El pasado 18 de agosto el Southampton FC anunciaba congratulado el fichaje del delantero italo-argentino Pablo Daniel Osvaldo por quince millones de libras (unos dieciocho de euros). El atacante, que llegaba desde la Roma, se convertía así en el traspaso más caro de la historia del club del sur de Hampshire, y colmaba de esperanzas a un sentir entero. Por entonces, muy pocos (o nadie) podrían imaginarse el giro de ciento ochenta grados que daría hasta día de hoy la situación del delantero en el conjunto de la ciudad del Titanic.

El fichaje de Osvaldo fue recibido con alegría, júbilo e ilusión por los aficionados saints. El punta parecía la guinda de un pastel que se había ido confeccionando desde abajo y al que por fin le había llegado la hora de salir del horno. Un pastel que había comenzado a amoldarse allá por agosto de 2009 con la compra del club por Markus Liebherr y la llegada al poder de Nicola Cortese. Por aquellos tiempos, el club se encontraba sumido en la League One, con una importante deuda acumulada que hacía presagiar un futuro de lo más complicado para todo un histórico del fútbol inglés, pero la mano del nuevo propietario, y sobre todo de Cortese, comenzó a notarse, y el equipo, donde comenzaban a comandar los Schneiderlin, Lambert, Fonte o Lallana, con el incombustible Kelvin Davis en portería, logró el ascenso a la Championship.

Desde entonces, el club ha seguido un progreso lineal, lento pero muy seguro, que le ha devuelto a la Premier League y le ha consolidado como un equipo fuerte, unido y compacto, con un núcleo compuesto por una mezcla entre futbolistas de la cantera y otros llegados varios años atrás y que sienten como suya la ciudad de Southampton. Así, Osvaldo, avalado por Pochettino, parecía el colofón final de este elaborado proyecto. Pero ya se sabe que las apariencias engañan. Su llegada a la ciudad suscitó un gran revuelo, pese a que el precio de su traspaso fuese discutido por muchos. La afición desde el primer día le aclamó como su nuevo héroe, como un ídolo, fruto de las expectativas generadas con su incorporación, refrendadas por los veintisiete goles que había logrado en Roma en las dos temporadas que allí estuvo, y el gran rendimiento que desempeñó a las órdenes del hoy entrenador saint en el Espanyol. Unos datos que ocultaban la otra faceta del jugador, aquella que ha llevado a su máxima expresión en Southampton. La misma que hizo que la Roma le suspendiese durante diez días dos años atrás, cuando propinó un bofetón a su compañero Erick Lamela en el vestuario tras un partido ante Udinese.

Pero no ha sido su carácter fuerte lo que ha llevado a Osvaldo a perder la confianza de Pochettino y del equipo. Más bien, ha tenido que ver con su lacra de seriedad y profesionalidad. Desde que debutase ante el Sunderland con todo el St. Mary’s vitoreándole como su nueva estrella, lo cierto es que el ítalo-argentino apenas se ha esforzado un ápice por demostrar al club que vale la millonada que pagó por él. Ni en el campo ni fuera del mismo. Primero fue una misteriosa lesión que le mantuvo apartado bastante tiempo de los esquemas de Pochettino. Después, el 3 de enero la Federación Inglesa anunciaba una sanción de tres partidos y 40.000 libras para el jugador por implicarse en una trifulca entre los banquillos en el partido ante el Newcastle el pasado 14 de diciembre.

Así las cosas, su retorno a los terrenos de juego estaba previsto para hoy, en el partido de la cuarta ronda de la FA Cup ante el Yeovil Town. Pero el jugador se ha encargado de que no sea así. El pasado jueves, el club comunicaba oficialmente una sanción de dos semanas al delantero tras un incidente en un entrenamiento. Pese a la incertidumbre inicial, por la tarde diversos medios, con el ‘Daily Mail’ a la cabeza, destapaban el motivo de la misma. Y es que durante la sesión matutina del día anterior en Staplewood, el delantero se encaró con el zaguero portugués José Fonte, uno de los emblemas de un vestuario donde cumple su quinta temporada. Osvaldo resolvió la acción asestando un cabezazo en la cara al luso, y la tesitura se saldó con un tabique nasal roto y la mencionada pena al punta ítalo-argentino.

El enfrentamiento con Fonte, que además había sido uno de los jugadores que más habían ayudado en la adaptación al delantero a la ciudad, ha sido la gota que ha colmado el vaso. El vestuario está muy dolido y decepcionado con él, en especial Mauricio Pochettino, su máximo valedor. La afición, que bromea sobre una hipotética amistad entre Osvaldo y el polémico Joey Barton,  ya no le quiere en Southampton. Así lo demuestra una encuesta del ‘Daily Echo’, medio local de la ciudad, realizada ayer que se saldó con casi un 80% de los votos a favor de su marcha. Los rumores sobre su adiós son más que numerosos desde hace ya tiempo y se han disparado en varias direcciones. Osvaldo sigue conservando un buen cartel de Southampton para fuera y es muy probable que no vuelva a enfundarse la zamarra saint.

Entre unas cosas y otras, Osvaldo solo acumula trece partidos como saint, en los que ha firmado el pobre bagaje de tres goles (para el recuerdo, todo sea dicho, el que le hizo al Manchester City). La situación es bastante complicada, y en el club ya no se confía en él. El carácter, por muy fuerte que sea, nunca debe verse reñido con la profesionalidad y Osvaldo eso parece no haberlo entendido. En la ciudad, los aficionados saints se preguntan qué ha sido de aquel delantero cuyo rendimiento en Roma y Espanyol le llevó a convertirse en el fichaje más caro de la historia de su club. Un club donde podría tener las horas contadas, y donde no será recordado precisamente por sus tantos. Ni tampoco por su formalidad y entrega.

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