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Osasuna no acaba de volver del confinamiento

Iker Huarte @ikerhuarte 25-06-2020

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Fútbol La Liga Osasuna

Hace unos cuantos años, Navarra lanzó una campaña turística con el lema “Ir es volver”. Un eslogan que sería muy apropiado para estos días, cuando una vez acabado el estado de alarma en el país, miles de personas pueden regresar a las ciudades que les vieron nacer. 

Sin embargo, todavía hay grupos de ciudadanos que se resisten a recuperar su libertad. Como dicen en la película Cadena Perpetua, es como si se hubieran “institucionalizado”: se han habituado a salir de casa para lo imprescindible y pueden continuar con su vida de esa forma.

Pasadas cuatro jornadas desde que volvió el fútbol, Osasuna muestra síntomas de pertenecer a este último grupo. A pesar de que en el Reale Arena ofreció una de sus writemyessay mejores caras de la temporada, lo que ha venido después empieza a preocupar a sus aficionados. En San Sebastián, con un novedoso sistema de cinco defensas, plantó cara a la Real Sociedad, uno de los mejores equipos del campeonato. La ilusión volvía a germinar entre la parroquia rojilla, llegando a aparecer los optimistas que soñaban con entrar en Europa.

El globo se pinchó rápido. Tener un final de temporada comprimido en poco más de un mes hace que las emociones entre jornada y jornada duren muy poco. Llegó el Atlético de Madrid a Pamplona y con un 0-5 borró toda pizca de euforia. Jagoba Arrasate cambió esquema y varias piezas del equipo que salió a morder en Donosti y el experimento no salió como el vasco esperaba. La probatura de situar a Unai García como lateral derecho hizo aguas, casi igual que utilizar a Lato como recambio de Estupiñán. Arriba, Enric Gallego y José Arnaiz, dos de los refuerzos invernales, siguen sin tener la suerte de cara y la afición rojilla empieza a ponerse nerviosa.

Los jugadores del Atlético Madrid celebran uno de los cinco goles que anotaron en El Sadar (ANDER GILLENEA/AFP via Getty Images)

Después llegó Mestalla y los primeros 45 minutos fueron como una prolongación de lo visto ante los de Simeone. Aunque Arrasate intentó recuperar la idea con los hombres que cuajaron tan buena actuación ante la Real Sociedad, el hecho es que el Valencia arrolló en la primera parte, anotando tres goles, aunque solo dos subieran al marcador. Y, aunque los cambios en el descanso hicieron efecto y devolvieran al Osasuna intenso y peleón, no fueron suficientes para dar la vuelta al resultado.

Tres días después llegó uno de los partidos más esperados de la temporada: el Alavés-Osasuna. El hermanamiento de aficiones convierte este choque en algo especial, con las calles vitorianas teñidas de rojo, además de su habitual blanquiazul. La situación actual ha impedido esto y la falta de espectáculo también se ha trasladado al césped. Tedioso encuentro, una vez más, pero victoria rojilla al finEl gol de Lato acerca a los navarros al objetivo marcado a principio de temporada: la salvación.

Durante las 16 primeras jornadas de Liga, Osasuna solo cayó derrotado en tres ocasiones. En las últimas 15, acumula ya ocho derrotas. La confianza en Arrasate y en el equipo sigue intacta, pero es como si los rojillos se resistieran a vivir un final de temporada sin emociones. La salvación estaba bastante encarrilada antes del parón por pandemia, pero la tarea se complicó en la vuelta de la competición. Lo dejó claro Jagoba tras la victoria en Mendizorroza: “Veníamos de dos partidos con dos derrotas muy duras y necesitábamos este partido”. 

La falta de acierto y la fragilidad defensiva de Osasuna, una realidad

Dos goles en las últimas cuatro jornadas reflejan que la sombra del Chimy Ávila es demasiado alargada. Con el argentino lesionado, se esperaba un paso adelante de los suplentes y los fichajes invernales, pero ni Marc Cardona, Enric Gallego, José Arnaiz o Adrián López están consiguiendo hacer olvidar al carismático punta sudamericano. No son pocos los que estos días recuerdan a Juan Villar (cedido al Rayo Vallecano en febrero) o incluso a Xisco (no renovado a comienzos de temporada).

En defensa, la cosa tampoco está mucho mejor: ocho goles encajados en cuatro partidos no son buenas cifras. Hombres sólidos como Unai, Nacho Vidal o Aridane se están mostrando mucho más vulnerables ahora y, ni con esquemas de cinco atrás, el equipo da con la tecla.

Sea como fuere, a falta de siete jornadas, Osasuna se sitúa cómodamente en mitad de tabla con 38 puntos y, salvo debacle, seguirá en la élite una temporada más. “Ir es volver”, decía el eslogan publicitario. Quizás el equipo no acabe de regresar a su nivel en este tramo final, pero no hay mejor vuelta que vivir su centenario en Primera con El Sadar remodelado. 

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Hace unos cuantos años, Navarra lanzó una campaña turística con el lema “Ir es volver”. Un eslogan que sería muy apropiado para estos días, cuando una vez acabado el estado de alarma en el país, miles de personas pueden regresar a las ciudades que les vieron nacer. 

Sin embargo, todavía hay grupos de ciudadanos que se resisten a recuperar su libertad. Como dicen en la película Cadena Perpetua, es como si se hubieran “institucionalizado”: se han habituado a salir de casa para lo imprescindible y pueden continuar con su vida de esa forma.

Pasadas cuatro jornadas desde que volvió el fútbol, Osasuna muestra síntomas de pertenecer a este último grupo. A pesar de que en el Reale Arena ofreció una de sus writemyessay mejores caras de la temporada, lo que ha venido después empieza a preocupar a sus aficionados. En San Sebastián, con un novedoso sistema de cinco defensas, plantó cara a la Real Sociedad, uno de los mejores equipos del campeonato. La ilusión volvía a germinar entre la parroquia rojilla, llegando a aparecer los optimistas que soñaban con entrar en Europa.

El globo se pinchó rápido. Tener un final de temporada comprimido en poco más de un mes hace que las emociones entre jornada y jornada duren muy poco. Llegó el Atlético de Madrid a Pamplona y con un 0-5 borró toda pizca de euforia. Jagoba Arrasate cambió esquema y varias piezas del equipo que salió a morder en Donosti y el experimento no salió como el vasco esperaba. La probatura de situar a Unai García como lateral derecho hizo aguas, casi igual que utilizar a Lato como recambio de Estupiñán. Arriba, Enric Gallego y José Arnaiz, dos de los refuerzos invernales, siguen sin tener la suerte de cara y la afición rojilla empieza a ponerse nerviosa.

Los jugadores del Atlético Madrid celebran uno de los cinco goles que anotaron en El Sadar (ANDER GILLENEA/AFP via Getty Images)

Después llegó Mestalla y los primeros 45 minutos fueron como una prolongación de lo visto ante los de Simeone. Aunque Arrasate intentó recuperar la idea con los hombres que cuajaron tan buena actuación ante la Real Sociedad, el hecho es que el Valencia arrolló en la primera parte, anotando tres goles, aunque solo dos subieran al marcador. Y, aunque los cambios en el descanso hicieron efecto y devolvieran al Osasuna intenso y peleón, no fueron suficientes para dar la vuelta al resultado.

Tres días después llegó uno de los partidos más esperados de la temporada: el Alavés-Osasuna. El hermanamiento de aficiones convierte este choque en algo especial, con las calles vitorianas teñidas de rojo, además de su habitual blanquiazul. La situación actual ha impedido esto y la falta de espectáculo también se ha trasladado al césped. Tedioso encuentro, una vez más, pero victoria rojilla al finEl gol de Lato acerca a los navarros al objetivo marcado a principio de temporada: la salvación.

Durante las 16 primeras jornadas de Liga, Osasuna solo cayó derrotado en tres ocasiones. En las últimas 15, acumula ya ocho derrotas. La confianza en Arrasate y en el equipo sigue intacta, pero es como si los rojillos se resistieran a vivir un final de temporada sin emociones. La salvación estaba bastante encarrilada antes del parón por pandemia, pero la tarea se complicó en la vuelta de la competición. Lo dejó claro Jagoba tras la victoria en Mendizorroza: “Veníamos de dos partidos con dos derrotas muy duras y necesitábamos este partido”. 

La falta de acierto y la fragilidad defensiva de Osasuna, una realidad

Dos goles en las últimas cuatro jornadas reflejan que la sombra del Chimy Ávila es demasiado alargada. Con el argentino lesionado, se esperaba un paso adelante de los suplentes y los fichajes invernales, pero ni Marc Cardona, Enric Gallego, José Arnaiz o Adrián López están consiguiendo hacer olvidar al carismático punta sudamericano. No son pocos los que estos días recuerdan a Juan Villar (cedido al Rayo Vallecano en febrero) o incluso a Xisco (no renovado a comienzos de temporada).

En defensa, la cosa tampoco está mucho mejor: ocho goles encajados en cuatro partidos no son buenas cifras. Hombres sólidos como Unai, Nacho Vidal o Aridane se están mostrando mucho más vulnerables ahora y, ni con esquemas de cinco atrás, el equipo da con la tecla.

Sea como fuere, a falta de siete jornadas, Osasuna se sitúa cómodamente en mitad de tabla con 38 puntos y, salvo debacle, seguirá en la élite una temporada más. “Ir es volver”, decía el eslogan publicitario. Quizás el equipo no acabe de regresar a su nivel en este tramo final, pero no hay mejor vuelta que vivir su centenario en Primera con El Sadar remodelado. 

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