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Moto GP y el talón de Aquiles de Marc Márquez

Alessandra Roversi @http://www.twitter.com/aleroversi 28-01-2014

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Nacho GONZÁLEZ

Nacho GONZÁLEZ – 2013 fue un año que en el motociclismo estuvo marcado por un nombre y un apellido: Marc Márquez. Como si de un Julio César moderno se tratara, el de Cervera dominó cada rincón de MotoGP. Y, sin embargo, el nuevo emperador del paddock también contó con su particular puñado de irreductibles galos, los que le privaron de la perfección absoluta.

Con la moto en marcha, resulta difícil recordar errores de pilotaje más allá de la consabida caída de Mugello. Tampoco es sencillo encontrar fallos de estrategia, amén de la manida descalificación de Phillip Island. Su velocidad a lomos de la Honda no ofrece duda alguna, y su gestión de las carreras –con Valencia como máximo exponente- alcanzó unas cotas de maestría cuasi impensables para un debutante en la clase reina.

Para encontrar su talón de Aquiles hay que parar la moto. Concretamente, hay que hacerlo delante del semáforo en rojo, justo después de cada ‘warm up lap’. Con Jorge Lorenzo disfrazado de Astérix, las salidas fueron la aldea gala que evitó el dominio total del imperio de MotoGP por parte de Marc.

Si bien pudo apreciarse una notoria mejoría a lo largo de la temporada, el piloto catalán evidenció una clara carencia a la hora de soltar el embrague y empalmar las primeras marchas. También es cierto que la Honda parece haber perdido fuerza en la suerte de las salidas, atendiendo al dominio de Lorenzo en los primeros segundos de las carreras, tomando el relevo de un Dani Pedrosa que en otros años se había mostrado absolutamente intratable en este apartado.

Pero, más allá de culpar a la moto, basta con observar la primera vuelta de cada una de las 18 carreras de la temporada 2013 para darse cuenta del déficit con el que contó Márquez en su lucha por el título, lo que por otro lado no hace sino otorgar aún más mérito a la consecución del mismo.

Esta es la evolución de Marc en los primeros compases de cada carrera: Su posición en parrilla, el peor lugar ocupado durante la primera vuelta, su puesto al término de dicha primera vuelta, y finalmente su posición al cruzar la bandera a cuadros.


*Nota: La media de final de carrera no cuenta los dos GPs que no acabó

Analizando dichos datos, aparecen realidades ciertamente preocupantes: En primer lugar, Márquez perdió posiciones en 15 de las 18 salidas. Para colmo, nunca pasó en cabeza la primera vuelta. En conjunto, cedió dos posiciones de media en la salida, y completó la primera vuelta un puesto por detrás del que tenía en parrilla.

También existe la lectura inversa, ya que (y de nuevo a excepción de Italia y Australia) siempre acabó las carreras en una posición igual o mejor a la que ocupaba al término del primer giro; y precisamente por ello se proclamó campeón del mundo.

Mirando a este 2014, también hay dos formas diametralmente opuestas de afrontar este hecho. Sus rivales, con Lorenzo a la cabeza, son conscientes de cuál es el punto débil del campeón, e intentarán explotarlo al máximo. Por el contrario, si Márquez experimenta una clara mejoría en este apartado, desarmará prácticamente por completo a sus enemigos, y ni Astérix ni el mismísimo Joe Bar Team podrán pararle. Toda la Galia de MotoGP será suya. Toda.

[Sigue toda la actualidad del motociclismo en @MotoSphera]

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Nacho GONZÁLEZ – 2013 fue un año que en el motociclismo estuvo marcado por un nombre y un apellido: Marc Márquez. Como si de un Julio César moderno se tratara, el de Cervera dominó cada rincón de MotoGP. Y, sin embargo, el nuevo emperador del paddock también contó con su particular puñado de irreductibles galos, los que le privaron de la perfección absoluta.

Con la moto en marcha, resulta difícil recordar errores de pilotaje más allá de la consabida caída de Mugello. Tampoco es sencillo encontrar fallos de estrategia, amén de la manida descalificación de Phillip Island. Su velocidad a lomos de la Honda no ofrece duda alguna, y su gestión de las carreras –con Valencia como máximo exponente- alcanzó unas cotas de maestría cuasi impensables para un debutante en la clase reina.

Para encontrar su talón de Aquiles hay que parar la moto. Concretamente, hay que hacerlo delante del semáforo en rojo, justo después de cada ‘warm up lap’. Con Jorge Lorenzo disfrazado de Astérix, las salidas fueron la aldea gala que evitó el dominio total del imperio de MotoGP por parte de Marc.

Si bien pudo apreciarse una notoria mejoría a lo largo de la temporada, el piloto catalán evidenció una clara carencia a la hora de soltar el embrague y empalmar las primeras marchas. También es cierto que la Honda parece haber perdido fuerza en la suerte de las salidas, atendiendo al dominio de Lorenzo en los primeros segundos de las carreras, tomando el relevo de un Dani Pedrosa que en otros años se había mostrado absolutamente intratable en este apartado.

Pero, más allá de culpar a la moto, basta con observar la primera vuelta de cada una de las 18 carreras de la temporada 2013 para darse cuenta del déficit con el que contó Márquez en su lucha por el título, lo que por otro lado no hace sino otorgar aún más mérito a la consecución del mismo.

Esta es la evolución de Marc en los primeros compases de cada carrera: Su posición en parrilla, el peor lugar ocupado durante la primera vuelta, su puesto al término de dicha primera vuelta, y finalmente su posición al cruzar la bandera a cuadros.


*Nota: La media de final de carrera no cuenta los dos GPs que no acabó

Analizando dichos datos, aparecen realidades ciertamente preocupantes: En primer lugar, Márquez perdió posiciones en 15 de las 18 salidas. Para colmo, nunca pasó en cabeza la primera vuelta. En conjunto, cedió dos posiciones de media en la salida, y completó la primera vuelta un puesto por detrás del que tenía en parrilla.

También existe la lectura inversa, ya que (y de nuevo a excepción de Italia y Australia) siempre acabó las carreras en una posición igual o mejor a la que ocupaba al término del primer giro; y precisamente por ello se proclamó campeón del mundo.

Mirando a este 2014, también hay dos formas diametralmente opuestas de afrontar este hecho. Sus rivales, con Lorenzo a la cabeza, son conscientes de cuál es el punto débil del campeón, e intentarán explotarlo al máximo. Por el contrario, si Márquez experimenta una clara mejoría en este apartado, desarmará prácticamente por completo a sus enemigos, y ni Astérix ni el mismísimo Joe Bar Team podrán pararle. Toda la Galia de MotoGP será suya. Toda.

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