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Mitchell habla con su juego

Juan Díaz @JuandiRgz 17-02-2021

Donovan Mitchell lucía su mejor sonrisa, acababa de realizar una gran primera parte y, con los cascos ya puestos en la cabeza, se disponía a responder las preguntas que Shaquille O’Neal realiza en los descansos desde el plató del programa “NBA Inside”. Sin embargo, lo que normalmente se resume con un intercambio de elogios, se transformó en una situación más que tensa.

Tanto Shaq como Charles Barkley pensaban que Mitchell no tenía nivel para ser una superestrella, que como mucho debería ser la segunda o tercera opción anotadora de un equipo, y así se lo hicieron saber. Atónito y perplejo a partes iguales, el bueno de Donovan se limitó a reaccionar con indiferencia, como si no le importase lo que pensasen las leyendas de la liga. Una pregunta como esa no merecía una respuesta más larga.

Los Jazz lideran la clasificación general de la liga con un envidiable récord (23-5). No solamente eso, son uno de los equipos que mejor baloncesto colectivo están realizando. Entre todo ese gran roster de jugadores destaca Mitchell. Mantiene el nivel anotador y el instinto de killer de temporadas anteriores y, además, ha añadido una madurez a su juego que todavía no se le había visto. Su propio compañero de equipo, Rudy Gobert, lo reconocía tras una exhibición de Mitchell ante los Celtics: “Ha mejorado su toma de decisiones. Está controlando el ritmo de los partidos”.

Sin embargo, a todo ese torrente de juego y elogios no ha querido unirse Shaq. Quizás podría abrirse el debate de si se quedará en un estupendo anotador, si nunca llegará a ser el jugador completo que puede hacer de todo sobre una pista. Pero decir que no es una superestrella es cuanto menos osado tratándose de un jugador del nivel de Donovan. Estamos hablando de la razón por la que los Jazz son el mejor equipo de la NBA.

No son los favoritos al título, esa distinción pertenece a Los Angeles Lakers. Pero los Jazz tienen la oportunidad de completar una de esas temporadas que hacen a un aficionado sentirse orgulloso de su equipo. Pueden ser ese rival que nunca quieres en frente en una serie de playoffs, como eran los extra competitivos Heat de la burbuja. Y el paso adelante de Mitchell es la razón por la que pueden soñar.

Donovan ha intentado ser diplomático con Shaq, pero se ha ganado el derecho a poder sacar pecho por sus actuaciones. Ya no es el rookie al que la segunda ronda de los playoffs le llegó demasiado pronto. Es un jugador mucho más hecho y experimentado. Capaz de ganar por sí mismo un partido de cualquier nivel y de irse a más de 25 puntos prácticamente todas las noches que se lo proponga.

En ese sentido, Mitchell ya es un cabeza de cartel, nada de segunda o tercera opción. Por mérito propio merece estar en las mismas conversaciones que los jugadores élite. Más aún con los Jazz haciendo una primera mitad de temporada histórica para la franquicia. Todos pensábamos que serían buenos, pero ninguno de nosotros vio venir tal exhibición. Algunos somos capaces de reconocer la autoridad con la que están jugando los Jazz y Mitchell. Otros, como Shaquille, siguen con la venda.

Imagen de cabecera: Jamie Schwaberow/Getty Images

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Donovan Mitchell lucía su mejor sonrisa, acababa de realizar una gran primera parte y, con los cascos ya puestos en la cabeza, se disponía a responder las preguntas que Shaquille O’Neal realiza en los descansos desde el plató del programa “NBA Inside”. Sin embargo, lo que normalmente se resume con un intercambio de elogios, se transformó en una situación más que tensa.

Tanto Shaq como Charles Barkley pensaban que Mitchell no tenía nivel para ser una superestrella, que como mucho debería ser la segunda o tercera opción anotadora de un equipo, y así se lo hicieron saber. Atónito y perplejo a partes iguales, el bueno de Donovan se limitó a reaccionar con indiferencia, como si no le importase lo que pensasen las leyendas de la liga. Una pregunta como esa no merecía una respuesta más larga.

Los Jazz lideran la clasificación general de la liga con un envidiable récord (23-5). No solamente eso, son uno de los equipos que mejor baloncesto colectivo están realizando. Entre todo ese gran roster de jugadores destaca Mitchell. Mantiene el nivel anotador y el instinto de killer de temporadas anteriores y, además, ha añadido una madurez a su juego que todavía no se le había visto. Su propio compañero de equipo, Rudy Gobert, lo reconocía tras una exhibición de Mitchell ante los Celtics: “Ha mejorado su toma de decisiones. Está controlando el ritmo de los partidos”.

Sin embargo, a todo ese torrente de juego y elogios no ha querido unirse Shaq. Quizás podría abrirse el debate de si se quedará en un estupendo anotador, si nunca llegará a ser el jugador completo que puede hacer de todo sobre una pista. Pero decir que no es una superestrella es cuanto menos osado tratándose de un jugador del nivel de Donovan. Estamos hablando de la razón por la que los Jazz son el mejor equipo de la NBA.

No son los favoritos al título, esa distinción pertenece a Los Angeles Lakers. Pero los Jazz tienen la oportunidad de completar una de esas temporadas que hacen a un aficionado sentirse orgulloso de su equipo. Pueden ser ese rival que nunca quieres en frente en una serie de playoffs, como eran los extra competitivos Heat de la burbuja. Y el paso adelante de Mitchell es la razón por la que pueden soñar.

Donovan ha intentado ser diplomático con Shaq, pero se ha ganado el derecho a poder sacar pecho por sus actuaciones. Ya no es el rookie al que la segunda ronda de los playoffs le llegó demasiado pronto. Es un jugador mucho más hecho y experimentado. Capaz de ganar por sí mismo un partido de cualquier nivel y de irse a más de 25 puntos prácticamente todas las noches que se lo proponga.

En ese sentido, Mitchell ya es un cabeza de cartel, nada de segunda o tercera opción. Por mérito propio merece estar en las mismas conversaciones que los jugadores élite. Más aún con los Jazz haciendo una primera mitad de temporada histórica para la franquicia. Todos pensábamos que serían buenos, pero ninguno de nosotros vio venir tal exhibición. Algunos somos capaces de reconocer la autoridad con la que están jugando los Jazz y Mitchell. Otros, como Shaquille, siguen con la venda.

Imagen de cabecera: Jamie Schwaberow/Getty Images

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