_Fórmula 1

Medio punto lo es todo

Abraham Marqués @AbrahamMarques_ 06-04-2021

La Fórmula 1 es una competición en la que unas pocas décimas separan el todo de la nada. El tiempo que se tarda en parpadear, unos 0,4 segundos, marcan la diferencia entre un monoplaza ganador y uno que solo puede aspirar a conseguir algunos puntos.

En esta categoría, donde el tiempo de un parpadeo determina si eres rápido o lento, hemos vivido historias muy variopintas. Desde campeonatos que se han decidido por un solo punto hasta otros en los que el vencedor ha doblado en puntos al segundo clasificado.

Últimamente estamos acostumbrados a que Lewis Hamilton gane el título varios Grandes Premios antes de que se termine el campeonato, pero hubo otros tiempos en los que un punto marcó la diferencia entre la gloria y el escribir tu nombre en el libro de los primeros de los perdedores. Hasta en ocho ocasiones un solo punto de diferencia dictaminó el campeón de la temporada. Lo lógico sería pensar que esta diferencia es la menor de la historia, pero los números no dicen lo mismo.

Tenemos el especial caso de la temporada 1984, donde Niki Lauda se coronó como tricampeón por solo medio punto de ventaja sobre Alain Prost, el cual venía de perder el título de la temporada anterior por solo dos puntos. El francés, a sus 29 años, se quedó dos veces seguidas a las puertas de la gloria.

Para 1984, McLaren fichó a Alain Prost como compañero de equipo de Niki Lauda. El austriaco, que regresó a la categoría en 1982 tras dos temporadas de retiro, confiaba en que podía ganar al francés, pero el devenir de la temporada mostró una situación muy distinta.

Alain Prost (izquierda) y Niki Lauda (derecha). Agosto de 1984. (ImagoImages)

Los sábados fueron territorio del debutante en el equipo. Arrasó al bicampeón, quedando por delante de él en todas las sesiones de clasificación salvo en una. En lo referido a lo realmente importante, la carrera de los domingos, Lauda consiguió recortar las distancias de rendimiento frente a su compañero.  A pesar de ello, Prost sumó más puntos al inicio del campeonato debido a que Lauda abandonó en seis de las primeras nueve carreras. Cuatro de estos abandonos fueron por fallos de fiabilidad.

En la sexta carrera del año, el Gran Premio de Mónaco, tuvimos el motivo por el que el título se decidió por medio punto. La cita se suspendió por un fuerte aguacero. Alain lideraba la prueba y pedía suspenderla debido a las condiciones de la pista, impracticable por la lluvia. Ayrton Senna, que debutaba en la categoría, estaba marcando una remontada desde el 13º al segundo puesto. Llegó a adelantar al piloto de Mclaren, poniéndose líder, pero finalizó segundo ya que la carrera se suspendió justo después de adelantarle y se tomó la clasificación de dos vueltas antes.

Como se disputaron menos del 75% de las vueltas, se repartieron la mitad de los puntos. Con ello, la victoria de Prost pasó a otorgarle 4,5 puntos en lugar de los 9 correspondientes. Bien es cierto que de continuar la carrera Senna se habría puesto por delante, pero de terminar todas las vueltas, el francés podría haber sumado 6 puntos por ser segundo en un Gran Premio en el que Lauda abandonó por un trompo.

El joven piloto de McLaren, que todavía no acumulaba ningún título en su haber, lideró la tabla de pilotos durante las 11 primeras carreras. Niki Lauda tuvo un final de temporada sin fallos por fiabilidad y consiguió recortar la distancia con su rival. Eso sí, el campeonato no se decidió hasta el último instante.

Lauda llegó líder a la última cita del calendario, celebrada en el circuito de Estoril (Portugal) con una ventaja de 3,5 puntos respecto a su compañero. Necesitaba ser segundo para asegurar su tricampeonato independientemente de lo que hiciera Prost.

La carrera se le puso muy cuesta arriba al austriaco, ya que clasificó 11º y su rival por el título 2º. Prost tomó rápidamente el liderato y permaneció en él durante toda la carrera. Por su parte, Niki escalaba poco a poco posiciones, pero parecía que su remontada no iba a ser suficiente. Tenía que ser segundo para llevarse el título y esa plaza la ocupaba Nigel Mansell.

Niki Lauda en su McLaren (ImagoImages)

El británico aventajaba en 30 segundos a Lauda a falta de 20 vueltas. Salvo milagro para el hasta entonces bicampeón, el título iba a ser para Prost. Pero el milagro sucedió para él. Mansell abandonó por un fallo en los frenos en la vuelta 52 de 70 y cedió la segunda plaza a Lauda. El campeonato pasaba de Alain a Niki.

Ya nada pudo hacer el francés, el cual vio que por segundo año consecutivo se quedaba a las puertas del título. El segundo puesto de Lauda en Portugal le otorgó una ventaja final de 0,5 puntos respecto a su compañero de equipo. De este modo, se convertía en el primer y único piloto en proclamarse campeón con una ventaja inferior a un punto respecto a su rival.

Imagen de cabecera: ImagoImages

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La Fórmula 1 es una competición en la que unas pocas décimas separan el todo de la nada. El tiempo que se tarda en parpadear, unos 0,4 segundos, marcan la diferencia entre un monoplaza ganador y uno que solo puede aspirar a conseguir algunos puntos.

En esta categoría, donde el tiempo de un parpadeo determina si eres rápido o lento, hemos vivido historias muy variopintas. Desde campeonatos que se han decidido por un solo punto hasta otros en los que el vencedor ha doblado en puntos al segundo clasificado.

Últimamente estamos acostumbrados a que Lewis Hamilton gane el título varios Grandes Premios antes de que se termine el campeonato, pero hubo otros tiempos en los que un punto marcó la diferencia entre la gloria y el escribir tu nombre en el libro de los primeros de los perdedores. Hasta en ocho ocasiones un solo punto de diferencia dictaminó el campeón de la temporada. Lo lógico sería pensar que esta diferencia es la menor de la historia, pero los números no dicen lo mismo.

Tenemos el especial caso de la temporada 1984, donde Niki Lauda se coronó como tricampeón por solo medio punto de ventaja sobre Alain Prost, el cual venía de perder el título de la temporada anterior por solo dos puntos. El francés, a sus 29 años, se quedó dos veces seguidas a las puertas de la gloria.

Para 1984, McLaren fichó a Alain Prost como compañero de equipo de Niki Lauda. El austriaco, que regresó a la categoría en 1982 tras dos temporadas de retiro, confiaba en que podía ganar al francés, pero el devenir de la temporada mostró una situación muy distinta.

Alain Prost (izquierda) y Niki Lauda (derecha). Agosto de 1984. (ImagoImages)

Los sábados fueron territorio del debutante en el equipo. Arrasó al bicampeón, quedando por delante de él en todas las sesiones de clasificación salvo en una. En lo referido a lo realmente importante, la carrera de los domingos, Lauda consiguió recortar las distancias de rendimiento frente a su compañero.  A pesar de ello, Prost sumó más puntos al inicio del campeonato debido a que Lauda abandonó en seis de las primeras nueve carreras. Cuatro de estos abandonos fueron por fallos de fiabilidad.

En la sexta carrera del año, el Gran Premio de Mónaco, tuvimos el motivo por el que el título se decidió por medio punto. La cita se suspendió por un fuerte aguacero. Alain lideraba la prueba y pedía suspenderla debido a las condiciones de la pista, impracticable por la lluvia. Ayrton Senna, que debutaba en la categoría, estaba marcando una remontada desde el 13º al segundo puesto. Llegó a adelantar al piloto de Mclaren, poniéndose líder, pero finalizó segundo ya que la carrera se suspendió justo después de adelantarle y se tomó la clasificación de dos vueltas antes.

Como se disputaron menos del 75% de las vueltas, se repartieron la mitad de los puntos. Con ello, la victoria de Prost pasó a otorgarle 4,5 puntos en lugar de los 9 correspondientes. Bien es cierto que de continuar la carrera Senna se habría puesto por delante, pero de terminar todas las vueltas, el francés podría haber sumado 6 puntos por ser segundo en un Gran Premio en el que Lauda abandonó por un trompo.

El joven piloto de McLaren, que todavía no acumulaba ningún título en su haber, lideró la tabla de pilotos durante las 11 primeras carreras. Niki Lauda tuvo un final de temporada sin fallos por fiabilidad y consiguió recortar la distancia con su rival. Eso sí, el campeonato no se decidió hasta el último instante.

Lauda llegó líder a la última cita del calendario, celebrada en el circuito de Estoril (Portugal) con una ventaja de 3,5 puntos respecto a su compañero. Necesitaba ser segundo para asegurar su tricampeonato independientemente de lo que hiciera Prost.

La carrera se le puso muy cuesta arriba al austriaco, ya que clasificó 11º y su rival por el título 2º. Prost tomó rápidamente el liderato y permaneció en él durante toda la carrera. Por su parte, Niki escalaba poco a poco posiciones, pero parecía que su remontada no iba a ser suficiente. Tenía que ser segundo para llevarse el título y esa plaza la ocupaba Nigel Mansell.

Niki Lauda en su McLaren (ImagoImages)

El británico aventajaba en 30 segundos a Lauda a falta de 20 vueltas. Salvo milagro para el hasta entonces bicampeón, el título iba a ser para Prost. Pero el milagro sucedió para él. Mansell abandonó por un fallo en los frenos en la vuelta 52 de 70 y cedió la segunda plaza a Lauda. El campeonato pasaba de Alain a Niki.

Ya nada pudo hacer el francés, el cual vio que por segundo año consecutivo se quedaba a las puertas del título. El segundo puesto de Lauda en Portugal le otorgó una ventaja final de 0,5 puntos respecto a su compañero de equipo. De este modo, se convertía en el primer y único piloto en proclamarse campeón con una ventaja inferior a un punto respecto a su rival.

Imagen de cabecera: ImagoImages

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