_Alemania

Max Kruse y las hormiguitas

Juanma Perera @juanmaHumilAfic 17-11-2020

Pasarán los años por todo el mundo, pero cuando miras a Max Kruse ni lo parece. El delantero, a sus 32 años, está viviendo una segunda juventud tras su regreso a la Bundesliga y eso lo agradece el Union Berlin, que encontró un filón en el mercado, cuando había perdido a su absoluta referencia ofensiva. Kruse venía de vuelta. Estaba sin equipo tras acabar con el Fenerbahce y le habían salido varias novias, pero se quedó con la más joven, por decirlo de alguna manera.

Mucho se especuló sobre su vuelta a la Bundesliga, de la mano de un necesitado Werder Bremen, el club que le hizo debutar a nivel profesional. Sin embargo, eligió el humilde equipo berlinés. Influyó quizás el proyecto, puesto que en la capital había algo seguro, ilusionarte y estable, no como la plaza de Bremen, cuyos últimos años habían sido algo flojos, llegando incluso a rozar el descenso con la Relegation. Kruse eligió tranquilidad y buen hacer antes que necesidad.

El tiempo ha hablado y, con la temporada iniciada, se ve que la elección del delantero de Reinbek no ha sido errónea. No volvió para acomodarse y retirarse, sino que quería aportar y lo está haciendo demasiado bien. Y eso que le costó entrar. Pero era normal, porque la plaza del Union Berlin era nueva para él. Los capitalinos venían de Sebastian Andersson, el hombre gol de las últimas temporadas. El sueco era el ‘9’ titular, el faro del ataque unioner y con su marcha al FC Köln, había que reforzar ese rol con un nombre de garantías. De primeras, puede que Kruse no llamara la atención, que muchos pensaran que podía estar ya acabado. Pero nada más lejos. El ex de Bremen y otros tantos equipos de la Bundesliga daba perfectamente el perfil para llegar al Stadion An der Alten Försterei: un jugador veterano, con buenos números y que pudiera ser la estrella y, a la vez, trabajar para el equipo.

Kruse es un delantero que sabe adaptarse sin problema a otro rol más secundario dentro del equipo, eso sí, sin perder la vista en la portería rival. Sus números de goles no son, quizás, los del mejor delantero de cada temporada, pero sí sirven para sumar y conseguir objetivos. Ahora, estando en el club en el que está, más aún. Digamos que el Union es una colonia de hormigas que, poco a poco, van construyendo lo que sería una temporada. No es un animal feroz, ni contundente con respecto a otros, pero el trabajo que debe hacer lo cumple y con creces, por eso llegan luego los resultados.

Pues Kruse en esa plantilla es uno más. En el Union nadie presume de ser mejor que otro. Todos están ahí para cumplir un mismo objetivo, la permanencia en la Bundesliga y una temporada más entre los grandes. Si además de conseguir tu objetivo quedas mucho mejor que el vecino, pues ese trabajo estará más recompensado. Y ahí está la cuestión. Unos con prisas intentando construir castillos de naipes que se caen con facilidad; otros, como hormiguitas, aprovechando cada grano, sin hacer ruido y sumando, que al fin y al cabo es lo que importa.

La salida de Alemania le vino bien. La salida de su segunda etapa en Bremen se produjo por desgaste, porque el equipo ya no daba para más y se iba metiendo cada vez en una espiral de malos resultados y sensaciones negativas. En Turquía aportó. Estuvo muy lejos de Sørloth, el máximo goleador de la pasada Superliga y actual jugador del RB Leipzig, pero en una etapa complicada del conjunto de la parte asiática de Estambul, la zona ‘moderna’ de la ciudad, la aportación del actual delantero unioner fue más que decente, teniendo en cuenta que, en general, no estaba siendo positiva, puesto que se habían quedado nuevamente fuera de Europa.

Tras ese año de desconexión del fútbol alemán, Kruse volvió con la intención de ser una hormiga más de la colonia. De ayudar a un club que había hecho las cosas muy bien la temporada pasada, a pesar de no contar con los mismos recursos que otros. Un club en el que lo bueno siempre sobresalía y lo malo no se dramatiza, porque puede ser hasta normal. No le puedes pedir al Union Berlin que gane la liga, que se clasifique para Europa, sino que su objetivo es luchar cada partido como si fuera una final para luego conseguir ese gran reto de mantenerse un año más. Kruse llegó consciente de que su nombre le va a exigir, pero también de que los nombres no suman puntos y sí lo hace el trabajo.

Imagen de cabecera: Frederic Scheidemann/Getty Images

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Pasarán los años por todo el mundo, pero cuando miras a Max Kruse ni lo parece. El delantero, a sus 32 años, está viviendo una segunda juventud tras su regreso a la Bundesliga y eso lo agradece el Union Berlin, que encontró un filón en el mercado, cuando había perdido a su absoluta referencia ofensiva. Kruse venía de vuelta. Estaba sin equipo tras acabar con el Fenerbahce y le habían salido varias novias, pero se quedó con la más joven, por decirlo de alguna manera.

Mucho se especuló sobre su vuelta a la Bundesliga, de la mano de un necesitado Werder Bremen, el club que le hizo debutar a nivel profesional. Sin embargo, eligió el humilde equipo berlinés. Influyó quizás el proyecto, puesto que en la capital había algo seguro, ilusionarte y estable, no como la plaza de Bremen, cuyos últimos años habían sido algo flojos, llegando incluso a rozar el descenso con la Relegation. Kruse eligió tranquilidad y buen hacer antes que necesidad.

El tiempo ha hablado y, con la temporada iniciada, se ve que la elección del delantero de Reinbek no ha sido errónea. No volvió para acomodarse y retirarse, sino que quería aportar y lo está haciendo demasiado bien. Y eso que le costó entrar. Pero era normal, porque la plaza del Union Berlin era nueva para él. Los capitalinos venían de Sebastian Andersson, el hombre gol de las últimas temporadas. El sueco era el ‘9’ titular, el faro del ataque unioner y con su marcha al FC Köln, había que reforzar ese rol con un nombre de garantías. De primeras, puede que Kruse no llamara la atención, que muchos pensaran que podía estar ya acabado. Pero nada más lejos. El ex de Bremen y otros tantos equipos de la Bundesliga daba perfectamente el perfil para llegar al Stadion An der Alten Försterei: un jugador veterano, con buenos números y que pudiera ser la estrella y, a la vez, trabajar para el equipo.

Kruse es un delantero que sabe adaptarse sin problema a otro rol más secundario dentro del equipo, eso sí, sin perder la vista en la portería rival. Sus números de goles no son, quizás, los del mejor delantero de cada temporada, pero sí sirven para sumar y conseguir objetivos. Ahora, estando en el club en el que está, más aún. Digamos que el Union es una colonia de hormigas que, poco a poco, van construyendo lo que sería una temporada. No es un animal feroz, ni contundente con respecto a otros, pero el trabajo que debe hacer lo cumple y con creces, por eso llegan luego los resultados.

Pues Kruse en esa plantilla es uno más. En el Union nadie presume de ser mejor que otro. Todos están ahí para cumplir un mismo objetivo, la permanencia en la Bundesliga y una temporada más entre los grandes. Si además de conseguir tu objetivo quedas mucho mejor que el vecino, pues ese trabajo estará más recompensado. Y ahí está la cuestión. Unos con prisas intentando construir castillos de naipes que se caen con facilidad; otros, como hormiguitas, aprovechando cada grano, sin hacer ruido y sumando, que al fin y al cabo es lo que importa.

La salida de Alemania le vino bien. La salida de su segunda etapa en Bremen se produjo por desgaste, porque el equipo ya no daba para más y se iba metiendo cada vez en una espiral de malos resultados y sensaciones negativas. En Turquía aportó. Estuvo muy lejos de Sørloth, el máximo goleador de la pasada Superliga y actual jugador del RB Leipzig, pero en una etapa complicada del conjunto de la parte asiática de Estambul, la zona ‘moderna’ de la ciudad, la aportación del actual delantero unioner fue más que decente, teniendo en cuenta que, en general, no estaba siendo positiva, puesto que se habían quedado nuevamente fuera de Europa.

Tras ese año de desconexión del fútbol alemán, Kruse volvió con la intención de ser una hormiga más de la colonia. De ayudar a un club que había hecho las cosas muy bien la temporada pasada, a pesar de no contar con los mismos recursos que otros. Un club en el que lo bueno siempre sobresalía y lo malo no se dramatiza, porque puede ser hasta normal. No le puedes pedir al Union Berlin que gane la liga, que se clasifique para Europa, sino que su objetivo es luchar cada partido como si fuera una final para luego conseguir ese gran reto de mantenerse un año más. Kruse llegó consciente de que su nombre le va a exigir, pero también de que los nombres no suman puntos y sí lo hace el trabajo.

Imagen de cabecera: Frederic Scheidemann/Getty Images

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