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Marc Márquez, el Alfred Hitchcock de MotoGP

Esteban Gómez @MiRondo 21-02-2014

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Nacho GONZÁLEZ

Nacho GONZÁLEZ – Solamente hay una cosa que a Marc Márquez se le dé tan bien como ganar carreras y títulos: crear suspense. Durante los últimos cuatro años, los aficionados del piloto ilerdense han podido disfrutar de tres mundiales de su ídolo, pero dicho gozo no ha estado nunca exento de unas buenas dosis de sufrimiento previo.

Evidentemente, no se trata de algo voluntario. Su ímpetu en unas ocasiones, la mala suerte en otras. De una u otra forma, ha alternado sus precoces éxitos con momentos de auténtica angustia. Intriga, incertidumbre, tensión… Cualquier sinónimo es válido para definir algunos de los capítulos de la todavía breve carrera del piloto español, algo ideal para los promotores de MotoGP, que han encontrado en Marc su Alfred Hitchcock particular.

Los pájaros
Su ópera prima en esto del suspense. Márquez contaba con 17 años e iba lanzado hacia el título del octavo de litro. Nueve victorias en doce carreras habían inundado de pájaros la cabeza del adolescente, que se plantaba en la penúltima carrera del año con la opción de dejar encarrilada la conquista del Mundial.
Llegaba a Estoril con doce puntos de ventaja sobre Nico Terol y 17 sobre Pol Espargaró. Rodaba segundo tras Terol cuando los pájaros se fueron, dejando paso a la lluvia y la consiguiente bandera roja. Todo el ‘paddock’ se llevó las manos a la cabeza cuando, en la vuelta de formación para la nueva parrilla, Marc se iba al suelo.

En un acto de heroica locura, no soltó la moto. Pudo arrancar y llegar a boxes, donde las reparaciones contrarreloj le permitieron salir de nuevo a pista. Eso sí, le tocaba arrancar desde la última posición para un sprint de nueve vueltas. Una soberbia salida le hizo pasar tercero el primer giro, y en el último superó a Terol y Bradley Smith. Una semana después, se proclamó campeón en Valencia.

Pánico en la escena
Su primera temporada en Moto2 comenzó de forma accidentada, al quedarse sin puntuar en las tres primeras carreras. A la cuarta consiguió el primero de sus siete triunfos, y llegó a enjugar por completo la ventaja que Stefan Bradl había obtenido en la general. Quedaban dos carreras, y la inercia del español le convertía en favorito.

El pánico llegó en la escena de Malasia. Durante los entrenamientos, un comisario del circuito de Sepang olvidó señalizar la presencia de agua sobre el asfalto, y Marc acabó sobre el mismo. Como ya le sucediera años antes en el CEV, se encontró con que veía doble. No pudo correr ni en Malasia ni en Valencia y el título fue para Bradl. Esta vez no hubo final feliz.


Marc Márquez acepta el riesgo con una sonrisa | Getty Images

Psicosis
La secuela de la escena anterior no estaba planeada. Pasaban los meses y no recuperaba la visión normal. El pánico se transformó en psicosis. Pasó por el quirófano en enero y no volvió a subirse a la moto hasta marzo.
Cuando comenzó el Mundial en abril, Márquez había pasado prácticamente medio año en blanco y sin hacer pretemporada. Totalmente recuperado, su victoria en Qatar fue un golpe de autoridad en toda regla. Fue la primera de las nueve que le llevarían a su segundo título mundial, una utopía unos cuantos meses antes.

Vértigo
Sus comienzos en MotoGP tampoco estuvieron faltos de emoción. Entre su interminable lista de récords se encuentra uno que jamás querría haber batido. En los entrenamientos del Gran Premio de Italia, perdió el control de su moto al final de la recta de Mugello, el punto de mayor velocidad de todo el calendario.

336 kilómetros por hora registraba su Honda en el momento de la caída, la de mayor velocidad en la historia del Mundial. Una oleada de vértigo recorrió a todos al contemplar la escena. Milagrosamente salió indemne. Eso sí, en carrera volvió a caerse, sumando su primer ‘cero’ en la clase reina. Para muchos, aquel fin de semana sirvió para enterrar sus opciones al título.

Frenesí
Tras el fiasco de Italia, Márquez sumó cinco victorias, cuatro segundos y un tercero en diez carreras, unos números que le otorgaban la posibilidad de ser campeón en la antepenúltima prueba, celebrada en Phillip Island. El reasfaltado del trazado australiano marcó el fin de semana. Los neumáticos no aguantaban la nueva superficie, y la seguridad de los pilotos no estaba garantizada.

En aras de no poner a los héroes con la muerte en los talones, se decidió reducir la distancia de carrera, obligando a los pilotos a cambiar de moto a mitad de la misma. Se vivieron entonces unos momentos de auténtico frenesí más propios de la F 1, y un garrafal error de su equipo le llevó a entrar en boxes una vuelta más tarde de lo permitido, provocando su descalificación.

Crimen perfecto
Fue el cénit del suspense. Su cita con la historia se había pospuesto, como poco. Tenía que seguir peleando en un combate que ya creía tener ganado. No se arrugó. Resistió el envite de Jorge Lorenzo en Valencia y acabó perpetrando el crimen perfecto, convirtiéndose en el campeón de MotoGP más joven de la historia.

La ventana indiscreta
Si alguien pensaba que el título de la clase reina supondría el fin del suspense en la carrera de Márquez, estaba muy equivocado. Mientras los aficionados al motociclismo mostraban su malestar común con Dorna y su decisión de cerrar la puerta a las retransmisiones en abierto, pequeñas ventanas se iban abriendo. La búsqueda de alternativas gratuitas para el visionado de las carreras se solapaban con los test de pretemporada; cuando la ventana más indiscreta del motociclismo actual, la de Marc Márquez, se abría de golpe al conocerse la noticia de su nueva lesión.

La fractura de peroné sufrida practicando ‘dirt track’ pone en duda su comparecencia en el Gran Premio inaugural de la temporada. Conociendo su mentalidad, su presencia en Losail se da por hecha. Las condiciones en las que lo haga son otro tema, dado que su aparición en los restantes test de pretemporada parece una quimera.

Márquez comenzó la defensa de su título arrasando en los primeros test, lo que hizo creer a algunos que su segundo título de MotoGP sería un camino de rosas. El de Cervera no conoce ese concepto. Con Marc, el suspense está asegurado.

[Sigue la actualidad del mundo del motociclismo en @MotoSphera]

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Nacho GONZÁLEZ – Solamente hay una cosa que a Marc Márquez se le dé tan bien como ganar carreras y títulos: crear suspense. Durante los últimos cuatro años, los aficionados del piloto ilerdense han podido disfrutar de tres mundiales de su ídolo, pero dicho gozo no ha estado nunca exento de unas buenas dosis de sufrimiento previo.

Evidentemente, no se trata de algo voluntario. Su ímpetu en unas ocasiones, la mala suerte en otras. De una u otra forma, ha alternado sus precoces éxitos con momentos de auténtica angustia. Intriga, incertidumbre, tensión… Cualquier sinónimo es válido para definir algunos de los capítulos de la todavía breve carrera del piloto español, algo ideal para los promotores de MotoGP, que han encontrado en Marc su Alfred Hitchcock particular.

Los pájaros
Su ópera prima en esto del suspense. Márquez contaba con 17 años e iba lanzado hacia el título del octavo de litro. Nueve victorias en doce carreras habían inundado de pájaros la cabeza del adolescente, que se plantaba en la penúltima carrera del año con la opción de dejar encarrilada la conquista del Mundial.
Llegaba a Estoril con doce puntos de ventaja sobre Nico Terol y 17 sobre Pol Espargaró. Rodaba segundo tras Terol cuando los pájaros se fueron, dejando paso a la lluvia y la consiguiente bandera roja. Todo el ‘paddock’ se llevó las manos a la cabeza cuando, en la vuelta de formación para la nueva parrilla, Marc se iba al suelo.

En un acto de heroica locura, no soltó la moto. Pudo arrancar y llegar a boxes, donde las reparaciones contrarreloj le permitieron salir de nuevo a pista. Eso sí, le tocaba arrancar desde la última posición para un sprint de nueve vueltas. Una soberbia salida le hizo pasar tercero el primer giro, y en el último superó a Terol y Bradley Smith. Una semana después, se proclamó campeón en Valencia.

Pánico en la escena
Su primera temporada en Moto2 comenzó de forma accidentada, al quedarse sin puntuar en las tres primeras carreras. A la cuarta consiguió el primero de sus siete triunfos, y llegó a enjugar por completo la ventaja que Stefan Bradl había obtenido en la general. Quedaban dos carreras, y la inercia del español le convertía en favorito.

El pánico llegó en la escena de Malasia. Durante los entrenamientos, un comisario del circuito de Sepang olvidó señalizar la presencia de agua sobre el asfalto, y Marc acabó sobre el mismo. Como ya le sucediera años antes en el CEV, se encontró con que veía doble. No pudo correr ni en Malasia ni en Valencia y el título fue para Bradl. Esta vez no hubo final feliz.


Marc Márquez acepta el riesgo con una sonrisa | Getty Images

Psicosis
La secuela de la escena anterior no estaba planeada. Pasaban los meses y no recuperaba la visión normal. El pánico se transformó en psicosis. Pasó por el quirófano en enero y no volvió a subirse a la moto hasta marzo.
Cuando comenzó el Mundial en abril, Márquez había pasado prácticamente medio año en blanco y sin hacer pretemporada. Totalmente recuperado, su victoria en Qatar fue un golpe de autoridad en toda regla. Fue la primera de las nueve que le llevarían a su segundo título mundial, una utopía unos cuantos meses antes.

Vértigo
Sus comienzos en MotoGP tampoco estuvieron faltos de emoción. Entre su interminable lista de récords se encuentra uno que jamás querría haber batido. En los entrenamientos del Gran Premio de Italia, perdió el control de su moto al final de la recta de Mugello, el punto de mayor velocidad de todo el calendario.

336 kilómetros por hora registraba su Honda en el momento de la caída, la de mayor velocidad en la historia del Mundial. Una oleada de vértigo recorrió a todos al contemplar la escena. Milagrosamente salió indemne. Eso sí, en carrera volvió a caerse, sumando su primer ‘cero’ en la clase reina. Para muchos, aquel fin de semana sirvió para enterrar sus opciones al título.

Frenesí
Tras el fiasco de Italia, Márquez sumó cinco victorias, cuatro segundos y un tercero en diez carreras, unos números que le otorgaban la posibilidad de ser campeón en la antepenúltima prueba, celebrada en Phillip Island. El reasfaltado del trazado australiano marcó el fin de semana. Los neumáticos no aguantaban la nueva superficie, y la seguridad de los pilotos no estaba garantizada.

En aras de no poner a los héroes con la muerte en los talones, se decidió reducir la distancia de carrera, obligando a los pilotos a cambiar de moto a mitad de la misma. Se vivieron entonces unos momentos de auténtico frenesí más propios de la F 1, y un garrafal error de su equipo le llevó a entrar en boxes una vuelta más tarde de lo permitido, provocando su descalificación.

Crimen perfecto
Fue el cénit del suspense. Su cita con la historia se había pospuesto, como poco. Tenía que seguir peleando en un combate que ya creía tener ganado. No se arrugó. Resistió el envite de Jorge Lorenzo en Valencia y acabó perpetrando el crimen perfecto, convirtiéndose en el campeón de MotoGP más joven de la historia.

La ventana indiscreta
Si alguien pensaba que el título de la clase reina supondría el fin del suspense en la carrera de Márquez, estaba muy equivocado. Mientras los aficionados al motociclismo mostraban su malestar común con Dorna y su decisión de cerrar la puerta a las retransmisiones en abierto, pequeñas ventanas se iban abriendo. La búsqueda de alternativas gratuitas para el visionado de las carreras se solapaban con los test de pretemporada; cuando la ventana más indiscreta del motociclismo actual, la de Marc Márquez, se abría de golpe al conocerse la noticia de su nueva lesión.

La fractura de peroné sufrida practicando ‘dirt track’ pone en duda su comparecencia en el Gran Premio inaugural de la temporada. Conociendo su mentalidad, su presencia en Losail se da por hecha. Las condiciones en las que lo haga son otro tema, dado que su aparición en los restantes test de pretemporada parece una quimera.

Márquez comenzó la defensa de su título arrasando en los primeros test, lo que hizo creer a algunos que su segundo título de MotoGP sería un camino de rosas. El de Cervera no conoce ese concepto. Con Marc, el suspense está asegurado.

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Marcos Pimentel @PimenMarcos77
26-11-2021