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El líder del líder

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 06-03-2020

Después del polémico aplazamiento debido a la crisis del coronavirus del Juventus – Inter, la Lazio aprovechó su victoria ante el Bologna para hacer de su racha de imbatibilidad la más longeva de las grandes ligas y colocarse, al menos provisionalmente, como el nuevo líder de la Serie A. Un liderazgo que, dentro de su estructura táctica, Luis Alberto representa más y mejor que ningún otro jugador. Además, en su caso, no es en absoluto provisional, sino que ha sido labrado a lo largo de sus cuatro temporadas en Roma a través de una evolución que le ha llevado de ser el segundo punta del equipo a su auténtico motor futbolístico. 

El gaditano, que es ya un centrocampista con todas las letras y un futbolista de absoluta élite en su demarcación, es también el elemento totalizador dentro de la propuesta de Simone Inzaghi, un creador de juego a todo campo por el carril central y una figura absolutamente clave en ambas mitades del terreno de juego a través del pase filtrado para salir o para finalizar, pero también a través de su conducción para dividir. De hecho, Luis Alberto es el jugador de las grandes ligas que más metros avanza y gana con la pelota controlada en los pies, lo que habla de su importancia epicentral y de su influencia total para orquestar el juego ofensivo de su equipo. 

El 10 laziale ahora pisa más zonas del campo, lo hace varios metros más atrás, incluso recogiendo el cuero de la defensa tras el círculo central para oxigenar y dinamizar la posesión o escapar individualmente de la presión cuando los biancocelesti topan con dificultades para salir a través de Lucas Leiva o directamente por los costados desde los centrales y, sin embargo, no ha dejado de hacer ninguna de las cosas que le han convertido en el rey del pase de gol en el Calcio. Es decir, el poso en el pico izquierdo del área, la capacidad para asomarse desde la frontal con el chut, su sapiencia para esperar al carrilero contiguo y su categoría para leer las situaciones más complejas y lanzar a un compañero al desmarque, también cuando los espacios se estrechan en situaciones de ataque más estáticas.

Luis Alberto es el futbolista que más key passes realiza por partido (3,0) en la Serie A, el tercero de las grandes ligas tras Dimitri Payet y Kevin De Bruyne, el quinto centrocampista de la máxima categoría del Calcio que más pases totales da por partido, pasando de los 47 del curso pasado a los más de 59 por encuentro actuales, y únicamente Neymar, Lionel Messi y Ángel Di María ejecutan más últimos envíos al hueco que él en toda Europa. Pero su impronta no se queda en la mera estadística, ya que su influencia en esta Lazio se siente en cada instante, se palpa en cada toque, se hace notoria en cada acción y es permanente y constante en cada partido. Su alta participación, en un jugador con una técnica de pase filtrado tan maravillosa y una facilidad tan notoria para recibir y hacer recibir a la espalda del rival, es una bendición para su equipo.

El paso adelante que ha dado para pasar de ser el enlace entre la medular y la delantera, encargado básicamente del penúltimo toque a ser el catalizador total entre la defensa y el ataque, ha hecho de la Lazio un equipo más versátil, con armas más complejas para dominar con la pelota de las que en años anteriores venía careciendo y con la jugosa posibilidad de añadir por delante a un segundo jugador que conduzca o ataque los espacios. Su dominante peso creativo combina las fases de gestación y finalización, la pausa con el cambio de ritmo, y está trasladando al conjunto de Simone Inzaghi de una concepción de equipo de episodios verticales a un sentimiento de fortaleza también cuando tiene que erigir una propuesta dominadora por medio del balón, sin perder por el camino su incisivo colmillo para la transición tras robo alto y el contragolpe. Una pieza vital tanto para enfatizar esa vocación vertical de la Lazio como para matizarla.

Luis Alberto ha dejado de enfocarse exclusivamente en los últimos treinta metros del campo para hacer de su equipo, junto a la pólvora incansable de Ciro Immobile y la casi insuperable mezcla de talento y físico de un Sergej Milinkovic-Savic que está recuperando su mejor nivel, el líder del campeonato italiano con absoluto merecimiento. Su crecimiento e importancia con Simone Inzaghi, incluyendo una primera campaña en la que apenas participó, ha sido gradual y mayor en cada temporada bajo sus órdenes. Cada curso en la Lazio, Luis Alberto ha dado un pasito más hacia la élite, mientras que cada curso de la Lazio con Luis Alberto en el equipo titular, el club romano ha dado un pasito más hacia la élite hasta situarse ahora, en pleno mes de marzo, como un firme contendiente al Scudetto veinte años después de haber ganado el último. 

Antes conectaba el centro del campo con la delantera; ahora Luis Alberto conecta con ella directamente siendo un enlace desde la defensa en muchas ocasiones. Y es que tanto abajo como arriba, siempre logra encontrar la mejor opción de pase, lo que exige una lectura altamente compleja y una excelsa técnica de pase para saber ejecutarlo sin mácula desde la medular y desde la frontal y casi siempre con una intención si no puramente vertical, sí puramente progresiva. Él personifica el circuito asociativo del equipo, muy enfocado en el pase que rompa al menos una línea. Es por eso que a la Lazio, para poder atacar espacios amplios, no le importa ceder la iniciativa (50,1% de posesión en esta Serie A), de hecho, suele preferirlo, pero Luis Alberto le da también armas para sentirse poderosa si necesita hacerse con ella, redundando en una competitividad más rica y adaptable.

Las conducciones verticales siguen y seguirán siendo la gran especialidad de la casa para atacar a través de ellas los muchos metros por delante del balón que su idea principal requiere, pero Luis Alberto con su toque y sentido asociativo también consigue que el equipo se junte mejor alrededor del cuero, y por tanto, que esté mejor posicionado tras pérdida si esta se produce en campo rival, aunque su esencia sigue siendo la vertical, la transitadora tras robo, la que pretende en primer lugar estirar el campo por el carril central, incluso cuando inicia desde más atrás la acción de ataque. Y para ello, el canterano sevillista es un lanzador excepcional. Junto a su archienemigo giallorosso, la Lazio es el que más ataca por el carril central de la Serie A, el que registra un porcentaje más alto de sus tiros desde dentro del área y el segundo que más goles ha marcado al contraataque (7) tras el Parma (8).

El gaditano se ha convertido en un futbolista dominante desde su dimensión técnica y su extremada capacidad creativa, en la misma línea del Papu Gómez, el único que se le acerca en Italia en esa responsabilidad múltiple con pelota a todo campo. Y lo hace, normalmente, leyendo a las mil maravillas donde acudir en cada momento del partido para ofrecer la solución adecuada: dar salida, activar cadenas de pases laterales, lanzar al espacio, cambiar la orientación del juego en largo, otorgar poso en los picos del área, botar con peligro el balón parado, llegar a la corona del área para rematar desde segunda línea un envío lateral, saber en qué escalón posicionarse para recibir entre líneas el pase del central de su lado o más arriba el de Lucas Leiva desde el pivote, encarar en el costado del área antes de centrar al segundo palo, dividir en conducción por el carril intermedio, dar el toque previo al gol en la mediapunta… Muchas acciones muy diversas y en todas ellas decisivo.

Recordatorio importante: la Eurocopa está en el horizonte más cercano y el mejor centrocampista creativo de la Serie A pide paso a base de exhibiciones que están siendo prácticamente semanales. En ese sentido, no es en absoluto descabellado decir que Luis Alberto está en la pomada, entre los cuatro o cinco futbolistas que podrían opositar ahora mismo para convertirse en el MVP de la Serie A 2019/2020. El de San José del Valle ha alcanzado una magnífica continuidad en su rendimiento, otrora uno de los grandes caballos de batalla de su carrera deportiva, fruto de la gran libertad posicional que este año le ha dado finalmente Simone Inzaghi y que está siendo perfectamente entendida por su genio futbolístico. 

A pesar de que Ciro Immobile ha sido el futbolista que le ha dado el salto definitivo de nivel en Italia al proyecto laziale, Luis Alberto es actualmente su incuestionable líder sobre el campo, el jugador más importante del sistema sin ninguna duda. Esta Lazio, capaz de amenazar tantas jornadas después a una Juventus que es la terrateniente única del campeonato después de ocho títulos consecutivos, juega a su ritmo, al ritmo que marca su líder. Un líder que se ha erigido como tal a fuego lento y desde su progresiva pero fantástica evolución como futbolista, pero que ya no es ningún líder provisional. El siguiente paso para Luis Alberto, el definitivo, es que cuando acabe la temporada su equipo, como él mismo ha hecho, tampoco lo sea.

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Después del polémico aplazamiento debido a la crisis del coronavirus del Juventus – Inter, la Lazio aprovechó su victoria ante el Bologna para hacer de su racha de imbatibilidad la más longeva de las grandes ligas y colocarse, al menos provisionalmente, como el nuevo líder de la Serie A. Un liderazgo que, dentro de su estructura táctica, Luis Alberto representa más y mejor que ningún otro jugador. Además, en su caso, no es en absoluto provisional, sino que ha sido labrado a lo largo de sus cuatro temporadas en Roma a través de una evolución que le ha llevado de ser el segundo punta del equipo a su auténtico motor futbolístico. 

El gaditano, que es ya un centrocampista con todas las letras y un futbolista de absoluta élite en su demarcación, es también el elemento totalizador dentro de la propuesta de Simone Inzaghi, un creador de juego a todo campo por el carril central y una figura absolutamente clave en ambas mitades del terreno de juego a través del pase filtrado para salir o para finalizar, pero también a través de su conducción para dividir. De hecho, Luis Alberto es el jugador de las grandes ligas que más metros avanza y gana con la pelota controlada en los pies, lo que habla de su importancia epicentral y de su influencia total para orquestar el juego ofensivo de su equipo. 

El 10 laziale ahora pisa más zonas del campo, lo hace varios metros más atrás, incluso recogiendo el cuero de la defensa tras el círculo central para oxigenar y dinamizar la posesión o escapar individualmente de la presión cuando los biancocelesti topan con dificultades para salir a través de Lucas Leiva o directamente por los costados desde los centrales y, sin embargo, no ha dejado de hacer ninguna de las cosas que le han convertido en el rey del pase de gol en el Calcio. Es decir, el poso en el pico izquierdo del área, la capacidad para asomarse desde la frontal con el chut, su sapiencia para esperar al carrilero contiguo y su categoría para leer las situaciones más complejas y lanzar a un compañero al desmarque, también cuando los espacios se estrechan en situaciones de ataque más estáticas.

Luis Alberto es el futbolista que más key passes realiza por partido (3,0) en la Serie A, el tercero de las grandes ligas tras Dimitri Payet y Kevin De Bruyne, el quinto centrocampista de la máxima categoría del Calcio que más pases totales da por partido, pasando de los 47 del curso pasado a los más de 59 por encuentro actuales, y únicamente Neymar, Lionel Messi y Ángel Di María ejecutan más últimos envíos al hueco que él en toda Europa. Pero su impronta no se queda en la mera estadística, ya que su influencia en esta Lazio se siente en cada instante, se palpa en cada toque, se hace notoria en cada acción y es permanente y constante en cada partido. Su alta participación, en un jugador con una técnica de pase filtrado tan maravillosa y una facilidad tan notoria para recibir y hacer recibir a la espalda del rival, es una bendición para su equipo.

El paso adelante que ha dado para pasar de ser el enlace entre la medular y la delantera, encargado básicamente del penúltimo toque a ser el catalizador total entre la defensa y el ataque, ha hecho de la Lazio un equipo más versátil, con armas más complejas para dominar con la pelota de las que en años anteriores venía careciendo y con la jugosa posibilidad de añadir por delante a un segundo jugador que conduzca o ataque los espacios. Su dominante peso creativo combina las fases de gestación y finalización, la pausa con el cambio de ritmo, y está trasladando al conjunto de Simone Inzaghi de una concepción de equipo de episodios verticales a un sentimiento de fortaleza también cuando tiene que erigir una propuesta dominadora por medio del balón, sin perder por el camino su incisivo colmillo para la transición tras robo alto y el contragolpe. Una pieza vital tanto para enfatizar esa vocación vertical de la Lazio como para matizarla.

Luis Alberto ha dejado de enfocarse exclusivamente en los últimos treinta metros del campo para hacer de su equipo, junto a la pólvora incansable de Ciro Immobile y la casi insuperable mezcla de talento y físico de un Sergej Milinkovic-Savic que está recuperando su mejor nivel, el líder del campeonato italiano con absoluto merecimiento. Su crecimiento e importancia con Simone Inzaghi, incluyendo una primera campaña en la que apenas participó, ha sido gradual y mayor en cada temporada bajo sus órdenes. Cada curso en la Lazio, Luis Alberto ha dado un pasito más hacia la élite, mientras que cada curso de la Lazio con Luis Alberto en el equipo titular, el club romano ha dado un pasito más hacia la élite hasta situarse ahora, en pleno mes de marzo, como un firme contendiente al Scudetto veinte años después de haber ganado el último. 

Antes conectaba el centro del campo con la delantera; ahora Luis Alberto conecta con ella directamente siendo un enlace desde la defensa en muchas ocasiones. Y es que tanto abajo como arriba, siempre logra encontrar la mejor opción de pase, lo que exige una lectura altamente compleja y una excelsa técnica de pase para saber ejecutarlo sin mácula desde la medular y desde la frontal y casi siempre con una intención si no puramente vertical, sí puramente progresiva. Él personifica el circuito asociativo del equipo, muy enfocado en el pase que rompa al menos una línea. Es por eso que a la Lazio, para poder atacar espacios amplios, no le importa ceder la iniciativa (50,1% de posesión en esta Serie A), de hecho, suele preferirlo, pero Luis Alberto le da también armas para sentirse poderosa si necesita hacerse con ella, redundando en una competitividad más rica y adaptable.

Las conducciones verticales siguen y seguirán siendo la gran especialidad de la casa para atacar a través de ellas los muchos metros por delante del balón que su idea principal requiere, pero Luis Alberto con su toque y sentido asociativo también consigue que el equipo se junte mejor alrededor del cuero, y por tanto, que esté mejor posicionado tras pérdida si esta se produce en campo rival, aunque su esencia sigue siendo la vertical, la transitadora tras robo, la que pretende en primer lugar estirar el campo por el carril central, incluso cuando inicia desde más atrás la acción de ataque. Y para ello, el canterano sevillista es un lanzador excepcional. Junto a su archienemigo giallorosso, la Lazio es el que más ataca por el carril central de la Serie A, el que registra un porcentaje más alto de sus tiros desde dentro del área y el segundo que más goles ha marcado al contraataque (7) tras el Parma (8).

El gaditano se ha convertido en un futbolista dominante desde su dimensión técnica y su extremada capacidad creativa, en la misma línea del Papu Gómez, el único que se le acerca en Italia en esa responsabilidad múltiple con pelota a todo campo. Y lo hace, normalmente, leyendo a las mil maravillas donde acudir en cada momento del partido para ofrecer la solución adecuada: dar salida, activar cadenas de pases laterales, lanzar al espacio, cambiar la orientación del juego en largo, otorgar poso en los picos del área, botar con peligro el balón parado, llegar a la corona del área para rematar desde segunda línea un envío lateral, saber en qué escalón posicionarse para recibir entre líneas el pase del central de su lado o más arriba el de Lucas Leiva desde el pivote, encarar en el costado del área antes de centrar al segundo palo, dividir en conducción por el carril intermedio, dar el toque previo al gol en la mediapunta… Muchas acciones muy diversas y en todas ellas decisivo.

Recordatorio importante: la Eurocopa está en el horizonte más cercano y el mejor centrocampista creativo de la Serie A pide paso a base de exhibiciones que están siendo prácticamente semanales. En ese sentido, no es en absoluto descabellado decir que Luis Alberto está en la pomada, entre los cuatro o cinco futbolistas que podrían opositar ahora mismo para convertirse en el MVP de la Serie A 2019/2020. El de San José del Valle ha alcanzado una magnífica continuidad en su rendimiento, otrora uno de los grandes caballos de batalla de su carrera deportiva, fruto de la gran libertad posicional que este año le ha dado finalmente Simone Inzaghi y que está siendo perfectamente entendida por su genio futbolístico. 

A pesar de que Ciro Immobile ha sido el futbolista que le ha dado el salto definitivo de nivel en Italia al proyecto laziale, Luis Alberto es actualmente su incuestionable líder sobre el campo, el jugador más importante del sistema sin ninguna duda. Esta Lazio, capaz de amenazar tantas jornadas después a una Juventus que es la terrateniente única del campeonato después de ocho títulos consecutivos, juega a su ritmo, al ritmo que marca su líder. Un líder que se ha erigido como tal a fuego lento y desde su progresiva pero fantástica evolución como futbolista, pero que ya no es ningún líder provisional. El siguiente paso para Luis Alberto, el definitivo, es que cuando acabe la temporada su equipo, como él mismo ha hecho, tampoco lo sea.

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