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La vida en rojo: 100 años de Osasuna

Llegar a los 100 años de vida es un hito al alcance de pocos. Siendo realistas, seguramente nadie de quien esté leyendo este artículo y, ciertamente, ni quien lo firma, llegaremos a esa cifra. No somos ni Kirk Douglas ni miembros de la realeza británica.

Para una institución alcanzar el siglo de vida es algo más sencillo que para un individuo. Aunque es una tarea que se consigue con esfuerzo y, desde luego, con épocas de sufrimiento. Desde el 24 de octubre de 2020, el Club Atlético Osasuna entra en el selecto círculo de clubes centenarios.

Como muchas de las grandes ideas de nuestro tiempo, Osasuna “nació” en un bar, el antiguo Café Kutz de la Plaza del Castillo. Allí se acordó la fusión de la Sociedad Sportiva y el New Club, dando origen a Osasuna el 24 de octubre de 1920.

Desligados de cualquier tinte político y vistiendo el característico color rojo de Navarra, Osasuna, que en euskera significa “la salud”, comenzaba su andadura. Un humilde camino de 100 años que ha llevado al club navarro a convertirse en uno de los equipos clásicos en LaLiga. Así lo demuestra la clasificación histórica de la Primera División: al término de la temporada pasada, Osasuna adelantó al Sporting de Gijón y, ahora, está a punto de rebasar al Racing de Santander. Cuando finalice esta temporada 2020/2021, Osasuna ocupará el puesto 14º.

Nombres propios

Cualquier aficionado al fútbol podría listar una amplia retahíla de nombres que han pasado por las filas de Osasuna. Desde Julián Vergara, máximo goleador rojillo; pasando por el tridente Iriguíbel, Echeverría y Martín Monreal; o ídolos más recientes, como Puñal, Raúl García o Roberto Torres.

Como se desprende de estos primeros nombres citados, Osasuna es un club navarro. Abierto a todo el mundo, pero con fuerte arraigo a su tierra. Ya desde los primeros partidos en el campo de San Juan o en las más de cinco décadas que se llevan jugadas en El Sadar, Osasuna ha dejado claro que es un club de cantera, con un ADN muy propio.

A pesar de todo, son muchos los extranjeros que han vestido la elástica rojilla y han demostrado en el campo que su entrega podía ser la misma que la de un navarro: Urban, Michael Robinson, Pablo García, Nekounam, Aloisi, Plasil, Savo Milosevic, Webó, el Rifle Pandiani, Chimy Ávila…

Por el banquillo de Osasuna también han pasado hombres de marcado carácter: Iván Brzić, que logró la primera clasificación para la UEFA; Pedro Mari Zabalza y su histórica frase “si nos confiamos, somos muy malos”; las tres milagrosas etapas de Enrique Martín Monreal; Miguel Ángel Lotina y su ascenso en el año 2000; Javier Aguirre, con quien los rojos disputaron su única final de Copa del Rey y alcanzaron el 4º puesto en Liga; el actual Jagoba Arrasate…

Del cielo al infierno

A pesar de que Osasuna es un club asentado en la élite del fútbol español, ha disputado una final de Copa y se ha clasificado para Europa en varias ocasiones, también ha rozado el drama de cerca.

Especialmente en este siglo XXI, el club navarro ha vivido momentos críticos, tanto a nivel deportivo como institucional. Dos descensos a Segunda (2014 y 2017) y otro a Segunda B evitado in extremis, además de la corrupción de varios directivos, han hecho que la nave rojilla navegue sobre aguas turbulentas. Afortunadamente, las dos últimas temporadas han sido ejemplares, volviendo a unir a equipo y afición.

El Sadar ha sido remodelado para la nueva temporada. (Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

Osasuna, junto a Athletic, Barcelona y Real Madrid, tiene el privilegio de ser un club de sus socios, no una sociedad anónima. Y ese peso que tiene la afición se refleja en el campo con un apoyo incondicional y fuera de él con un orgullo inigualable. Esta temporada, en la que El Sadar está siendo renovado, Osasuna ha alcanzado su máximo histórico de socios: 20.465. Una cifra que habría sido aún mayor, pero las 23.576 localidades que tendrá ahora El Sadar también tienen que dejar espacio para palcos, periodistas y afición visitante.

En el último lustro, Osasuna también ha diversificado su oferta deportiva. El club creó un equipo femenino, que ahora milita en Segunda; en 2017 unió fuerzas con el Xota de fútbol sala y así nació el Club Atlético Osasuna Magna; y, recientemente, se ha adentrado en el mundo de los eSports de la mano de Guasones Team, el club liderado por Rubén García.

Además de la remodelación del estadio, el centenario trae bajo el brazo otras novedades: un museo, una estatua de 8 metros al pie de El Sadar, un nuevo himno cantado por Serafín Zubiri… La institución vive un momento de estabilidad y el equipo responde en el campo. Jugadores que en otros momentos habrían sido sueños imposibles ahora eligen la oferta de Osasuna antes que la de otros equipos. Nadie puede predecir el futuro, pero Osasuna está haciendo bien las cosas y así es más fácil cumplir otros 100 años más.

Imagen de cabecera: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images

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Llegar a los 100 años de vida es un hito al alcance de pocos. Siendo realistas, seguramente nadie de quien esté leyendo este artículo y, ciertamente, ni quien lo firma, llegaremos a esa cifra. No somos ni Kirk Douglas ni miembros de la realeza británica.

Para una institución alcanzar el siglo de vida es algo más sencillo que para un individuo. Aunque es una tarea que se consigue con esfuerzo y, desde luego, con épocas de sufrimiento. Desde el 24 de octubre de 2020, el Club Atlético Osasuna entra en el selecto círculo de clubes centenarios.

Como muchas de las grandes ideas de nuestro tiempo, Osasuna “nació” en un bar, el antiguo Café Kutz de la Plaza del Castillo. Allí se acordó la fusión de la Sociedad Sportiva y el New Club, dando origen a Osasuna el 24 de octubre de 1920.

Desligados de cualquier tinte político y vistiendo el característico color rojo de Navarra, Osasuna, que en euskera significa “la salud”, comenzaba su andadura. Un humilde camino de 100 años que ha llevado al club navarro a convertirse en uno de los equipos clásicos en LaLiga. Así lo demuestra la clasificación histórica de la Primera División: al término de la temporada pasada, Osasuna adelantó al Sporting de Gijón y, ahora, está a punto de rebasar al Racing de Santander. Cuando finalice esta temporada 2020/2021, Osasuna ocupará el puesto 14º.

Nombres propios

Cualquier aficionado al fútbol podría listar una amplia retahíla de nombres que han pasado por las filas de Osasuna. Desde Julián Vergara, máximo goleador rojillo; pasando por el tridente Iriguíbel, Echeverría y Martín Monreal; o ídolos más recientes, como Puñal, Raúl García o Roberto Torres.

Como se desprende de estos primeros nombres citados, Osasuna es un club navarro. Abierto a todo el mundo, pero con fuerte arraigo a su tierra. Ya desde los primeros partidos en el campo de San Juan o en las más de cinco décadas que se llevan jugadas en El Sadar, Osasuna ha dejado claro que es un club de cantera, con un ADN muy propio.

A pesar de todo, son muchos los extranjeros que han vestido la elástica rojilla y han demostrado en el campo que su entrega podía ser la misma que la de un navarro: Urban, Michael Robinson, Pablo García, Nekounam, Aloisi, Plasil, Savo Milosevic, Webó, el Rifle Pandiani, Chimy Ávila…

Por el banquillo de Osasuna también han pasado hombres de marcado carácter: Iván Brzić, que logró la primera clasificación para la UEFA; Pedro Mari Zabalza y su histórica frase “si nos confiamos, somos muy malos”; las tres milagrosas etapas de Enrique Martín Monreal; Miguel Ángel Lotina y su ascenso en el año 2000; Javier Aguirre, con quien los rojos disputaron su única final de Copa del Rey y alcanzaron el 4º puesto en Liga; el actual Jagoba Arrasate…

Del cielo al infierno

A pesar de que Osasuna es un club asentado en la élite del fútbol español, ha disputado una final de Copa y se ha clasificado para Europa en varias ocasiones, también ha rozado el drama de cerca.

Especialmente en este siglo XXI, el club navarro ha vivido momentos críticos, tanto a nivel deportivo como institucional. Dos descensos a Segunda (2014 y 2017) y otro a Segunda B evitado in extremis, además de la corrupción de varios directivos, han hecho que la nave rojilla navegue sobre aguas turbulentas. Afortunadamente, las dos últimas temporadas han sido ejemplares, volviendo a unir a equipo y afición.

El Sadar ha sido remodelado para la nueva temporada. (Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

Osasuna, junto a Athletic, Barcelona y Real Madrid, tiene el privilegio de ser un club de sus socios, no una sociedad anónima. Y ese peso que tiene la afición se refleja en el campo con un apoyo incondicional y fuera de él con un orgullo inigualable. Esta temporada, en la que El Sadar está siendo renovado, Osasuna ha alcanzado su máximo histórico de socios: 20.465. Una cifra que habría sido aún mayor, pero las 23.576 localidades que tendrá ahora El Sadar también tienen que dejar espacio para palcos, periodistas y afición visitante.

En el último lustro, Osasuna también ha diversificado su oferta deportiva. El club creó un equipo femenino, que ahora milita en Segunda; en 2017 unió fuerzas con el Xota de fútbol sala y así nació el Club Atlético Osasuna Magna; y, recientemente, se ha adentrado en el mundo de los eSports de la mano de Guasones Team, el club liderado por Rubén García.

Además de la remodelación del estadio, el centenario trae bajo el brazo otras novedades: un museo, una estatua de 8 metros al pie de El Sadar, un nuevo himno cantado por Serafín Zubiri… La institución vive un momento de estabilidad y el equipo responde en el campo. Jugadores que en otros momentos habrían sido sueños imposibles ahora eligen la oferta de Osasuna antes que la de otros equipos. Nadie puede predecir el futuro, pero Osasuna está haciendo bien las cosas y así es más fácil cumplir otros 100 años más.

Imagen de cabecera: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images

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11-11-2021

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