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La paradoja de Giovana Queiroz

El Fútbol Club Barcelona Femení solo realizó un fichaje el pasado verano, en parte por el altísimo nivel de su plantilla pero también por la necesidad de apretarse el cinturón en tiempos de Covid-19. Esa única incorporación no fue elegida al azar, y demuestra el buen ojo de la dirección deportiva a la hora de rastrear el mercado nacional. Sin embargo, es precisamente el exceso de futbolistas verticales (entre otras cosas) lo que ha impedido hasta ahora, tres meses después, el debut con el primer equipo de Giovana Queiroz.

La historia de la jovencísima jugadora (la de menos edad de toda la Primera Iberdrola la pasada temporada) es cuanto menos curiosa. A sus 17 años tiene el honor de haber formado parte de las categorías inferiores de Brasil (tierra en la que nació), Estados Unidos (se trasladó a Florida con su familia siendo muy pequeña) y España (donde vive desde 2014). En nuestro país probó fortuna en la Academia del Atlético de Madrid, que la aceptó de buen grado para el Alevín B dirigido nada menos que por la capitana del primer equipo, Amanda Sampedro. Un año después estaba brillando en el Infantil B, anotando 29 goles y siendo condecorada en la Gala celebrado por el club rojiblanco a final de campaña.

Catalogada ya como una de las joyas de la entidad, sorprende la facilidad con la que el Atlético dejó escapar a Gio rumbo al Madrid CFF, probablemente el equipo madrileño que más y mejor apuesta por la cantera en fútbol femenino. Allí quemó etapas a la velocidad del rayo, hasta el punto de debutar en la máxima categoría… ¡con 15 años! al sustituir en el 42’ a la lesionada Agus Barroso, precisamente frente a un Barça que acabó ganando 7-0. La brasileña no dudó en agradecer en su despedida al técnico de su estreno en Primera, un Víctor Martín que la conocía al dedillo y que se identificaba con su condición de ‘benjamina’: él mismo, con 26 años, era el entrenador más joven del torneo.

La pasada campaña iba camino de ser la de su consagración hasta el parón por confinamiento, pues desde la jornada 4 hasta la última disputada (ambas ante el Real Madrid) Queiroz jugó 14 partidos y solo se quedó fuera de dos convocatorias. En el recuerdo una escandalosa asistencia a Alba Mellado ante el Deportivo (una de las revelaciones del campeonato) en un contraataque. Corrió como un gamo, frenó en la frontal y filtró el pase por debajo de las piernas de Laura Vázquez. Un lujo que no pasó desapercibido en Can Barça.

Y es que el club azulgrana, que no hizo un solo fichaje más que el de Gio, decidió pagar un traspaso por el joven talento del Madrid CFF, que tenía contrato hasta 2022. Una operación difícil de ver en el fútbol femenino español (sobre todo con jugadoras tan jóvenes) aunque no ajeno al club azulgrana, que ya pagó transferencias en el caso de Lieke Martens o Mapi León. Su llegada tenía todo el sentido del mundo tras las salidas de Carla Armengol, Candela Andújar o Claudia Pina, canteranas con gran proyección pero sin muchos minutos por la dura competencia en zona de ataque. La idea inicial era que la carioca, de marcado perfil ofensivo, ocupara ese hueco, con dinámica del primer equipo y alguna intervención excepcional con el filial. Además, ya figuró en la convocatoria para el mini-torneo de UWCL celebrado en Bilbao y San Sebastián, aunque sin contar con minutos. Su dorsal iba a ser el mismo que el que portó en el Madrid CFF: el ‘29’.

Pero el fútbol, siempre caprichoso, ha decidido probar la madurez de una jugadora que no cumplirá la mayoría de edad hasta junio de 2021. Una lesión le impidió formar parte de las primeras listas de la temporada, tanto en Liga como en Copa, por lo que su debut oficial con la camiseta azulgrana fue en Reto Iberdrola. Viajó para jugar ante el Alavés, pero por precaución no se estrenó hasta el pasado mes de noviembre frente al Seagull, donde demostró que la categoría se le queda pequeña: tres goles en cuatro disparos a puerta. La otra buena noticia llegó con la llamada de la canarinha, primero para unos entrenamientos y después para viajar a Brasil, donde debutaría en la espectacular goleada ante Ecuador (8-0), tan solo ocho meses después (pandemia mediante) de formar parte de una concentración con la sub-17 española en el Pinatar Arena. Pia Sundhage estuvo rápida para asegurarse un diamante que pudo acabar en la campeonísima Estados Unidos o en la emergente Roja de Jorge Vilda.

A su vuelta de una experiencia inolvidable, Gio Queiroz no estuvo en el 9-0 del Barça ante el Santa Teresa y sí en el 0-3 del filial ante el Athletic B, donde disputó 58 minutos antes de ser reemplazada por Claudia Riumallo. Al contrario que Jana Fernández o Bruna Vilamala, sus compañeras con dinámica en el primer equipo que sí han tenido minutos en Primera Iberdrola, Gio tendrá que hacer un ejercicio de paciencia, difícil para alguien con una proyección meteórica durante toda su carrera pero indispensable para crecer en un entorno tan cambiante como exigente. En la paradoja de ser ya internacional brasileña y tener que jugar en Segunda División, la premisa es clara: a veces es mejor dar dos pasos atrás para poder dar uno hacia adelante.

Imagen de cabecera: FCB Femení

Alicante, 1991. Mi madre siempre me decía: "No sé por qué lloras por el fútbol, sino te da de comer". Desde entonces lucho por ser periodista deportivo, para vivir de mis pasiones (y llevarle un poco la contraria).

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