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La Liga SmartBank, cuestión de estilo

Ponerse delante de la pantalla a presenciar un enfrentamiento de La Liga SmartBank puede considerarse una auténtica aventura. Incertidumbre en vena, no sólo por el tipo de partido que pueda caber esperar, sino por la versión de cada contendiente que se pueda descubrir a lo largo de la disputa del encuentro. Incluso, por las diferentes interpretaciones de la sinfonía que cada cual pueda lanzar al aire. Es, probablemente, uno de los grandes atractivos de la categoría de plata, esa riqueza táctica y tal variedad de registros que se pueden descubrir, analizar y disfrutar en prácticamente cada partido.

Así, descubrimos a equipos que apuestan por un estilo preciosista y de toque en busca de su objetivo o tantos otros que prefieren la rigidez táctica, el rigor defensivo y un mayor peso de la estrategia en tal camino hacia el éxito. A su vez, los hay que tratan de conjugar ambas vertientes, tan distantes entre sí y a la vez complementarias. En la presente temporada, quizá el mayor exponente de la alegría en el juego haya sido el Almería de José Gomes. Fútbol de toque para alimentar ese “proceso” del que habla su técnico que eleva el cuidado del balón como figura primordial. Pero incluso los valientes tienen momentos de duda, y el Almería comienza a ver la meta y a poner en duda la propuesta adecuada para terminar cruzándola. El Castellón representa la versión frustrada de tal ideal, ya que Óscar Cano apostó fuerte por él y salió cruz. Y la UD Las Palmas de Pepe Mel es esa especie de náufrago que, en su isla, trata de sobrevivir a los elementos, fiel a una idea atractiva de juego. El mérito del técnico madrileño quizá merezca un capítulo aparte, en una temporada sobresaltada por los obstáculos en el camino.

Sin embargo, históricamente en Segunda División, especialmente en los últimos tiempos, un estilo eminentemente táctico, reservado y rígido ha reinado y guiado proyectos hacia el éxito. Como claro ejemplo y exponente de ello podríamos citar al Cádiz de Cervera, del que se pueden observar esta temporada retales y semejanzas en el Real Sporting de Gijón de David Gallego. Seguridad defensiva, líneas juntas, rigor y esfuerzo infinito definen el fútbol de un equipo que se apoya en la inspiración goleadora de Djuka para aferrarse al sueño del ascenso. Pero no sería el único, sino que en realidad la gran mayoría de equipos de la categoría parece perseguir ese concepto. Y es que la idea generalizada parece establecida en que el resultado llega con mayor facilidad aferrándose a una apuesta más defensiva. En cualquier caso, muchos de ellos podrían también identificarse como una aleación de estilos. Un punto de encuentro entre lo táctico y lo técnico; entre la fantasía y el pragmatismo. No se podría poner punto final a estas líneas sin hacer referencia a un RCD Mallorca capaz de jugar varios partidos en uno cada semana. Poseedor de una riqueza tal, de una diversidad de recursos tan amplia que le permite generar, producir y amenazar al rival con diferentes armas a lo largo de los 90 minutos en cada batalla. Por ello, quizá, el conjunto de Luis García Plaza haya demostrado, hasta la fecha, ser el mejor equipo de la categoría. Porque tan importante es disponer de una plantilla amplia y de recursos infinitos como saber exprimir y aprovechar tal ventaja al máximo y en diferentes contextos. Y es que la Liga SmartBank tiene mucho de eso, de dominar distintos registros y adaptarse camaleónicamente a cada contexto, a cada situación.

Imagen de cabecera: Imago

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Ponerse delante de la pantalla a presenciar un enfrentamiento de La Liga SmartBank puede considerarse una auténtica aventura. Incertidumbre en vena, no sólo por el tipo de partido que pueda caber esperar, sino por la versión de cada contendiente que se pueda descubrir a lo largo de la disputa del encuentro. Incluso, por las diferentes interpretaciones de la sinfonía que cada cual pueda lanzar al aire. Es, probablemente, uno de los grandes atractivos de la categoría de plata, esa riqueza táctica y tal variedad de registros que se pueden descubrir, analizar y disfrutar en prácticamente cada partido.

Así, descubrimos a equipos que apuestan por un estilo preciosista y de toque en busca de su objetivo o tantos otros que prefieren la rigidez táctica, el rigor defensivo y un mayor peso de la estrategia en tal camino hacia el éxito. A su vez, los hay que tratan de conjugar ambas vertientes, tan distantes entre sí y a la vez complementarias. En la presente temporada, quizá el mayor exponente de la alegría en el juego haya sido el Almería de José Gomes. Fútbol de toque para alimentar ese “proceso” del que habla su técnico que eleva el cuidado del balón como figura primordial. Pero incluso los valientes tienen momentos de duda, y el Almería comienza a ver la meta y a poner en duda la propuesta adecuada para terminar cruzándola. El Castellón representa la versión frustrada de tal ideal, ya que Óscar Cano apostó fuerte por él y salió cruz. Y la UD Las Palmas de Pepe Mel es esa especie de náufrago que, en su isla, trata de sobrevivir a los elementos, fiel a una idea atractiva de juego. El mérito del técnico madrileño quizá merezca un capítulo aparte, en una temporada sobresaltada por los obstáculos en el camino.

Sin embargo, históricamente en Segunda División, especialmente en los últimos tiempos, un estilo eminentemente táctico, reservado y rígido ha reinado y guiado proyectos hacia el éxito. Como claro ejemplo y exponente de ello podríamos citar al Cádiz de Cervera, del que se pueden observar esta temporada retales y semejanzas en el Real Sporting de Gijón de David Gallego. Seguridad defensiva, líneas juntas, rigor y esfuerzo infinito definen el fútbol de un equipo que se apoya en la inspiración goleadora de Djuka para aferrarse al sueño del ascenso. Pero no sería el único, sino que en realidad la gran mayoría de equipos de la categoría parece perseguir ese concepto. Y es que la idea generalizada parece establecida en que el resultado llega con mayor facilidad aferrándose a una apuesta más defensiva. En cualquier caso, muchos de ellos podrían también identificarse como una aleación de estilos. Un punto de encuentro entre lo táctico y lo técnico; entre la fantasía y el pragmatismo. No se podría poner punto final a estas líneas sin hacer referencia a un RCD Mallorca capaz de jugar varios partidos en uno cada semana. Poseedor de una riqueza tal, de una diversidad de recursos tan amplia que le permite generar, producir y amenazar al rival con diferentes armas a lo largo de los 90 minutos en cada batalla. Por ello, quizá, el conjunto de Luis García Plaza haya demostrado, hasta la fecha, ser el mejor equipo de la categoría. Porque tan importante es disponer de una plantilla amplia y de recursos infinitos como saber exprimir y aprovechar tal ventaja al máximo y en diferentes contextos. Y es que la Liga SmartBank tiene mucho de eso, de dominar distintos registros y adaptarse camaleónicamente a cada contexto, a cada situación.

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