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Italia busca un estilo: las dudas de Prandelli

Enrique Julián Gómez @EnriqueJulian23 10-06-2014

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – A falta de un suspiro para el inicio del Mundial de Brasil, Cesare Prandelli continúa deshojando la margarita y valorando las opciones de las que dispone dentro de su plantilla. Y es que pese a que el inicio del mayor torneo futbolístico ya se le echa encima, el técnico toscano todavía no encuentra un sistema estable con el que plantear los partidos de al selección italiana.

Si bien conviene valorar los amistosos previos al Mundial en su justa medida y con mucha cautela, resulta significativo que en tres partidos Italia ha jugado con tres esquemas muy diferentes. Y ninguno ha convencido. Del mismo modo que no se ha afianzado ningún estilo de juego en los cuatro años que va a cumplir Prandelli como seleccionador.

Contra Irlanda apostó por el 4-3-1-2 con rombo en el mediocampo, que más habitualmente ha sido el que Prandelli ha intentado imponer, con bastantes dudas, Prandelli. Sin embargo, la lesión de Riccardo Montolivo, que debería haber sido el hombre enganche entre el terceto de la medular y la pareja atacante, desbarató sus planes. Además, la prueba de Rossi fue un fracaso y quedó fuera de los 23 definitivos convocados.

En el decepcionante empate contra Luxemburgo, colocó a De Rossi por delante de la defensa, protegiendo a Pirlo y Verratti, que jugaron más adelantados, con Marchisio volante y Candreva apoyando a Balotelli como delantero único. Y en la última victoria ante Fluminense, ya en Brasil, probó un 4-3-3 clásico, con dos extremos pegados a la banda como Insigne y Cerci, e Immobile como referencia en el área. El éxito de este último en ataque, con los cinco goles anotados entre los dos exjugadores del Pescara, quedó lastrado por su debilidad defensiva, desbordado en el mediocampo -con Parolo y Aquilani como volantes- y en los laterales. 

Prandelli busca un modo de cubrirse defensivamente sin descuidar el ataque y, de paso, cuidando la posición de Pirlo, que como regista en Italia se encuentra más desprotegido que en la Juventus. La opción de la defensa de cinco, que ya usó en la pasada Eurocopa con notable éxito contra España tras el descalabro defensivo en uno de los amistosos previos ante Rusia, parece descartada de inicio. Los centrales de la Juventus han jugado así todo el año, pero, aunque De Sciglio o Darmian pueden rendir como carrileros, la desaparición de la lista de futbolistas del corte de Criscito, Pasqual, Maggio o Giaccherini apunta en la dirección contraria.

Sin embargo, en defensa de cuatro, los laterales nunca han convencido. Abate sufre siempre, también en el Milan, a su espalda, De Sciglio es el más fiable pero se verá obligado a jugar a banda cambiada a causa de la ausencia de laterales zurdos, y Darmian carece de experiencia al alto nivel. En el centro, Chiellini es fijo, pero preocupan los problemas físicos actuales de Paletta y sobre todo Barzagli, mientras Bonucci genera dudas cuando sale de la protección de la defensa de cinco.


Daniele De Rossi debería ser clave en la medular azzurra | Getty Images

En el medio, Pirlo será el organizador, pero la falta de seguridad en defensa puede hacer arriesgado dejarle solo delante de la zaga. La protección a sus flancos -o por detrás- de Motta y De Rossi podría ser una solución que ya intuyó Prandelli contra Luxemburgo, tanto para liberar al regista lombardo como para ayudar en defensa a los laterales. El dinamismo de Marchisio es otra opción, bien como volante más cerca de Pirlo, sacrificando a uno de los medios más defensivos, bien adelantado ejerciendo una labor similar a la de enganche. Candreva podría jugar un rol junto a él o en su lugar. Más improbables las opciones de Aquilani como mediapunta. ¿Y Verratti-Pirlo juntos? Arriesgado.

En ataque, diversas opciones. Con el mediocampo a rombo, dos delanteros, uno de corte fantasista -esto es, Cassano, que no juega un partido como titular con Italia desde hace dos años– y un referente, Balotelli o Immobile, que gana fuerza con el apoyo de su temporada, sus últimos goles y la presión popular. Jugar con ambos es una posibilidad remota, Prandelli apenas ha jugado un par de encuentros con 'doble nueve' y prácticamente lo ha descartado. Con un solo delantero -siempre Balotelli o Immobile- las posibilidades de Prandelli pasarían por añadir un centrocampista o por alinear extremos, dando entrada a Cerci e Insigne, con Candreva como opción  más moderada.

La escasa consolidación de ningún módulo y la inestabilidad es preocupante, pero Prandelli llama a la calma. “Los amistosos han servido para valorar si nuestras ideas eran realistas. Ahora sabemos qué podemos cambiar y tenemos más certezas”. En el último año, Italia apenas ha ganado dos partidos, contra Bulgaria y República Checa, de los últimos trece disputados, sin contar a Fluminense, y amistosos, solo uno contra San Marino en los últimos dos años.

Sin embargo, cuando Italia activa el modo competitivo, parece que la situación cambia. Con más o menos dudas, la Nazionale solo ha perdido dos partidos oficiales en la era Prandelli, la final de la Eurocopa contra España y en la fase de grupos de la Copa Confederaciones contra Brasil, además de las semifinales también contra España perdida en los penaltis. Pero todavía en busca de tocar la tecla adecuada, Italia tendrá que encontrarla pronto en un grupo con Inglaterra y Uruguay que será la verdadera piedra de toque para este equipo.

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – A falta de un suspiro para el inicio del Mundial de Brasil, Cesare Prandelli continúa deshojando la margarita y valorando las opciones de las que dispone dentro de su plantilla. Y es que pese a que el inicio del mayor torneo futbolístico ya se le echa encima, el técnico toscano todavía no encuentra un sistema estable con el que plantear los partidos de al selección italiana.

Si bien conviene valorar los amistosos previos al Mundial en su justa medida y con mucha cautela, resulta significativo que en tres partidos Italia ha jugado con tres esquemas muy diferentes. Y ninguno ha convencido. Del mismo modo que no se ha afianzado ningún estilo de juego en los cuatro años que va a cumplir Prandelli como seleccionador.

Contra Irlanda apostó por el 4-3-1-2 con rombo en el mediocampo, que más habitualmente ha sido el que Prandelli ha intentado imponer, con bastantes dudas, Prandelli. Sin embargo, la lesión de Riccardo Montolivo, que debería haber sido el hombre enganche entre el terceto de la medular y la pareja atacante, desbarató sus planes. Además, la prueba de Rossi fue un fracaso y quedó fuera de los 23 definitivos convocados.

En el decepcionante empate contra Luxemburgo, colocó a De Rossi por delante de la defensa, protegiendo a Pirlo y Verratti, que jugaron más adelantados, con Marchisio volante y Candreva apoyando a Balotelli como delantero único. Y en la última victoria ante Fluminense, ya en Brasil, probó un 4-3-3 clásico, con dos extremos pegados a la banda como Insigne y Cerci, e Immobile como referencia en el área. El éxito de este último en ataque, con los cinco goles anotados entre los dos exjugadores del Pescara, quedó lastrado por su debilidad defensiva, desbordado en el mediocampo -con Parolo y Aquilani como volantes- y en los laterales. 

Prandelli busca un modo de cubrirse defensivamente sin descuidar el ataque y, de paso, cuidando la posición de Pirlo, que como regista en Italia se encuentra más desprotegido que en la Juventus. La opción de la defensa de cinco, que ya usó en la pasada Eurocopa con notable éxito contra España tras el descalabro defensivo en uno de los amistosos previos ante Rusia, parece descartada de inicio. Los centrales de la Juventus han jugado así todo el año, pero, aunque De Sciglio o Darmian pueden rendir como carrileros, la desaparición de la lista de futbolistas del corte de Criscito, Pasqual, Maggio o Giaccherini apunta en la dirección contraria.

Sin embargo, en defensa de cuatro, los laterales nunca han convencido. Abate sufre siempre, también en el Milan, a su espalda, De Sciglio es el más fiable pero se verá obligado a jugar a banda cambiada a causa de la ausencia de laterales zurdos, y Darmian carece de experiencia al alto nivel. En el centro, Chiellini es fijo, pero preocupan los problemas físicos actuales de Paletta y sobre todo Barzagli, mientras Bonucci genera dudas cuando sale de la protección de la defensa de cinco.


Daniele De Rossi debería ser clave en la medular azzurra | Getty Images

En el medio, Pirlo será el organizador, pero la falta de seguridad en defensa puede hacer arriesgado dejarle solo delante de la zaga. La protección a sus flancos -o por detrás- de Motta y De Rossi podría ser una solución que ya intuyó Prandelli contra Luxemburgo, tanto para liberar al regista lombardo como para ayudar en defensa a los laterales. El dinamismo de Marchisio es otra opción, bien como volante más cerca de Pirlo, sacrificando a uno de los medios más defensivos, bien adelantado ejerciendo una labor similar a la de enganche. Candreva podría jugar un rol junto a él o en su lugar. Más improbables las opciones de Aquilani como mediapunta. ¿Y Verratti-Pirlo juntos? Arriesgado.

En ataque, diversas opciones. Con el mediocampo a rombo, dos delanteros, uno de corte fantasista -esto es, Cassano, que no juega un partido como titular con Italia desde hace dos años– y un referente, Balotelli o Immobile, que gana fuerza con el apoyo de su temporada, sus últimos goles y la presión popular. Jugar con ambos es una posibilidad remota, Prandelli apenas ha jugado un par de encuentros con 'doble nueve' y prácticamente lo ha descartado. Con un solo delantero -siempre Balotelli o Immobile- las posibilidades de Prandelli pasarían por añadir un centrocampista o por alinear extremos, dando entrada a Cerci e Insigne, con Candreva como opción  más moderada.

La escasa consolidación de ningún módulo y la inestabilidad es preocupante, pero Prandelli llama a la calma. “Los amistosos han servido para valorar si nuestras ideas eran realistas. Ahora sabemos qué podemos cambiar y tenemos más certezas”. En el último año, Italia apenas ha ganado dos partidos, contra Bulgaria y República Checa, de los últimos trece disputados, sin contar a Fluminense, y amistosos, solo uno contra San Marino en los últimos dos años.

Sin embargo, cuando Italia activa el modo competitivo, parece que la situación cambia. Con más o menos dudas, la Nazionale solo ha perdido dos partidos oficiales en la era Prandelli, la final de la Eurocopa contra España y en la fase de grupos de la Copa Confederaciones contra Brasil, además de las semifinales también contra España perdida en los penaltis. Pero todavía en busca de tocar la tecla adecuada, Italia tendrá que encontrarla pronto en un grupo con Inglaterra y Uruguay que será la verdadera piedra de toque para este equipo.

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