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Henk Veerman, el Brontosaurus neerlandés.

Borja Palomar @borja_palomar 26-11-2020

Desde pequeño he tenido una obsesión con los delanteros ‘tanque’. No sé por qué, pero me flipan esas torres que superan los 2 metros de altura y que podrían jugar de pivot en la NBA.

Henk Veerman, un neerlandés de 201 cm de altura, una nevera french door de cuatro puertas rellena de hormigón armado, es mi descubrimiento de la semana. Lo he encontrado repasando una liga que me encanta: la Eredivisie.

Un coloso nacido en los países bajos. Una especie de árbol que echa raíces en el campo y no se mueve ni con una pala excavadora. Ese es Veerman, un heredero, ya grandecito, de los Zigic, Koller y compañía.

Su carrera como gigante empieza en el Volendam donde en la campaña 14/15 consigue unos números que llaman la atención del Heerenveen: 16 goles en 22 partidos en la Eerste Divisie. Tras unas temporadas discretas en el equipo blanquiazul sale cedido hacia la segunda división alemana, recalando en el St. Pauli. Un tipo con mucho carisma en el club con más personalidad del mundo. Tras una gran campaña consiguiendo buenos números: 11 goles y 2 asistencias en 22 partidos. Henk Veerman vuelve al Heerenveen esta temporada como capitán del equipo.

Un delantero curtido de 29 años que actualmente se está codeando con los máximos goleadores de la Eredivisie. 8 goles y 3 asistencias en 9 partidos son unos números más que notables. De esos 8 goles ninguno ha sido de penalti y sorprendentemente no es solo un delantero que vaya bien de cabeza o que se le dé bien empujar la pelota tras un pase de la muerte. Es un ariete puro, pero con un abanico amplio de recursos.

Un 9 que por su altura fija muy bien a los centrales y que jugando de espaldas se encuentra en su hábitat natural. No está incómodo corriendo al espacio o tirando desmarques. Su movimiento estrella es el mismo que el de Lukaku: clavarse y fijar a uno de los centrales y ofrecer línea de pase a un compañero. Una vez recibe, o bien deja de cara o busca abrirse hueco para encontrar disparo.

Henk Veerman, en sus tiempos en la Bundesliga. (Cathrin Mueller/Bongarts/Getty Images)

Henk Veerman es un delantero diferente al resto. No solo suma 8 goles en 9 partidos, también, es el capitán del Heerenven y líder absoluto de los mecanismos ofensivos del equipo. Fija, se ofrece y estira. Influye de forma capital en el ataque blanquiazul.

Este fin de semana volvió a marcar. Desmarque de ruptura. Balón largo del central diestro que pasa por encima de la defensa rival. Henk Veerman realiza un control orientado con la punta del pie y, tras dejar atrás a un defensor, bate por raso con su pierna izquierda.

Cuando veo a Veerman salir al terreno de juego o correr hacia el balón escucho en mi cabeza a Boromir en las minas de Moria diciendo: “Tienen un troll de las cavernas”. Y es que, es un gigante, un 2×2 con una espalda y pecho que podría controlar y bajar al piso una lavadora de 200 kilos.

En mi primer artículo para Sphera Sports hablé de la importancia que está ganando el balón parado y la cantidad de partidos que está decidiendo en Europa. Con estos datos es muy importante este perfil de especialistas. Tener merodeando en cualquier área, tanto defendiendo como atacando un mastodonte de 2 metros, da cierta seguridad.

No es el mejor delantero del mundo, ni una joven promesa, pero si como a mí te apasionan los delanteros altos y grandes, seguro que disfrutas cada fin de semana viendo a este troll de las cavernas luciendo el brazalete de capitán en el Sportclub Heerenveen.

Imagen de cabecera: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

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Desde pequeño he tenido una obsesión con los delanteros ‘tanque’. No sé por qué, pero me flipan esas torres que superan los 2 metros de altura y que podrían jugar de pivot en la NBA.

Henk Veerman, un neerlandés de 201 cm de altura, una nevera french door de cuatro puertas rellena de hormigón armado, es mi descubrimiento de la semana. Lo he encontrado repasando una liga que me encanta: la Eredivisie.

Un coloso nacido en los países bajos. Una especie de árbol que echa raíces en el campo y no se mueve ni con una pala excavadora. Ese es Veerman, un heredero, ya grandecito, de los Zigic, Koller y compañía.

Su carrera como gigante empieza en el Volendam donde en la campaña 14/15 consigue unos números que llaman la atención del Heerenveen: 16 goles en 22 partidos en la Eerste Divisie. Tras unas temporadas discretas en el equipo blanquiazul sale cedido hacia la segunda división alemana, recalando en el St. Pauli. Un tipo con mucho carisma en el club con más personalidad del mundo. Tras una gran campaña consiguiendo buenos números: 11 goles y 2 asistencias en 22 partidos. Henk Veerman vuelve al Heerenveen esta temporada como capitán del equipo.

Un delantero curtido de 29 años que actualmente se está codeando con los máximos goleadores de la Eredivisie. 8 goles y 3 asistencias en 9 partidos son unos números más que notables. De esos 8 goles ninguno ha sido de penalti y sorprendentemente no es solo un delantero que vaya bien de cabeza o que se le dé bien empujar la pelota tras un pase de la muerte. Es un ariete puro, pero con un abanico amplio de recursos.

Un 9 que por su altura fija muy bien a los centrales y que jugando de espaldas se encuentra en su hábitat natural. No está incómodo corriendo al espacio o tirando desmarques. Su movimiento estrella es el mismo que el de Lukaku: clavarse y fijar a uno de los centrales y ofrecer línea de pase a un compañero. Una vez recibe, o bien deja de cara o busca abrirse hueco para encontrar disparo.

Henk Veerman, en sus tiempos en la Bundesliga. (Cathrin Mueller/Bongarts/Getty Images)

Henk Veerman es un delantero diferente al resto. No solo suma 8 goles en 9 partidos, también, es el capitán del Heerenven y líder absoluto de los mecanismos ofensivos del equipo. Fija, se ofrece y estira. Influye de forma capital en el ataque blanquiazul.

Este fin de semana volvió a marcar. Desmarque de ruptura. Balón largo del central diestro que pasa por encima de la defensa rival. Henk Veerman realiza un control orientado con la punta del pie y, tras dejar atrás a un defensor, bate por raso con su pierna izquierda.

Cuando veo a Veerman salir al terreno de juego o correr hacia el balón escucho en mi cabeza a Boromir en las minas de Moria diciendo: “Tienen un troll de las cavernas”. Y es que, es un gigante, un 2×2 con una espalda y pecho que podría controlar y bajar al piso una lavadora de 200 kilos.

En mi primer artículo para Sphera Sports hablé de la importancia que está ganando el balón parado y la cantidad de partidos que está decidiendo en Europa. Con estos datos es muy importante este perfil de especialistas. Tener merodeando en cualquier área, tanto defendiendo como atacando un mastodonte de 2 metros, da cierta seguridad.

No es el mejor delantero del mundo, ni una joven promesa, pero si como a mí te apasionan los delanteros altos y grandes, seguro que disfrutas cada fin de semana viendo a este troll de las cavernas luciendo el brazalete de capitán en el Sportclub Heerenveen.

Imagen de cabecera: Dean Mouhtaropoulos/Getty Images

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