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Hablando en Champions

Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96 28-05-2018

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Nuestro lugar de
nacimiento nos marca. Todos habremos oído alguna vez tópicos sobre
ciudades, pueblos o barrios. Cuestión de sentimentalismos, de patriotismo, de
darse golpes en el pecho con orgullo. Si eres uruguayo eres canchero. Si te
criaste en África eres una bestia física. Si naciste en Japón eres inocente. La
realidad es que uno juega tal y como vive, como se crió, porque en el verde
acaba transmitiendo lo que fue, es y será. El número 8 del Real Madrid nació al
norte de Alemania pero en su ADN tiene algo que, prácticamente, nadie tiene:
nació para jugar en la Champions League.

Como siempre. A Toni
Kroos no le impactó el escenario y volvió a demostrar que él habla el idioma de
la Copa de Europa. El lenguaje de la competición es singular, es prácticamente
indescifrable, pero el alemán siempre tuvo en su poder la piedra de Rosetta. Hace
siglos Pierre-François Bouchard encontró el sentido a lo que querían decirnos
los faraones al encontrar un fragmento en varios idiomas, que podía marcar un
antes y un después entre los egiptólogos. A partir de ahí, otros dedicaron su
vida a descifrar jeroglíficos para comprender una de las culturas más
enigmáticas de la historia de la humanidad. A Kroos, sin embargo, no le hizo
falta realizar ninguna expedición al antiguo Egipto. Resolvió todos los
problemas desde bien joven. Con el reposo de un alemán tradicional.

La maquinaria del
Madrid, más allá de un esquema u otro, tiene la ventaja de tener una serie de futbolistas
singulares, que poseen capacidades determinantes ante cualquier obstáculo. El
Liverpool, en Kiev, realizó un gran pressing como suele ocurrir en los equipos
de Klopp. Aun así, el equipo de Zidane acabó saliendo de presiones asfixiantes
de forma irreverente, tras unos primeros 20 minutos de sudores fríos. Esto sucede
porque en el tablero blanco, el germano es el encargado de colocarse en el
sector izquierdo para que las otras fichas comiencen a encontrar espacios. Cuando
Ramos tiene el cuero, Marcelo despeja el carril para que llegue él a sacar el
balón desde atrás. En un contexto normal, el Madrid debería sentirse en
problemas ya que presionar en bandas es una de las primeras reglas del abecé
del pressing. Sin embargo, los blancos no suelen perder la pelota allí por la
mera capacidad de control merengue. Son diferentes.

A Toni no le hizo falta ganar experiencia.
Sus primeros destellos en este torneo, en coliseos como el Bernabéu, vinieron a
decirnos que por sus poros brotaba clase. Johan Cruyff llegó a decir que lo más
complicado del fútbol era jugar sencillo y Kroos lo hace todo fácil. Si tiene
que pasar a 50 metros lo da con la misma precisión que si lo diera a 5. Y así,
vuelve a ser campeón de Europa.
 

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Nuestro lugar de
nacimiento nos marca. Todos habremos oído alguna vez tópicos sobre
ciudades, pueblos o barrios. Cuestión de sentimentalismos, de patriotismo, de
darse golpes en el pecho con orgullo. Si eres uruguayo eres canchero. Si te
criaste en África eres una bestia física. Si naciste en Japón eres inocente. La
realidad es que uno juega tal y como vive, como se crió, porque en el verde
acaba transmitiendo lo que fue, es y será. El número 8 del Real Madrid nació al
norte de Alemania pero en su ADN tiene algo que, prácticamente, nadie tiene:
nació para jugar en la Champions League.

Como siempre. A Toni
Kroos no le impactó el escenario y volvió a demostrar que él habla el idioma de
la Copa de Europa. El lenguaje de la competición es singular, es prácticamente
indescifrable, pero el alemán siempre tuvo en su poder la piedra de Rosetta. Hace
siglos Pierre-François Bouchard encontró el sentido a lo que querían decirnos
los faraones al encontrar un fragmento en varios idiomas, que podía marcar un
antes y un después entre los egiptólogos. A partir de ahí, otros dedicaron su
vida a descifrar jeroglíficos para comprender una de las culturas más
enigmáticas de la historia de la humanidad. A Kroos, sin embargo, no le hizo
falta realizar ninguna expedición al antiguo Egipto. Resolvió todos los
problemas desde bien joven. Con el reposo de un alemán tradicional.

La maquinaria del
Madrid, más allá de un esquema u otro, tiene la ventaja de tener una serie de futbolistas
singulares, que poseen capacidades determinantes ante cualquier obstáculo. El
Liverpool, en Kiev, realizó un gran pressing como suele ocurrir en los equipos
de Klopp. Aun así, el equipo de Zidane acabó saliendo de presiones asfixiantes
de forma irreverente, tras unos primeros 20 minutos de sudores fríos. Esto sucede
porque en el tablero blanco, el germano es el encargado de colocarse en el
sector izquierdo para que las otras fichas comiencen a encontrar espacios. Cuando
Ramos tiene el cuero, Marcelo despeja el carril para que llegue él a sacar el
balón desde atrás. En un contexto normal, el Madrid debería sentirse en
problemas ya que presionar en bandas es una de las primeras reglas del abecé
del pressing. Sin embargo, los blancos no suelen perder la pelota allí por la
mera capacidad de control merengue. Son diferentes.

A Toni no le hizo falta ganar experiencia.
Sus primeros destellos en este torneo, en coliseos como el Bernabéu, vinieron a
decirnos que por sus poros brotaba clase. Johan Cruyff llegó a decir que lo más
complicado del fútbol era jugar sencillo y Kroos lo hace todo fácil. Si tiene
que pasar a 50 metros lo da con la misma precisión que si lo diera a 5. Y así,
vuelve a ser campeón de Europa.
 

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