_Ciclismo

Esos locos ciclistas

Lluís Bou @lluis7bou 18-03-2021

Una nueva era ha llegado sobre las dos ruedas del mundo ciclista. Una generación de oro, una hornada dispuesta a reventar todos los récord habidos y por haber en el ciclismo. Los recientes éxitos en el Tour de Francia de Egan Bernal y Tadej Pogacar, la superioridad de Primoz Roglic, las escapadas de Marc Hirschi y Richard Carapaz, las batallas en cualquier superfície entre van Aert y van der Poel o la ridícula juventud de Evenepoel nos aseguran unos años de puro espectáculo.

En los últimos tiempos, al igual que pasa en la cotidianidad de la vida, el ciclismo mutó y adaptó la filosofía de que gana el que comete menos errores. Las carreras y los equipos se olvidaron en cierto modo del espectador y, en base a estudiadas y detalladas estrategias, se minimizaron los riesgos de los corredores, así como sus errores. Si no te la juegas, no pierdes. Eso es evidente. 

En este punto nos encontrábamos cuando, sin llamar a la puerta, unos chicos con cara de no haber roto nunca un plato pero con ganas de comerse el mundo llegaron para darle la vuelta a esa dinámica. Un ejército de locos que no les importa si el terreno es llano o si son los puertos más duros del planeta, que desafían la lógica con ataques en solitario cuando la meta todavía ni se divisa en el horizonte y que están dispuestos a marcar una época dorada en uno de los deportes físicamente más exigentes que existen. 

Pongamos la vista en Eslovenia. Dos nombres propios han colocado al país en la primera plana del panorama ciclista. Roglic y Pogacar, Pogacar y Roglic, se han erigido como dos de los ciclistas más imponentes del circuito y están destinados a luchar por las grandes vueltas en los próximos años. Ya para la historia del ciclismo queda la batalla que libraron en el pasado Tour de Francia, con un Roglic que tuvo en su poder el Maillot Amarillo durante semanas y que vio como Pogacar, un niño descarado que no conoce el significado de la palabra miedo, hizo una contrareloj en solitario inolvidable para robarle el liderato de la carrera en la penúltima etapa y consagrarse como rey de Francia. Después de la exhibición en la vuelta francesa, Roglic se recuperó ganando su segunda Vuelta a España consecutiva, mientras que Pogacar ha empezado el 2021 como un tiro venciendo en el Tour de los Emiratos y coronándose en una Tirreno-Adriático difícil de olvidar.

Otro de los binomios que acaparan las carreras es el de Wout van Aert y Mathieu van der Poel. A sus 26 años, belga y neerlandés no entienden de disciplinas y rinden al mismo nivel tanto en carreras de un día, en grandes vueltas o en especialidades del ciclismo. El ejemplo es claro, pues entre ambos se han repartido los últimos siete Mundiales de ciclocross: tres para van Aert y cuatro para van der Poel, flamante ganador de la edición de este año que tuvo lugar en Oostende, Bélgica. 

La semana de van der Poel y van Aert en la Tirreno-Adriático, pese a no conseguir la victoria, también copó portadas. Van der Poel se sacó de la manga una exhibición pocas veces vista durante la quinta etapa de la “Carrera de los Mares”, atacando a más de 50 quilómetros del final mientras la lluvia era la protagonista del día. Con un esfuerzo heroico, el holandés consiguió cruzar la meta a solo 10 segundos de un Pogacar que le había recortado más de tres minutos. A su vez, van Aert se impuso en tres etapas y fue el segundo de la clasificación general, un gran resultado para un hombre que también es capaz de imponerse en las contrarelojes, como demostró en la última etapa de la Tirreno.

Otros de los ciclistas que son ya realidades pero que quieren apropiarse del futuro son Bernal y Evenepoel. Colombiano y belga, ambos jovencísimos, han sufrido problemas físicos que les han privado de seguir rindiendo al máximo nivel. Egan Bernal, ganador del Tour 2019 contra pronóstico y siendo uno de los más jóvenes en lograr dicha vuelta, arrastra problemas en la espalda desde hace tiempo, aunque en la última semana ha demostrado aguantar el ritmo de los principales candidatos a todo. Por su parte, Evenepoel, nacido en el 2000 y siendo una de las grandes promesas del ciclismo, vio como una escalofriante caída en la clásica de Lombardía le apartaba del deporte por un tiempo

Por último, algunos ciclistas con más experiencia entran también en este grupo que parece diseñado para dar espectáculo, como si los corredores obedecieran directrices de sus superiores para atrapar al espectador que les ve desde el otro lado de la pantalla. Es el caso de Julian Alaphilippe y Richard Carapaz, conocidos por sus aventuras y escapadas. Al buscar la definición de ‘all-in’ estos dos deberían aparecer en las respuestas. Para el recuerdo, el Mundial conseguido por Alaphilippe el pasado año, devolviendo a Francia un oro que se le resistía desde el siglo pasado, o las tres escapadas seguidas de Richard Carapaz en el último Tour, además de su maillot rosa en el Giro de Italia 2019.

Detrás de todas esas caras que han irrumpido en los últimos tiempos del ciclismo algunos viejos rockeros siguen negándose a abdicar. La mezcla entre los sinvergüenzas y los que se conocen todos los trucos, de los jóvenes y los expertos, de los que cuentan con un equipo de soldados y de los que van a la guerra en solitario, está provocando que el espectáculo sea el protagonista de cada etapa. No importa la superficie, el tipo de carrera o de vuelta, la exigencia, la pendiente ni la climatología. Solo les importa llegar a la meta antes que los demás. Y eso, para los amantes del ciclismo, es un regalo. 

Benditos seáis, locos ciclistas. Nunca dejéis de emocionarnos.


Imagen de cabecera: Imago

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Una nueva era ha llegado sobre las dos ruedas del mundo ciclista. Una generación de oro, una hornada dispuesta a reventar todos los récord habidos y por haber en el ciclismo. Los recientes éxitos en el Tour de Francia de Egan Bernal y Tadej Pogacar, la superioridad de Primoz Roglic, las escapadas de Marc Hirschi y Richard Carapaz, las batallas en cualquier superfície entre van Aert y van der Poel o la ridícula juventud de Evenepoel nos aseguran unos años de puro espectáculo.

En los últimos tiempos, al igual que pasa en la cotidianidad de la vida, el ciclismo mutó y adaptó la filosofía de que gana el que comete menos errores. Las carreras y los equipos se olvidaron en cierto modo del espectador y, en base a estudiadas y detalladas estrategias, se minimizaron los riesgos de los corredores, así como sus errores. Si no te la juegas, no pierdes. Eso es evidente. 

En este punto nos encontrábamos cuando, sin llamar a la puerta, unos chicos con cara de no haber roto nunca un plato pero con ganas de comerse el mundo llegaron para darle la vuelta a esa dinámica. Un ejército de locos que no les importa si el terreno es llano o si son los puertos más duros del planeta, que desafían la lógica con ataques en solitario cuando la meta todavía ni se divisa en el horizonte y que están dispuestos a marcar una época dorada en uno de los deportes físicamente más exigentes que existen. 

Pongamos la vista en Eslovenia. Dos nombres propios han colocado al país en la primera plana del panorama ciclista. Roglic y Pogacar, Pogacar y Roglic, se han erigido como dos de los ciclistas más imponentes del circuito y están destinados a luchar por las grandes vueltas en los próximos años. Ya para la historia del ciclismo queda la batalla que libraron en el pasado Tour de Francia, con un Roglic que tuvo en su poder el Maillot Amarillo durante semanas y que vio como Pogacar, un niño descarado que no conoce el significado de la palabra miedo, hizo una contrareloj en solitario inolvidable para robarle el liderato de la carrera en la penúltima etapa y consagrarse como rey de Francia. Después de la exhibición en la vuelta francesa, Roglic se recuperó ganando su segunda Vuelta a España consecutiva, mientras que Pogacar ha empezado el 2021 como un tiro venciendo en el Tour de los Emiratos y coronándose en una Tirreno-Adriático difícil de olvidar.

Otro de los binomios que acaparan las carreras es el de Wout van Aert y Mathieu van der Poel. A sus 26 años, belga y neerlandés no entienden de disciplinas y rinden al mismo nivel tanto en carreras de un día, en grandes vueltas o en especialidades del ciclismo. El ejemplo es claro, pues entre ambos se han repartido los últimos siete Mundiales de ciclocross: tres para van Aert y cuatro para van der Poel, flamante ganador de la edición de este año que tuvo lugar en Oostende, Bélgica. 

La semana de van der Poel y van Aert en la Tirreno-Adriático, pese a no conseguir la victoria, también copó portadas. Van der Poel se sacó de la manga una exhibición pocas veces vista durante la quinta etapa de la “Carrera de los Mares”, atacando a más de 50 quilómetros del final mientras la lluvia era la protagonista del día. Con un esfuerzo heroico, el holandés consiguió cruzar la meta a solo 10 segundos de un Pogacar que le había recortado más de tres minutos. A su vez, van Aert se impuso en tres etapas y fue el segundo de la clasificación general, un gran resultado para un hombre que también es capaz de imponerse en las contrarelojes, como demostró en la última etapa de la Tirreno.

Otros de los ciclistas que son ya realidades pero que quieren apropiarse del futuro son Bernal y Evenepoel. Colombiano y belga, ambos jovencísimos, han sufrido problemas físicos que les han privado de seguir rindiendo al máximo nivel. Egan Bernal, ganador del Tour 2019 contra pronóstico y siendo uno de los más jóvenes en lograr dicha vuelta, arrastra problemas en la espalda desde hace tiempo, aunque en la última semana ha demostrado aguantar el ritmo de los principales candidatos a todo. Por su parte, Evenepoel, nacido en el 2000 y siendo una de las grandes promesas del ciclismo, vio como una escalofriante caída en la clásica de Lombardía le apartaba del deporte por un tiempo

Por último, algunos ciclistas con más experiencia entran también en este grupo que parece diseñado para dar espectáculo, como si los corredores obedecieran directrices de sus superiores para atrapar al espectador que les ve desde el otro lado de la pantalla. Es el caso de Julian Alaphilippe y Richard Carapaz, conocidos por sus aventuras y escapadas. Al buscar la definición de ‘all-in’ estos dos deberían aparecer en las respuestas. Para el recuerdo, el Mundial conseguido por Alaphilippe el pasado año, devolviendo a Francia un oro que se le resistía desde el siglo pasado, o las tres escapadas seguidas de Richard Carapaz en el último Tour, además de su maillot rosa en el Giro de Italia 2019.

Detrás de todas esas caras que han irrumpido en los últimos tiempos del ciclismo algunos viejos rockeros siguen negándose a abdicar. La mezcla entre los sinvergüenzas y los que se conocen todos los trucos, de los jóvenes y los expertos, de los que cuentan con un equipo de soldados y de los que van a la guerra en solitario, está provocando que el espectáculo sea el protagonista de cada etapa. No importa la superficie, el tipo de carrera o de vuelta, la exigencia, la pendiente ni la climatología. Solo les importa llegar a la meta antes que los demás. Y eso, para los amantes del ciclismo, es un regalo. 

Benditos seáis, locos ciclistas. Nunca dejéis de emocionarnos.


Imagen de cabecera: Imago