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El retorno de «El Rey»

Carlos Mateos @cmateosgil 15-11-2018

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Estados Unidos volvió a estremecerse el pasado ocho de noviembre cuando un ex marine acabó con la vida de doce personas después de disparar indiscriminadamente a los presentes en un bar de California. No era sino la enésima tragedia relacionada con el acceso a las armas para los habitantes de un país tradicionalmente dividido en torno a esta cuestión pero que cada vez parece posicionarse más en contra.

Esa sensación es al menos la que queda de puertas afuera, en gran parte gracias a los potentes altavoces que difunden el mensaje tanto a los más cercanos como a aquellos que presencian la situación en el extranjero. Entre quienes dan visibilidad a lo que sucede se encuentran algunos jugadores de la NBA en general y el mediático LeBron James en particular.

Fueron de hecho varios equipos los que lucieron los días posteriores una camiseta de calentamiento con el mensaje ‘Enough’ (suficiente) en blanco sobre negro acompañado de los nombres de las víctimas, entre ellos Los Angeles Lakers. Sin embargo el compromiso del ‘veintitrés’ fue más allá y ante los medios, mostró públicamente su preocupación por el tema. Podría resultar algo anecdótico pero no lo es pues hace ya tiempo que LeBron dio un paso adelante para tornar en referente social.

Convertido quizás en el hombre más carismático del baloncesto mundial, asume esa responsabilidad y responde a ella en consonancia, con palabras y con hechos. Así las cosas es el que más dinero dona en la NBA, ocupando además un alto lugar en lo que a los deportistas en general se refiere. Bien lo saben en Akron, la ciudad donde nació y en la que financia la educación superior de más de mil jóvenes en la universidad.

Más allá de lo económico, son infinidad los gestos que hablan de la personalidad de un alguien consciente de la realidad que le rodea. Algunos son sabidos por todos, como impulsar aquella imagen de los Miami Heat encapuchados a modo de protesta tras el asesinato de Trayvon Martin o el ofrecer sus redes sociales como escaparate para dar a conocer diversas causas que a su juicio necesitaban atención. Otros menos conocidos, solo contados casi como si fuesen leyendas urbanas por aquellos que los vivieron como protagonistas o espectadores. Guiños o ayudas a gente anónima que reflejan su normalidad.

‘El Rey’ no ha rechazado incluso remangarse para meterse en el fango político, primero ayudando a Barak Obama y últimamente convertido en el blanco de la ira en Twitter del presidente Donald Trump, quien de manera reciente le tachó poco menos que de tonto a través de su cuenta en esta red social. No es sino el símbolo de que su popularidad no deja de crecer.

James, que granjeó enormes recelos cuando optó por anunciar su decisión de marcharse a Miami a través de un documental que no gustó a todo el mundo, ha ido madurando con los años. Sus portentosas actuaciones en la pista, propias de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos como demuestra el hecho de que ya es el quinto máximo anotador de la historia en la NBA, le han generado sobresalientes ingresos. Y si bien no se priva de nada aunque tenga fama de tacaño, la mentalidad propia de quien sabe lo que es haber pasado necesidades dirían otros, no ha escatimado a la hora compartir con los demás.

El jugador de los Lakers es hoy un mito con pies de acero, que no despega del suelo mientras acaricia el olimpo con la yema de los dedos. Podría haber aceptado ser solo una marca y vivir de las rentas pero en lugar de ello quiere que lo que genera tenga un retorno para la sociedad. Ser filántropo y ejemplo, no quedarse de brazos cruzados en la soledad de su casa sabiendo que solo necesita abrir la boca para remover conciencias. Meter canastas, capturar rebotes y repartir asistencias le hará grande. El resto, inolvidable.

 

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Estados Unidos volvió a estremecerse el pasado ocho de noviembre cuando un ex marine acabó con la vida de doce personas después de disparar indiscriminadamente a los presentes en un bar de California. No era sino la enésima tragedia relacionada con el acceso a las armas para los habitantes de un país tradicionalmente dividido en torno a esta cuestión pero que cada vez parece posicionarse más en contra.

Esa sensación es al menos la que queda de puertas afuera, en gran parte gracias a los potentes altavoces que difunden el mensaje tanto a los más cercanos como a aquellos que presencian la situación en el extranjero. Entre quienes dan visibilidad a lo que sucede se encuentran algunos jugadores de la NBA en general y el mediático LeBron James en particular.

Fueron de hecho varios equipos los que lucieron los días posteriores una camiseta de calentamiento con el mensaje ‘Enough’ (suficiente) en blanco sobre negro acompañado de los nombres de las víctimas, entre ellos Los Angeles Lakers. Sin embargo el compromiso del ‘veintitrés’ fue más allá y ante los medios, mostró públicamente su preocupación por el tema. Podría resultar algo anecdótico pero no lo es pues hace ya tiempo que LeBron dio un paso adelante para tornar en referente social.

Convertido quizás en el hombre más carismático del baloncesto mundial, asume esa responsabilidad y responde a ella en consonancia, con palabras y con hechos. Así las cosas es el que más dinero dona en la NBA, ocupando además un alto lugar en lo que a los deportistas en general se refiere. Bien lo saben en Akron, la ciudad donde nació y en la que financia la educación superior de más de mil jóvenes en la universidad.

Más allá de lo económico, son infinidad los gestos que hablan de la personalidad de un alguien consciente de la realidad que le rodea. Algunos son sabidos por todos, como impulsar aquella imagen de los Miami Heat encapuchados a modo de protesta tras el asesinato de Trayvon Martin o el ofrecer sus redes sociales como escaparate para dar a conocer diversas causas que a su juicio necesitaban atención. Otros menos conocidos, solo contados casi como si fuesen leyendas urbanas por aquellos que los vivieron como protagonistas o espectadores. Guiños o ayudas a gente anónima que reflejan su normalidad.

‘El Rey’ no ha rechazado incluso remangarse para meterse en el fango político, primero ayudando a Barak Obama y últimamente convertido en el blanco de la ira en Twitter del presidente Donald Trump, quien de manera reciente le tachó poco menos que de tonto a través de su cuenta en esta red social. No es sino el símbolo de que su popularidad no deja de crecer.

James, que granjeó enormes recelos cuando optó por anunciar su decisión de marcharse a Miami a través de un documental que no gustó a todo el mundo, ha ido madurando con los años. Sus portentosas actuaciones en la pista, propias de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos como demuestra el hecho de que ya es el quinto máximo anotador de la historia en la NBA, le han generado sobresalientes ingresos. Y si bien no se priva de nada aunque tenga fama de tacaño, la mentalidad propia de quien sabe lo que es haber pasado necesidades dirían otros, no ha escatimado a la hora compartir con los demás.

El jugador de los Lakers es hoy un mito con pies de acero, que no despega del suelo mientras acaricia el olimpo con la yema de los dedos. Podría haber aceptado ser solo una marca y vivir de las rentas pero en lugar de ello quiere que lo que genera tenga un retorno para la sociedad. Ser filántropo y ejemplo, no quedarse de brazos cruzados en la soledad de su casa sabiendo que solo necesita abrir la boca para remover conciencias. Meter canastas, capturar rebotes y repartir asistencias le hará grande. El resto, inolvidable.

 

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