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El rendimiento invisible

Leíamos en las memorias de Phil Knight, creador de Nike, que su entrenador (y más tarde socio) fue uno de los pioneros en dar importancia al descanso en la preparación atlética de los deportistas. Quizá por eso la Universidad de Oregón conseguía hitos ante instituciones más dotadas económica y numéricamente.

También contaba en el libro cómo entre ambos retorcían, recortaban y hasta pegaban nuevos elementos en las Onitsuka Tiger con las que iniciaron su negocio, antes de gestionar toda su experiencia previa para lanzar al mercado una marca propia.

Cada vez más, los cuerpos técnicos del mundo del fútbol se van incrementando. Y, como ocurre en la mayoría de las empresas fuera del deporte, a los activos internos se acaban sumando opciones externas que potencian el valor de su trabajo. Que no es otro que obtener el máximo rendimiento de los jugadores de cada plantilla.

La nutrición, en un mundo donde la alimentación no solo es clave sino cada vez más personalizada (no se puede dar de comer lo mismo a un extremo rápido y delgado que a un delantero corpulento, por ejemplo), está variando los patrones de muchos profesionales. Y acercándoles a picos de forma que ya no puede obtenerse tan solo desde el plano de la preparación física.

José Blesa lleva años trabajando con futbolistas de la máxima categoría del fútbol español. Y entre sus clientes se ubican cuatro componentes de la plantilla de un Getafe que aspira a mejorar su rendimiento en la temporada 2022-2023.

Nemanja Maksimovic, Jaime Seoane, Enes Unal y Omar Alderete ya apostaron hace tiempo por un asesoramiento personalizado en este ámbito, pero desde hace un año además lo complementan con un servicio basado en inteligencia artificial, que mide sus parámetros para (también en base a sus gustos personales) crear un menú diario que les es entregado en sus domicilios. Lo que les permite no solo comer de la mejor manera posible para su organismo, sino eliminar el tiempo que supone para alguien en la élite pensar qué deberá prepararse en su cocina, aligerando carga mental para centrarse únicamente en el terreno de juego.

Para ello, desde las oficinas de Fit Up en Granada se asociaron con una startup valenciana, MioBio, con experiencia en servicios tanto a deportistas individuales como a clubes y federaciones en todo el territorio español.

Con esta unión, ambas compañías han demostrado tres cosas. La primera, que el talento en el mundo del deporte ya está absolutamente deslocalizado, pudiendo dar servicio desde cualquier región sin que esto suponga un impedimento.

Segundo, que en un fútbol donde cada vez más sus protagonistas son atletas, la personalización ha acabado entrando en sus mentes. Asistimos como mayor asiduidad a diario a la contratación de entrenadores físicos propios o directores de comunicación. Y la tendencia va camino de alcanzar de manera general al ámbito de las comidas y las cenas diarias, así como el registro acerca de su enfoque en función de los parámetros individuales.

Y la tercera trasciende los tópicos de los últimos años: no hace falta fijarse únicamente objetivos culinarios basados en ensalada, pollo y pescado a la plancha. Cuando uno come bien, variado y sabroso es más feliz. No le da la sensación de renunciar a nada. No necesita darse atracones cuando tiene la oportunidad. Algo que, de cara a un rendimiento óptimo en la élite, cada vez es más importante no solo a nivel físico, sino también mental.



Foto: iStock

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Leíamos en las memorias de Phil Knight, creador de Nike, que su entrenador (y más tarde socio) fue uno de los pioneros en dar importancia al descanso en la preparación atlética de los deportistas. Quizá por eso la Universidad de Oregón conseguía hitos ante instituciones más dotadas económica y numéricamente.

También contaba en el libro cómo entre ambos retorcían, recortaban y hasta pegaban nuevos elementos en las Onitsuka Tiger con las que iniciaron su negocio, antes de gestionar toda su experiencia previa para lanzar al mercado una marca propia.

Cada vez más, los cuerpos técnicos del mundo del fútbol se van incrementando. Y, como ocurre en la mayoría de las empresas fuera del deporte, a los activos internos se acaban sumando opciones externas que potencian el valor de su trabajo. Que no es otro que obtener el máximo rendimiento de los jugadores de cada plantilla.

La nutrición, en un mundo donde la alimentación no solo es clave sino cada vez más personalizada (no se puede dar de comer lo mismo a un extremo rápido y delgado que a un delantero corpulento, por ejemplo), está variando los patrones de muchos profesionales. Y acercándoles a picos de forma que ya no puede obtenerse tan solo desde el plano de la preparación física.

José Blesa lleva años trabajando con futbolistas de la máxima categoría del fútbol español. Y entre sus clientes se ubican cuatro componentes de la plantilla de un Getafe que aspira a mejorar su rendimiento en la temporada 2022-2023.

Nemanja Maksimovic, Jaime Seoane, Enes Unal y Omar Alderete ya apostaron hace tiempo por un asesoramiento personalizado en este ámbito, pero desde hace un año además lo complementan con un servicio basado en inteligencia artificial, que mide sus parámetros para (también en base a sus gustos personales) crear un menú diario que les es entregado en sus domicilios. Lo que les permite no solo comer de la mejor manera posible para su organismo, sino eliminar el tiempo que supone para alguien en la élite pensar qué deberá prepararse en su cocina, aligerando carga mental para centrarse únicamente en el terreno de juego.

Para ello, desde las oficinas de Fit Up en Granada se asociaron con una startup valenciana, MioBio, con experiencia en servicios tanto a deportistas individuales como a clubes y federaciones en todo el territorio español.

Con esta unión, ambas compañías han demostrado tres cosas. La primera, que el talento en el mundo del deporte ya está absolutamente deslocalizado, pudiendo dar servicio desde cualquier región sin que esto suponga un impedimento.

Segundo, que en un fútbol donde cada vez más sus protagonistas son atletas, la personalización ha acabado entrando en sus mentes. Asistimos como mayor asiduidad a diario a la contratación de entrenadores físicos propios o directores de comunicación. Y la tendencia va camino de alcanzar de manera general al ámbito de las comidas y las cenas diarias, así como el registro acerca de su enfoque en función de los parámetros individuales.

Y la tercera trasciende los tópicos de los últimos años: no hace falta fijarse únicamente objetivos culinarios basados en ensalada, pollo y pescado a la plancha. Cuando uno come bien, variado y sabroso es más feliz. No le da la sensación de renunciar a nada. No necesita darse atracones cuando tiene la oportunidad. Algo que, de cara a un rendimiento óptimo en la élite, cada vez es más importante no solo a nivel físico, sino también mental.



Foto: iStock