_Fútbol Internacional

El doctorado del Hamilton, una cita con la historia

Carlos Mateos @cmateosgil 15-10-2014

Toda una vida se pasaron muchos aficionados del Hamilton Academical esperando ver a su modesto equipo acabar con la maldición del Celtic Park, tanto que algunos murieron ya veteranos llevándose con ellos a la tumba la frustración del deber incumplido. Y es que mucho había llovido hasta que hace unos días el club hacía saltar la banca rememorando una victoria histórica cuyo precedente inmediato se remontaba a 1938.

La tabla reflejó el hecho con un exiguo premio de tres puntos. Frío guarismo que encierra en su interior la gloria de una entidad a la que el destino le ha permitido, con su triunfo más relevante, liderar la tabla durante al menos un par de semanas aprovechando el parón de selecciones. Ambos logros son motivo de orgullo para los seguidores y grata sorpresa para los protagonistas de los mismos.

Uno de ellos es español. Jesús García Tena llegó allí hace poco más de un año y, tras ascender el pasado curso, disfruta ahora de lo impensable: «No creo que nadie creyera que esto pasaría. Todo el mundo nos daba por descendidos incluso antes de empezar el campeonato. Es fundamental el hecho de que somos casi el mismo bloque que subió el año pasado solo con unas cuantas incorporaciones. El trabajo duro y la humildad creo que nos han llevado donde estamos».

«El objetivo principal sigue siendo la salvación. Una vez la consigamos, empezaremos a soñar. Creo que aspirar al campeonato es demasiado para nosotros pero estoy seguro de que pelearemos por estar lo más arriba posible», explica también.

Ilusión no falta y nace del descaro que acompaña a la juventud. En total son doce los chicos de veintiún años o menos en una plantilla que se complementa con la veteranía de hombres como Jason Scotland, ex del Swansea y del Wigan: «La cantera es muy importante. Hay muchos chavales jóvenes que entrenan con nosotros y se le da mucha importancia. Pero también los chavales jóvenes tienen muchas tareas para que estén con los pies en la tierra. Se ocupan de limpiar las botas del primer equipo, de echar una mano al utillero… El ambiente en el vestuario es muy bueno, somos como una gran familia».

Esa apuesta por la cantera, unida a la humildad, parecen cláusulas innegociables. Sabe de ello Luis Rubiales. El actual presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales (AFE), colgó las botas en la entidad«Recuerdo un club humilde, familiar y serio que trataba de hacer las cosas cada vez mejor. En cuanto a la ciudad, tengo que decir que el poco tiempo que viví allí estuve muy a gusto y me pareció un lugar bonito y acogedor con las ventajas de estar a un paso de la capital».

«En el equipo éramos cinco o seis jugadores veteranos pero el resto eran chicos muy jóvenes. Incluso el día que yo decidí retirarme tras jugar con el Rangers debutó uno de ellos que no llegaba a los veinte años. Los recursos de la propia ciudad eran una herramienta que el club aprovechaba. Recuerdo entrenar en una enorme llanura donde cabían muchos campos de fútbol y cada día poníamos las porterías en un lugar diferente. El campo era muy coqueto y siempre estaba perfecto pero eso sí, se le daba mucha más importancia al gimnasio que aquí en España», afirma.

Rubiales sigue tiene en su memoria a muchas personas con las que compartió experiencia: «Tengo muy buenos recuerdos de los chicos de mi época, Marco, Trent, Canning… De la gente del staff técnico guardo mucho cariño a Billy Reid y Stand. El último recuerdo que tengo fue cuando Danny, el encargado de material y al que considero un hombre entrañable, me entregó mis botas y mis enseres personales cuando dejé el club».

Sin embargo, de todos aquellos que se cruzaron en su aventura, uno ha cobrado más relevancia que los demás en la actualidad. Alex Neil, el jugador que por entonces portaba el brazalete de capitán, hoy se sienta en el banquillo: «Aglutinaba los valores que debe tener el líder de una plantilla: Honestidad, lucha, trabajo, exigencia, orgullo. Presentía que podía ser un buen técnico porque ya en el campo daba muestras de su conocimiento y fuera de él sabía transmitir y demostraba su responsabilidad. Tengo un grato recuerdo de él y en su tiempo libre me ayudó a integrarme en la ciudad, llevándome por ejemplo al lugar donde tuve que hacerme el reconocimiento médico».

Una visión del entrenador semejante a la suya guarda también Juanjo Carricondo, el otro español que se enfundó la camiseta de los ‘accies’: «Era una persona con mucho carácter, un guerrero. Un jugador con mucha garra, de mucho empuje, que tenía un papel bastante importante en el equipo en ese momento. Un chico simpático, cercano y con bastante carácter».

El actual futbolista del Rubí, que se marchó cedido unos meses para recuperarse de una lesión, se muestra optimista con las opciones de su equipo: «Siempre hay clubs pequeños que tienen su temporada. Es un poco como la carrera de los jugadores, siempre hay una temporada que marca las diferencias. Quizás este es su año. Todo viene de cara, están haciendo las cosas bien, están trabajando bien y por qué no seguir con esa ilusión e ir creciendo».

«La principal diferencia del Hamilton con otros equipos de Escocia es la masa social. Es un pueblo pequeñito y quieras que no el apoyo muchas veces hace mucho en los clubs. Pero como allí el fútbol se vive muy a las bravas, son muy forofos y muy seguidores, pese a ser un club pequeño seguro que tienen una buena tirada de aficionados», asegura.

De momento son pocas las jornadas que van de competición y es pronto para sacar conclusiones pero resulta difícil que la gente no se ilusione con un plantel autor de un juego vistoso que tiene continuidad en las estadísticas, esas que le sitúan como el menos goleado y el segundo más anotador empatado con el Aberdeen solo por detrás del Dundee United. Sin el Rangers en primera y con el Celtic atravesando uno de los momentos más preocupantes de los últimos años, por fin se plantea la posibilidad real de que alguien rompa el duopolio tradicional. El Hamilton ya se ha puesto en la fila. 

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Toda una vida se pasaron muchos aficionados del Hamilton Academical esperando ver a su modesto equipo acabar con la maldición del Celtic Park, tanto que algunos murieron ya veteranos llevándose con ellos a la tumba la frustración del deber incumplido. Y es que mucho había llovido hasta que hace unos días el club hacía saltar la banca rememorando una victoria histórica cuyo precedente inmediato se remontaba a 1938.

La tabla reflejó el hecho con un exiguo premio de tres puntos. Frío guarismo que encierra en su interior la gloria de una entidad a la que el destino le ha permitido, con su triunfo más relevante, liderar la tabla durante al menos un par de semanas aprovechando el parón de selecciones. Ambos logros son motivo de orgullo para los seguidores y grata sorpresa para los protagonistas de los mismos.

Uno de ellos es español. Jesús García Tena llegó allí hace poco más de un año y, tras ascender el pasado curso, disfruta ahora de lo impensable: «No creo que nadie creyera que esto pasaría. Todo el mundo nos daba por descendidos incluso antes de empezar el campeonato. Es fundamental el hecho de que somos casi el mismo bloque que subió el año pasado solo con unas cuantas incorporaciones. El trabajo duro y la humildad creo que nos han llevado donde estamos».

«El objetivo principal sigue siendo la salvación. Una vez la consigamos, empezaremos a soñar. Creo que aspirar al campeonato es demasiado para nosotros pero estoy seguro de que pelearemos por estar lo más arriba posible», explica también.

Ilusión no falta y nace del descaro que acompaña a la juventud. En total son doce los chicos de veintiún años o menos en una plantilla que se complementa con la veteranía de hombres como Jason Scotland, ex del Swansea y del Wigan: «La cantera es muy importante. Hay muchos chavales jóvenes que entrenan con nosotros y se le da mucha importancia. Pero también los chavales jóvenes tienen muchas tareas para que estén con los pies en la tierra. Se ocupan de limpiar las botas del primer equipo, de echar una mano al utillero… El ambiente en el vestuario es muy bueno, somos como una gran familia».

Esa apuesta por la cantera, unida a la humildad, parecen cláusulas innegociables. Sabe de ello Luis Rubiales. El actual presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales (AFE), colgó las botas en la entidad«Recuerdo un club humilde, familiar y serio que trataba de hacer las cosas cada vez mejor. En cuanto a la ciudad, tengo que decir que el poco tiempo que viví allí estuve muy a gusto y me pareció un lugar bonito y acogedor con las ventajas de estar a un paso de la capital».

«En el equipo éramos cinco o seis jugadores veteranos pero el resto eran chicos muy jóvenes. Incluso el día que yo decidí retirarme tras jugar con el Rangers debutó uno de ellos que no llegaba a los veinte años. Los recursos de la propia ciudad eran una herramienta que el club aprovechaba. Recuerdo entrenar en una enorme llanura donde cabían muchos campos de fútbol y cada día poníamos las porterías en un lugar diferente. El campo era muy coqueto y siempre estaba perfecto pero eso sí, se le daba mucha más importancia al gimnasio que aquí en España», afirma.

Rubiales sigue tiene en su memoria a muchas personas con las que compartió experiencia: «Tengo muy buenos recuerdos de los chicos de mi época, Marco, Trent, Canning… De la gente del staff técnico guardo mucho cariño a Billy Reid y Stand. El último recuerdo que tengo fue cuando Danny, el encargado de material y al que considero un hombre entrañable, me entregó mis botas y mis enseres personales cuando dejé el club».

Sin embargo, de todos aquellos que se cruzaron en su aventura, uno ha cobrado más relevancia que los demás en la actualidad. Alex Neil, el jugador que por entonces portaba el brazalete de capitán, hoy se sienta en el banquillo: «Aglutinaba los valores que debe tener el líder de una plantilla: Honestidad, lucha, trabajo, exigencia, orgullo. Presentía que podía ser un buen técnico porque ya en el campo daba muestras de su conocimiento y fuera de él sabía transmitir y demostraba su responsabilidad. Tengo un grato recuerdo de él y en su tiempo libre me ayudó a integrarme en la ciudad, llevándome por ejemplo al lugar donde tuve que hacerme el reconocimiento médico».

Una visión del entrenador semejante a la suya guarda también Juanjo Carricondo, el otro español que se enfundó la camiseta de los ‘accies’: «Era una persona con mucho carácter, un guerrero. Un jugador con mucha garra, de mucho empuje, que tenía un papel bastante importante en el equipo en ese momento. Un chico simpático, cercano y con bastante carácter».

El actual futbolista del Rubí, que se marchó cedido unos meses para recuperarse de una lesión, se muestra optimista con las opciones de su equipo: «Siempre hay clubs pequeños que tienen su temporada. Es un poco como la carrera de los jugadores, siempre hay una temporada que marca las diferencias. Quizás este es su año. Todo viene de cara, están haciendo las cosas bien, están trabajando bien y por qué no seguir con esa ilusión e ir creciendo».

«La principal diferencia del Hamilton con otros equipos de Escocia es la masa social. Es un pueblo pequeñito y quieras que no el apoyo muchas veces hace mucho en los clubs. Pero como allí el fútbol se vive muy a las bravas, son muy forofos y muy seguidores, pese a ser un club pequeño seguro que tienen una buena tirada de aficionados», asegura.

De momento son pocas las jornadas que van de competición y es pronto para sacar conclusiones pero resulta difícil que la gente no se ilusione con un plantel autor de un juego vistoso que tiene continuidad en las estadísticas, esas que le sitúan como el menos goleado y el segundo más anotador empatado con el Aberdeen solo por detrás del Dundee United. Sin el Rangers en primera y con el Celtic atravesando uno de los momentos más preocupantes de los últimos años, por fin se plantea la posibilidad real de que alguien rompa el duopolio tradicional. El Hamilton ya se ha puesto en la fila. 

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Daniel Fernández-Pacheco @DFPV96
02-12-2021