_Betis

El artista fondista

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 05-10-2020

Después de su nueva convocatoria con España —un año y medio después de un debut con la selección absoluta al que estaba destinado desde que era un crío, pero que parecía que ya no iba a llegar nunca a esas alturas de su carrera—, Sergio Canales está viviendo uno de los presentes más dulces de toda su trayectoria y también del fútbol español actual. Un momento de forma, de nivel y de lucidez confirmado por su fantástico gol en la rotunda victoria del Betis en Mestalla, con esa picadita de genio en la frontal con la pierna izquierda para librar la entrada de su marca y el posterior remate con la pierna mala, es cierto que con un poco de fortuna, aunque el valor real de la acción está en ese detalle previo, de muchísimos quilates entre tantas piernas amigas y enemigas.

Volvimos a ver ante el Valencia a un Canales cerca de la base de la jugada, lo que era un claro síntoma de los graves problemas estructurales del Betis de Rubi, sin embargo, con la presencia de Guido Rodríguez como ancla del sistema —el argentino está siendo fundamental para sujetar toda la idea de fútbol de Manuel Pellegrini—, recuperar esa responsabilidad en el círculo central no cortó las alas del cántabro, que pudo aunar las dos principales facetas de su juego: por un lado, la facilidad, la lectura de las situaciones y la velocidad de ejecución para organizar el juego, perfilarse y soltar pases verticales rasos o aperturas que activen a sus compañeros de forma siempre incisiva e inteligente; y por el otro, su talento de mediapunta clásico para el último toque, para recibir entre líneas, girar, conducir hacia adelante y asomarse a la frontal, para juntar al equipo acudiendo a muchas zonas diferentes u otorgar esa décima de pausa cuando la jugada va tomando forma de gol.

Desde su llegada al Betis como agente libre en el verano de 2018 —uno de los mejores fichajes a coste cero del fútbol europeo en los últimos años—, Canales está mostrando una versión muy madura, totalmente consolidada a nivel físico y convertida en un ejemplo de adaptación a sí mismo y a sus propias circunstancias tras las duras lesiones de rodilla sufridas, pero sin dejar por ello de conservar su verdadera esencia como futbolista, aquella que maravilló al país cuando irrumpió en El Sardinero. El cántabro es un ejemplo de competitividad desde la resiliencia, pero también desde la calidad gigantesca de su pie izquierdo. Es evidente que Nabil Fekir es el hombre de mayor caché del equipo, todo un campeón del mundo y con una técnica individual superior, pero también lo es que el jugador más importante para la fluidez con pelota del Betis y el más influyente en su estilo de juego propositivo no es otro que Sergio Canales. El que asegura una mayor continuidad asociativa desde y para el colectivo, el que no escatima una carrera hacia delante o una ayuda hacia atrás. El jugador más regular y de mayor rendimiento sostenido del cuadro verdiblanco desde su aterrizaje en Sevilla, con bastante diferencia con el segundo. Una suerte de artista fondista, de estajanovista del talento. Uno de esos valiosos líderes que, por encima de todo, predican con el ejemplo por encima de todo.

Sergio Canales con la selección española. (Imago)

Además, Canales ha sabido ganar en versatilidad con los años hasta erigirse en un perfil de centrocampista completísimo. Ahora mismo es un creador de juego que puede recibir abierto, partir desde un costado para confluir en el carril interior, con recursos muy peligrosos para el rival trazando la diagonal o en el pico de área, con una visión de juego fantástica, capaz de dar envíos perfectamente tensos de manera constante y de poner centros abiertos o cerrados muy dañinos. Es dueño de un entendimiento soberbio del juego como un todo, no como la suma de algunos aspectos aislados, tiene una facilidad mayúscula para tirar paredes, para el ofrecimiento permanente que propicie la progresión ágil de la posesión, con regate, creatividad, vuelo si dispone de metros delante, capacidad para dividir conduciendo, con una gran protección del balón con el cuerpo y con llegada a gol. Tanto es así, que hay muchos momentos en los que al Betis le encantaría poder clonarlo para así contar con él en todas y cada una de las posiciones del centro del campo hacia adelante, a excepción de la de delantero centro, porque es un incesante torrente de fútbol, capaz de generar un gran flujo de ocasiones desde todas ellas. De hecho, desde el inicio de la pasada temporada, es el futbolista que más pases que preceden a un tiro ha dado en La Liga (94) y, por lo tanto, el que más ocasiones ha generado de forma directa, empatado con un tal Lionel Messi.

Doce temporadas después de su meteórica aparición siendo apenas un adolescente en las filas del Racing de Santander y con todo lo que ha tenido que pasar desde entonces, con un equivalente a tres temporadas completas en blanco debido a las tres roturas del ligamento cruzado anterior que ha padecido en una carrera de fondo plagada de obstáculos en la que siempre se ha mantenido en pie, cuando casi todos los demás se habrían rendido hace mucho tiempo, no habría un premio mayor para Canales que asentarse en las convocatorias de Luis Enrique a lo largo de esta temporada para poder estar finalmente en la lista definitiva de la selección española de cara a la próxima Eurocopa. Y no es que se lo merezca por todo lo que ha tenido que sufrir para llegar hasta aquí, por las lágrimas vertidas, por la rabia masticada, por haber tenido que esperar tanto para poder mostrar y demostrar con continuidad la mejor versión de sí mismo, sino que se lo merece por una cuestión de nivel, de rendimiento, de calidad, de juego. Se lo merece por puro fútbol. El sitio al que su talento estaba destinado desde su debut en Primera División aún le está esperando. Y, contra pronóstico y cuando nadie más que él creyó que todavía podría alcanzarlo, Sergio Canales llega justo a tiempo.

Imagen de cabecera: Alex Caparros/Getty Images

Sp_

siguenos en:

©2019 Copyright Sphera Sports | Derechos reservados

Después de su nueva convocatoria con España —un año y medio después de un debut con la selección absoluta al que estaba destinado desde que era un crío, pero que parecía que ya no iba a llegar nunca a esas alturas de su carrera—, Sergio Canales está viviendo uno de los presentes más dulces de toda su trayectoria y también del fútbol español actual. Un momento de forma, de nivel y de lucidez confirmado por su fantástico gol en la rotunda victoria del Betis en Mestalla, con esa picadita de genio en la frontal con la pierna izquierda para librar la entrada de su marca y el posterior remate con la pierna mala, es cierto que con un poco de fortuna, aunque el valor real de la acción está en ese detalle previo, de muchísimos quilates entre tantas piernas amigas y enemigas.

Volvimos a ver ante el Valencia a un Canales cerca de la base de la jugada, lo que era un claro síntoma de los graves problemas estructurales del Betis de Rubi, sin embargo, con la presencia de Guido Rodríguez como ancla del sistema —el argentino está siendo fundamental para sujetar toda la idea de fútbol de Manuel Pellegrini—, recuperar esa responsabilidad en el círculo central no cortó las alas del cántabro, que pudo aunar las dos principales facetas de su juego: por un lado, la facilidad, la lectura de las situaciones y la velocidad de ejecución para organizar el juego, perfilarse y soltar pases verticales rasos o aperturas que activen a sus compañeros de forma siempre incisiva e inteligente; y por el otro, su talento de mediapunta clásico para el último toque, para recibir entre líneas, girar, conducir hacia adelante y asomarse a la frontal, para juntar al equipo acudiendo a muchas zonas diferentes u otorgar esa décima de pausa cuando la jugada va tomando forma de gol.

Desde su llegada al Betis como agente libre en el verano de 2018 —uno de los mejores fichajes a coste cero del fútbol europeo en los últimos años—, Canales está mostrando una versión muy madura, totalmente consolidada a nivel físico y convertida en un ejemplo de adaptación a sí mismo y a sus propias circunstancias tras las duras lesiones de rodilla sufridas, pero sin dejar por ello de conservar su verdadera esencia como futbolista, aquella que maravilló al país cuando irrumpió en El Sardinero. El cántabro es un ejemplo de competitividad desde la resiliencia, pero también desde la calidad gigantesca de su pie izquierdo. Es evidente que Nabil Fekir es el hombre de mayor caché del equipo, todo un campeón del mundo y con una técnica individual superior, pero también lo es que el jugador más importante para la fluidez con pelota del Betis y el más influyente en su estilo de juego propositivo no es otro que Sergio Canales. El que asegura una mayor continuidad asociativa desde y para el colectivo, el que no escatima una carrera hacia delante o una ayuda hacia atrás. El jugador más regular y de mayor rendimiento sostenido del cuadro verdiblanco desde su aterrizaje en Sevilla, con bastante diferencia con el segundo. Una suerte de artista fondista, de estajanovista del talento. Uno de esos valiosos líderes que, por encima de todo, predican con el ejemplo por encima de todo.

Sergio Canales con la selección española. (Imago)

Además, Canales ha sabido ganar en versatilidad con los años hasta erigirse en un perfil de centrocampista completísimo. Ahora mismo es un creador de juego que puede recibir abierto, partir desde un costado para confluir en el carril interior, con recursos muy peligrosos para el rival trazando la diagonal o en el pico de área, con una visión de juego fantástica, capaz de dar envíos perfectamente tensos de manera constante y de poner centros abiertos o cerrados muy dañinos. Es dueño de un entendimiento soberbio del juego como un todo, no como la suma de algunos aspectos aislados, tiene una facilidad mayúscula para tirar paredes, para el ofrecimiento permanente que propicie la progresión ágil de la posesión, con regate, creatividad, vuelo si dispone de metros delante, capacidad para dividir conduciendo, con una gran protección del balón con el cuerpo y con llegada a gol. Tanto es así, que hay muchos momentos en los que al Betis le encantaría poder clonarlo para así contar con él en todas y cada una de las posiciones del centro del campo hacia adelante, a excepción de la de delantero centro, porque es un incesante torrente de fútbol, capaz de generar un gran flujo de ocasiones desde todas ellas. De hecho, desde el inicio de la pasada temporada, es el futbolista que más pases que preceden a un tiro ha dado en La Liga (94) y, por lo tanto, el que más ocasiones ha generado de forma directa, empatado con un tal Lionel Messi.

Doce temporadas después de su meteórica aparición siendo apenas un adolescente en las filas del Racing de Santander y con todo lo que ha tenido que pasar desde entonces, con un equivalente a tres temporadas completas en blanco debido a las tres roturas del ligamento cruzado anterior que ha padecido en una carrera de fondo plagada de obstáculos en la que siempre se ha mantenido en pie, cuando casi todos los demás se habrían rendido hace mucho tiempo, no habría un premio mayor para Canales que asentarse en las convocatorias de Luis Enrique a lo largo de esta temporada para poder estar finalmente en la lista definitiva de la selección española de cara a la próxima Eurocopa. Y no es que se lo merezca por todo lo que ha tenido que sufrir para llegar hasta aquí, por las lágrimas vertidas, por la rabia masticada, por haber tenido que esperar tanto para poder mostrar y demostrar con continuidad la mejor versión de sí mismo, sino que se lo merece por una cuestión de nivel, de rendimiento, de calidad, de juego. Se lo merece por puro fútbol. El sitio al que su talento estaba destinado desde su debut en Primera División aún le está esperando. Y, contra pronóstico y cuando nadie más que él creyó que todavía podría alcanzarlo, Sergio Canales llega justo a tiempo.

Imagen de cabecera: Alex Caparros/Getty Images

_Betis

La vacuna

Joel Sierra @_JoeLSierra_
30-12-2020

_Betis

El artista fondista

Joel Sierra @_JoeLSierra_
05-10-2020