_Femenino

De dónde venimos

Hubo un tiempo en el que la Selección española no jugaba Mundiales. En 1995 se quedó a un punto de Inglaterra para acceder a la segunda edición organizada por FIFA y celebrada en Suecia. En 1999 perdió sus dos partidos ante Suecia y Ucrania para perderse el Mundial de 1999 en Estados Unidos, país donde se organizó también el de 2003 y al que tampoco acudió la Roja: perdió con Italia (0-1 y 3-0), Rusia (2-0) y hasta con Islandia (3-0). Para China 2007, Dinamarca fue el verdugo en la clasificación con un inapelable 5-0 en Viborg. Era la penúltima jornada y por primera vez en mucho tiempo las de Ignacio Quereda tenían opciones de sacar billete para la Copa del mundo. Para el de 2011 en Alemania, el cuadro español se quedó definitivamente con la miel en los labios: logró seis victorias, pero en el mano a mano con Inglaterra perdió en Londres (1-0) y empató en Aranda de Duero (2-2).

Fue el empate más doloroso hasta la fecha de la Selección, pues se había puesto 2-0 con goles de Adriana Martín y Sonia Bermúdez, y tenía la clasificación en el bolsillo a falta de pocos minutos para el final. El tanto en el 88’ de Faye White sepultaba cualquier opción, pues el 9-0 a Malta cinco días después de poco servía. En aquel equipo, además de las míticas goleadoras, ya asomaban en el once titular Marta Torrejón, Miriam Diéguez, Erika Vázquez, Ainhoa Tirapu, Ruth García y la eterna Vero Boquete.

El crecimiento experimentado por el equipo español y el aumento de participantes para el Mundial de Canadá 2015 fueron clave para la histórica clasificación, la primera tras disputar seis fases. La Roja jugó 10 partidos y ganó nueve para proclamarse campeón de grupo por delante de Italia, a la que venció en Matapiñonera, hoy estadio del Madrid CFF  (2-0, Sonia y Natalia Pablos) y empató en Vicenza (0-0). Sacó el billete en Laçi, al derrotar a Rumanía en la penúltima jornada con un doblete de Natalia Pablos (0-2), por entonces delantera del Bristol Academy. Del equipo que logró aquel hito todavía figuran Irene Paredes y Jenni Hermoso (fueron titulares) y una Alexia Putellas que saltó al campo en el 74’, sustituyendo a la propia Jenni.

Tiene gracia que fueran precisamente ellas dos quienes sellaran el billete matemático para el Mundial 2023 en Glasgow. Hermoso marcó los dos goles, ambos provocados por la Balón de Oro: primero forzando el penalti, después con una asistencia mágica de tacón. Las cosas han cambiado mucho entre ambas clasificaciones. En estos 8 años, España ha pasado de sudar la gota gorda por estar en una Copa del mundo a ser una de las firmes candidatas a la gloria. Pero hoy, que nos hemos acostumbrado a ver a estas jugadoras golear partido tras partido, que no conocen la derrota desde 2019 y que cuentan con la estructura de un equipo invencible, hay que viajar al pasado, saber de dónde venimos y lo que ha costado llegar hasta aquí. Nos lo recordó la lluvia en Hampden Park, la misma que caía ante el mismo rival en Las Rozas allá por 2012, cuando Silvia Meseguer y Vero Boquete le daban la vuelta al marcador en la prórroga para meter a las nuestras en la Eurocopa.

Fue el partido más incómodo de la Selección en la fase de clasificación, ante una Escocia que en Sevilla había encajado la friolera de ocho goles en noviembre del pasado año. La Roja había ganado 12-0 y 0-10 a Islas Feroe, 7-0 a Hungría y 0-6 a Ucrania. Se esperaba otra goleada y cayó un diluvio. La presión arriba de las escocesas dificultó a las de Jorge Vilda desde el principio, y la ausencia de Patri Guijarro (sin sustituta real ahora mismo) se notó sobremanera (además de la verticalidad de una futbolista como Athenea del Castillo).. Por primera vez en mucho tiempo nos trasladamos a aquellos tiempos en los que sufrimos para jugar grandes torneos, si es que los jugábamos. Lo pueden llamar toque de atención, baño de realidad o como quieran. Pero, seguramente, este equipo habrá aprendido más en la trampa de Hampden Park que en las victorias por aplastamiento.

Sabemos que se puede ganar la Eurocopa. Pero también que todavía no hemos hecho nada. Bienvenidos sean los partidos duros, porque no hay duda de que así serán el próximo verano en Inglaterra. Ni de la Finlandia de Sanni Franssi nos vamos a fiar. Y ese será nuestro éxito.

Contenido patrocinado por Iberdrola

Imagen de cabecera: @SeFutbolFem

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Hubo un tiempo en el que la Selección española no jugaba Mundiales. En 1995 se quedó a un punto de Inglaterra para acceder a la segunda edición organizada por FIFA y celebrada en Suecia. En 1999 perdió sus dos partidos ante Suecia y Ucrania para perderse el Mundial de 1999 en Estados Unidos, país donde se organizó también el de 2003 y al que tampoco acudió la Roja: perdió con Italia (0-1 y 3-0), Rusia (2-0) y hasta con Islandia (3-0). Para China 2007, Dinamarca fue el verdugo en la clasificación con un inapelable 5-0 en Viborg. Era la penúltima jornada y por primera vez en mucho tiempo las de Ignacio Quereda tenían opciones de sacar billete para la Copa del mundo. Para el de 2011 en Alemania, el cuadro español se quedó definitivamente con la miel en los labios: logró seis victorias, pero en el mano a mano con Inglaterra perdió en Londres (1-0) y empató en Aranda de Duero (2-2).

Fue el empate más doloroso hasta la fecha de la Selección, pues se había puesto 2-0 con goles de Adriana Martín y Sonia Bermúdez, y tenía la clasificación en el bolsillo a falta de pocos minutos para el final. El tanto en el 88’ de Faye White sepultaba cualquier opción, pues el 9-0 a Malta cinco días después de poco servía. En aquel equipo, además de las míticas goleadoras, ya asomaban en el once titular Marta Torrejón, Miriam Diéguez, Erika Vázquez, Ainhoa Tirapu, Ruth García y la eterna Vero Boquete.

El crecimiento experimentado por el equipo español y el aumento de participantes para el Mundial de Canadá 2015 fueron clave para la histórica clasificación, la primera tras disputar seis fases. La Roja jugó 10 partidos y ganó nueve para proclamarse campeón de grupo por delante de Italia, a la que venció en Matapiñonera, hoy estadio del Madrid CFF  (2-0, Sonia y Natalia Pablos) y empató en Vicenza (0-0). Sacó el billete en Laçi, al derrotar a Rumanía en la penúltima jornada con un doblete de Natalia Pablos (0-2), por entonces delantera del Bristol Academy. Del equipo que logró aquel hito todavía figuran Irene Paredes y Jenni Hermoso (fueron titulares) y una Alexia Putellas que saltó al campo en el 74’, sustituyendo a la propia Jenni.

Tiene gracia que fueran precisamente ellas dos quienes sellaran el billete matemático para el Mundial 2023 en Glasgow. Hermoso marcó los dos goles, ambos provocados por la Balón de Oro: primero forzando el penalti, después con una asistencia mágica de tacón. Las cosas han cambiado mucho entre ambas clasificaciones. En estos 8 años, España ha pasado de sudar la gota gorda por estar en una Copa del mundo a ser una de las firmes candidatas a la gloria. Pero hoy, que nos hemos acostumbrado a ver a estas jugadoras golear partido tras partido, que no conocen la derrota desde 2019 y que cuentan con la estructura de un equipo invencible, hay que viajar al pasado, saber de dónde venimos y lo que ha costado llegar hasta aquí. Nos lo recordó la lluvia en Hampden Park, la misma que caía ante el mismo rival en Las Rozas allá por 2012, cuando Silvia Meseguer y Vero Boquete le daban la vuelta al marcador en la prórroga para meter a las nuestras en la Eurocopa.

Fue el partido más incómodo de la Selección en la fase de clasificación, ante una Escocia que en Sevilla había encajado la friolera de ocho goles en noviembre del pasado año. La Roja había ganado 12-0 y 0-10 a Islas Feroe, 7-0 a Hungría y 0-6 a Ucrania. Se esperaba otra goleada y cayó un diluvio. La presión arriba de las escocesas dificultó a las de Jorge Vilda desde el principio, y la ausencia de Patri Guijarro (sin sustituta real ahora mismo) se notó sobremanera (además de la verticalidad de una futbolista como Athenea del Castillo).. Por primera vez en mucho tiempo nos trasladamos a aquellos tiempos en los que sufrimos para jugar grandes torneos, si es que los jugábamos. Lo pueden llamar toque de atención, baño de realidad o como quieran. Pero, seguramente, este equipo habrá aprendido más en la trampa de Hampden Park que en las victorias por aplastamiento.

Sabemos que se puede ganar la Eurocopa. Pero también que todavía no hemos hecho nada. Bienvenidos sean los partidos duros, porque no hay duda de que así serán el próximo verano en Inglaterra. Ni de la Finlandia de Sanni Franssi nos vamos a fiar. Y ese será nuestro éxito.

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