_Fútbol

Confinamiento tras un monitor

Diego G. Argota @DiegoGArgota21 25-03-2020

Son tiempos difíciles. Épocas donde uno no puede salir de casa y, según qué casos, ni de una pequeña habitación. Todo sea precaución. Entiendo que la mayoría del planeta no puede disfrutar de las mansiones de los famosos deportistas que, con piscina, gimnasio propio y un jardín que dobla en espacio el apartamento medio común, nos instan a no movernos de nuestra pequeña casa mientras ellos podrían jugar al escondite en su palacio. Son tiempos donde ver deporte reciclado, histórico, guardado en ese disco duro que nunca tienes momento de ver. Es el instante en el que las cadenas de televisión deportiva, carentes de espectáculos que retransmitir, deciden con gran acierto la redifusión de algunos eventos que marcaron historia. Es el momento en el que mi madre, sentada en el salón, pregunta cómo es posible que si está todo el deporte mundial suspendido (aún nos queda la Liga de Bielorrusia, ojo) estemos las 24 horas del día enganchados a diversos partidos.

El confinamiento se puede hacer más llevadero si uno es consumidor de Football Manager (FM), esa saga de videojuegos (principalmente para ordenador, donde se le saca más jugo) que nos ha hecho a más de uno vivir durante días sin salir de nuestro cuarto, en pijama y orinal. Porque cuando uno no tiene mucho más que hacer (no todo el mundo puede teletrabajar y, de hecho, muchos se han quedado directamente sin nada), ¿qué mejor que evadirse llevando a tu club al máximo nivel?

Para los no conocedores de la historia, el FM no es un videojuego para todos los públicos. Con casi 20 años de edad, ha ido evolucionando hasta el punto que si uno lo coge de nuevas le costará mucho adaptarse a toda la dificultad que la realidad virtual planea. Desde asignar un sueldo al ojeador hasta discutir con el presidente porque quieres un fisioterapeuta más, Football Manager ha sido en los últimos años una herramienta imprescindible para todos los clubes del mundo. Su base de datos es inmensa y su facilidad para, en base a una serie de parámetros, encontrar futuras estrellas es alucinante. Por eso, FM es la mejor elección en estas fechas. Los creadores lo saben y hace unos días habilitaron su descarga gratuita para que todos pudieran disfrutar de su creación durante el confinamiento.

Football Manager es mucho más que un juego. Si bien decíamos que son numerosos clubes del mundo los que usan su base de datos, equipos como el Everton o el Watford directamente tienen firmados acuerdos con la compañía para el reclutamiento de talentos. Otros, sin necesidad de acuerdos, lo hicieron. ¿Quién no conoce hoy a Roberto Firmino? ¿Quién lo conocía en 2010? Corre el rumor de que el delantero del Liverpool, entonces en el Figueirense de la segunda división de Brasil, fue fichado por el Hoffenheim gracias a que su ojeador Lutz Pfannenstiel lo descubrió mediante el videojuego. La historia, confirmada por el propio Pfannenstiel varias veces, fue posteriormente desmentida por él mismo admitiendo que no conocía para nada el juego, quizás cansado de las críticas que recibía por haber confiado el que era su trabajo a una simulación de ordenador. En 2004, el Glasgow Rangers estuvo sopesando tirar la casa por la ventana para fichar a un jugador que podría haber cambiado su historia. El hijo del técnico Alex McLeish estuvo durante días tratando de convencer a su padre de que mirara lo bueno que se había hecho un futbolista que había firmado en la ficción. En la realidad, se trataba de un argentino de 16 años que jugaba en la cantera del Barcelona, era zurdo y jugaba por el costado derecho. Un tal Leo Messi. Ante la insistencia, la directiva del Rangers se reunió y evaluó la operación, e incluso se llegó a presentar una oferta formal, que el Barcelona nunca consideró. 

Las historias con el Football Manager llegan incluso a tópicos amorosos. Uno de los mejores retos del juego es empezar a dirigir un equipo de una división inferior y llevarlo al éxito. ¿Qué merito tiene ganar la Champions League con el Real Madrid o el Barcelona? ¿Dónde está la diversión de ganar Bundesliga tras Bundesliga con el Bayern de Münich? Pero… ¿Qué hay de meter al Mirandés en Europa? ¿Qué hay de devolver al Catania a la Serie A? Hay incluso quien lo lleva más allá. Fue el caso de Huang Wenbin, un taiwanés que a principios de siglo comenzó una aventura con el Runcorn Linnets, un club amateur que juega en la novena división inglesa. O lo que es lo mismo, un equipo de barrio que no se aleja demasiado al nivel que puede tener el que tiene el equipo de amiguetes en el que juega uno cada domingo. Pero Wenbin consiguió la proeza con tan modesto club, llevándolo a la máxima categoría y logrando firmar a jugadores del calado de Steven Gerrard o David Beckham. Su ilusión no era otra que recorrer los casi 10.000 kilómetros de distancia que había desde su casa para conocer el Millbank Linnets Stadium, la sede del refundado Runcorn Linnets, donde la directiva le recibió con honores.

Su historia, por bizarra, no es única. Hay miles de jugadores que han logrado simpatías por clubes que no les deberían importar si no fuera por la ficción, como también hay otros locos que repitieron su camino. A Sebastian García, aficionado argentino al fútbol, otro juego de parecido desempeño, el PC Fútbol, le cambió la vida hace más de 15 años. Sebastián empezó su travesía con el QPR inglés, sin saber ni siquiera qué equipo era. En tiempos donde no había internet, la realidad era bien distinta a la actual. Pero con el paso de los años, y ya con la llegada de las redes sociales y de las primeras websites, a Sebastián le siguió picando la curiosidad hasta el punto de hacerse asiduo a un foro de aficionados del equipo inglés. Y el amor y la amistad todo lo pudieron. Fueron años difíciles, el QPR había perdido la categoría y Sebastián había entrado en una depresión que nadie conocía. Pero en 2004, a los participantes en el foro se les ocurrió la idea. El equipo había vuelto a Segunda División, aunque había arrancado con muy mal pie… Y entre todos le pagaron un viaje de ida y vuelta para que pudiera cumplir su sueño. Fue el amuleto de la suerte. Viajó, firmó autógrafos, saltó al campo en el descanso para participar en un juego y desde megafonía se contó su historia en la que salió ovacionado. 

Si estás aburrido durante el confinamiento, si estás deseando matar el tiempo con algo que te reste una hora tras otra, es el momento. Si ya has realizado todos los challenge a los que has sido retado, si has terminado con todas tus reservas de papel higiénico y si no te engancha ver eventos del pasado cuyo resultado ya conoces, no pierdas tu oportunidad. Consigue el Football Manager y los días te parecerán minutos. El mes de Estado de Alarma te parecerá incluso corto. Puede que seas un fan acérrimo del Cavese 1919 y que ni siquiera aún conozcas la existencia del club.

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Son tiempos difíciles. Épocas donde uno no puede salir de casa y, según qué casos, ni de una pequeña habitación. Todo sea precaución. Entiendo que la mayoría del planeta no puede disfrutar de las mansiones de los famosos deportistas que, con piscina, gimnasio propio y un jardín que dobla en espacio el apartamento medio común, nos instan a no movernos de nuestra pequeña casa mientras ellos podrían jugar al escondite en su palacio. Son tiempos donde ver deporte reciclado, histórico, guardado en ese disco duro que nunca tienes momento de ver. Es el instante en el que las cadenas de televisión deportiva, carentes de espectáculos que retransmitir, deciden con gran acierto la redifusión de algunos eventos que marcaron historia. Es el momento en el que mi madre, sentada en el salón, pregunta cómo es posible que si está todo el deporte mundial suspendido (aún nos queda la Liga de Bielorrusia, ojo) estemos las 24 horas del día enganchados a diversos partidos.

El confinamiento se puede hacer más llevadero si uno es consumidor de Football Manager (FM), esa saga de videojuegos (principalmente para ordenador, donde se le saca más jugo) que nos ha hecho a más de uno vivir durante días sin salir de nuestro cuarto, en pijama y orinal. Porque cuando uno no tiene mucho más que hacer (no todo el mundo puede teletrabajar y, de hecho, muchos se han quedado directamente sin nada), ¿qué mejor que evadirse llevando a tu club al máximo nivel?

Para los no conocedores de la historia, el FM no es un videojuego para todos los públicos. Con casi 20 años de edad, ha ido evolucionando hasta el punto que si uno lo coge de nuevas le costará mucho adaptarse a toda la dificultad que la realidad virtual planea. Desde asignar un sueldo al ojeador hasta discutir con el presidente porque quieres un fisioterapeuta más, Football Manager ha sido en los últimos años una herramienta imprescindible para todos los clubes del mundo. Su base de datos es inmensa y su facilidad para, en base a una serie de parámetros, encontrar futuras estrellas es alucinante. Por eso, FM es la mejor elección en estas fechas. Los creadores lo saben y hace unos días habilitaron su descarga gratuita para que todos pudieran disfrutar de su creación durante el confinamiento.

Football Manager es mucho más que un juego. Si bien decíamos que son numerosos clubes del mundo los que usan su base de datos, equipos como el Everton o el Watford directamente tienen firmados acuerdos con la compañía para el reclutamiento de talentos. Otros, sin necesidad de acuerdos, lo hicieron. ¿Quién no conoce hoy a Roberto Firmino? ¿Quién lo conocía en 2010? Corre el rumor de que el delantero del Liverpool, entonces en el Figueirense de la segunda división de Brasil, fue fichado por el Hoffenheim gracias a que su ojeador Lutz Pfannenstiel lo descubrió mediante el videojuego. La historia, confirmada por el propio Pfannenstiel varias veces, fue posteriormente desmentida por él mismo admitiendo que no conocía para nada el juego, quizás cansado de las críticas que recibía por haber confiado el que era su trabajo a una simulación de ordenador. En 2004, el Glasgow Rangers estuvo sopesando tirar la casa por la ventana para fichar a un jugador que podría haber cambiado su historia. El hijo del técnico Alex McLeish estuvo durante días tratando de convencer a su padre de que mirara lo bueno que se había hecho un futbolista que había firmado en la ficción. En la realidad, se trataba de un argentino de 16 años que jugaba en la cantera del Barcelona, era zurdo y jugaba por el costado derecho. Un tal Leo Messi. Ante la insistencia, la directiva del Rangers se reunió y evaluó la operación, e incluso se llegó a presentar una oferta formal, que el Barcelona nunca consideró. 

Las historias con el Football Manager llegan incluso a tópicos amorosos. Uno de los mejores retos del juego es empezar a dirigir un equipo de una división inferior y llevarlo al éxito. ¿Qué merito tiene ganar la Champions League con el Real Madrid o el Barcelona? ¿Dónde está la diversión de ganar Bundesliga tras Bundesliga con el Bayern de Münich? Pero… ¿Qué hay de meter al Mirandés en Europa? ¿Qué hay de devolver al Catania a la Serie A? Hay incluso quien lo lleva más allá. Fue el caso de Huang Wenbin, un taiwanés que a principios de siglo comenzó una aventura con el Runcorn Linnets, un club amateur que juega en la novena división inglesa. O lo que es lo mismo, un equipo de barrio que no se aleja demasiado al nivel que puede tener el que tiene el equipo de amiguetes en el que juega uno cada domingo. Pero Wenbin consiguió la proeza con tan modesto club, llevándolo a la máxima categoría y logrando firmar a jugadores del calado de Steven Gerrard o David Beckham. Su ilusión no era otra que recorrer los casi 10.000 kilómetros de distancia que había desde su casa para conocer el Millbank Linnets Stadium, la sede del refundado Runcorn Linnets, donde la directiva le recibió con honores.

Su historia, por bizarra, no es única. Hay miles de jugadores que han logrado simpatías por clubes que no les deberían importar si no fuera por la ficción, como también hay otros locos que repitieron su camino. A Sebastian García, aficionado argentino al fútbol, otro juego de parecido desempeño, el PC Fútbol, le cambió la vida hace más de 15 años. Sebastián empezó su travesía con el QPR inglés, sin saber ni siquiera qué equipo era. En tiempos donde no había internet, la realidad era bien distinta a la actual. Pero con el paso de los años, y ya con la llegada de las redes sociales y de las primeras websites, a Sebastián le siguió picando la curiosidad hasta el punto de hacerse asiduo a un foro de aficionados del equipo inglés. Y el amor y la amistad todo lo pudieron. Fueron años difíciles, el QPR había perdido la categoría y Sebastián había entrado en una depresión que nadie conocía. Pero en 2004, a los participantes en el foro se les ocurrió la idea. El equipo había vuelto a Segunda División, aunque había arrancado con muy mal pie… Y entre todos le pagaron un viaje de ida y vuelta para que pudiera cumplir su sueño. Fue el amuleto de la suerte. Viajó, firmó autógrafos, saltó al campo en el descanso para participar en un juego y desde megafonía se contó su historia en la que salió ovacionado. 

Si estás aburrido durante el confinamiento, si estás deseando matar el tiempo con algo que te reste una hora tras otra, es el momento. Si ya has realizado todos los challenge a los que has sido retado, si has terminado con todas tus reservas de papel higiénico y si no te engancha ver eventos del pasado cuyo resultado ya conoces, no pierdas tu oportunidad. Consigue el Football Manager y los días te parecerán minutos. El mes de Estado de Alarma te parecerá incluso corto. Puede que seas un fan acérrimo del Cavese 1919 y que ni siquiera aún conozcas la existencia del club.

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