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Colmillo

Más allá del temeroso Real Madrid que se vislumbró en las últimas semanas antes del parón, por lo que acabaron otorgando el primer puesto de LaLiga, a los blancos les ha faltado el colmillo que solían mostrar muchas noches de algarabía. Esa fuerza que les hace levantarse de la mesa y abrir la boca para demostrar su fiereza, como cuando los niños enseñan los dientes caídos. Esta vez, como no hay nada que enseñar, desde luego, no vendrá ningún ratón a dar recompensas. Se acabaron los videojuegos y las botas de fútbol envueltas. Los blancos tenían una falta preocupante de gol. Demasiado grande para ganar el título liguero.

De centrar y rematar ya hemos hablado mucho. Julio Maldonado y Michael Robinson, los mejores comentaristas en España, se llevan las manos a la cabeza con lo de ponerla a la olla, pero los blancos son así. Durante muchas partes de su vida, eterna, maldita o magnifica, como prefieran, se han caracterizado por ese estilo y hoy nadie les va a cambiar. Lo preocupante no es eso. Tampoco lo es si Raphael Varane o Sergio Ramos se despistan, porque son así de vez en cuando. El mayor problema radica en el segundo máximo goleador del equipo. No es Vinicius, ni Brahim, ni Luka Jovic, ni Gareth Bale, ni Rodrygo. Es Ramos. Y si bien es cierto que el capitán lanza penaltis y eso le otorga más oportunidades que otros, a los de Zinedine Zidane les ocurre lo contrario a lo que vivieron en la última liga que alzaron: no están conectando a los suplentes. Y nadie, aparte de Benzema, suma tantos.

Los merengues tendrán que replantearse para el próximo curso soluciones para esa falta de gol. Y aunque los mencionados previamente sean jóvenes y necesiten tiempo y oportunidades para destacar en el primer equipo también mirarán al extranjero y se plantearán a un delantero que pueda situarse en el mismo lugar que Benzema. Harry Kane y Kylian Mbappé, de los que ya se ha hablado en muchos medios, son dos futbolistas que podrían ayudar a cortar de raíz con ese inconveniente. Ambos, con un sinfín de habilidades, también comparten una contrariedad para Florentino Pérez: el precio.

Uno que costó mucho y que no ha comparecido es Eden Hazard. Se le tenían que respetar sus vacaciones y eso ha significado que se haya pasado media temporada en el dique seco. Los 100 millones invertidos en sus servicios, a sus 29 años, no deberían ser cuestión de paciencia, como se ha reclamado. Se le fichó para dar un rendimiento inmediato, especialmente en choques importantes, pero ya parece que todo eso tendrá que realizarlo el próximo curso. Mientras, Marco Asensio, además de ganar un torneo de FIFA 20, se recupera de una gravísima lesión. No es fácil salir de un cruzado. Pero si vuelve, puede afilar el colmillo de un conjunto que de momento necesita un empaste. Muchos jóvenes en plantilla, también, deben dar ese paso adelante. Si hay paciencia para ello ya es otra historia.

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Más allá del temeroso Real Madrid que se vislumbró en las últimas semanas antes del parón, por lo que acabaron otorgando el primer puesto de LaLiga, a los blancos les ha faltado el colmillo que solían mostrar muchas noches de algarabía. Esa fuerza que les hace levantarse de la mesa y abrir la boca para demostrar su fiereza, como cuando los niños enseñan los dientes caídos. Esta vez, como no hay nada que enseñar, desde luego, no vendrá ningún ratón a dar recompensas. Se acabaron los videojuegos y las botas de fútbol envueltas. Los blancos tenían una falta preocupante de gol. Demasiado grande para ganar el título liguero.

De centrar y rematar ya hemos hablado mucho. Julio Maldonado y Michael Robinson, los mejores comentaristas en España, se llevan las manos a la cabeza con lo de ponerla a la olla, pero los blancos son así. Durante muchas partes de su vida, eterna, maldita o magnifica, como prefieran, se han caracterizado por ese estilo y hoy nadie les va a cambiar. Lo preocupante no es eso. Tampoco lo es si Raphael Varane o Sergio Ramos se despistan, porque son así de vez en cuando. El mayor problema radica en el segundo máximo goleador del equipo. No es Vinicius, ni Brahim, ni Luka Jovic, ni Gareth Bale, ni Rodrygo. Es Ramos. Y si bien es cierto que el capitán lanza penaltis y eso le otorga más oportunidades que otros, a los de Zinedine Zidane les ocurre lo contrario a lo que vivieron en la última liga que alzaron: no están conectando a los suplentes. Y nadie, aparte de Benzema, suma tantos.

Los merengues tendrán que replantearse para el próximo curso soluciones para esa falta de gol. Y aunque los mencionados previamente sean jóvenes y necesiten tiempo y oportunidades para destacar en el primer equipo también mirarán al extranjero y se plantearán a un delantero que pueda situarse en el mismo lugar que Benzema. Harry Kane y Kylian Mbappé, de los que ya se ha hablado en muchos medios, son dos futbolistas que podrían ayudar a cortar de raíz con ese inconveniente. Ambos, con un sinfín de habilidades, también comparten una contrariedad para Florentino Pérez: el precio.

Uno que costó mucho y que no ha comparecido es Eden Hazard. Se le tenían que respetar sus vacaciones y eso ha significado que se haya pasado media temporada en el dique seco. Los 100 millones invertidos en sus servicios, a sus 29 años, no deberían ser cuestión de paciencia, como se ha reclamado. Se le fichó para dar un rendimiento inmediato, especialmente en choques importantes, pero ya parece que todo eso tendrá que realizarlo el próximo curso. Mientras, Marco Asensio, además de ganar un torneo de FIFA 20, se recupera de una gravísima lesión. No es fácil salir de un cruzado. Pero si vuelve, puede afilar el colmillo de un conjunto que de momento necesita un empaste. Muchos jóvenes en plantilla, también, deben dar ese paso adelante. Si hay paciencia para ello ya es otra historia.

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