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Más calidad, nueva energía

Joel Sierra @_JoeLSierra_ 09-01-2020

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Betis Carles Aleñá

Apenas fueron diez minutos, pero resultó tiempo suficiente para que Carles Aleñá, en su debut como futbolista del Real Betis, dejase entrever buena parte de los atributos que encierra y de las mejoras que su reciente llegada al Benito Villamarín pueden suponer para la estructura táctica de Rubi. En un contexto bastante desfavorable, con el conjunto verdiblanco en inferioridad numérica en los últimos minutos del partido en un campo difícil como Mendizorroza, el interior de Mataró ofreció un positivo adelanto de la personalidad, del entendimiento asociativo del juego y del motor que puede aportar al Betis de aquí al final de la temporada.

La cesión del canterano barcelonista, salvo sorpresa en el devenir competitivo del curso, parece destinada a asumir los recorridos amplios y las ayudas al costado izquierdo que viene ejerciendo con esfuerzo un siempre cumplidor pero ya veterano Andrés Guardado. Sin embargo, la evolución más jugosa para esa posición, tan importante para el actual y particular 4-1-4-1 de Rubi, está sobre todo en la mayor calidad técnica que posee la zurda de Aleñá a la hora de controlar el balón, de abrir puertas por medio del pase, de dividir a través de los pasillos interiores con un punto más de sensibilidad en la conducción, de agudeza en el giro y de fantasía en el regate, de activar sociedades o de pisar el pico izquierdo del área o la frontal.

Además, Aleñá entiende a la perfección el juego de Sergio Canales, de Nabil Fekir o de Joaquín Sánchez. Es un jugador de ritmo, de progresiones cuidadas pero verticales, que sabe elaborar si es necesario pero que prefiere ver el fútbol hacia delante en lugar de horizontalmente, con salida individual, con una notable arrancada y al que le gusta poder correr con la pelota y, en ese sentido, encaja también a la perfección con su nuevo entrenador. Como interior zurdo con un amplio rango de movimientos, sobre todo en vertical, Aleñá podrá acercarse asiduamente a la base, haciendo que el Betis encuentre una salida interior alternativa, liberando de esta forma de tanta responsabilidad organizativa a un Sergio Canales al que la zona de la mediapunta está echando de menos esta temporada casi tanto como él a ella.

Esta característica, que también se encuentra en el compendio de virtudes de su fútbol, ya que a Carles Aleñá, como a casi cualquier otro jugador de corte técnico, le gusta entrar en contacto con la pelota de forma asidua, permitirá una economía de los esfuerzos que puede ser muy interesante incluso a nivel colectivo, así como un mejor reparto de los escalones de juego a la hora de construir la maniobra ofensiva o de atraer al rival a una presión adelantada con una salida en corto para después poder explotar espacios más grandes una vez se supere ese primer pressing. Un contexto, este último, en el que Aleñá, por esa conjunción ya comentada entre su buena lectura para el posicionamiento previo a la recepción y sus piernas frescas, su manejo del cuero y su clarividencia cuando ya ha lanzado la carrera, también puede encontrar acomodo de manera idónea. Su impacto puede ser aún más potente si el ansiado mediocentro específico y especialista que el Betis lleva esperando y necesitando desde hace demasiado tiempo acaba por llegar en este mercado invernal para defender esa parcela a través de un elevado sentido posicional, en lugar de saltando a por el rival con un exceso de nervio como acostumbra Marc Bartra desde ahí, y para ofrecer, en segundo lugar, un primer pase seguro, continuo y eficaz que cruce la medular con visión de juego, sencillez, tensión y soltura y que sea capaz de activar acto seguido y a la altura adecuada a nombres como el de Canales, el de Fekir o el del propio Aleñá. Los nombres que, precisamente, pueden llevar al Betis a recortar en tan solo una vuelta, y siempre a través de un fútbol plenamente asociativo pero también vertical, la considerable distancia que hoy le separa de la zona europea que el pasado verano se marcó como impepinable objetivo. Y con Aleñá está más cerca de poder hacerlo que sin él.

Foto: www.laliga.com

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Apenas fueron diez minutos, pero resultó tiempo suficiente para que Carles Aleñá, en su debut como futbolista del Real Betis, dejase entrever buena parte de los atributos que encierra y de las mejoras que su reciente llegada al Benito Villamarín pueden suponer para la estructura táctica de Rubi. En un contexto bastante desfavorable, con el conjunto verdiblanco en inferioridad numérica en los últimos minutos del partido en un campo difícil como Mendizorroza, el interior de Mataró ofreció un positivo adelanto de la personalidad, del entendimiento asociativo del juego y del motor que puede aportar al Betis de aquí al final de la temporada.

La cesión del canterano barcelonista, salvo sorpresa en el devenir competitivo del curso, parece destinada a asumir los recorridos amplios y las ayudas al costado izquierdo que viene ejerciendo con esfuerzo un siempre cumplidor pero ya veterano Andrés Guardado. Sin embargo, la evolución más jugosa para esa posición, tan importante para el actual y particular 4-1-4-1 de Rubi, está sobre todo en la mayor calidad técnica que posee la zurda de Aleñá a la hora de controlar el balón, de abrir puertas por medio del pase, de dividir a través de los pasillos interiores con un punto más de sensibilidad en la conducción, de agudeza en el giro y de fantasía en el regate, de activar sociedades o de pisar el pico izquierdo del área o la frontal.

Además, Aleñá entiende a la perfección el juego de Sergio Canales, de Nabil Fekir o de Joaquín Sánchez. Es un jugador de ritmo, de progresiones cuidadas pero verticales, que sabe elaborar si es necesario pero que prefiere ver el fútbol hacia delante en lugar de horizontalmente, con salida individual, con una notable arrancada y al que le gusta poder correr con la pelota y, en ese sentido, encaja también a la perfección con su nuevo entrenador. Como interior zurdo con un amplio rango de movimientos, sobre todo en vertical, Aleñá podrá acercarse asiduamente a la base, haciendo que el Betis encuentre una salida interior alternativa, liberando de esta forma de tanta responsabilidad organizativa a un Sergio Canales al que la zona de la mediapunta está echando de menos esta temporada casi tanto como él a ella.

Esta característica, que también se encuentra en el compendio de virtudes de su fútbol, ya que a Carles Aleñá, como a casi cualquier otro jugador de corte técnico, le gusta entrar en contacto con la pelota de forma asidua, permitirá una economía de los esfuerzos que puede ser muy interesante incluso a nivel colectivo, así como un mejor reparto de los escalones de juego a la hora de construir la maniobra ofensiva o de atraer al rival a una presión adelantada con una salida en corto para después poder explotar espacios más grandes una vez se supere ese primer pressing. Un contexto, este último, en el que Aleñá, por esa conjunción ya comentada entre su buena lectura para el posicionamiento previo a la recepción y sus piernas frescas, su manejo del cuero y su clarividencia cuando ya ha lanzado la carrera, también puede encontrar acomodo de manera idónea. Su impacto puede ser aún más potente si el ansiado mediocentro específico y especialista que el Betis lleva esperando y necesitando desde hace demasiado tiempo acaba por llegar en este mercado invernal para defender esa parcela a través de un elevado sentido posicional, en lugar de saltando a por el rival con un exceso de nervio como acostumbra Marc Bartra desde ahí, y para ofrecer, en segundo lugar, un primer pase seguro, continuo y eficaz que cruce la medular con visión de juego, sencillez, tensión y soltura y que sea capaz de activar acto seguido y a la altura adecuada a nombres como el de Canales, el de Fekir o el del propio Aleñá. Los nombres que, precisamente, pueden llevar al Betis a recortar en tan solo una vuelta, y siempre a través de un fútbol plenamente asociativo pero también vertical, la considerable distancia que hoy le separa de la zona europea que el pasado verano se marcó como impepinable objetivo. Y con Aleñá está más cerca de poder hacerlo que sin él.

Foto: www.laliga.com

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El pivote como síntoma

Joel Sierra @_JoeLSierra_
20-01-2020

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Más calidad, nueva energía

Joel Sierra @_JoeLSierra_
09-01-2020