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Calleri encuentra su sitio

Iker Huarte @ikerhuarte 11-02-2021

Hay un momento en la vida de toda persona en la que tres cuartas partes de los futbolistas son más jóvenes que tú. Siempre hay jugadores como Carboni, Puñal, Donato o Nino que se solidarizan con los extreintañeros y alargan su carrera hasta el máximo para que muchos aficionados que peinan canas (o, directamente, ya casi no se peinan) les vean y piensen “¿Ves? Yo también podría estar jugando todavía…”.

Después están esos futbolistas a los que, por diferentes razones, otorgas una edad diferente a la que tienen. En su día, le pasó a Diego Capel, a quien la etiqueta de sub 21 le duró más que la trama de ‘Cuéntame’. En el otro extremo están esos que, por haber pertenecido a diferentes clubes, crees que son mayores de lo que realmente son.

Uno de esos es Jonathan Calleri. Aunque ya parece un veterano de La Liga, el argentino aún tiene 27 años y mucha carrera por delante. Antes de recalar en Pamplona, Calleri jugó en All Boys, Boca Juniors, West Ham, Las Palmas, Alavés y Espanyol. Una trayectoria que podría firmar cualquier futbolista al borde de la retirada.

Lo más curioso de todo ese periplo es que, oficialmente, Calleri pertenece al Deportivo Maldonado, un pequeño club uruguayo que actúa como trampolín de jugadores hacia Europa. Por ello, Calleri nunca defenderá sus colores y lleva haciendo mudanzas los últimos veranos.

Cambio de cromos argentinos

Su llegada a Osasuna el pasado septiembre vino condicionada por un hecho trascendental: la segunda lesión grave del Chimy Ávila. Cuando la vuelta a los terrenos de juego del Chimy se vio truncada por la nueva rotura de ligamento, Osasuna activó un antiguo objetivo. Los ojeadores del club ya llevaban varias temporadas siguiendo de cerca a Calleri, un hombre al que veían con ese ADN Osasuna propio de los futbolistas de la tierra y que también poseen determinados jugadores de fuera.

Se lesionó un argentino y llegó otro. La ilusión por el retorno del Chimy se transformó en recelo por el fichaje de Calleri. Su discreta temporada en el Espanyol, con el que descendió de categoría, no era el mejor aval para presentarse ante la hinchada rojilla. Sin embargo, desde el primer día, el delantero porteño ha mostrado una intensidad de la que gusta en Pamplona, mordiendo, peleando y, de vez en cuando, marcando. Osasuna querrá quedárselo a final de temporada, pero su precio es prohibitivo: 20 millones de euros. Jonathan Calleri es, por tanto, el sueño hasta una noche de verano.

A pesar de haber estado varias semanas fuera de las convocatorias por una lesión, la competencia en ataque no ha sido muy grande esta temporada. Adrián se ha pasado en la enfermería casi toda la primera vuelta, Enric Gallego es un recurso ocasional que no convence a la afición, Brandon se ha marchado cedido en el mercado invernal tras superar una grave lesión y Marc Cardona hizo las maletas en octubre destino Mallorca para que su puesto lo ocupara Budimir. El croata llegó con la etiqueta de goleador, pero su contagio de covid y otra reciente lesión han evitado que tenga la suficiente continuidad.

Con este panorama, Calleri ha sido, prácticamente, titular indiscutible siempre que ha estado en condiciones óptimas para jugar. Jagoba Arrasate ha modificado su esquema de juego en varias ocasiones a lo largo de la temporada, pero el sistema más repetido ha sido con únicamente un punta. Queda por comprobar si la combinación presión y gol que supone la dupla Calleri-Budimir tiene cabida en el equipo. Por el bien de Osasuna, debería. En el último partido, contra el Eibar, jugaron ambos puntas. Y marcaron los dos.

Osasuna ha salido del descenso, Calleri y Budimir han anotado cuatro y cinco goles en Liga, respectivamente, y el Chimy Ávila ultima su puesta a punto, soñando con poder participar en los últimos partidos de la temporada. En Pamplona son optimistas respecto a lograr la permanencia un año más. Desde luego, el panorama es mejor que el de hace unas semanas.

Esta temporada es importante en Pamplona. Osasuna cumplió 100 años en octubre, tiene un increíble estadio remodelado y, hace escasas semanas, el club adelantó al Racing de Santander en la clasificación histórica de Primera, situándose en el 14º puesto. Muchos motivos de celebración que se van acumulando, mientras los hinchas siguen alejados de los estadios. Que Calleri y compañía sigan rindiendo y dejándose la piel, que pronto será el turno de que la afición premie su esfuerzo con la más grande de las ovaciones.

Imagen de cabecera: David Ramos/Getty Images

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Hay un momento en la vida de toda persona en la que tres cuartas partes de los futbolistas son más jóvenes que tú. Siempre hay jugadores como Carboni, Puñal, Donato o Nino que se solidarizan con los extreintañeros y alargan su carrera hasta el máximo para que muchos aficionados que peinan canas (o, directamente, ya casi no se peinan) les vean y piensen “¿Ves? Yo también podría estar jugando todavía…”.

Después están esos futbolistas a los que, por diferentes razones, otorgas una edad diferente a la que tienen. En su día, le pasó a Diego Capel, a quien la etiqueta de sub 21 le duró más que la trama de ‘Cuéntame’. En el otro extremo están esos que, por haber pertenecido a diferentes clubes, crees que son mayores de lo que realmente son.

Uno de esos es Jonathan Calleri. Aunque ya parece un veterano de La Liga, el argentino aún tiene 27 años y mucha carrera por delante. Antes de recalar en Pamplona, Calleri jugó en All Boys, Boca Juniors, West Ham, Las Palmas, Alavés y Espanyol. Una trayectoria que podría firmar cualquier futbolista al borde de la retirada.

Lo más curioso de todo ese periplo es que, oficialmente, Calleri pertenece al Deportivo Maldonado, un pequeño club uruguayo que actúa como trampolín de jugadores hacia Europa. Por ello, Calleri nunca defenderá sus colores y lleva haciendo mudanzas los últimos veranos.

Cambio de cromos argentinos

Su llegada a Osasuna el pasado septiembre vino condicionada por un hecho trascendental: la segunda lesión grave del Chimy Ávila. Cuando la vuelta a los terrenos de juego del Chimy se vio truncada por la nueva rotura de ligamento, Osasuna activó un antiguo objetivo. Los ojeadores del club ya llevaban varias temporadas siguiendo de cerca a Calleri, un hombre al que veían con ese ADN Osasuna propio de los futbolistas de la tierra y que también poseen determinados jugadores de fuera.

Se lesionó un argentino y llegó otro. La ilusión por el retorno del Chimy se transformó en recelo por el fichaje de Calleri. Su discreta temporada en el Espanyol, con el que descendió de categoría, no era el mejor aval para presentarse ante la hinchada rojilla. Sin embargo, desde el primer día, el delantero porteño ha mostrado una intensidad de la que gusta en Pamplona, mordiendo, peleando y, de vez en cuando, marcando. Osasuna querrá quedárselo a final de temporada, pero su precio es prohibitivo: 20 millones de euros. Jonathan Calleri es, por tanto, el sueño hasta una noche de verano.

A pesar de haber estado varias semanas fuera de las convocatorias por una lesión, la competencia en ataque no ha sido muy grande esta temporada. Adrián se ha pasado en la enfermería casi toda la primera vuelta, Enric Gallego es un recurso ocasional que no convence a la afición, Brandon se ha marchado cedido en el mercado invernal tras superar una grave lesión y Marc Cardona hizo las maletas en octubre destino Mallorca para que su puesto lo ocupara Budimir. El croata llegó con la etiqueta de goleador, pero su contagio de covid y otra reciente lesión han evitado que tenga la suficiente continuidad.

Con este panorama, Calleri ha sido, prácticamente, titular indiscutible siempre que ha estado en condiciones óptimas para jugar. Jagoba Arrasate ha modificado su esquema de juego en varias ocasiones a lo largo de la temporada, pero el sistema más repetido ha sido con únicamente un punta. Queda por comprobar si la combinación presión y gol que supone la dupla Calleri-Budimir tiene cabida en el equipo. Por el bien de Osasuna, debería. En el último partido, contra el Eibar, jugaron ambos puntas. Y marcaron los dos.

Osasuna ha salido del descenso, Calleri y Budimir han anotado cuatro y cinco goles en Liga, respectivamente, y el Chimy Ávila ultima su puesta a punto, soñando con poder participar en los últimos partidos de la temporada. En Pamplona son optimistas respecto a lograr la permanencia un año más. Desde luego, el panorama es mejor que el de hace unas semanas.

Esta temporada es importante en Pamplona. Osasuna cumplió 100 años en octubre, tiene un increíble estadio remodelado y, hace escasas semanas, el club adelantó al Racing de Santander en la clasificación histórica de Primera, situándose en el 14º puesto. Muchos motivos de celebración que se van acumulando, mientras los hinchas siguen alejados de los estadios. Que Calleri y compañía sigan rindiendo y dejándose la piel, que pronto será el turno de que la afición premie su esfuerzo con la más grande de las ovaciones.

Imagen de cabecera: David Ramos/Getty Images

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