_Fútbol femenino

Ángela Sosa, historia de un sentimiento

David Orenes @david_lrl 27-11-2021

Es sábado y son las 13:00. Se oye el pitido final e inmediatamente, una explosión de júbilo en el Felipe del Valle. El Betis ha ganado 3-1 al Deportivo, sellando la salvación a falta de una jornada por disputar. Hay caras de alegría y liberación por todas partes, pero una destaca por encima de todas ellas.

“Aquel partido, el último en casa de la temporada, fue el único al que no pudo ir mi padre, por trabajo. Y mis sensaciones en ese momento era decir: “Mira papá, lo hemos conseguido y no vamos a bajar”. Las palabras son las de una Ángela Sosa (Sevilla, 1993), que todavía se emociona al recordar lo que significó conseguir la permanencia, incluso no siendo el objetivo previsto al comenzar el curso. “Yo entiendo que no es un premio no descender. Pero para el equipo no fue una situación fácil. Desde enero se nos desahucia en todo momento. Nadie cuenta ya con el Betis. Tuvimos que luchar contra nosotras mismas y contra ese público que le puedes gustar más o menos, pero conseguimos salvarnos y tuvo mucho mérito”.

Apuntaba a ser un año atractivo para el Betis con fichajes de la talla de Maripaz Vilas y Oriana Altuve, pero el golpe definitivo de ilusión llegó el último día, con la llegada de una Ángela Sosa que en las dos últimas temporadas enteras había sido nombrada MVP de la competición. Una estrella de la Primera Iberdrola, en definitiva. Pero su vida había dado un vuelco y la adaptación no fue como esperaba.

“El ruido no me afectó. Entiendo que por ser el último fichaje y el último día del mercado ya iba a dar que hablar, independientemente de que fuera el Atlético o el Betis. Pero es verdad que me pierdo el primer partido de Liga porque el trámite del papeleo se retrasa o se complica por varias gestiones. Llego más tarde al equipo, con la Liga empezada. Son chicas que conocía de siempre, con las que había coincidido en otra etapa de mi vida deportiva, pero lo difícil fue adaptarme a mí misma. El cambio no siempre es fácil, a pesar de que yo lo decidí, estoy aquí porque quise. Y no consiste en ganar una Liga o jugarte un descenso. No es solo eso. Es todo el entorno, he estado muchos años en Madrid con unas rutinas, un estilo de vida que me cambió de forma radical. Me perjudicó”.

Que las cosas no salieran, entrar en esa espiral de malos resultados y no conseguir salir fue lo que atormentó de verdad a Ángela, que reconoce que tardó una vuelta entera en encontrar una versión cercana a lo que se esperaba de ella.

“Es una presión que te añades a ti misma, a parte de mediáticamente, por lo sentimental. Yo vengo al Betis porque quiero estar en el Betis. Vienes al equipo de tu vida, que siempre ha estado en una situación cómoda, de competir. Y justo el año que llegas es todo lo contrario. El equipo lucha por no descender. Se dice pronto, pero que un club como el Betis descienda a Segunda, con lo bien que había trabajado en los últimos años, es un peso que se lleva. Y más con el escudo de tu vida, estando en casa, con lo que ha generado que el Betis te traiga a vestir la camiseta. Es ahí donde entra la parte humana, que es la que la gente no ve. La gente solo te ve los domingos, pero es muy difícil llevar la presión, los estados de humor, los altibajos… y es ahí donde entra la parte del psicólogo deportivo. Muchas veces esa parte de la no-futbolista es la más difícil de llevar”

El cambio

Hubo un momento en la temporada pasada que la cabeza de Ángela hizo ‘clic’. En medio de esa espiral, con el equipo verdiblanco hundido en la tabla y el estado anímico por los suelos, supo reaccionar a tiempo. Sosa se echa el equipo a la espalda, vuelve a decidir partidos, vuelve a ser la MVP. Y lidera una remontada espectacular en la segunda vuelta.

“Es un proceso que he tenido que pasar. Muchas luchas internas. Vengo de un sitio donde he jugado seis años, donde te encuentras en un círculo muy cerrado, te sientes como en casa. Es verdad que vienes a casa pero no es lo mismo, dejas atrás muchas cosas. Un estilo de juego, adaptarte a otras condiciones. En muchos momentos no estuve acertada, sobre todo en la primera vuelta, porque internamente no me fue fácil. No me adapté del todo bien hasta que conseguí centrar la cabeza y decir, ‘hasta aquí’. Solo te queda seguir o dar pasos atrás, gano esa lucha conmigo misma y avanzo. Empiezo a cambiar cosas en mi estilo de vida. Y esta temporada más aún, he seguido haciendo cosas que considero que me dan estabilidad dentro y fuera del campo. Y me siento más cómoda, igual que el resto de mis compañeras. Cuando las cosas no están bien, a ninguna nos va bien”.

Hoy se ve otro Betis en el campo. A pesar de encadenar tres derrotas consecutivas, el cuadro de Juan Carlos Amorós enseña su cara más atractiva, la de hacer disfrutar a la afición en el verde. Algo que habría sido imposible hace unos meses, siempre con la soga al cuello. “El saber que necesitábamos resultados fue lo que nos dio la salvación. Teníamos que sumar de tres en tres lo máximo posible, más allá del buen fútbol. Solo nos interesaban los puntos. Yo pensaba: por favor, necesito salvarme y la próxima temporada hacer borrón y cuenta nueva. Que si las cosas se hacen bien se disfrutará”, cuenta la centrocampista sevillana, que apunta a la confianza como primordial en el cambio que ha vivido la plantilla. “El estado anímico en el deporte te lo da todo y te lo quita. Cuando lo futbolístico no salía no fuimos fuertes en ese aspecto y nos penalizó mucho. Y este año se nota. Puedes ganar o perder, pero estás siendo tú. Te gratifica lo que haces para el equipo. Y ahora sonreímos cada domingo y se lo transmitimos al público”.

Sentir el escudo

Muchos solo habían conocido a la Ángela Sosa que era referente del Atlético de Madrid y uno de los grandes ídolos de la afición rojiblanca. Y si alguien se aventuraba a echar la vista atrás, Sevilla y Sporting de Huelva figuraban en los inicios de una carrera que apuntaba alto. Pero el día que fue presentada como nueva jugadora del Betis, Ángela y su familia abrieron su corazón, y no había duda de que era verdiblanco.

“La camiseta del Betis es un sentimiento que no se puede explicar, solo se puede sentir. Mi padre estaba acostumbrado a verme de pequeña con camisetas del Betis, pero no es lo mismo verme con ella puesta para ir a animar al estadio que para defenderla sobre el campo cada domingo. Cuando me la puse, mi padre y mi hermano no pudieron controlar la emoción al verme con las 13 barras en el pecho, recuerda. Había cumplido un sueño, el de toda la familia. “Y me puedo quedar tranquila por eso, es la camiseta con la que nos hemos criado desde pequeñitos. Y poder estar cerca de ellos, que sabía que lo iba a necesitar”.

Más de uno quiso atacar a Ángela con su pasado sevillista. “Intentan utilizarlo en mi contra. Yo no tengo nada que ocultar, ni nada que me arrepienta. Cuando estoy en el Sevilla estoy iniciando mi carrera deportiva, el Betis no tiene sección femenina en ese momento, y se me brinda la oportunidad de debutar en Primera División. Y eso también me ha hecho ser la futbolista que soy hoy. Y para la gente que intenta utilizarlo en redes con tuits, menciones… pues sí,, te lo digo de mi boca, me la puse. Y si buscas en google ‘Ángela Sosa’ en algún momento saldré con la camiseta del Sevilla. Pero eso no quita que mi sentimiento en todo momento haya sido verdiblanco independientemente de la camiseta que haya tenido que llevar”.

Lo que no se imaginaba Ángela es que el sentimiento rojiblanco fuera a llegarle tan adentro cuando cogió aquel tren rumbo a Madrid en 2014. Seis años después se marchaba como una de las grandes leyendas y símbolos del club, en una salida muy difícil de digerir.  Tanto para el aficionado rojiblanco, que no lo entendía, como para ella misma, que se vio obligada a tomar una decisión tan complicada como valiente. “Si fuera por lo que siento por ese escudo, no me habría ido del Atlético de Madrid. Pero pones una balanza y te das cuenta que no solo vale lo sentimental. No es suficiente porque el día a día conlleva muchas cosas, el año es muy largo. Lo que has aguantado con 21 ya no lo aguantas con 28. No vale todo en el fútbol. Decido que tengo que salir, y que si salía de un club el cual me dolía en el alma, tenía que ir a otro club que también me hiciera sentir, como es el equipo de mi vida”.

José Luis Sánchez Vera, el técnico que ha marcado profundamente la carrera de Sosa, explicó en una entrevista a Sphera Sports lo que tuvo que vivir la futbolista sevillana. “Hay veces que atizan a las jugadoras porque se van, las llaman peseteras. No tiene nada que ver con eso. Se sorprenderían muchas veces. Ángela consideró que su etapa en el club había terminado, como le pasó a Jennifer Hermoso y como le pasarán a otras tantas futbolistas que necesitan un cambio y vivir otro tipo de cosas. Es una de las futbolistas que no ha sido bien tratada en el Atlético de Madrid”. Su carta de despedida dejó una frase de lo más esclarecedora: “No digáis que es de cobardes. Muy valiente hay que ser”.

“No ser valiente hubiera sido quedarme dentro. Sintiendo los colores, porque eso no iba a cambiar. Pero interiormente yo sabía que la cosa no iba a salir, por ciertas situaciones que se hacen inviables y que considero que no voy a soportar ni en mi carrera deportiva ni en mi día a día. Opiniones hay muchas, siempre desde el respeto. Estamos expuestos públicamente y no se puede hacer nada. El que realmente ha seguido al Atlético femenino sabe lo que yo siento por la rojiblanca. Y más allá de eso no tengo que dar muchas explicaciones, porque hablar no te da una verdad tampoco. Yo sé lo que he vivido y por qué esa situación se tuvo que dar. Acabé priorizando otros valores que me han inculcado desde casa”.

Hablando de lo deportivo, Sosa cree que tanto giro de timón perjudicó al equipo. “Penalizó a todos. Incluida yo, que en la última temporada, antes del  covid-19, no estamos en nuestra mejor versión. Lo viví desde dentro y ahora desde fuera, lo mismo. No es fácil, tantos cambios conllevan una adaptación. No tener un bloque establecido, una columna vertebral como sí habíamos tenido en años anteriores. Es lo que te da un proyecto en base a equipo campeón. Ahora tiene buena plantilla y ojalá que los resultados le salgan porque al Atlético siempre le voy a desear lo mejor”.

Lo que no cambia es el amor por el Atleti y por sus aficionados, que le inundan las redes de mensajes para que vuelva. “Siento el cariño de la afición, pero igual que lo sentía cuando estaba allí. Ese sentimiento de pertenencia también conlleva esa gente que cada domingo nos ha animado en esos seis años. Eso hace que te sientas más en casa. Y sigo sintiendo ese cariño, es mutuo. El sentimiento que tengo por el escudo del Atlético de Madrid va mucho más allá de que yo haya tenido que salir”.

Fue con el regreso de Sánchez Vera al Atlético a mediados de la temporada pasada, cuando la afición rojiblanca soñó también con la vuelta de Ángela, que escribió un tuit en el que expresaba su alegría por el técnico madrileño.

“Fue un momento en el que él vuelve al equipo de su vida, porque tiene el mismo sentimiento por el Atlético que yo tengo por el Betis, independientemente de cómo se den las cosas. Y considera que tiene un debe con el Atleti, y que el equipo lo necesita. Y creo que era el momento de escribir un tuit, porque creo que es historia del Atlético de Madrid. Sacó la mejor versión de cada una de nosotras, eso se vio reflejado en el campo. Se merecía ese apoyo y ese respaldo. Porque cuando salió, mucha gente no llegó a entender el por qué. Y consideraba que como entrenador a mí me había dado muchísimo, y merecía ese apoyo, independientemente de que ya no estuviera en el Atlético”.

La espina de la Selección

Con cuatro goles y seis asistencias, Sosa vuelve a estar en números de jugar en la Selección, un terreno que parece vetado para la sevillana desde hace tiempo. “Ya no me afecta. Sí tuve un momento difícil, como fue en la etapa del Mundial. Lo dije en una entrevista hace poco, que quizá con mi manera de actuar consentí que se me hiciera más daño en lo emocional. A día de hoy estoy muy tranquila, trabajo mucho en mi equipo y fuera de èl para dar lo máximo a todo el Betis. Y eso es lo que me da la estabilidad. No tengo ningún pensamiento que me reste energía en la cabeza”.

Imagen: @Angela_Sosa_10

En los meses previos al Mundial de Francia de 2019, Ángela Sosa estaba en la cima de su carrera, siendo junto a Jenni Hermoso la estrella del Atlético campeón. Pero no estaba ni en una lista de 50 jugadoras seleccionables. “Gracias al apoyo de mi familia no terminé de dejarme caer. Fue algo muy difícil y duro de tragar en casa, un verano muy complicado. Y a pesar de ese daño que me provoca la situación de no poder ir al Mundial o no estar en una lista de 50 jugadoras de España, en ese momento sigo teniendo el deseo, por juventud y sentimiento, de llevar a tu país en el pecho. Con otra madurez yo habría tomado otro tipo de decisiones. No todo vale, hay que empezar a priorizar ciertas cosas en tu carrera deportiva”, profundiza la sevillana, que volvió a jugar con la Roja unos meses después de la cita mundialista, en octubre. “Cuando veo que es posible ponerme la camiseta a pesar de no ir a un Mundial, que para mí fue un palo gordísimo, me da igual. Prefiero y deseo ponerme la camiseta por encima de todo. Son situaciones que yo misma podía haber evitado si hubiera tomado otro tipo de decisiones que a día de hoy sí tengo clarísimas (…) No debería haberme afectado tanto ir o no ir a la Selección. Cumplir en mi equipo es lo que me da estabilidad. No entrar en situaciones de ponerme a comprender por qué sí o por qué no, haberme plantado y haber decidido de otra manera”, concluye.

Resultará contradictorio hablar dentro de unos años (esperemos que muchos) de una futbolista que hizo historia en Primera Iberdrola pero que no acudió a ningún gran torneo con la Selección. “Al final también he cumplido el sueño de ponerme la camiseta. No sé si de la mejor manera o no, pero fue un sueño. También de mi familia. Es algo con lo que nos quedamos los cuatro, que para nosotros fue algo único y nos dejó momentos muy buenos, a pesar de jugar más o menos. Es una pequeña recompensa a todo lo que he trabajado desde pequeña y los viajes que han tenido que soportar”.

Retos por delante

Si la Selección no es un objetivo, ¿qué desafíos tiene por delante Ángela Sosa?  “Mi meta este año pasa por sacar mi mejor versión y la del Betis. Nos merecemos un año y un momento así. Y tengo muchas ganas de continuar creciendo. Estoy muy ilusionada, todavía soy joven y me siento joven, que también es importante. Dejando fuera esa presión y ansiedad que tuvimos, ahora me siento bien conmigo misma, interiormente y físicamente. Y por supuesto no estoy pensando en retirarme (risas).

Si le preguntas por volver a ganar títulos, la respuesta es contundente: “Claro que sí. No soy nada conformista, soy muy competitiva. Me gusta poder superarme día a día. La temporada pasada también fue superarme, porque ha conllevado cosas que hacía años que no sentía. Y logré sobreponerme a ellas. Eso me ha hecho mejor futbolística y personalmente”.

Como se puede desprender a lo largo de toda entrevista, Ángela es una persona muy familiar. Vive por y para los suyos. Cuando surgió la oportunidad de fichar por el Atlético, estuvo a punto de rechazarla por no separarse de sus padres y su hermano. ”Estaba a 500 km de casa. Y no era capaz (risas). Me dijeron mis padres que o cogía el tren o se acababa. Que la familia siempre iba a estar, que era mi sueño y no podía dejarlo escapar. Me lo pensé, me daba miedo. Y eso me ha frenado en muchos momentos. Pero con el Atleti tuve la fortuna de sentirme como en mi casa y encima acompañada de títulos y objetivos cumplidos”.

Ese “miedo” le llevó a rechazar también ofertas de fuera, pero ahora sí deja una puerta abierta a una experiencia en el extranjero. “Es cierto que con la edad llega la madurez, y sabes que estés lejos o cerca mi familia va a estar conmigo. Su felicidad es que yo esté a mi cien por cien y disfrute de lo que esté haciendo. La liga española está siendo de las mejores, de las más competitivas, antes todas queríamos salir y ahora la gente quiere venir aquí.Eso tiene mérito. Pero maduras, te lo planteas y te levanta emoción otro tipo de fútbol. La liga inglesa es muy llamativa, está creciendo para ser una de las más potentes, también la francesa”.

De momento la disfrutamos en la Primera Iberdrola, donde nos deleita con centros milimétricos, saques de esquina a la cabeza de sus compañeras y lanzamientos de falta de muchos quilates. Ángela Sosa tiene el mejor golpeo del torneo y cuenta su secreto para las más jóvenes. “No me gusta nada hablar de mi, se me da fatal. Pero todo se trabaja. El talento que tienes al nacer es importante, pero con trabajo mejoras una cualidad que quizás tengas y no esté perfeccionada. Para las más pequeñas es lo más importante, trabajar una característica que nos hace especiales dentro del campo, ni mejor ni peor. Cada una tiene algo por lo que es diferencial. El golpeo es algo que va conmigo, pero lo he trabajado mucho y por suerte es algo que disfruto y me sale natural, pero ha llevado su trabajo”. Palabra de Sosa.

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Es sábado y son las 13:00. Se oye el pitido final e inmediatamente, una explosión de júbilo en el Felipe del Valle. El Betis ha ganado 3-1 al Deportivo, sellando la salvación a falta de una jornada por disputar. Hay caras de alegría y liberación por todas partes, pero una destaca por encima de todas ellas.

“Aquel partido, el último en casa de la temporada, fue el único al que no pudo ir mi padre, por trabajo. Y mis sensaciones en ese momento era decir: “Mira papá, lo hemos conseguido y no vamos a bajar”. Las palabras son las de una Ángela Sosa (Sevilla, 1993), que todavía se emociona al recordar lo que significó conseguir la permanencia, incluso no siendo el objetivo previsto al comenzar el curso. “Yo entiendo que no es un premio no descender. Pero para el equipo no fue una situación fácil. Desde enero se nos desahucia en todo momento. Nadie cuenta ya con el Betis. Tuvimos que luchar contra nosotras mismas y contra ese público que le puedes gustar más o menos, pero conseguimos salvarnos y tuvo mucho mérito”.

Apuntaba a ser un año atractivo para el Betis con fichajes de la talla de Maripaz Vilas y Oriana Altuve, pero el golpe definitivo de ilusión llegó el último día, con la llegada de una Ángela Sosa que en las dos últimas temporadas enteras había sido nombrada MVP de la competición. Una estrella de la Primera Iberdrola, en definitiva. Pero su vida había dado un vuelco y la adaptación no fue como esperaba.

“El ruido no me afectó. Entiendo que por ser el último fichaje y el último día del mercado ya iba a dar que hablar, independientemente de que fuera el Atlético o el Betis. Pero es verdad que me pierdo el primer partido de Liga porque el trámite del papeleo se retrasa o se complica por varias gestiones. Llego más tarde al equipo, con la Liga empezada. Son chicas que conocía de siempre, con las que había coincidido en otra etapa de mi vida deportiva, pero lo difícil fue adaptarme a mí misma. El cambio no siempre es fácil, a pesar de que yo lo decidí, estoy aquí porque quise. Y no consiste en ganar una Liga o jugarte un descenso. No es solo eso. Es todo el entorno, he estado muchos años en Madrid con unas rutinas, un estilo de vida que me cambió de forma radical. Me perjudicó”.

Que las cosas no salieran, entrar en esa espiral de malos resultados y no conseguir salir fue lo que atormentó de verdad a Ángela, que reconoce que tardó una vuelta entera en encontrar una versión cercana a lo que se esperaba de ella.

“Es una presión que te añades a ti misma, a parte de mediáticamente, por lo sentimental. Yo vengo al Betis porque quiero estar en el Betis. Vienes al equipo de tu vida, que siempre ha estado en una situación cómoda, de competir. Y justo el año que llegas es todo lo contrario. El equipo lucha por no descender. Se dice pronto, pero que un club como el Betis descienda a Segunda, con lo bien que había trabajado en los últimos años, es un peso que se lleva. Y más con el escudo de tu vida, estando en casa, con lo que ha generado que el Betis te traiga a vestir la camiseta. Es ahí donde entra la parte humana, que es la que la gente no ve. La gente solo te ve los domingos, pero es muy difícil llevar la presión, los estados de humor, los altibajos… y es ahí donde entra la parte del psicólogo deportivo. Muchas veces esa parte de la no-futbolista es la más difícil de llevar”

El cambio

Hubo un momento en la temporada pasada que la cabeza de Ángela hizo ‘clic’. En medio de esa espiral, con el equipo verdiblanco hundido en la tabla y el estado anímico por los suelos, supo reaccionar a tiempo. Sosa se echa el equipo a la espalda, vuelve a decidir partidos, vuelve a ser la MVP. Y lidera una remontada espectacular en la segunda vuelta.

“Es un proceso que he tenido que pasar. Muchas luchas internas. Vengo de un sitio donde he jugado seis años, donde te encuentras en un círculo muy cerrado, te sientes como en casa. Es verdad que vienes a casa pero no es lo mismo, dejas atrás muchas cosas. Un estilo de juego, adaptarte a otras condiciones. En muchos momentos no estuve acertada, sobre todo en la primera vuelta, porque internamente no me fue fácil. No me adapté del todo bien hasta que conseguí centrar la cabeza y decir, ‘hasta aquí’. Solo te queda seguir o dar pasos atrás, gano esa lucha conmigo misma y avanzo. Empiezo a cambiar cosas en mi estilo de vida. Y esta temporada más aún, he seguido haciendo cosas que considero que me dan estabilidad dentro y fuera del campo. Y me siento más cómoda, igual que el resto de mis compañeras. Cuando las cosas no están bien, a ninguna nos va bien”.

Hoy se ve otro Betis en el campo. A pesar de encadenar tres derrotas consecutivas, el cuadro de Juan Carlos Amorós enseña su cara más atractiva, la de hacer disfrutar a la afición en el verde. Algo que habría sido imposible hace unos meses, siempre con la soga al cuello. “El saber que necesitábamos resultados fue lo que nos dio la salvación. Teníamos que sumar de tres en tres lo máximo posible, más allá del buen fútbol. Solo nos interesaban los puntos. Yo pensaba: por favor, necesito salvarme y la próxima temporada hacer borrón y cuenta nueva. Que si las cosas se hacen bien se disfrutará”, cuenta la centrocampista sevillana, que apunta a la confianza como primordial en el cambio que ha vivido la plantilla. “El estado anímico en el deporte te lo da todo y te lo quita. Cuando lo futbolístico no salía no fuimos fuertes en ese aspecto y nos penalizó mucho. Y este año se nota. Puedes ganar o perder, pero estás siendo tú. Te gratifica lo que haces para el equipo. Y ahora sonreímos cada domingo y se lo transmitimos al público”.

Sentir el escudo

Muchos solo habían conocido a la Ángela Sosa que era referente del Atlético de Madrid y uno de los grandes ídolos de la afición rojiblanca. Y si alguien se aventuraba a echar la vista atrás, Sevilla y Sporting de Huelva figuraban en los inicios de una carrera que apuntaba alto. Pero el día que fue presentada como nueva jugadora del Betis, Ángela y su familia abrieron su corazón, y no había duda de que era verdiblanco.

“La camiseta del Betis es un sentimiento que no se puede explicar, solo se puede sentir. Mi padre estaba acostumbrado a verme de pequeña con camisetas del Betis, pero no es lo mismo verme con ella puesta para ir a animar al estadio que para defenderla sobre el campo cada domingo. Cuando me la puse, mi padre y mi hermano no pudieron controlar la emoción al verme con las 13 barras en el pecho, recuerda. Había cumplido un sueño, el de toda la familia. “Y me puedo quedar tranquila por eso, es la camiseta con la que nos hemos criado desde pequeñitos. Y poder estar cerca de ellos, que sabía que lo iba a necesitar”.

Más de uno quiso atacar a Ángela con su pasado sevillista. “Intentan utilizarlo en mi contra. Yo no tengo nada que ocultar, ni nada que me arrepienta. Cuando estoy en el Sevilla estoy iniciando mi carrera deportiva, el Betis no tiene sección femenina en ese momento, y se me brinda la oportunidad de debutar en Primera División. Y eso también me ha hecho ser la futbolista que soy hoy. Y para la gente que intenta utilizarlo en redes con tuits, menciones… pues sí,, te lo digo de mi boca, me la puse. Y si buscas en google ‘Ángela Sosa’ en algún momento saldré con la camiseta del Sevilla. Pero eso no quita que mi sentimiento en todo momento haya sido verdiblanco independientemente de la camiseta que haya tenido que llevar”.

Lo que no se imaginaba Ángela es que el sentimiento rojiblanco fuera a llegarle tan adentro cuando cogió aquel tren rumbo a Madrid en 2014. Seis años después se marchaba como una de las grandes leyendas y símbolos del club, en una salida muy difícil de digerir.  Tanto para el aficionado rojiblanco, que no lo entendía, como para ella misma, que se vio obligada a tomar una decisión tan complicada como valiente. “Si fuera por lo que siento por ese escudo, no me habría ido del Atlético de Madrid. Pero pones una balanza y te das cuenta que no solo vale lo sentimental. No es suficiente porque el día a día conlleva muchas cosas, el año es muy largo. Lo que has aguantado con 21 ya no lo aguantas con 28. No vale todo en el fútbol. Decido que tengo que salir, y que si salía de un club el cual me dolía en el alma, tenía que ir a otro club que también me hiciera sentir, como es el equipo de mi vida”.

José Luis Sánchez Vera, el técnico que ha marcado profundamente la carrera de Sosa, explicó en una entrevista a Sphera Sports lo que tuvo que vivir la futbolista sevillana. “Hay veces que atizan a las jugadoras porque se van, las llaman peseteras. No tiene nada que ver con eso. Se sorprenderían muchas veces. Ángela consideró que su etapa en el club había terminado, como le pasó a Jennifer Hermoso y como le pasarán a otras tantas futbolistas que necesitan un cambio y vivir otro tipo de cosas. Es una de las futbolistas que no ha sido bien tratada en el Atlético de Madrid”. Su carta de despedida dejó una frase de lo más esclarecedora: “No digáis que es de cobardes. Muy valiente hay que ser”.

“No ser valiente hubiera sido quedarme dentro. Sintiendo los colores, porque eso no iba a cambiar. Pero interiormente yo sabía que la cosa no iba a salir, por ciertas situaciones que se hacen inviables y que considero que no voy a soportar ni en mi carrera deportiva ni en mi día a día. Opiniones hay muchas, siempre desde el respeto. Estamos expuestos públicamente y no se puede hacer nada. El que realmente ha seguido al Atlético femenino sabe lo que yo siento por la rojiblanca. Y más allá de eso no tengo que dar muchas explicaciones, porque hablar no te da una verdad tampoco. Yo sé lo que he vivido y por qué esa situación se tuvo que dar. Acabé priorizando otros valores que me han inculcado desde casa”.

Hablando de lo deportivo, Sosa cree que tanto giro de timón perjudicó al equipo. “Penalizó a todos. Incluida yo, que en la última temporada, antes del  covid-19, no estamos en nuestra mejor versión. Lo viví desde dentro y ahora desde fuera, lo mismo. No es fácil, tantos cambios conllevan una adaptación. No tener un bloque establecido, una columna vertebral como sí habíamos tenido en años anteriores. Es lo que te da un proyecto en base a equipo campeón. Ahora tiene buena plantilla y ojalá que los resultados le salgan porque al Atlético siempre le voy a desear lo mejor”.

Lo que no cambia es el amor por el Atleti y por sus aficionados, que le inundan las redes de mensajes para que vuelva. “Siento el cariño de la afición, pero igual que lo sentía cuando estaba allí. Ese sentimiento de pertenencia también conlleva esa gente que cada domingo nos ha animado en esos seis años. Eso hace que te sientas más en casa. Y sigo sintiendo ese cariño, es mutuo. El sentimiento que tengo por el escudo del Atlético de Madrid va mucho más allá de que yo haya tenido que salir”.

Fue con el regreso de Sánchez Vera al Atlético a mediados de la temporada pasada, cuando la afición rojiblanca soñó también con la vuelta de Ángela, que escribió un tuit en el que expresaba su alegría por el técnico madrileño.

“Fue un momento en el que él vuelve al equipo de su vida, porque tiene el mismo sentimiento por el Atlético que yo tengo por el Betis, independientemente de cómo se den las cosas. Y considera que tiene un debe con el Atleti, y que el equipo lo necesita. Y creo que era el momento de escribir un tuit, porque creo que es historia del Atlético de Madrid. Sacó la mejor versión de cada una de nosotras, eso se vio reflejado en el campo. Se merecía ese apoyo y ese respaldo. Porque cuando salió, mucha gente no llegó a entender el por qué. Y consideraba que como entrenador a mí me había dado muchísimo, y merecía ese apoyo, independientemente de que ya no estuviera en el Atlético”.

La espina de la Selección

Con cuatro goles y seis asistencias, Sosa vuelve a estar en números de jugar en la Selección, un terreno que parece vetado para la sevillana desde hace tiempo. “Ya no me afecta. Sí tuve un momento difícil, como fue en la etapa del Mundial. Lo dije en una entrevista hace poco, que quizá con mi manera de actuar consentí que se me hiciera más daño en lo emocional. A día de hoy estoy muy tranquila, trabajo mucho en mi equipo y fuera de èl para dar lo máximo a todo el Betis. Y eso es lo que me da la estabilidad. No tengo ningún pensamiento que me reste energía en la cabeza”.

Imagen: @Angela_Sosa_10

En los meses previos al Mundial de Francia de 2019, Ángela Sosa estaba en la cima de su carrera, siendo junto a Jenni Hermoso la estrella del Atlético campeón. Pero no estaba ni en una lista de 50 jugadoras seleccionables. “Gracias al apoyo de mi familia no terminé de dejarme caer. Fue algo muy difícil y duro de tragar en casa, un verano muy complicado. Y a pesar de ese daño que me provoca la situación de no poder ir al Mundial o no estar en una lista de 50 jugadoras de España, en ese momento sigo teniendo el deseo, por juventud y sentimiento, de llevar a tu país en el pecho. Con otra madurez yo habría tomado otro tipo de decisiones. No todo vale, hay que empezar a priorizar ciertas cosas en tu carrera deportiva”, profundiza la sevillana, que volvió a jugar con la Roja unos meses después de la cita mundialista, en octubre. “Cuando veo que es posible ponerme la camiseta a pesar de no ir a un Mundial, que para mí fue un palo gordísimo, me da igual. Prefiero y deseo ponerme la camiseta por encima de todo. Son situaciones que yo misma podía haber evitado si hubiera tomado otro tipo de decisiones que a día de hoy sí tengo clarísimas (…) No debería haberme afectado tanto ir o no ir a la Selección. Cumplir en mi equipo es lo que me da estabilidad. No entrar en situaciones de ponerme a comprender por qué sí o por qué no, haberme plantado y haber decidido de otra manera”, concluye.

Resultará contradictorio hablar dentro de unos años (esperemos que muchos) de una futbolista que hizo historia en Primera Iberdrola pero que no acudió a ningún gran torneo con la Selección. “Al final también he cumplido el sueño de ponerme la camiseta. No sé si de la mejor manera o no, pero fue un sueño. También de mi familia. Es algo con lo que nos quedamos los cuatro, que para nosotros fue algo único y nos dejó momentos muy buenos, a pesar de jugar más o menos. Es una pequeña recompensa a todo lo que he trabajado desde pequeña y los viajes que han tenido que soportar”.

Retos por delante

Si la Selección no es un objetivo, ¿qué desafíos tiene por delante Ángela Sosa?  “Mi meta este año pasa por sacar mi mejor versión y la del Betis. Nos merecemos un año y un momento así. Y tengo muchas ganas de continuar creciendo. Estoy muy ilusionada, todavía soy joven y me siento joven, que también es importante. Dejando fuera esa presión y ansiedad que tuvimos, ahora me siento bien conmigo misma, interiormente y físicamente. Y por supuesto no estoy pensando en retirarme (risas).

Si le preguntas por volver a ganar títulos, la respuesta es contundente: “Claro que sí. No soy nada conformista, soy muy competitiva. Me gusta poder superarme día a día. La temporada pasada también fue superarme, porque ha conllevado cosas que hacía años que no sentía. Y logré sobreponerme a ellas. Eso me ha hecho mejor futbolística y personalmente”.

Como se puede desprender a lo largo de toda entrevista, Ángela es una persona muy familiar. Vive por y para los suyos. Cuando surgió la oportunidad de fichar por el Atlético, estuvo a punto de rechazarla por no separarse de sus padres y su hermano. ”Estaba a 500 km de casa. Y no era capaz (risas). Me dijeron mis padres que o cogía el tren o se acababa. Que la familia siempre iba a estar, que era mi sueño y no podía dejarlo escapar. Me lo pensé, me daba miedo. Y eso me ha frenado en muchos momentos. Pero con el Atleti tuve la fortuna de sentirme como en mi casa y encima acompañada de títulos y objetivos cumplidos”.

Ese “miedo” le llevó a rechazar también ofertas de fuera, pero ahora sí deja una puerta abierta a una experiencia en el extranjero. “Es cierto que con la edad llega la madurez, y sabes que estés lejos o cerca mi familia va a estar conmigo. Su felicidad es que yo esté a mi cien por cien y disfrute de lo que esté haciendo. La liga española está siendo de las mejores, de las más competitivas, antes todas queríamos salir y ahora la gente quiere venir aquí.Eso tiene mérito. Pero maduras, te lo planteas y te levanta emoción otro tipo de fútbol. La liga inglesa es muy llamativa, está creciendo para ser una de las más potentes, también la francesa”.

De momento la disfrutamos en la Primera Iberdrola, donde nos deleita con centros milimétricos, saques de esquina a la cabeza de sus compañeras y lanzamientos de falta de muchos quilates. Ángela Sosa tiene el mejor golpeo del torneo y cuenta su secreto para las más jóvenes. “No me gusta nada hablar de mi, se me da fatal. Pero todo se trabaja. El talento que tienes al nacer es importante, pero con trabajo mejoras una cualidad que quizás tengas y no esté perfeccionada. Para las más pequeñas es lo más importante, trabajar una característica que nos hace especiales dentro del campo, ni mejor ni peor. Cada una tiene algo por lo que es diferencial. El golpeo es algo que va conmigo, pero lo he trabajado mucho y por suerte es algo que disfruto y me sale natural, pero ha llevado su trabajo”. Palabra de Sosa.

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