_Atlético

¿Y cómo les ha ido a los cedidos?

En las últimas temporadas, el Atlético de Madrid ha pecado de una mala planificación a la hora de realizar las cesiones de sus jugadores. Destinos erróneos, salidas a lugares donde iban a tener mucha competencia o préstamos en equipos que no parecían ideales para las características de los que se marchaban. Así, jugadores con mucha proyección, vieron cortada su progresión al pasar su tiempo de fogueo más en el banquillo o en la grada que en el césped. Este verano, al Atlético regresan más de una decena de futbolistas que han estado fuera de la disciplina del club, pero que tendrán sus opciones de ganarse un puesto en la pretemporada en Los Ángeles de San Rafael.

Saúl Ñíguez no ha brillado en Londres. El canterano salió en busca de minutos a una medular opacada por los Kante, Kovacic y Jorginho, y se encontró con de bruces con el banquillo del Chelsea. Tuchel ha contado muy poco con él, admitiendo que le había costado mucho la adaptación al campeonato, y cuando lo ha hecho ha sido casi más en la posición de carrilero, esa que no le convencía del todo tras tres años siendo el comodín de Simeone. Sin duda, su objetivo era recuperar esa versión suya de 2015-2018, que le llevó a ser uno de los jugadores más importantes del Atlético, objeto de deseo de la Premier League, y pieza fundamental en los inicios de Luis Enrique como seleccionador, pero las carencias rojiblancas en el lateral zurdo acabaron por acoplar ahí al jugador. Titular en el Atleti que ganó LaLiga 2020-2021 (jugó más de 2.000 minutos a las órdenes de Simeone y solo en una ocasión no jugó por decisión técnica), es un jugador que siempre cumple y que, si acepta que a día de hoy está lejos de su mejor versión, solo puede llegar a sumar y acercarse a lo que una vez fue. Que el Atleti fiche a un especialista en el lateral también ayudaría.

Quizás el otro jugador con más cartel de esta nómina sea Álvaro Morata. Tras dos temporadas aceptables en la Juventus, donde ha demostrado que es un gran complemento atacante, pero nunca un primer espada, el equipo italiano parece no querer quedarse con el delantero. Los de Allegri poseen una opción de compra de 35 millones de euros, pero la Juve no parece dispuesta siquiera a querer pagar ni la mitad de esa cantidad, aunque sí estaría encantada de tener en propiedad al ariete si el Atleti prácticamente lo regalara. Con rumores de destino interesantes como el Arsenal o el Barcelona, la realidad es que su alta ficha aleja a muchos equipos. Su permanencia en el Atlético también es complicada, después de una salida convulsa y controvertida hace dos veranos. Sus 12 goles y 9 asistencias (48 partidos) esta campaña suponen una buena estadística para un delantero que llegue a sumar y no como estrella, algo que encaja difícil en muchos equipos porque su sueldo sí lo es.

Por si alguno se ha olvidado, Vitolo y Santiago Arias siguen perteneciendo al Atlético de Madrid. El canario amplió su contrato con el Atlético hasta 2024 (cosas de prorratear su sueldo y amortizar mejor el Límite Salarial) antes de salir cedido a Getafe, donde apenas ha contado (215 minutos, 7 partidos). Míchel le quiso hacer importante en el inicio de la temporada, pero una lesión en la primera jornada le tuvo entre algodones en las primeras semanas y le apartó desde el primer mes de competición. No contó nada para Quique Sánchez Flores, que solo le usó para jugar 20 minutos en tres partidos distintos. El último, en enero. No se quedará en el Atlético, salvo que no haya ningún equipo que le quiera y le pueda pagar. La del colombiano es una situación parecida, aunque para este sí es su último año de contrato. Con carencias en el lateral derecho, si estuviera sano, podría ser una buena opción de fondo de banquillo. Su condición de extracomunitario y su fragilidad física desde aquella grave lesión que sufrió en su préstamo en Alemania le ha hecho ser actor secundario en Granada. Empezó sin ritmo, fuera de forma, tras haber pasado por quirófano por segunda vez en el verano. Una lesión muscular en el parón invernal le ha tenido fuera cuatro meses. 14 partidos (613 minutos) como nazarí. No sería descartable que ambas partes negociaran que se fuera con la carta de libertad.

Ivo Grbic llegó al Atlético con vistas a suplir a Oblak en el futuro, pero desde su llegada el croata no ha gustado. Con apenas una presencia como rojiblanco el curso pasado (en Copa del Rey), el Atlético decidió cederlo al Lille, entonces campeón de Francia, con una opción de compra muy asequible. Grbic aterrizó en el país galo y pareció gustar en sus primeros meses. Tanto, que incluso llegó a hacerse un sitio con su selección. Pero su irregularidad se empezó a hacer manifiesta y una serie de malas actuaciones consecutivas, poniendo la puntilla dos errores de bulto ante el PSG, le mandaron al banquillo e incluso a la grada. Ha jugado 29 partidos con el Lille, todos como titular, pero en los últimos 17 le ha tocado verlo desde fuera. No se viste de corto desde febrero.

Nehuén Pérez ha jugado cedido en Udinese y el club italiano tiene la opción por ampliar el préstamo. Desde que llegó, el Atlético ha intentado hacer caja con él (antes del parón por la pandemia estuvo prácticamente vendido al Ajax) y no ha dudado en tratar de usarle como moneda de cambio en varias operaciones. Ahora que el Atlético tiene interés en Nahuel Molina, del propio Udinese, no sería de extrañar que pudiera ir en la operación. El central argentino ha ido de menos a más en la temporada. Le costó tener minutos, pero una vez los tuvo no se bajó de la titularidad. Ha jugado como central diestro y como central zurdo (en línea de cinco defensas) e incluso ha llegado a actuar de carrilero zurdo de manera puntual. Sigue teniendo carencias y no aporta absoluta seguridad, pero posee mucho potencial y Scaloni le tiene como la pieza de futuro para la albiceleste. Su condición de extracomunitario complica sus opciones de que pueda seguir en la plantilla.

Rodrigo Riquelme y Sergio Camello se han salido en su cesión en el Mirandés. Inseparables, el mediapunta ha terminado el curso como el máximo asistente (12) de LaLiga SmartBank, mientras que el delantero ha firmado 15 goles en su primera temporada como profesional. Ambos necesitan dar ya el paso a un Primera División. Quizás Riquelme, por talento y punto de cocción, está en el momento de quedarse en la primera plantilla, pero su posición en el campo (Correa, Joao Félix, Cunha, Griezmann y Lemar) está hasta arriba de competencia. Camello, que es un delantero puro, sí es lo que busca y necesita el Atlético, aunque la exigencia de la competición hará que vaya al mercado a buscar a un jugador más hecho y el canterano tenga que ganarse el sitio metiendo goles en otro lugar. Ambos están convocados para jugar la fase de clasificación de la Eurocopa Sub21.

Como ellos, en esa lista también está Manu Sánchez. Su cesión a Osasuna ha sido positiva. Ha jugado 34 partidos, ha metido un gol y ha dado tres asistencias. No hay dudas de su talento para subir la banda, aunque donde genera peores sensaciones es a la hora de defender, algo perfectamente entendible para un jugador de 21 años que acaba de aterrizar en el profesionalismo. Sin duda hará la pretemporada y tendrá una opción de ser un jugador de banquillo en el Atleti, sobre todo si finalmente Renan Lodi termina saliendo este verano.

De los restantes, prácticamente ninguno tendrá opciones de quedarse en el primer equipo. Juan Manuel Sanabria, cedido en el Atlético San Luis, está jugando a un nivel altísimo. Tanto, que Diego Alonso ya está contando con él en las convivencias de la selección absoluta de Uruguay, pero haberse ido cedido a un campeonato con tantas diferencias con el europeo hace muy complicado pensar en una vuelta al máximo nivel. Tras su anterior cesión, en Zaragoza, donde acabó con muy buen pie, lo normal, si el Atlético quiere sacar rendimiento deportivo del jugador, sería que volviera a LaLiga a un equipo de la parte baja de la tabla.

Marcos Paulo llegó generando ilusión e incertidumbres a partes iguales. Un internacional en las inferiores de Portugal por el que también se peleaba Brasil tenía que ser bueno. Un jugador por el que el Fluminense quería sacar más de 20 millones de euros (al final salió gratis porque no renovó su contrato, y por ello estuvo apartado seis meses sin entrenar) tenía caché. Pero a su llegada, Simeone vio algo que no le convenció en la pretemporada. “Es un fichaje del club”, dijo, dejando claro que no le entraba por el ojo y que la operación igual iba por otro lado. Las sospechas se han confirmado en su cesión al Famaliçao, equipo propiedad de Idan Ofer, segundo máximo accionista del Atleti. En Portugal, Marcos Paulo arrancó como titular indiscutible. Se le veían condiciones, pese a quedar claro que le falta adaptación y ritmo de competición. A los pocos meses, desapareció y se fue al filial, donde ha terminado la temporada, tras la confirmación de su entrenador de que es un jugador que no se esfuerza, que no está comprometido y que no da todo lo que tiene.

Otro que también ha tenido problemas ha sido Borja Garcés en Leganés. Al sainete de la famosa boda y la decisión de Garitano se han unido algunos problemas de lesiones a mitad de temporada y unas insinuaciones del técnico que ha terminado la temporada, Nafti, diciendo que por momentos también le faltó esforzarse en los entrenos. El delantero ha terminado el curso con cinco goles en 30 partidos (3 tantos han sido en las dos últimas jornadas sin nada en juego) y ha estado lejos de lo que se esperaba de él. Mollejo, que empezó agosto en Mallorca y lo terminó en Tenerife, cambió Primera División por Segunda en el primer mes de competición y le ha ido bastante bien. Lucha y brega, jugando por ambas bandas e incluso a veces como falso 9, no le ha faltado entrega en los 39 partidos que ha jugado, ha sido titular, pero sí le han faltado números. Cuatro goles y dos asistencias se antojan algo escasos para un jugador que, eso sí, no se caracteriza por tener entre sus puntos fuertes la finalización.

Germán Valera tiene un gran futuro por delante. Cedido en la Real Sociedad B, ha debutado con el primer equipo a las órdenes de Imanol, pero Xabi Alonso no ha sabido sacarle todo el provecho, posiblemente sabiendo que la Real Sociedad no se le iba a quedar en propiedad y que era mejor foguear a los de casa. Mario Soriano, que ya debutó a las órdenes de Simeone, ha tenido un buen préstamo en el Deportivo de la Coruña, y como Valera, deberá seguir quemando etapas en su formación. Quien no parece tener nada de futuro en el club es Ismael Gutiérrez, quien apenas ha contado con oportunidades en el Málaga.

Imagen de cabecera: Getty Images

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En las últimas temporadas, el Atlético de Madrid ha pecado de una mala planificación a la hora de realizar las cesiones de sus jugadores. Destinos erróneos, salidas a lugares donde iban a tener mucha competencia o préstamos en equipos que no parecían ideales para las características de los que se marchaban. Así, jugadores con mucha proyección, vieron cortada su progresión al pasar su tiempo de fogueo más en el banquillo o en la grada que en el césped. Este verano, al Atlético regresan más de una decena de futbolistas que han estado fuera de la disciplina del club, pero que tendrán sus opciones de ganarse un puesto en la pretemporada en Los Ángeles de San Rafael.

Saúl Ñíguez no ha brillado en Londres. El canterano salió en busca de minutos a una medular opacada por los Kante, Kovacic y Jorginho, y se encontró con de bruces con el banquillo del Chelsea. Tuchel ha contado muy poco con él, admitiendo que le había costado mucho la adaptación al campeonato, y cuando lo ha hecho ha sido casi más en la posición de carrilero, esa que no le convencía del todo tras tres años siendo el comodín de Simeone. Sin duda, su objetivo era recuperar esa versión suya de 2015-2018, que le llevó a ser uno de los jugadores más importantes del Atlético, objeto de deseo de la Premier League, y pieza fundamental en los inicios de Luis Enrique como seleccionador, pero las carencias rojiblancas en el lateral zurdo acabaron por acoplar ahí al jugador. Titular en el Atleti que ganó LaLiga 2020-2021 (jugó más de 2.000 minutos a las órdenes de Simeone y solo en una ocasión no jugó por decisión técnica), es un jugador que siempre cumple y que, si acepta que a día de hoy está lejos de su mejor versión, solo puede llegar a sumar y acercarse a lo que una vez fue. Que el Atleti fiche a un especialista en el lateral también ayudaría.

Quizás el otro jugador con más cartel de esta nómina sea Álvaro Morata. Tras dos temporadas aceptables en la Juventus, donde ha demostrado que es un gran complemento atacante, pero nunca un primer espada, el equipo italiano parece no querer quedarse con el delantero. Los de Allegri poseen una opción de compra de 35 millones de euros, pero la Juve no parece dispuesta siquiera a querer pagar ni la mitad de esa cantidad, aunque sí estaría encantada de tener en propiedad al ariete si el Atleti prácticamente lo regalara. Con rumores de destino interesantes como el Arsenal o el Barcelona, la realidad es que su alta ficha aleja a muchos equipos. Su permanencia en el Atlético también es complicada, después de una salida convulsa y controvertida hace dos veranos. Sus 12 goles y 9 asistencias (48 partidos) esta campaña suponen una buena estadística para un delantero que llegue a sumar y no como estrella, algo que encaja difícil en muchos equipos porque su sueldo sí lo es.

Por si alguno se ha olvidado, Vitolo y Santiago Arias siguen perteneciendo al Atlético de Madrid. El canario amplió su contrato con el Atlético hasta 2024 (cosas de prorratear su sueldo y amortizar mejor el Límite Salarial) antes de salir cedido a Getafe, donde apenas ha contado (215 minutos, 7 partidos). Míchel le quiso hacer importante en el inicio de la temporada, pero una lesión en la primera jornada le tuvo entre algodones en las primeras semanas y le apartó desde el primer mes de competición. No contó nada para Quique Sánchez Flores, que solo le usó para jugar 20 minutos en tres partidos distintos. El último, en enero. No se quedará en el Atlético, salvo que no haya ningún equipo que le quiera y le pueda pagar. La del colombiano es una situación parecida, aunque para este sí es su último año de contrato. Con carencias en el lateral derecho, si estuviera sano, podría ser una buena opción de fondo de banquillo. Su condición de extracomunitario y su fragilidad física desde aquella grave lesión que sufrió en su préstamo en Alemania le ha hecho ser actor secundario en Granada. Empezó sin ritmo, fuera de forma, tras haber pasado por quirófano por segunda vez en el verano. Una lesión muscular en el parón invernal le ha tenido fuera cuatro meses. 14 partidos (613 minutos) como nazarí. No sería descartable que ambas partes negociaran que se fuera con la carta de libertad.

Ivo Grbic llegó al Atlético con vistas a suplir a Oblak en el futuro, pero desde su llegada el croata no ha gustado. Con apenas una presencia como rojiblanco el curso pasado (en Copa del Rey), el Atlético decidió cederlo al Lille, entonces campeón de Francia, con una opción de compra muy asequible. Grbic aterrizó en el país galo y pareció gustar en sus primeros meses. Tanto, que incluso llegó a hacerse un sitio con su selección. Pero su irregularidad se empezó a hacer manifiesta y una serie de malas actuaciones consecutivas, poniendo la puntilla dos errores de bulto ante el PSG, le mandaron al banquillo e incluso a la grada. Ha jugado 29 partidos con el Lille, todos como titular, pero en los últimos 17 le ha tocado verlo desde fuera. No se viste de corto desde febrero.

Nehuén Pérez ha jugado cedido en Udinese y el club italiano tiene la opción por ampliar el préstamo. Desde que llegó, el Atlético ha intentado hacer caja con él (antes del parón por la pandemia estuvo prácticamente vendido al Ajax) y no ha dudado en tratar de usarle como moneda de cambio en varias operaciones. Ahora que el Atlético tiene interés en Nahuel Molina, del propio Udinese, no sería de extrañar que pudiera ir en la operación. El central argentino ha ido de menos a más en la temporada. Le costó tener minutos, pero una vez los tuvo no se bajó de la titularidad. Ha jugado como central diestro y como central zurdo (en línea de cinco defensas) e incluso ha llegado a actuar de carrilero zurdo de manera puntual. Sigue teniendo carencias y no aporta absoluta seguridad, pero posee mucho potencial y Scaloni le tiene como la pieza de futuro para la albiceleste. Su condición de extracomunitario complica sus opciones de que pueda seguir en la plantilla.

Rodrigo Riquelme y Sergio Camello se han salido en su cesión en el Mirandés. Inseparables, el mediapunta ha terminado el curso como el máximo asistente (12) de LaLiga SmartBank, mientras que el delantero ha firmado 15 goles en su primera temporada como profesional. Ambos necesitan dar ya el paso a un Primera División. Quizás Riquelme, por talento y punto de cocción, está en el momento de quedarse en la primera plantilla, pero su posición en el campo (Correa, Joao Félix, Cunha, Griezmann y Lemar) está hasta arriba de competencia. Camello, que es un delantero puro, sí es lo que busca y necesita el Atlético, aunque la exigencia de la competición hará que vaya al mercado a buscar a un jugador más hecho y el canterano tenga que ganarse el sitio metiendo goles en otro lugar. Ambos están convocados para jugar la fase de clasificación de la Eurocopa Sub21.

Como ellos, en esa lista también está Manu Sánchez. Su cesión a Osasuna ha sido positiva. Ha jugado 34 partidos, ha metido un gol y ha dado tres asistencias. No hay dudas de su talento para subir la banda, aunque donde genera peores sensaciones es a la hora de defender, algo perfectamente entendible para un jugador de 21 años que acaba de aterrizar en el profesionalismo. Sin duda hará la pretemporada y tendrá una opción de ser un jugador de banquillo en el Atleti, sobre todo si finalmente Renan Lodi termina saliendo este verano.

De los restantes, prácticamente ninguno tendrá opciones de quedarse en el primer equipo. Juan Manuel Sanabria, cedido en el Atlético San Luis, está jugando a un nivel altísimo. Tanto, que Diego Alonso ya está contando con él en las convivencias de la selección absoluta de Uruguay, pero haberse ido cedido a un campeonato con tantas diferencias con el europeo hace muy complicado pensar en una vuelta al máximo nivel. Tras su anterior cesión, en Zaragoza, donde acabó con muy buen pie, lo normal, si el Atlético quiere sacar rendimiento deportivo del jugador, sería que volviera a LaLiga a un equipo de la parte baja de la tabla.

Marcos Paulo llegó generando ilusión e incertidumbres a partes iguales. Un internacional en las inferiores de Portugal por el que también se peleaba Brasil tenía que ser bueno. Un jugador por el que el Fluminense quería sacar más de 20 millones de euros (al final salió gratis porque no renovó su contrato, y por ello estuvo apartado seis meses sin entrenar) tenía caché. Pero a su llegada, Simeone vio algo que no le convenció en la pretemporada. “Es un fichaje del club”, dijo, dejando claro que no le entraba por el ojo y que la operación igual iba por otro lado. Las sospechas se han confirmado en su cesión al Famaliçao, equipo propiedad de Idan Ofer, segundo máximo accionista del Atleti. En Portugal, Marcos Paulo arrancó como titular indiscutible. Se le veían condiciones, pese a quedar claro que le falta adaptación y ritmo de competición. A los pocos meses, desapareció y se fue al filial, donde ha terminado la temporada, tras la confirmación de su entrenador de que es un jugador que no se esfuerza, que no está comprometido y que no da todo lo que tiene.

Otro que también ha tenido problemas ha sido Borja Garcés en Leganés. Al sainete de la famosa boda y la decisión de Garitano se han unido algunos problemas de lesiones a mitad de temporada y unas insinuaciones del técnico que ha terminado la temporada, Nafti, diciendo que por momentos también le faltó esforzarse en los entrenos. El delantero ha terminado el curso con cinco goles en 30 partidos (3 tantos han sido en las dos últimas jornadas sin nada en juego) y ha estado lejos de lo que se esperaba de él. Mollejo, que empezó agosto en Mallorca y lo terminó en Tenerife, cambió Primera División por Segunda en el primer mes de competición y le ha ido bastante bien. Lucha y brega, jugando por ambas bandas e incluso a veces como falso 9, no le ha faltado entrega en los 39 partidos que ha jugado, ha sido titular, pero sí le han faltado números. Cuatro goles y dos asistencias se antojan algo escasos para un jugador que, eso sí, no se caracteriza por tener entre sus puntos fuertes la finalización.

Germán Valera tiene un gran futuro por delante. Cedido en la Real Sociedad B, ha debutado con el primer equipo a las órdenes de Imanol, pero Xabi Alonso no ha sabido sacarle todo el provecho, posiblemente sabiendo que la Real Sociedad no se le iba a quedar en propiedad y que era mejor foguear a los de casa. Mario Soriano, que ya debutó a las órdenes de Simeone, ha tenido un buen préstamo en el Deportivo de la Coruña, y como Valera, deberá seguir quemando etapas en su formación. Quien no parece tener nada de futuro en el club es Ismael Gutiérrez, quien apenas ha contado con oportunidades en el Málaga.

Imagen de cabecera: Getty Images

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Diego G. Argota @DiegoGArgota21
31-05-2022