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Wimbledon y los favoritos: un sistema objetivo pero desigual

Alejandro Pérez @aperezgom 27-06-2019

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“El orden de favoritos se establece empleando un sistema objetivo y transparente que refleja de forma más exacta los logros en torneos de hierba. Se otorgan puntos adicionales por las actuaciones en el período de dos años inmediatamente anterior a conocer los cabezas de serie”.

Así se puede leer en la web oficial de Wimbledon la explicación a lo que ha causado tanto revuelo los últimos días: los cambios en el orden de favoritos en The Championships: «Desde 2002 hay un acuerdo con la ATP». Sólo en el cuadro masculino, el femenino respeta la clasificación WTA.

Es una más de las varias peculiaridades que tiene el Major verde tales como el código de vestimenta (blanco), el Middle Sunday (no hay partidos el primer domingo, salvo que la lluvia obligue a ello algo que ha pasado cuatro veces, 1991, 1994, 2004 y 2016) o el debut de los campeones en el primer turno de lunes y martes.

Volviendo a los favoritos y el orden en Wimbledon, es algo que pasa desde hace bastantes años (la propia web del torneo así lo hace público). Sin embargo, esta temporada ha provocado muchas más reacciones de las habituales.

Y todas partiendo de una base: Rafael Nadal, número 2 ATP, ha sido relegado al tercer puesto en beneficio de Federer. Al suizo le favorece pisar la hierba antes de Wimbledon (Nadal en los últimos dos años sólo ha disputado Wimbledon 2018) y en esta ocasión le ha servido para escalar una posición.

El caso de Nadal es la punta del iceberg. Analicemos la lista. Todo lo que sigue es suponiendo un cuadro perfecto en que siempre ganan los favoritos. Siempre va a haber sorpresas.

De los 32 favoritos, 25 de ellos no están en la posición que deberían ocupar. Y en esta lista no está incluido la posición que deja libre Juan Martín del Potro.

Las raquetas más beneficiadas de este sistema son:

Roger Federer: pasa de tercero a segundo favorito. Se asegura no ver a Djokovic hasta una hipotética final. Y a Nadal como pronto en semifinales según el sorteo del cuadro.

Kevin Anderson: el sudafricano es uno de los más beneficiados. El finalista de 2018 pasa del octavo al cuarto favorito. Evita a los tres cocos hasta semifinales. Siendo octavo podía encontrarse a uno de los tres primeros en cuartos de final.

Marin Cilic: campeón de Queen’s 2018, finalista en WB y Queen’s 2017 y SF en s’Hertogenbosch 2017. El croata asciende cinco puestos (18 al 13). Así evita cruzarse con alguno de los 16 primeros favoritos antes de 4R. Eso sí, en cuartos ya se puede encontrar a cualquiera.

Milos Raonic: CF en Wimbledon los dos últimos años y finalista en Stuttgart 2018. Pasa de 17º al 15º. En el caso del canadiense, una de las posiciones que gana es por la baja de Juan Martín del Potro. La otra, por el sistema del torneo. Los privilegios como 16º son los mismos que como 15º, por lo que el sistema no le da ni le quita nada. Gana lo mismo que Marin Cilic (evita a los 16 primeros favoritos hasta 4R).

Para que haya jugadores beneficiados, tiene que haberlos perjudicados:

Rafael Nadal: pasa de ser segundo a tercer favorito. En la práctica cambia que siendo tres, en un cuadro lógico y perfecto, se enfrentará a Djokovic o Federer en semifinales. Siendo dos, podría evitar a ambos hasta la final (se enfrentaría a Anderson en SF como cuarto favorito).

Dominic Thiem: el austríaco (cinco victorias en hierba en los últimos dos años), cae del cuatro al cinco. Es decir, de librarse de jugar ante uno de los gigantes antes de SF, a poder encontrarse a uno de ellos desde cuartos de final. En cinco participaciones, ha llegado una vez a la 4R.

Nicoloz Basilashvili: el georgiano (cuatro victorias las dos últimas temporadas en hierba) sale del top16 para irse al 18. De evitar a los 16 mejores hasta la segunda semana a poder ver a alguno al otro lado de la red ya en tercera ronda.

Hasta los 25 tenistas que cambian su posición hay mucha distancia. Pero al resto no les afecta el cambio.

El sistema por sí mismo es objetivo al basarse en los resultados en hierba (igual que la clasificación se hace con los resultados de los últimos 12 meses). A más puntos ganes, más puntos sumas. Te llames Novak, Roger o Rafael. La desigualdad viene cuando es el único torneo con este sistema. En pista dura o tierra, los mejores no cuentan con esta ventaja.

Hasta aquí la parte racional de la ecuación, que se alimentará con el sorteo del cuadro, este viernes por la mañana. Desde el lunes 1 de julio llega la parte irracional con los partidos: sorpresas, revelaciones, decepciones y las mejores historias que siempre dejan los Grand Slams. Todo aderezado con unas fresas con nata. Son The Championships, con lo bueno y lo diferente que implican.

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“El orden de favoritos se establece empleando un sistema objetivo y transparente que refleja de forma más exacta los logros en torneos de hierba. Se otorgan puntos adicionales por las actuaciones en el período de dos años inmediatamente anterior a conocer los cabezas de serie”.

Así se puede leer en la web oficial de Wimbledon la explicación a lo que ha causado tanto revuelo los últimos días: los cambios en el orden de favoritos en The Championships: «Desde 2002 hay un acuerdo con la ATP». Sólo en el cuadro masculino, el femenino respeta la clasificación WTA.

Es una más de las varias peculiaridades que tiene el Major verde tales como el código de vestimenta (blanco), el Middle Sunday (no hay partidos el primer domingo, salvo que la lluvia obligue a ello algo que ha pasado cuatro veces, 1991, 1994, 2004 y 2016) o el debut de los campeones en el primer turno de lunes y martes.

Volviendo a los favoritos y el orden en Wimbledon, es algo que pasa desde hace bastantes años (la propia web del torneo así lo hace público). Sin embargo, esta temporada ha provocado muchas más reacciones de las habituales.

Y todas partiendo de una base: Rafael Nadal, número 2 ATP, ha sido relegado al tercer puesto en beneficio de Federer. Al suizo le favorece pisar la hierba antes de Wimbledon (Nadal en los últimos dos años sólo ha disputado Wimbledon 2018) y en esta ocasión le ha servido para escalar una posición.

El caso de Nadal es la punta del iceberg. Analicemos la lista. Todo lo que sigue es suponiendo un cuadro perfecto en que siempre ganan los favoritos. Siempre va a haber sorpresas.

De los 32 favoritos, 25 de ellos no están en la posición que deberían ocupar. Y en esta lista no está incluido la posición que deja libre Juan Martín del Potro.

Las raquetas más beneficiadas de este sistema son:

Roger Federer: pasa de tercero a segundo favorito. Se asegura no ver a Djokovic hasta una hipotética final. Y a Nadal como pronto en semifinales según el sorteo del cuadro.

Kevin Anderson: el sudafricano es uno de los más beneficiados. El finalista de 2018 pasa del octavo al cuarto favorito. Evita a los tres cocos hasta semifinales. Siendo octavo podía encontrarse a uno de los tres primeros en cuartos de final.

Marin Cilic: campeón de Queen’s 2018, finalista en WB y Queen’s 2017 y SF en s’Hertogenbosch 2017. El croata asciende cinco puestos (18 al 13). Así evita cruzarse con alguno de los 16 primeros favoritos antes de 4R. Eso sí, en cuartos ya se puede encontrar a cualquiera.

Milos Raonic: CF en Wimbledon los dos últimos años y finalista en Stuttgart 2018. Pasa de 17º al 15º. En el caso del canadiense, una de las posiciones que gana es por la baja de Juan Martín del Potro. La otra, por el sistema del torneo. Los privilegios como 16º son los mismos que como 15º, por lo que el sistema no le da ni le quita nada. Gana lo mismo que Marin Cilic (evita a los 16 primeros favoritos hasta 4R).

Para que haya jugadores beneficiados, tiene que haberlos perjudicados:

Rafael Nadal: pasa de ser segundo a tercer favorito. En la práctica cambia que siendo tres, en un cuadro lógico y perfecto, se enfrentará a Djokovic o Federer en semifinales. Siendo dos, podría evitar a ambos hasta la final (se enfrentaría a Anderson en SF como cuarto favorito).

Dominic Thiem: el austríaco (cinco victorias en hierba en los últimos dos años), cae del cuatro al cinco. Es decir, de librarse de jugar ante uno de los gigantes antes de SF, a poder encontrarse a uno de ellos desde cuartos de final. En cinco participaciones, ha llegado una vez a la 4R.

Nicoloz Basilashvili: el georgiano (cuatro victorias las dos últimas temporadas en hierba) sale del top16 para irse al 18. De evitar a los 16 mejores hasta la segunda semana a poder ver a alguno al otro lado de la red ya en tercera ronda.

Hasta los 25 tenistas que cambian su posición hay mucha distancia. Pero al resto no les afecta el cambio.

El sistema por sí mismo es objetivo al basarse en los resultados en hierba (igual que la clasificación se hace con los resultados de los últimos 12 meses). A más puntos ganes, más puntos sumas. Te llames Novak, Roger o Rafael. La desigualdad viene cuando es el único torneo con este sistema. En pista dura o tierra, los mejores no cuentan con esta ventaja.

Hasta aquí la parte racional de la ecuación, que se alimentará con el sorteo del cuadro, este viernes por la mañana. Desde el lunes 1 de julio llega la parte irracional con los partidos: sorpresas, revelaciones, decepciones y las mejores historias que siempre dejan los Grand Slams. Todo aderezado con unas fresas con nata. Son The Championships, con lo bueno y lo diferente que implican.

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