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Waterpolo, potencia mundial

Redacción @SpheraSports 13-09-2022

España presume de Real Madrid y Barcelona, y con ello de una de las mejores ligas de fútbol del mundo. Presume del baloncesto, de los títulos de Euroliga de los dos grandes pero sobre todo de una generación dorada liderada por los hermanos Gasol que ha pasado a mejor vida. Presumimos de tenis, hoy más si cabe porque tenemos al mejor de la historia (Nadal) y al tenista de moda y actual número uno del mundo (Alcaraz).

Y ahí se acabó lo de presumir. Porque nuestro país goza de muy buena salud en otros deportes, pero son eclipsados constantemente o se consideran ‘milagros’ temporales. Difícil que veamos otra como Mireia Belmonte en natación, como Carolina Marín en bádminton, como Lydia Valentín en halterofilia o Miguel Induráin en ciclismo. En España somos más de deportistas que de éxitos colectivos, por muy prolongados que sean en el tiempo. Así, nuestro país es potencia mundial en vela, la disciplina en la que ha cosechado más medallas olímpicas (19). Es un gigante en piragüismo, como se ha podido comprobar en los Mundiales y Campeonatos de Europa celebrados este verano, liderando sendos medalleros. Y por supuesto, es un referente en waterpolo, un deporte sin interés entre las masas pero que atrae a una audiencia importante en las últimas rondas de los grandes eventos.

No es para menos. El equipo masculino cuenta con 17 metales entre Juegos, Europeos y Mundiales. En este 2022 se ha proclamado campeón del mundo en Budapest y medalla de bronce en Split. Aunque Manel Estiarte sí consiguió en su momento ser una cara visible del waterpolo en nuestro país (fue nombrado siete veces mejor jugador del mundo, e incluso hoy está de actualidad tras el estreno de la película ’42 segundos’, donde el actor Álvaro Cervantes se pone en su piel y Jaime Lorente en la de Pedro García Aguado), hoy por hoy el éxito del equipo dirigido por David Martín se basa en el colectivo y en el enorme trabajo estructural que hay detrás.

Qué decir del equipo femenino. Antes de la histórica plata en Londres 2012, las llamadas ahora ‘Guerreras del agua’ (o ‘Hidroguerreras’) no habían disputado ninguna edición de Juegos Olímpicos, y el mayor logro en un Mundial era un séptimo puesto. Desde entonces han ganado nueve preseas, a la que hay que sumar la plata en el Europeo de 2008 en Málaga. Una vez más, y pese a contar con figuras en el pasado como Jennifer Pareja o en el presente como Laura Ester, el éxito se basa en el colectivo y en el gran trabajo de Miki Oca, que ha dado estabilidad a un conjunto por encima de los nombres propios. Él mismo sabía de su importancia, pues fue uno de los integrantes del equipo masculino que ganó aquella plata en Barcelona 92 y posteriormente el oro en Atlanta 96, además de cinco metales más entre Europeos y Mundiales. Lleva desde 2010 en el cargo y ya no se entiende el waterpolo femenino sin él.

¿Por qué somos potencia en waterpolo? Es evidente que cuando el éxito coincide en masculino y femenino, gran parte de culpa recae en el gran trabajo realizado por la RFEN, por sus técnicos y por los clubes donde se forman los jugadores y jugadoras. Y aunque el interés de este deporte no sea generalizado en toda la península, sí lo hay en Barcelona, ciudad en la que se disputó hace 114 años el primer partido nacional de waterpolo (en la playa de la Barceloneta) y que cuenta con unas instalaciones modernas y de vanguardia en el continente. No hay otra ciudad que haya logrado albergar Campeonatos del mundo, Juegos Olímpicos, Campeonatos de Europa, la Copa de Europa y la Copa FINA. De los 12 equipos que compiten tanto en División de Honor masculina y femenina, nueve son barceloneses. Jugadores y jugadoras de ambas selecciones en este Europeo procedían de equipos barceloneses, y en el caso del equipo femenino, 12 de las 14 waterpolistas convocadas nacieron en Barcelona.

En la Ciudad Condal sí hay cultura del waterpolo, prueba de ello es que las licencias federativas crecen cada año (3500 en 2019 solo en femenino), y que los clubes han apostado por una inversión económica que les ha dado frutos. El CN Sabadell ha logrado en categoría femenina la friolera de cinco Copas de Europa (ha disputado 8 finales desde 2013) y tres Supercopas de Europa. Además, todos los clubes en Barcelona apuestan firmemente por la cantera, y el proceso de formación se completa en el CAR de San Cugat, donde pueden compaginar sus estudios entrenando al más alto nivel. Pocos deportes pueden presumir en nuestro país de contar con una estructura y unas instalaciones como la del waterpolo barcelonés, que se traduce en éxitos para la Selección española. Que siga la lluvia de medallas.

Foto principal: Laura Ester (Instagram)

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España presume de Real Madrid y Barcelona, y con ello de una de las mejores ligas de fútbol del mundo. Presume del baloncesto, de los títulos de Euroliga de los dos grandes pero sobre todo de una generación dorada liderada por los hermanos Gasol que ha pasado a mejor vida. Presumimos de tenis, hoy más si cabe porque tenemos al mejor de la historia (Nadal) y al tenista de moda y actual número uno del mundo (Alcaraz).

Y ahí se acabó lo de presumir. Porque nuestro país goza de muy buena salud en otros deportes, pero son eclipsados constantemente o se consideran ‘milagros’ temporales. Difícil que veamos otra como Mireia Belmonte en natación, como Carolina Marín en bádminton, como Lydia Valentín en halterofilia o Miguel Induráin en ciclismo. En España somos más de deportistas que de éxitos colectivos, por muy prolongados que sean en el tiempo. Así, nuestro país es potencia mundial en vela, la disciplina en la que ha cosechado más medallas olímpicas (19). Es un gigante en piragüismo, como se ha podido comprobar en los Mundiales y Campeonatos de Europa celebrados este verano, liderando sendos medalleros. Y por supuesto, es un referente en waterpolo, un deporte sin interés entre las masas pero que atrae a una audiencia importante en las últimas rondas de los grandes eventos.

No es para menos. El equipo masculino cuenta con 17 metales entre Juegos, Europeos y Mundiales. En este 2022 se ha proclamado campeón del mundo en Budapest y medalla de bronce en Split. Aunque Manel Estiarte sí consiguió en su momento ser una cara visible del waterpolo en nuestro país (fue nombrado siete veces mejor jugador del mundo, e incluso hoy está de actualidad tras el estreno de la película ’42 segundos’, donde el actor Álvaro Cervantes se pone en su piel y Jaime Lorente en la de Pedro García Aguado), hoy por hoy el éxito del equipo dirigido por David Martín se basa en el colectivo y en el enorme trabajo estructural que hay detrás.

Qué decir del equipo femenino. Antes de la histórica plata en Londres 2012, las llamadas ahora ‘Guerreras del agua’ (o ‘Hidroguerreras’) no habían disputado ninguna edición de Juegos Olímpicos, y el mayor logro en un Mundial era un séptimo puesto. Desde entonces han ganado nueve preseas, a la que hay que sumar la plata en el Europeo de 2008 en Málaga. Una vez más, y pese a contar con figuras en el pasado como Jennifer Pareja o en el presente como Laura Ester, el éxito se basa en el colectivo y en el gran trabajo de Miki Oca, que ha dado estabilidad a un conjunto por encima de los nombres propios. Él mismo sabía de su importancia, pues fue uno de los integrantes del equipo masculino que ganó aquella plata en Barcelona 92 y posteriormente el oro en Atlanta 96, además de cinco metales más entre Europeos y Mundiales. Lleva desde 2010 en el cargo y ya no se entiende el waterpolo femenino sin él.

¿Por qué somos potencia en waterpolo? Es evidente que cuando el éxito coincide en masculino y femenino, gran parte de culpa recae en el gran trabajo realizado por la RFEN, por sus técnicos y por los clubes donde se forman los jugadores y jugadoras. Y aunque el interés de este deporte no sea generalizado en toda la península, sí lo hay en Barcelona, ciudad en la que se disputó hace 114 años el primer partido nacional de waterpolo (en la playa de la Barceloneta) y que cuenta con unas instalaciones modernas y de vanguardia en el continente. No hay otra ciudad que haya logrado albergar Campeonatos del mundo, Juegos Olímpicos, Campeonatos de Europa, la Copa de Europa y la Copa FINA. De los 12 equipos que compiten tanto en División de Honor masculina y femenina, nueve son barceloneses. Jugadores y jugadoras de ambas selecciones en este Europeo procedían de equipos barceloneses, y en el caso del equipo femenino, 12 de las 14 waterpolistas convocadas nacieron en Barcelona.

En la Ciudad Condal sí hay cultura del waterpolo, prueba de ello es que las licencias federativas crecen cada año (3500 en 2019 solo en femenino), y que los clubes han apostado por una inversión económica que les ha dado frutos. El CN Sabadell ha logrado en categoría femenina la friolera de cinco Copas de Europa (ha disputado 8 finales desde 2013) y tres Supercopas de Europa. Además, todos los clubes en Barcelona apuestan firmemente por la cantera, y el proceso de formación se completa en el CAR de San Cugat, donde pueden compaginar sus estudios entrenando al más alto nivel. Pocos deportes pueden presumir en nuestro país de contar con una estructura y unas instalaciones como la del waterpolo barcelonés, que se traduce en éxitos para la Selección española. Que siga la lluvia de medallas.

Foto principal: Laura Ester (Instagram)

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