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Víctor Marcén: cinco años de resistencia

Alejandro Pérez @aperezgom 29-10-2020

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Tenis Víctor Marcén

En 2008, Víctor Marcén (Zaragoza, 1983) trabajaba como ingeniero informático en banca y en su tiempo libre jugaba al fútbol. Entonces, el destino quiso cruzarse en su camino en forma de lesión medular que le obligará a vivir en una silla de ruedas el resto de su vida.

“Entrené un viernes, el sábado me levanté con fiebre y vómitos, el domingo ingresé en el hospital y 10 días después apareció la lesión”, explica al otro lado del teléfono a Sphera Sports. Sufrió una mielitis transversa amiotrófica de etiología desconocida: “La médula se inflamó sin saber por qué y me provocó la lesión medular. Desde entonces me desplazo en silla de ruedas”.

Su vida, obviamente, cambió por completo. Durante la rehabilitación en el Instituto Guttman (Badalona), referente en el tratamiento de este tipo de lesiones, probó el tenis en silla como parte de las actividades. Primero de la mano de Pepe Aguado (referente de la especialidad en la Federación Catalana de Tenis) quien le pone la raqueta en la mano y después con Carlos Pina y Miguel Tena, figuras del tenis en silla aragonés: “Empezó como un pasatiempo. Quedaba con amigos a pelotear e iba a algún torneo en Aragón para pasar el rato”, analiza.

En 2013 llegó la competición: “Empecé a entrenar para competir. En 2013 empiezo a competir a nivel nacional y lo hago en torneos internacionales hasta julio de 2015 antes de otra lesión”.

Durante esos dos años (mitad de 2013 a mitad de 2015), el tenis fue el centro: “Hice del tenis una parte muy importante de mi vida a nivel de beneficio físico y que fuera un complemento a mi vida. No a nivel profesional, pero entrenaba tres días a la semana y los torneos los fines de semana. Por la mañana trabajaba rehabilitación muscular por la lesión medular y por la tarde entrenaba para el tenis”.

A finales de 2014, una nueva piedra en el camino de Víctor en forma de úlcera: “Empezó como un roce en el glúteo no grave, pero se infectó y se produjo una úlcera bastante profunda que requirió cirugía (marzo 2015). Parecía que me recuperé y por eso juego en 2015. En verano se vuelve a abrir (por un seroma, una acumulación de líquido en el interior) y me impide jugar. He pasado por tres operaciones y ya ni se me cerraba. Me han vuelto a operar este último mayo y ahora parece que va bastante bien. Falta algo por cicatrizar, pero va bastante bien. Espero para 2021 empezar a hacer algo”, augura con optimismo de cara al futuro.

El primer objetivo de Víctor es volver a disfrutar del tenis en silla: “Si la cosa sigue bien, mi objetivo es poder jugar algún torneo. El nivel es una incógnita tras cinco años fuera. Disfrutar, ver el nivel y más adelante ya se verá”.

Cinco años y cuatro operaciones con tres rehabilitaciones cortadas en algún momento son un camino muy duro de asumir. Una úlcera en el glúteo es un problema y en silla de ruedas más. Ya ni siquiera para el tenis, para la vida: “Voy sentado. La úlcera no me permite estar las horas que quiero en la silla. Necesito descansos, tumbarme, que la zona respire y asistencia para los cuidados. Busco soluciones ya no para el tenis, para mi vida. Me he comprado una silla con bipedestación y me puedo poner un ratito de pie en casa”.

El tenista maño estará eternamente agradecido por lo que el tenis en silla le ha dado: mucha independencia y libertad. “Poder recorrer España y parte del extranjero a jugar torneos. Sentirme completo. Ver que podía competir en una actividad física como una persona sin discapacidad. Ir a los torneos y sentirte tenista”, sentencia.

Tiene la esperanza de coger una raqueta en 2021. Seis años fuera en los que la especialidad ha cambiado sobremanera. Víctor tiene su visión del cambio: “Primero cuando la modalidad se incluyó en la Real Federación Española de Tenis (RFET) desde la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF). La Federación y la Comisión de Tenis en Silla están haciendo cosas muy buenas y dando mucha visibilidad. Y también, por supuesto, ha ayudado la calidad de los tenistas”.

Este pasado fin de semana un usuario de Twitter y TikTok (Javier Muñoz) compartía en la primera red social un vídeo protagonizado por Víctor y su pareja en la segunda red en el que, tirando de ironía, contestaban al siguiente mensaje: “Además de paralítico; del Zaragoza. No sé como Dios se ceba tanto con algunos”. El tenista contestaba: “Y menos mal que no sabía que también soy miope que si no le da algo. Espero que contigo no se cebe Dios porque con la bajeza moral y los valores que has demostrado en tu comentario creo que ya tienes bastante. Un abrazo y aúpa Zaragoza”.

En TikTok más de 150.000 visualizaciones, 15.000 Me gusta y 2.000 comentarios. En Twitter, más de 69.000 reproducciones, 700 ‘retuits’ y 2.000 me gusta: “Grabo la respuesta porque a mí no me afectó, pero esos comentarios que van a herir pueden llegar a una persona que lo está pasando mal o que no necesita un comentario así, para que el autor vea que no se debe hacer y para que la próxima vez alguien se lo piense dos veces y no lo haga. La educación tiene que estar por encima de todo”, explica el tenista. Le han llegado comentarios de toda España e incluso de Sudamérica. Bienvenida la repercusión.

Con la perspectiva de la posibilidad de volver a coger una raqueta, Víctor sigue dando pasos en su cuarta rehabilitación de la úlcera. Además, entre medias, se ha casado (habiendo pedido matrimonio en el estadio donde el Zaragoza ganó la Recopa de 1995, el Parque de los Príncipes en París). Desde aquí esperamos poder escribir de tu vuelta a las pistas en poco tiempo.

Imagen de cabecera: Víctor Marcén

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En 2008, Víctor Marcén (Zaragoza, 1983) trabajaba como ingeniero informático en banca y en su tiempo libre jugaba al fútbol. Entonces, el destino quiso cruzarse en su camino en forma de lesión medular que le obligará a vivir en una silla de ruedas el resto de su vida.

“Entrené un viernes, el sábado me levanté con fiebre y vómitos, el domingo ingresé en el hospital y 10 días después apareció la lesión”, explica al otro lado del teléfono a Sphera Sports. Sufrió una mielitis transversa amiotrófica de etiología desconocida: “La médula se inflamó sin saber por qué y me provocó la lesión medular. Desde entonces me desplazo en silla de ruedas”.

Su vida, obviamente, cambió por completo. Durante la rehabilitación en el Instituto Guttman (Badalona), referente en el tratamiento de este tipo de lesiones, probó el tenis en silla como parte de las actividades. Primero de la mano de Pepe Aguado (referente de la especialidad en la Federación Catalana de Tenis) quien le pone la raqueta en la mano y después con Carlos Pina y Miguel Tena, figuras del tenis en silla aragonés: “Empezó como un pasatiempo. Quedaba con amigos a pelotear e iba a algún torneo en Aragón para pasar el rato”, analiza.

En 2013 llegó la competición: “Empecé a entrenar para competir. En 2013 empiezo a competir a nivel nacional y lo hago en torneos internacionales hasta julio de 2015 antes de otra lesión”.

Durante esos dos años (mitad de 2013 a mitad de 2015), el tenis fue el centro: “Hice del tenis una parte muy importante de mi vida a nivel de beneficio físico y que fuera un complemento a mi vida. No a nivel profesional, pero entrenaba tres días a la semana y los torneos los fines de semana. Por la mañana trabajaba rehabilitación muscular por la lesión medular y por la tarde entrenaba para el tenis”.

A finales de 2014, una nueva piedra en el camino de Víctor en forma de úlcera: “Empezó como un roce en el glúteo no grave, pero se infectó y se produjo una úlcera bastante profunda que requirió cirugía (marzo 2015). Parecía que me recuperé y por eso juego en 2015. En verano se vuelve a abrir (por un seroma, una acumulación de líquido en el interior) y me impide jugar. He pasado por tres operaciones y ya ni se me cerraba. Me han vuelto a operar este último mayo y ahora parece que va bastante bien. Falta algo por cicatrizar, pero va bastante bien. Espero para 2021 empezar a hacer algo”, augura con optimismo de cara al futuro.

El primer objetivo de Víctor es volver a disfrutar del tenis en silla: “Si la cosa sigue bien, mi objetivo es poder jugar algún torneo. El nivel es una incógnita tras cinco años fuera. Disfrutar, ver el nivel y más adelante ya se verá”.

Cinco años y cuatro operaciones con tres rehabilitaciones cortadas en algún momento son un camino muy duro de asumir. Una úlcera en el glúteo es un problema y en silla de ruedas más. Ya ni siquiera para el tenis, para la vida: “Voy sentado. La úlcera no me permite estar las horas que quiero en la silla. Necesito descansos, tumbarme, que la zona respire y asistencia para los cuidados. Busco soluciones ya no para el tenis, para mi vida. Me he comprado una silla con bipedestación y me puedo poner un ratito de pie en casa”.

El tenista maño estará eternamente agradecido por lo que el tenis en silla le ha dado: mucha independencia y libertad. “Poder recorrer España y parte del extranjero a jugar torneos. Sentirme completo. Ver que podía competir en una actividad física como una persona sin discapacidad. Ir a los torneos y sentirte tenista”, sentencia.

Tiene la esperanza de coger una raqueta en 2021. Seis años fuera en los que la especialidad ha cambiado sobremanera. Víctor tiene su visión del cambio: “Primero cuando la modalidad se incluyó en la Real Federación Española de Tenis (RFET) desde la Federación Española de Deportes de Personas con Discapacidad Física (FEDDF). La Federación y la Comisión de Tenis en Silla están haciendo cosas muy buenas y dando mucha visibilidad. Y también, por supuesto, ha ayudado la calidad de los tenistas”.

Este pasado fin de semana un usuario de Twitter y TikTok (Javier Muñoz) compartía en la primera red social un vídeo protagonizado por Víctor y su pareja en la segunda red en el que, tirando de ironía, contestaban al siguiente mensaje: “Además de paralítico; del Zaragoza. No sé como Dios se ceba tanto con algunos”. El tenista contestaba: “Y menos mal que no sabía que también soy miope que si no le da algo. Espero que contigo no se cebe Dios porque con la bajeza moral y los valores que has demostrado en tu comentario creo que ya tienes bastante. Un abrazo y aúpa Zaragoza”.

En TikTok más de 150.000 visualizaciones, 15.000 Me gusta y 2.000 comentarios. En Twitter, más de 69.000 reproducciones, 700 ‘retuits’ y 2.000 me gusta: “Grabo la respuesta porque a mí no me afectó, pero esos comentarios que van a herir pueden llegar a una persona que lo está pasando mal o que no necesita un comentario así, para que el autor vea que no se debe hacer y para que la próxima vez alguien se lo piense dos veces y no lo haga. La educación tiene que estar por encima de todo”, explica el tenista. Le han llegado comentarios de toda España e incluso de Sudamérica. Bienvenida la repercusión.

Con la perspectiva de la posibilidad de volver a coger una raqueta, Víctor sigue dando pasos en su cuarta rehabilitación de la úlcera. Además, entre medias, se ha casado (habiendo pedido matrimonio en el estadio donde el Zaragoza ganó la Recopa de 1995, el Parque de los Príncipes en París). Desde aquí esperamos poder escribir de tu vuelta a las pistas en poco tiempo.

Imagen de cabecera: Víctor Marcén

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