_Motociclismo

Sobrevivir al otoño

Sergio Merino Rueda @SergioMerino8 23-09-2021

Nostalgia. Del lat. mod. nostalgia, y este del gr. νόστος nóstos ‘regreso’ y -αλγία -algía ‘-algia’.

1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.

2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Con la llegada del otoño acostumbramos a sentirnos como si todo estuviese en nuestra contra. El verano es sinónimo de alegría, los rayos de sol nos proporcionan una vitamina extra para hacer frente a los problemas del día a día, el sonido del mar nos calma en los momentos en los que nos odiamos a nosotros mismos y el amarillo del cielo en un atardecer nos ayuda a perdernos en nuestros pensamientos para volver a encontrarnos.

El verano es feliz, pero el otoño es triste. Bueno, más que triste, es nostálgico. La vuelta a la rutina tras las vacaciones, recuperar la ropa de invierno perdida en lo más profundo del armario, las gotas de lluvia en la ventana con olor a esas preguntas para las que no encuentras respuesta y las hojas desnudando a los árboles que, hace no tanto, lucían unas flores preciosas.

Estamos preparados para sobrevivir al otoño, aunque en ocasiones necesitamos ayuda. La soledad es nuestra peor compañera de viaje porque nos impide detenernos en las cosas bonitas que la vida nos ofrece, que son muchas. El final del verano nos hace valorar a las personas que quieren sobrevivir al otoño a nuestro lado, la lluvia que nos encierra en casa los fines de semana permite que disfrutemos de una peli mala de domingo al calor de la mantita y la ropa de invierno, en el fondo, no está tan mal. Hay a quien le favorece el gorro y la bufanda.

La nostalgia habitual de los primeros días de septiembre me hizo acordar que serán los últimos sin Valentino Rossi en la parrilla de MotoGP. El Gran Premio de San Marino fue el último del ‘46’ en el Circuito Marco Simoncelli. Será la última vez que el gran amigo de Valentino ondee la bandera de cuadros desde el cielo, protegiendo a su amigo para que no sufra el mismo destino. Bueno, realmente no será la última, porque el trazado de Misano acogerá una nueva cita en el campeonato, pero no será lo mismo.

Los tiempos han cambiado. Valentino Rossi ya no lucha por victorias y ya no lo hará en sus últimas carreras. Ya no es rápido, ya no es competitivo, ya no es lo que era. Su tiempo se acabó. Ahora será padre. Espera una bambina, como dice el ‘Doctor’ en las entrevistas, donde ya no le preguntan más por ser campeón del mundo, ahora le preguntan qué hará el día que su vida cambie para siempre. Y su sonrisa, cuando se imagina a la niña que ocupará ahora sus fines de semana, no se ha le visto jamás en lo más alto del podio. Y con la suya, la nuestra. El mayor icono de la historia de MotoGP dice adiós.

No quiero imaginar la última vuelta de la última carrera de Valentino. Será en Valencia, en España, país que lo ama. No puedo imaginar su cara cuando sea consciente de que se acabó, que su vida dará un giro de 180 grados, y que no tiene por qué ser negativo. Que descubrirá otra forma de ser feliz. No podré contener las lágrimas, como seguro que tampoco lo hará Vale, ni muchos de sus compañeros. Ni su Yamaha, su fiel compañera de viaje, podrá contener las lágrimas. En Sudáfrica, en 2004, el beso de Rossi a su moto tras la victoria en el circuito de Welkom nos hizo creer en el amor a primera vista. Y el beso que le dará a su amada en Valencia, el próximo 14 de noviembre, nos demostrará que ese amor puede durar para siempre.

En el fondo, creo que la nostalgia no es tan mala compañera de viaje. Me hace darme cuenta de que hay que ordenar nuestras prioridades y me ayuda a darme cuenta de las cosas que realmente importan. Tampoco creo que me quede tan mal la bufanda, las comedias románticas de domingo son bastante malas, lo reconozco, pero sirven para disfrutar de la compañía bajo la mantita y, al final, los árboles no me dan tanta pena. Porque tras la lluvia siempre vuelve a salir el sol, y con él siempre vuelven a salir las flores. Solo tenemos que elegir bien con quién queremos sobrevivir al otoño porque, como dice El Principito, si te enamoras de las flores y no de las raíces, en otoño ya no sabrás qué hacer.

Imagen de cabecera: Sphera Sports

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Nostalgia. Del lat. mod. nostalgia, y este del gr. νόστος nóstos ‘regreso’ y -αλγία -algía ‘-algia’.

1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.

2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Con la llegada del otoño acostumbramos a sentirnos como si todo estuviese en nuestra contra. El verano es sinónimo de alegría, los rayos de sol nos proporcionan una vitamina extra para hacer frente a los problemas del día a día, el sonido del mar nos calma en los momentos en los que nos odiamos a nosotros mismos y el amarillo del cielo en un atardecer nos ayuda a perdernos en nuestros pensamientos para volver a encontrarnos.

El verano es feliz, pero el otoño es triste. Bueno, más que triste, es nostálgico. La vuelta a la rutina tras las vacaciones, recuperar la ropa de invierno perdida en lo más profundo del armario, las gotas de lluvia en la ventana con olor a esas preguntas para las que no encuentras respuesta y las hojas desnudando a los árboles que, hace no tanto, lucían unas flores preciosas.

Estamos preparados para sobrevivir al otoño, aunque en ocasiones necesitamos ayuda. La soledad es nuestra peor compañera de viaje porque nos impide detenernos en las cosas bonitas que la vida nos ofrece, que son muchas. El final del verano nos hace valorar a las personas que quieren sobrevivir al otoño a nuestro lado, la lluvia que nos encierra en casa los fines de semana permite que disfrutemos de una peli mala de domingo al calor de la mantita y la ropa de invierno, en el fondo, no está tan mal. Hay a quien le favorece el gorro y la bufanda.

La nostalgia habitual de los primeros días de septiembre me hizo acordar que serán los últimos sin Valentino Rossi en la parrilla de MotoGP. El Gran Premio de San Marino fue el último del ‘46’ en el Circuito Marco Simoncelli. Será la última vez que el gran amigo de Valentino ondee la bandera de cuadros desde el cielo, protegiendo a su amigo para que no sufra el mismo destino. Bueno, realmente no será la última, porque el trazado de Misano acogerá una nueva cita en el campeonato, pero no será lo mismo.

Los tiempos han cambiado. Valentino Rossi ya no lucha por victorias y ya no lo hará en sus últimas carreras. Ya no es rápido, ya no es competitivo, ya no es lo que era. Su tiempo se acabó. Ahora será padre. Espera una bambina, como dice el ‘Doctor’ en las entrevistas, donde ya no le preguntan más por ser campeón del mundo, ahora le preguntan qué hará el día que su vida cambie para siempre. Y su sonrisa, cuando se imagina a la niña que ocupará ahora sus fines de semana, no se ha le visto jamás en lo más alto del podio. Y con la suya, la nuestra. El mayor icono de la historia de MotoGP dice adiós.

No quiero imaginar la última vuelta de la última carrera de Valentino. Será en Valencia, en España, país que lo ama. No puedo imaginar su cara cuando sea consciente de que se acabó, que su vida dará un giro de 180 grados, y que no tiene por qué ser negativo. Que descubrirá otra forma de ser feliz. No podré contener las lágrimas, como seguro que tampoco lo hará Vale, ni muchos de sus compañeros. Ni su Yamaha, su fiel compañera de viaje, podrá contener las lágrimas. En Sudáfrica, en 2004, el beso de Rossi a su moto tras la victoria en el circuito de Welkom nos hizo creer en el amor a primera vista. Y el beso que le dará a su amada en Valencia, el próximo 14 de noviembre, nos demostrará que ese amor puede durar para siempre.

En el fondo, creo que la nostalgia no es tan mala compañera de viaje. Me hace darme cuenta de que hay que ordenar nuestras prioridades y me ayuda a darme cuenta de las cosas que realmente importan. Tampoco creo que me quede tan mal la bufanda, las comedias románticas de domingo son bastante malas, lo reconozco, pero sirven para disfrutar de la compañía bajo la mantita y, al final, los árboles no me dan tanta pena. Porque tras la lluvia siempre vuelve a salir el sol, y con él siempre vuelven a salir las flores. Solo tenemos que elegir bien con quién queremos sobrevivir al otoño porque, como dice El Principito, si te enamoras de las flores y no de las raíces, en otoño ya no sabrás qué hacer.

Imagen de cabecera: Sphera Sports

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Hay que ser valientes

Sergio Merino Rueda @SergioMerino8
07-10-2021