_Femenino

Una garantía para el Rayo

Cada temporada que empieza en el Rayo Vallecano hay cierto miedo y no es para menos. El equipo que peleaba contra los mejores, ganaba Ligas y jugaba en Champions League ha quedado para un recuerdo lejano. Ahora la realidad es la supervivencia, tratar de mantener la categoría en una Primera Iberdrola cada vez más disputada y con el resto de clubes invirtiendo a diestro y siniestro. La gran prueba de competitividad son los dos recién ascendidos: uno marcha cuarto tras ganar todos sus partidos menos a los grandes, el otro tiene a dos nominadas al Balón de Oro.

En los dos últimos años, por unas cosas u otras, en Vallecas sobrevuela el pesimismo. Ya en la 18-19 era el máximo candidato al descenso tras dejar escapar a algunas de sus mejores futbolistas (Estela Fernández o Laura Domínguez) y a un entrenador de la casa (ocho años en el club) como Miguel Ángel Quejigo. Pero la peor noticia fue la despedida por la puerta de atrás de una leyenda como Natalia Pablos, que firmó 350 goles en los 15 años que vistió la franjirroja y se consagró como historia del club y la Selección. Su decisión de colgar las botas estaba sustentada en una necesaria estabilidad que podía encontrar en el colegio, su otra vocación. 

Sin embargo, el club lo entendió como un incumplimiento del contrato y le exigió 250.000 euros de indemnización. Tras un verano agitado, el Rayo por fin aceptó su salida, pero por una única razón: había encontrado una sustituta. “El motivo de no haber suspendido este contrato antes, pese a los deseos de la jugadora y del propio club, no ha sido otro que el de velar por los intereses del Rayo, ya que hasta la fecha carecíamos de una jugadora que sustituyese con garantías a la máxima goleadora del equipo”, señala el comunicado rayista. “Como si Natalia Pablos se pudiera sustituir con garantías”, pensamos muchos entonces. En su lugar, el Rayo fichó a una delantera desconocida, que jugaba en la semi profesional liga colombiana, en un equipo (el Santa Fe) donde había disputado 16 partidos y solo había anotado un gol en la última campaña. Su nombre: Oriana Altuve.

Pronto la venezolana respondería en el campo, al igual que un Rayo donde la juventud rebosaba por los cuatro costados. Al concluir la primera vuelta, el equipo de Irene Ferreras era sexto y Altuve, que había marcado un hat-trick en su debut ante el Madrid CFF, se perfiló junto a Sheila García como la gran líder del ataque y la revelación entre las máximas anotadoras de la Liga. Pese al hundimiento del equipo en la segunda vuelta, la permanencia no peligró y Oriana acabó el curso con 10 goles bajo el brazo y los deberes hechos.

Pero los mismos fantasmas de la temporada anterior sacudieron al Rayo en la siguiente, principalmente por el lío en el banquillo. La marcha de Irene Ferreras al Valencia, la llegada de Jessica Rodríguez y su destitución tres semanas antes del debut en Primera Iberdrola eran la mayor demostración del caos existente en un equipo de fútbol. También dolieron las bajas de dos pilares en defensa, Mendi y Marta Perarnau. En la primera jornada, severo correctivo de un rival por la salvación como es el EDF Logroño (4-1).

El siguiente partido, en el Estadio de Vallecas, fue un punto de inflexión. Y no por las poco más de mil personas que acudieron (culpa de la directiva), sino porque se rascó un empate ante el finalista de Champions y máximo aspirante a ganar Liga y Copa esta temporada. Bajo la lluvia, el Rayo tiró de coraje y corazón y defendió con uñas y dientes un resultado valiosísimo más allá del punto logrado. Reforzaba la moral de un equipo, un clásico de la Primera División femenina, que no está dispuesto a caer al abismo.

Desde entonces, el Rayo solo ha perdido ante Deportivo y Athletic. Ha sumado 16 de los 27 puntos en juego, con victorias ante Valencia, UDG Tenerife o frente al Levante en su estadio. Ocupa la sexta posición y tiene el descenso a 11 puntos. Números inmejorables en los que ha contribuido con creces Oriana Altuve, que anotó su segundo hat-trick con el Rayo en la última jornada y suma siete tantos en los últimos seis partidos. Solo Jenni Hermoso ha marcado más goles (13) en lo que va de Liga. “Quiero llegar a 15, pero los que lleguen serán bienvenidos para el equipo”, dijo sonriente la venezolana al término del partido. Nadie olvida a Natalia Pablos, pero el día que Oriana deje el Rayo seguro que dejará en el ataque un vacío bastante parecido.

Imagen de portada: www.primeraiberdrola.es

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Cada temporada que empieza en el Rayo Vallecano hay cierto miedo y no es para menos. El equipo que peleaba contra los mejores, ganaba Ligas y jugaba en Champions League ha quedado para un recuerdo lejano. Ahora la realidad es la supervivencia, tratar de mantener la categoría en una Primera Iberdrola cada vez más disputada y con el resto de clubes invirtiendo a diestro y siniestro. La gran prueba de competitividad son los dos recién ascendidos: uno marcha cuarto tras ganar todos sus partidos menos a los grandes, el otro tiene a dos nominadas al Balón de Oro.

En los dos últimos años, por unas cosas u otras, en Vallecas sobrevuela el pesimismo. Ya en la 18-19 era el máximo candidato al descenso tras dejar escapar a algunas de sus mejores futbolistas (Estela Fernández o Laura Domínguez) y a un entrenador de la casa (ocho años en el club) como Miguel Ángel Quejigo. Pero la peor noticia fue la despedida por la puerta de atrás de una leyenda como Natalia Pablos, que firmó 350 goles en los 15 años que vistió la franjirroja y se consagró como historia del club y la Selección. Su decisión de colgar las botas estaba sustentada en una necesaria estabilidad que podía encontrar en el colegio, su otra vocación. 

Sin embargo, el club lo entendió como un incumplimiento del contrato y le exigió 250.000 euros de indemnización. Tras un verano agitado, el Rayo por fin aceptó su salida, pero por una única razón: había encontrado una sustituta. “El motivo de no haber suspendido este contrato antes, pese a los deseos de la jugadora y del propio club, no ha sido otro que el de velar por los intereses del Rayo, ya que hasta la fecha carecíamos de una jugadora que sustituyese con garantías a la máxima goleadora del equipo”, señala el comunicado rayista. “Como si Natalia Pablos se pudiera sustituir con garantías”, pensamos muchos entonces. En su lugar, el Rayo fichó a una delantera desconocida, que jugaba en la semi profesional liga colombiana, en un equipo (el Santa Fe) donde había disputado 16 partidos y solo había anotado un gol en la última campaña. Su nombre: Oriana Altuve.

Pronto la venezolana respondería en el campo, al igual que un Rayo donde la juventud rebosaba por los cuatro costados. Al concluir la primera vuelta, el equipo de Irene Ferreras era sexto y Altuve, que había marcado un hat-trick en su debut ante el Madrid CFF, se perfiló junto a Sheila García como la gran líder del ataque y la revelación entre las máximas anotadoras de la Liga. Pese al hundimiento del equipo en la segunda vuelta, la permanencia no peligró y Oriana acabó el curso con 10 goles bajo el brazo y los deberes hechos.

Pero los mismos fantasmas de la temporada anterior sacudieron al Rayo en la siguiente, principalmente por el lío en el banquillo. La marcha de Irene Ferreras al Valencia, la llegada de Jessica Rodríguez y su destitución tres semanas antes del debut en Primera Iberdrola eran la mayor demostración del caos existente en un equipo de fútbol. También dolieron las bajas de dos pilares en defensa, Mendi y Marta Perarnau. En la primera jornada, severo correctivo de un rival por la salvación como es el EDF Logroño (4-1).

El siguiente partido, en el Estadio de Vallecas, fue un punto de inflexión. Y no por las poco más de mil personas que acudieron (culpa de la directiva), sino porque se rascó un empate ante el finalista de Champions y máximo aspirante a ganar Liga y Copa esta temporada. Bajo la lluvia, el Rayo tiró de coraje y corazón y defendió con uñas y dientes un resultado valiosísimo más allá del punto logrado. Reforzaba la moral de un equipo, un clásico de la Primera División femenina, que no está dispuesto a caer al abismo.

Desde entonces, el Rayo solo ha perdido ante Deportivo y Athletic. Ha sumado 16 de los 27 puntos en juego, con victorias ante Valencia, UDG Tenerife o frente al Levante en su estadio. Ocupa la sexta posición y tiene el descenso a 11 puntos. Números inmejorables en los que ha contribuido con creces Oriana Altuve, que anotó su segundo hat-trick con el Rayo en la última jornada y suma siete tantos en los últimos seis partidos. Solo Jenni Hermoso ha marcado más goles (13) en lo que va de Liga. “Quiero llegar a 15, pero los que lleguen serán bienvenidos para el equipo”, dijo sonriente la venezolana al término del partido. Nadie olvida a Natalia Pablos, pero el día que Oriana deje el Rayo seguro que dejará en el ataque un vacío bastante parecido.

Imagen de portada: www.primeraiberdrola.es

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