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Un verdadero león

Álvaro Landín @landinpibe 18-05-2018

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En los tiempos que corren
cada vez escasean más los jugadores que juegan sintiendo la camiseta que
visten. La parte económica tiende a hacer borrar esas sensaciones de los
jugadores y, por ende, ir destruyendo el romanticismo que tiene este deporte.
Es cierto que existen muchos casos que refuerzan la postura opuesta (Xabi
Prieto, Iniesta, Fernando Torres…), pero estos empiezan a colgar las botas,
dando lugar a una generación enfocada más en ganar dinero que en sentir unos
colores. Esta generación tiene muchos rostros visibles que destacan y la
lideran. Neymar, Pogba o todos los jugadores que se marchan a ligas de menor
nivel en busca de llenar sus bolsillos (Hulk, Oscar, Carrasco…) son algunos de
ellos.

Dentro de este selecto
grupo de jugadores aferrados a sentimientos e ideologías que empiezan a parecer
características de otros tiempos, los jugadores de un equipo como el Athletic
Club ocupan un lugar especial. No todos, evidentemente, pero un grupo
considerable de ellos sienten los colores de un club tan característico como es
el Athletic. Jugadores como Susaeta, San José, Iturraspe (y muchos) entienden
los que es este club y lo consideran parte de su familia. Otros más jóvenes
como Muniain o Williams han dejado ver en infinidad de ocasiones sus
sentimientos hacia el club, los aficionados y la entidad. Es cierto que en
estos casos de jugadores tan jóvenes que han vivido inmersos en está nueva
generación de “megafichajes” y “super salarios”, las tentaciones son enormes,
las ofertas suculentas y las posibilidades de que acaben decidiendo (como
pueden ser hasta lógico) vivir una experiencia diferente en una carrera tan
corta como es la de un futbolista profesional son enormes.

En todo este mundo,
merece especial mención un futbolista que siente los colores y el escudo del
Athletic con mucha fuerza, Óscar de Marcos. Desde su llegada al club en 2009
procedente del Deportivo Alavés ha sido un jugador que ha jugado en infinidad
de posiciones, sin quejarse, dando el máximo en cada partido y demostrando una
garra y un compromiso encomiable. Ha incluso jugado partidos lesionado, con
heridas con las que otros jugadores ni se plantearían salir al campo, y todo
por amor a unos colores, por el orgullo que siente al defender una camiseta
como la del Athletic. Por poner un simple ejemplo de esta actitud, en un
partido de la temporada 11/12 sufrió una entrada tremenda de Paredes jugador
del Zaragoza. Sin embargo, él, tras unos momentos de dolor inicial, se levantó
y siguió jugando el resto del partido, al que le quedaban algo más de 60
minutos. Hasta aquí todo normal, pero una vez finalizado el partido el jugador
tuvo que ser trasladado al hospital para que le pusiesen 25 puntos de sutura
por heridas. Había jugado más de la mitad del partido con el escroto
desgarrado. ¿ Y por qué?, por todo lo comentado anteriormente. Se siente un
león, y mientras pueda dar un paso hacia delante se
mantiene en el campo. Es un jugador de otra pasta, quizás incluso de otra
época, enamorado del club en el que juega y de la camiseta que defiende.

Por si fuera poco,
también a rechazado ofertas millonarias de clubes con un estatus muy por encima
del que puede ofrecer ahora mismo el equipo rojiblanco. Tras su magnífica
temporada en el primer año de Marcelo Bielsa en el banquillo de San Mamés, el
jugador de Laguardia recibió ofertas de diversos clubes (la mayoría de ellos
ingleses) que harían replantearse las cosas a cualquiera. Chelsea entre otros.
«Es imposible. No me
iría. Cuantas más veces lo dices parece que pierdes credibilidad, pero la gente
que me conoce ya lo sabe. Ni me lo planteo»
– contestaba De Marcos ante esas ofertas.

Hijo de uno de los fundadores de la Peña del
Athletic de Laguardia, se le inculcó la filosofía Athletic desde pequeño y,
tras varios años en el Alavés (la mayoría en categorías inferiores), cumplió un
sueño al fichar por el club de Bilbao. Ahora, tras 10 temporadas en el club y
más de 350 partidos defendiendo su camiseta se ha convertido en uno de los
jugadores más queridos por la afición. Y es lógico, representa lo que todos los
aficionados quieren de un jugador de este club: compromiso, esfuerzo, casta y
sentimiento. En resumen, un verdadero león.

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En los tiempos que corren
cada vez escasean más los jugadores que juegan sintiendo la camiseta que
visten. La parte económica tiende a hacer borrar esas sensaciones de los
jugadores y, por ende, ir destruyendo el romanticismo que tiene este deporte.
Es cierto que existen muchos casos que refuerzan la postura opuesta (Xabi
Prieto, Iniesta, Fernando Torres…), pero estos empiezan a colgar las botas,
dando lugar a una generación enfocada más en ganar dinero que en sentir unos
colores. Esta generación tiene muchos rostros visibles que destacan y la
lideran. Neymar, Pogba o todos los jugadores que se marchan a ligas de menor
nivel en busca de llenar sus bolsillos (Hulk, Oscar, Carrasco…) son algunos de
ellos.

Dentro de este selecto
grupo de jugadores aferrados a sentimientos e ideologías que empiezan a parecer
características de otros tiempos, los jugadores de un equipo como el Athletic
Club ocupan un lugar especial. No todos, evidentemente, pero un grupo
considerable de ellos sienten los colores de un club tan característico como es
el Athletic. Jugadores como Susaeta, San José, Iturraspe (y muchos) entienden
los que es este club y lo consideran parte de su familia. Otros más jóvenes
como Muniain o Williams han dejado ver en infinidad de ocasiones sus
sentimientos hacia el club, los aficionados y la entidad. Es cierto que en
estos casos de jugadores tan jóvenes que han vivido inmersos en está nueva
generación de “megafichajes” y “super salarios”, las tentaciones son enormes,
las ofertas suculentas y las posibilidades de que acaben decidiendo (como
pueden ser hasta lógico) vivir una experiencia diferente en una carrera tan
corta como es la de un futbolista profesional son enormes.

En todo este mundo,
merece especial mención un futbolista que siente los colores y el escudo del
Athletic con mucha fuerza, Óscar de Marcos. Desde su llegada al club en 2009
procedente del Deportivo Alavés ha sido un jugador que ha jugado en infinidad
de posiciones, sin quejarse, dando el máximo en cada partido y demostrando una
garra y un compromiso encomiable. Ha incluso jugado partidos lesionado, con
heridas con las que otros jugadores ni se plantearían salir al campo, y todo
por amor a unos colores, por el orgullo que siente al defender una camiseta
como la del Athletic. Por poner un simple ejemplo de esta actitud, en un
partido de la temporada 11/12 sufrió una entrada tremenda de Paredes jugador
del Zaragoza. Sin embargo, él, tras unos momentos de dolor inicial, se levantó
y siguió jugando el resto del partido, al que le quedaban algo más de 60
minutos. Hasta aquí todo normal, pero una vez finalizado el partido el jugador
tuvo que ser trasladado al hospital para que le pusiesen 25 puntos de sutura
por heridas. Había jugado más de la mitad del partido con el escroto
desgarrado. ¿ Y por qué?, por todo lo comentado anteriormente. Se siente un
león, y mientras pueda dar un paso hacia delante se
mantiene en el campo. Es un jugador de otra pasta, quizás incluso de otra
época, enamorado del club en el que juega y de la camiseta que defiende.

Por si fuera poco,
también a rechazado ofertas millonarias de clubes con un estatus muy por encima
del que puede ofrecer ahora mismo el equipo rojiblanco. Tras su magnífica
temporada en el primer año de Marcelo Bielsa en el banquillo de San Mamés, el
jugador de Laguardia recibió ofertas de diversos clubes (la mayoría de ellos
ingleses) que harían replantearse las cosas a cualquiera. Chelsea entre otros.
«Es imposible. No me
iría. Cuantas más veces lo dices parece que pierdes credibilidad, pero la gente
que me conoce ya lo sabe. Ni me lo planteo»
– contestaba De Marcos ante esas ofertas.

Hijo de uno de los fundadores de la Peña del
Athletic de Laguardia, se le inculcó la filosofía Athletic desde pequeño y,
tras varios años en el Alavés (la mayoría en categorías inferiores), cumplió un
sueño al fichar por el club de Bilbao. Ahora, tras 10 temporadas en el club y
más de 350 partidos defendiendo su camiseta se ha convertido en uno de los
jugadores más queridos por la afición. Y es lógico, representa lo que todos los
aficionados quieren de un jugador de este club: compromiso, esfuerzo, casta y
sentimiento. En resumen, un verdadero león.

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